Después de hablar ayer con la que no tiene twitter me siento mucho mejor. Ella tiene la capacidad de lograr eso todo el tiempo, no me pregunten cómo.Yo he tomado una resolución que, por el momento, va por buen camino, sin embargo, yo necesitaba saber por qué era necesaria. Ella me hizo saber los motivos.
Las causas son que yo no puedo pasar la vida deprimida, que el pasado pasó por muy bueno que haya sido, y que todavía me queda mucha vida y golpes por vivir. Gracias por recordármelo, prometo que no se me olvida más nunca y hacer lo mismo en caso de que llegue a necesitarlo, espero que no sea así. Ella también me dio soluciones, las cuales ya había buscado, solo me faltaba una y es asumir todo y aprender que siempre formaría parte de mi vida, hiciera lo que hiciera.
Por ello quiero decirte Raphael Quintero, así, con tu nombre y apellido, porque eres más tangible que cualquier otra cosa en mi mundo aunque no estés, que eres parte de la vaina más arrecha que me ha pasado hasta ahora, y esa vaina fue enamorarme. Quiero decirte que a pesar de todo, me alegro que hayas sido tú. Contigo experimenté muchísimas cosas nuevas, a pesar de ello, faltaron muchísimas más que he ido descubriendo sola poco a poco. Sigo pensando que me debes un viaje a la playa, uno al Ávila y una foto juntos (la única que hay la busqué, pero no la encontré!) y que eres una persona maravillosa. Eso lo seguiré pensando hasta el último día porque eres de esas personas díficiles de olvidar y yo tengo excelente memoria. Quiero que sepas Raphael Quintero que te amé, te amé como a nadie y como no creo volverlo a hacer jamás porque quedé practicamente destrozada.
También necesito que sepas que me arrepiento de todas y cada una de las veces que la embarré, no sabes cuanto lo lamento. Desde mi reacción ante la primera vez que me dijiste te amo, hasta la vez que traicioné tu confianza y tuve que decírtelo. Realmente lo siento muchísimo.
Sin embargo, sé que tan mal no lo hice. Sé que te di muchos momentos hermosos, como San Valentín I en el parque y nuestro primer aniversario corriendo bajo la lluvia. El día que vimos Los Coristas en francés y las tardes en tierra de nadie hablando tonterías. El día que fui a visitarte cuando te enfermaste de hepatitis y mi primer día de clases en la uni. El día que nos encontramos en el City market después de la pelea y mi corte de cabello y el día de la caminata desde mi uni hasta Zona Rental. Yo todavía no he podido borrar el último día que nos vimos. Ese día me viste de una manera con la cual quisiera que volvieras a mirarme. Ese día yo supe que en realidad me amabas porque me veías como tratando de memorizar todo, como si cada detalle fuese importante. Cuando te fuiste alejando me dio miedo, probablemente porque sospechaba lo que pasaría.
Quiero agradecerte por el montón de recuerdos, la mayoría felices, que me dejaste. Por presentarme y hacerme sentir, en ocasiones, parte de tu familia, por confiar en mí aunque a veces no lo mereciera, por enseñarme que el mundo no está lleno de ponys y arcoiris, por hacerme madurar y darme ideales e ideas, por culturizarme (jajaja), por expandir mis gustos en todos los aspectos, por hacer que mis días fuesen perfectos cuando estaban grises, por mostrarme, más allá de las palabras, lo que toda la vida había imaginado que era el amor.
Hoy, Raphael Quintero, yo solo quería decirte que todavía te amo más que a nada, pero que estoy superándote, que no te voy a olvidar, pero que va a disminuir muchísimo lo que siento por ti porque todas mis yos lo necesitamos. Quería decirte también que estoy aprendiendo a vivir sin ti, que he llorado solo en 3 ocasiones porque tú me dijiste una vez que no lo hiciera y que me dolió la Cordillera de los Andes entera y un poquito más lo de tu novia nueva, pero yo sé que ella no es yo.
Espero que leas esto, pero también verte algún día y tener la oportunidad de decírtelo en la cara, solo que sin los nervios, sin las mariposas en la panza y ya tranquila y feliz porque te superé. Si esa vez sucede, ojalá sea en Francia, solo que si pasa, por favor no lleves a tu esposa o novia de turno para la ocasión, sería bastante incómodo.
Espero también que seas feliz y que encuentres el amor, pero que no me olvides. Que recuerdes que lo que es de uno siempre regresa. Hoy sé que el tiempo es la mejor medicina para todo, porque ya voy mejorando, aún cuando no creía poder vivir sin ti. Sé que tú ya lo hiciste, al menos uno de los dos pudo. Ahora sí, hasta dentro de mucho tiempo, Raphael Quintero.
Las causas son que yo no puedo pasar la vida deprimida, que el pasado pasó por muy bueno que haya sido, y que todavía me queda mucha vida y golpes por vivir. Gracias por recordármelo, prometo que no se me olvida más nunca y hacer lo mismo en caso de que llegue a necesitarlo, espero que no sea así. Ella también me dio soluciones, las cuales ya había buscado, solo me faltaba una y es asumir todo y aprender que siempre formaría parte de mi vida, hiciera lo que hiciera.
Por ello quiero decirte Raphael Quintero, así, con tu nombre y apellido, porque eres más tangible que cualquier otra cosa en mi mundo aunque no estés, que eres parte de la vaina más arrecha que me ha pasado hasta ahora, y esa vaina fue enamorarme. Quiero decirte que a pesar de todo, me alegro que hayas sido tú. Contigo experimenté muchísimas cosas nuevas, a pesar de ello, faltaron muchísimas más que he ido descubriendo sola poco a poco. Sigo pensando que me debes un viaje a la playa, uno al Ávila y una foto juntos (la única que hay la busqué, pero no la encontré!) y que eres una persona maravillosa. Eso lo seguiré pensando hasta el último día porque eres de esas personas díficiles de olvidar y yo tengo excelente memoria. Quiero que sepas Raphael Quintero que te amé, te amé como a nadie y como no creo volverlo a hacer jamás porque quedé practicamente destrozada.
También necesito que sepas que me arrepiento de todas y cada una de las veces que la embarré, no sabes cuanto lo lamento. Desde mi reacción ante la primera vez que me dijiste te amo, hasta la vez que traicioné tu confianza y tuve que decírtelo. Realmente lo siento muchísimo.
Sin embargo, sé que tan mal no lo hice. Sé que te di muchos momentos hermosos, como San Valentín I en el parque y nuestro primer aniversario corriendo bajo la lluvia. El día que vimos Los Coristas en francés y las tardes en tierra de nadie hablando tonterías. El día que fui a visitarte cuando te enfermaste de hepatitis y mi primer día de clases en la uni. El día que nos encontramos en el City market después de la pelea y mi corte de cabello y el día de la caminata desde mi uni hasta Zona Rental. Yo todavía no he podido borrar el último día que nos vimos. Ese día me viste de una manera con la cual quisiera que volvieras a mirarme. Ese día yo supe que en realidad me amabas porque me veías como tratando de memorizar todo, como si cada detalle fuese importante. Cuando te fuiste alejando me dio miedo, probablemente porque sospechaba lo que pasaría.
Quiero agradecerte por el montón de recuerdos, la mayoría felices, que me dejaste. Por presentarme y hacerme sentir, en ocasiones, parte de tu familia, por confiar en mí aunque a veces no lo mereciera, por enseñarme que el mundo no está lleno de ponys y arcoiris, por hacerme madurar y darme ideales e ideas, por culturizarme (jajaja), por expandir mis gustos en todos los aspectos, por hacer que mis días fuesen perfectos cuando estaban grises, por mostrarme, más allá de las palabras, lo que toda la vida había imaginado que era el amor.
Hoy, Raphael Quintero, yo solo quería decirte que todavía te amo más que a nada, pero que estoy superándote, que no te voy a olvidar, pero que va a disminuir muchísimo lo que siento por ti porque todas mis yos lo necesitamos. Quería decirte también que estoy aprendiendo a vivir sin ti, que he llorado solo en 3 ocasiones porque tú me dijiste una vez que no lo hiciera y que me dolió la Cordillera de los Andes entera y un poquito más lo de tu novia nueva, pero yo sé que ella no es yo.
Espero que leas esto, pero también verte algún día y tener la oportunidad de decírtelo en la cara, solo que sin los nervios, sin las mariposas en la panza y ya tranquila y feliz porque te superé. Si esa vez sucede, ojalá sea en Francia, solo que si pasa, por favor no lleves a tu esposa o novia de turno para la ocasión, sería bastante incómodo.
Espero también que seas feliz y que encuentres el amor, pero que no me olvides. Que recuerdes que lo que es de uno siempre regresa. Hoy sé que el tiempo es la mejor medicina para todo, porque ya voy mejorando, aún cuando no creía poder vivir sin ti. Sé que tú ya lo hiciste, al menos uno de los dos pudo. Ahora sí, hasta dentro de mucho tiempo, Raphael Quintero.
Te quiero.
Maryorie Pimenta.



