viernes, 22 de agosto de 2014
martes, 19 de agosto de 2014
Confesión N°284: Regreso después de un año
Hola. Tenía casi un año fuera de acá porque necesitaba tiempo para estar conmigo. Durante todo este año han pasado muchas cosas. He logrado mantener el mismo trabajo en el que comencé hace un año exactamente. Me siento orgullosa de mí. Eso me hace sentir una mujer responsable, aunque las personas que me contrataron sean una mierda. La verdad es que no es el trabajo mejor remunerado del mundo, pero me encanta. Trabajar allí me ha hecho darme cuenta de lo mucho que me gusta tratar con gente y de cuánto me gustan los aviones. Sinceramente, me gustaría seguir trabajando en algo así más adelante, claro está, con un mejor pago y con beneficios incluidos.
Durante este año también logré mantener una relación estable en la que soy feliz, a pesar de la distancia, así que un día, apenas a 3 semanas antes de que se terminaran sus vacaciones de 3 meses en Venezuela, me preguntó si quería casarme con él, justo antes de irnos a dormir, porque quería estar siempre conmigo. Le pregunté que si era en serio, me dijo que sí y pues, le dije que sí. Me tocó planear junto a mi suegra una ceremonia pequeña, para unos 55 invitados. Corrí, me volví loca, conseguir un vestido decente con lo gorda que estoy ahorita fue todo un reto, pero al final todo salió bien. Logré tener una boda sencilla y bonita, de la que todos salieron felices. Ese día me di cuenta de que miles de cosas podían salir mal, pero cuando él está cerca siempre me hace reír y entonces comprendí que en serio estoy enamorada de él y no me arrepiento de haberme convertido en su esposa. De Luna de miel fuimos a Margarita, fueron 3 días muy lindos, en un lugar hermoso, en el que la comida era muy mala. No me quejo, fuimos felices. Dos días después, él se fue con la promesa de que yo lo alcanzaré en diciembre. Esto me lleva al siguiente punto: me voy del país en diciembre.
Voy a pasar a ser otro número en las estadísticas. Voy a ser otra de los jóvenes que se han ido del país porque aquí ya no se puede vivir. Me voy metiendo toda mi vida en 2 maletas de 32 kg y con la esperanza de que mi vida con él y todo lo que quiero hacer fuera de acá sea suficiente para no extrañar todo lo que dejo acá. Voy a extrañar ir a mi familia, a Mi compañera de retardos, a Mi compañero de aventuras, a La comunicadora que estudió Sociología, a mis demás amigos, Tierra de nadie, las donas de farmacia, caminar por Altamira sin preocupaciones, sentarme a leer en cualquier rincón que me provoque, lanzarme al cine solita un día en el que no esté haciendo nada, comprar cualquier pendejera porque tengo plata en la cartera y mis salidas espontáneas con Mi compañera de retardos. Voy a extrañar muchísimas cosas más, pero si sigo, capaz me acobardo. Aunque con lo mucho que lo extraño, no creo. Me quiero ir.
Irse del país en cualquier parte del mundo es tan fácil como ir a una agencia de viajes, comprar un pasaje para la fecha en que uno se quiere ir, armar la maleta e irse. Aquí tienes que rogarle a Dios para conseguir un pasaje, hacer un montón de papeles a ver si te aprueban cierta cantidad de dólares y hacer un montón más de papeles si te quieres ir a estudiar afuera. Si a eso le sumas una operación que va a requerir un mes de reposo, terminar el año académico y seguir trabajando, pues todo se complica.
Por último, pero no menos importante, lo de mi peso ya se está convirtiendo en un problema serio. Desde enero hasta ahorita he aumentado unos 8 o 9 kilos. Los horarios de mi trabajo y mi poca disponibilidad a hacerme la comida, me han hecho estar comiendo cualquier cosa en la calle, gastar un cerro de plata y ganarme un montón de kilos. Tengo que perder unos cuantos antes de operarme y debo haber perdido la mayoría antes de irme. Irme a donde me voy con estos hábitos alimenticios es sólo una bomba de tiempo para comenzar a desarrollar enfermedades. Tengo que volver a escribir casi a diario acá, para llevar un control de lo que estoy haciendo por mantenerme sana y forzarme a hacer ejercicios y comer bien todos los días. Es la única manera de perder estos 20 kilos de más que me están volviendo loca.
Creo que eso es todo por ahora, volveré y escribiré más seguido. Necesito registrar estos meses antes de mi partida. Ya veremos si sobrevivo a todo lo que debo hacer.
PD: Ésta es una de las cosas que más extrañaré: mis salidas con Mi compañera de retardos. Luego de esa foto, que no nos gustó, nos pusimos a leer mis escenas favoritas de Orgullo y prejuicio. Fue una tarde hermosa, en un lugar que extrañaré mucho. Les dejo también esta canción, I choose you, de Sara Bareilles. Es una canción hermosa que vivo tarareando ahora que ando en etapa de enamoramiento bobo. Los quiero, nos leemos.
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