sábado, 27 de febrero de 2010

Confesión Nº13: Odio las despedidas...

Después de hablar ayer con la que no tiene twitter me siento mucho mejor. Ella tiene la capacidad de lograr eso todo el tiempo, no me pregunten cómo.Yo he tomado una resolución que, por el momento, va por buen camino, sin embargo, yo necesitaba saber por qué era necesaria. Ella me hizo saber los motivos.

Las causas son que yo no puedo pasar la vida deprimida, que el pasado pasó por muy bueno que haya sido, y que todavía me queda mucha vida y golpes por vivir. Gracias por recordármelo, prometo que no se me olvida más nunca y hacer lo mismo en caso de que llegue a necesitarlo, espero que no sea así. Ella también me dio soluciones, las cuales ya había buscado, solo me faltaba una y es asumir todo y aprender que siempre formaría parte de mi vida, hiciera lo que hiciera.

Por ello quiero decirte Raphael Quintero, así, con tu nombre y apellido, porque eres más tangible que cualquier otra cosa en mi mundo aunque no estés, que eres parte de la vaina más arrecha que me ha pasado hasta ahora, y esa vaina fue enamorarme. Quiero decirte que a pesar de todo, me alegro que hayas sido tú. Contigo experimenté muchísimas cosas nuevas, a pesar de ello, faltaron muchísimas más que he ido descubriendo sola poco a poco. Sigo pensando que me debes un viaje a la playa, uno al Ávila y una foto juntos (la única que hay la busqué, pero no la encontré!) y que eres una persona maravillosa. Eso lo seguiré pensando hasta el último día porque eres de esas personas díficiles de olvidar y yo tengo excelente memoria. Quiero que sepas Raphael Quintero que te amé, te amé como a nadie y como no creo volverlo a hacer jamás porque quedé practicamente destrozada.

También necesito que sepas que me arrepiento de todas y cada una de las veces que la embarré, no sabes cuanto lo lamento. Desde mi reacción ante la primera vez que me dijiste te amo, hasta la vez que traicioné tu confianza y tuve que decírtelo. Realmente lo siento muchísimo.

Sin embargo, sé que tan mal no lo hice. Sé que te di muchos momentos hermosos, como San Valentín I en el parque y nuestro primer aniversario corriendo bajo la lluvia. El día que vimos Los Coristas en francés y las tardes en tierra de nadie hablando tonterías. El día que fui a visitarte cuando te enfermaste de hepatitis y mi primer día de clases en la uni. El día que nos encontramos en el City market después de la pelea y mi corte de cabello y el día de la caminata desde mi uni hasta Zona Rental. Yo todavía no he podido borrar el último día que nos vimos. Ese día me viste de una manera con la cual quisiera que volvieras a mirarme. Ese día yo supe que en realidad me amabas porque me veías como tratando de memorizar todo, como si cada detalle fuese importante. Cuando te fuiste alejando me dio miedo, probablemente porque sospechaba lo que pasaría.

Quiero agradecerte por el montón de recuerdos, la mayoría felices, que me dejaste. Por presentarme y hacerme sentir, en ocasiones, parte de tu familia, por confiar en mí aunque a veces no lo mereciera, por enseñarme que el mundo no está lleno de ponys y arcoiris, por hacerme madurar y darme ideales e ideas, por culturizarme (jajaja), por expandir mis gustos en todos los aspectos, por hacer que mis días fuesen perfectos cuando estaban grises, por mostrarme, más allá de las palabras, lo que toda la vida había imaginado que era el amor.

Hoy, Raphael Quintero, yo solo quería decirte que todavía te amo más que a nada, pero que estoy superándote, que no te voy a olvidar, pero que va a disminuir muchísimo lo que siento por ti porque todas mis yos lo necesitamos. Quería decirte también que estoy aprendiendo a vivir sin ti, que he llorado solo en 3 ocasiones porque tú me dijiste una vez que no lo hiciera y que me dolió la Cordillera de los Andes entera y un poquito más lo de tu novia nueva, pero yo sé que ella no es yo.

Espero que leas esto, pero también verte algún día y tener la oportunidad de decírtelo en la cara, solo que sin los nervios, sin las mariposas en la panza y ya tranquila y feliz porque te superé. Si esa vez sucede, ojalá sea en Francia, solo que si pasa, por favor no lleves a tu esposa o novia de turno para la ocasión, sería bastante incómodo.

Espero también que seas feliz y que encuentres el amor, pero que no me olvides. Que recuerdes que lo que es de uno siempre regresa. Hoy sé que el tiempo es la mejor medicina para todo, porque ya voy mejorando, aún cuando no creía poder vivir sin ti. Sé que tú ya lo hiciste, al menos uno de los dos pudo. Ahora sí, hasta dentro de mucho tiempo, Raphael Quintero.

Te quiero.
Maryorie Pimenta.

domingo, 21 de febrero de 2010

Confesión Nº12: ¿Qué se debe hacer cuando la irresponsabilidad es la reina de tu vida?



Yo, todavía adolescente con 18 años practicamente recién cumplidos, tengo el horrible hábito de ser irresponsable en cuanto a todos los aspectos de mi vida, desde acomodarme las uñas de los pies periodicamente hasta hacer mis tareas con tiempo y llegar temprano a la universidad.

Este terrible hábito comenzó a apoderarse de mí cuando se me ocurrió tener novio. Si bien él tuvo algo de culpa al inducirme a la flojera, yo soy la verdadera culpable de mi mal al permitir que se apoderara de mí. Ahora sufro de constante estrés que probablemente terminará algún día en una mala situación. Lo cierto es que no volveré a ser responsable hasta que no me lleve el susto de mi vida. ¿Quieren saber lo peor del caso? La técnica aplicada para salir de los embrollos desde la adquisición del mal ha funcionado a la perfección, es por eso que no lo dejo.

Esto me ha llevado a pensar que alguien debería inventar una terapia grupal similar a la de alcohólicos anónimos, en donde todos, cansados y agobiados por aquello que los aqueja, contaran sus problemas y pidieran ayuda desesperadamente. De esta manera, si no puedo solucionar mi casi enfermedad, al menos podría reírme de aquellos con el mal más desarrallado que el mío. Después de todo, las cosas suceden por una razón y ¿qué mejor razón para que pasen las cosas que la risa?

Confesión Nº11: Los hombres están locos, pero las mujeres también


Hace unos días iba en el metro pensando en la inmortalidad del cangrejo, cuando se montaron la amiga de una amiga de la universidad y el novio. Ellos, como la típica parejita universitaria, andaban en una nota de miel sobre hojuelas. Bueno eso le hubiese parecido a cualquier persona. Yo, después de un análisis exhaustivo llegué a la conclusión de que cada uno andaba en su propio mundo, solo que el otro no lo sabía. También observé que:

1. Los hombres jamás le prestan atención a las mujeres cuando hablan porque están pendientes de verles los senos o de agarrarles el trasero. En determinadas ocasiones se aplican las dos.
2. Las mujeres jamás van a querer dejar de hablar, no importa que estén haciendo.
3. A los hombres, en algún momento, vas a parecerles fastidiosa. Eso si no te callas y los besas cuando los veas aburridos o entretenidos con alguna otra cosa.
4. Las mujeres pueden llegar a pensar que los hombres son unos desconsiderados con un único pensamiento. (Creo que no necesitan que aclare cuál es...)
5. Mientras las mujeres quieren un hombre para ser felices, los hombres quieren una mujer porque se cansaron de tener que memorizar nombres diferentes sin confundirlos y de no recordar con quien gastaron la quincena.

De esta forma podemos decir que las mujeres quieren un hombre para no trabajar más nunca después de conseguirlo, y los hombres quieren una mujer para tener sexo garantizado. La relación puede funcionar mientras que las partes involucradas no se enteren de las intenciones del otro. Para todos y todo lo demás, siempre existirán los resuelves.

*Este caso no aplica para todas las parejas. Si te sientes aludido al leer esto, es pura casualidad.

sábado, 20 de febrero de 2010

Confesión Nº 10: mi vida jamás será perfecta a este paso...


Escuchando a Guaco verdaderamente por primera vez en mi vida, me llevé una decepción muy grande, muy parecida a cuando Chávez me dijo que iba a devaluar el Bolívar y las inevitables consecuencias que eso me traería.

Una profesora me entusiasmó a inscribirme en un concurso de la Embajada Francesa que tenía como premio un viaje a Francia con la correspondiente estadía por un mes completito. Yo, en medio no sé si de mi inexperiencia, falta de mundo, inocencia o falta de información, (como quieran llamarlo) iba derechita a inscribirme después de pensarlo como 150 veces. ¡vamos! Que si Chávez me dañó mi viaje perfecto a mi país soñado, era hora de que el karma se apiadara de mí y me dajara soñar con Francia aunque fuese por 2 semanas... Pues resulta que últimamente el karma es cruel y realista y decidió joderme.

El caso es que para participar, necesito pasaporte, y ¿adivinen qué? Yo, la loca dueña de esta taguara, a mis 18 años de edad, no tengo pasaporte. Elemental, amiga mía, elemental, me diría Sherlock si estuviese aquí. Esto me hace sentir impotente, irresponsable, y fracasada porque en diciembre, cuando fui a sacar la cédula después de perderla en un acto de irresponsabilidad, dije que sacaría la cita para el pasaporte. Esto me hace recordar lo horrible, tedioso y fastidioso que puede resultar hacer trámites en este país. También me recuerda lo mucho que he deseado estos días que Donald Trump sea mi papá. Si ese fuese el caso, sobornaría a un empleado del ahora SAIME, (NPI de que significan las siglas) antes ONIDEX (¡éstas si me las sé! jajaja) y conseguiría mi pasaporte a la velocidad de la luz porque lamentablemente en este país ntodo funciona de esa manera.

Sé que algunos pensarán que por gente como yo este país está como está, solo quiero aclararles que pienso igual que ustedes, pero éste es un grave caso de desesperación. Esto no ocurriera si los entes gubernamentales funcionaran correctamente. Bueno, volviendo al otro punto, el caso es que el pana Donald no es mi papá, así que el tipo del SAIME tendría que conformarse con un falso coqueteo. Así que soy otra perdedora más y mi viaje a Francia sigue en stand by.

Ahorita, ahorita, lo único que me hace feliz es el recuerdo de la escena de ayer con mi mamá, que, contradictoriamente, es sobre infelicidad:

La loca: quiero ser hija de Donald Trump...
Mamá: ¡qué malagradecida! Se crean hijos, pero no condiciones.
La loca: ay mamá, ¡es solo por el dinero!
Mamá: ¿Cuánta gente con tanta plata hay que no es feliz?
La loca (¿pensamiento o chiste? interno) : si bueno, yo no tengo plata... ¿a dónde se fue mi felicidad?

Todavía no sé si mi mamá es más ingenua que yo. A lo mejor el dinero no hace la felicidad, pero resuelve problemas y créanme: sin el problema del pasaporte, sería mucho más feliz... Así que lo siento por mi madre y su teoría rota.

jueves, 18 de febrero de 2010

Confesión Nº9: Hay cada gente tonta en este mundo...

Nada mejor que empezar mi resolución carnavalesca de esta forma. Hoy llegando de la universidad me llevé la sorpresa de la vida al ver que la novia o ex novia (quien sabe...) del susodicho me agregó por Facebook. Eso definitivamente hizo mi día. Hoy, a exactamente 3 meses de no saber nada de él viene esa caraja a meter la pata de esa manera. ¿Por qué? Porque todos sabemos que la regla nro 1 cuando comienzas una relación con alguien es no agregar al ex a cualquier medio de comunicación posible. Esto me hace pensar en varias cosas:

1. La caraja no tiene amigos tan buenos como los míos que la halen por los cabellos ante soberanos errores.
2. Sigo siendo importante en la vida del susodicho y probablemente a ella la llama por mi nombre y eso la revienta, por eso quiere averiguar quién carrizos soy yo.
3. Ella rompió con él y quiere ver si él volvió conmigo (tranquila querida, yo no soy tú! ;)
4. Es una maniática que no soporta que el novio haya tenido otra antes de ella y por ello quiere deshacerse de mí.

Cualquiera que sea el caso, ella es una estúpida e inmadura que además de todo no sabe nada de la vida. Primero que nada, cuando se hace algo, se hace con decisión, así que a la próxima que quiera agregarme por FB, que no se arrepienta después de hacerlo porque mete la pata el doble. Segundo, si me quería agregar para mostrarme las fotos con él y decirme lo feliz que es a su lado, ¡lo hubiese hecho! Así nos hacía un favor a ambas: ella podía andar tranquila con su novio (después de todo el ladrón juzga por su condición) y yo tendría muchísima más motivación con mi resolución carnavalesca que parece ir por muy buen camino.

De cualquier modo, yo siempre dije que ella no era yo, y parece que se están dando cuenta, ¡lástima que sea tan tarde!

Confesión Nº 8: Quiero que pases lento


He decidido ser menos tonta. Me niego a continuar siendo tan soñadora e inocente como siempre porque resulta que la vida no está diseñada para vivirla de esa manera. Con esto quiero decir que si bien no podré olvidarte por completo, al menos haré lo posible por borrar posibilidades tontas de mi cabeza. Presiento que esto de hablar como si me estuvieras escuchando tampoco es una buena idea, por ello es probable que este sea el último post escrito así. Mi viaje sirvió para darme cuenta que si sigo con este modus operandi voy a acabar con lo poco que dejaste de mí cuando decidiste hacerme caso, es por ello que también he decidido dejar de encerrarme tanto en mí e interactuar con los demás. Me prometo a mí (la única habitante y responsable de este cuerpo en reconstrucción) haberme reparado completa para el próximo cumpleaños, el cual mientras más se tarde, más feliz me hará porque no quiero continuar poniéndome vieja.