miércoles, 11 de agosto de 2010
Confesión Nº 38: Son las 5 de la mañana y yo todavía ando pensando...

Mi segunda persona favorita en el mundo me dejó un libro que podría pasar a ser mi libro favorito, y es que últimamente no me he podido sacar de la cabeza todo lo que allí dice y eso me había pasado sólo una vez anteriormente. La combinación de ese libro, junto con la película que vi por no tener sueño y las ideas que me rondan la cabeza hace dos semanas han hecho que empiece a cambiar de parecer en cuanto a lo que es verdaderamente prioritario.
Yo, la loca dueña del mundo vasto que es mi imaginación, he empezado a diseñar un plan a futuro que está bastante lejos del happy ever after, y es que comencé a preguntarme si eso realmente me llenaría y si me sentiría completamente feliz. No digo que no lo quiera, pero es que definitivamente necesito hacer demasiadas cosas antes de tener el conector "de" pegado a mi nombre, ya que eso no sólo denota unión, también lleva consigo compromisos y soy y seguiré siendo muy joven para eso por mucho mucho tiempo.
He empezado a pensar en que es lo que pasa cuando dejas de ver el mundo como un niño que se sorprende ante todo lo que ve y conseguí la respuesta rápidamente: te pasa lo que ahora me pasa a mí. Tu vida gira en torno a una sola cosa, dejas de tener tiempo para ti y para las cosas que quieres porque te de flojera dedicarte algo de tiempo de calidad, pierdes las ganas de hacer las cosas que debes y quieres hacer y comienzas a sentirte decepcionado de lo que eres.
Para ser felices es necesario estar conectado con ese niño interior que está siempre cargado de curiosidad, y yo he decidido volver a llenarme de curiosidad y de ganas de hacer las cosas, aunque normalmente todas las cosas llevan un sacrificio, ésta, desgraciadamente, no está excenta, pero espero que se tarde en llegar. También espero que mi yo del futuro lea esto, por si se le olvida algún día ver el mundo con ojos de niña... Por lo pronto nos queda seguir soñando que podremos lograr todo lo que queremos.
Yo, la loca dueña del mundo vasto que es mi imaginación, he empezado a diseñar un plan a futuro que está bastante lejos del happy ever after, y es que comencé a preguntarme si eso realmente me llenaría y si me sentiría completamente feliz. No digo que no lo quiera, pero es que definitivamente necesito hacer demasiadas cosas antes de tener el conector "de" pegado a mi nombre, ya que eso no sólo denota unión, también lleva consigo compromisos y soy y seguiré siendo muy joven para eso por mucho mucho tiempo.
He empezado a pensar en que es lo que pasa cuando dejas de ver el mundo como un niño que se sorprende ante todo lo que ve y conseguí la respuesta rápidamente: te pasa lo que ahora me pasa a mí. Tu vida gira en torno a una sola cosa, dejas de tener tiempo para ti y para las cosas que quieres porque te de flojera dedicarte algo de tiempo de calidad, pierdes las ganas de hacer las cosas que debes y quieres hacer y comienzas a sentirte decepcionado de lo que eres.
Para ser felices es necesario estar conectado con ese niño interior que está siempre cargado de curiosidad, y yo he decidido volver a llenarme de curiosidad y de ganas de hacer las cosas, aunque normalmente todas las cosas llevan un sacrificio, ésta, desgraciadamente, no está excenta, pero espero que se tarde en llegar. También espero que mi yo del futuro lea esto, por si se le olvida algún día ver el mundo con ojos de niña... Por lo pronto nos queda seguir soñando que podremos lograr todo lo que queremos.
domingo, 8 de agosto de 2010
Confesiones Nº37: Estoy autodestruyéndome

Yo tengo algo de tiempo haciéndome una campaña de autodestrucción. Esta campaña tiene por características principales el silencio, ya que en ningún momento he hecho alarde de ello con nadie (ni conmigo misma) y el constante ensañamiento con mi persona. He podido percibir esto gracias a pequeñas señales, pues nadie es capaz de hacerse lo que yo me hago ahora porque sí.
En muy poco tiempo (cuatro meses para ser más específicos) he destruido lo que me ha llevado toda una vida construir y al fin había alcanzado. Estoy enfermando por negligencia, estoy encerrándome cada vez más en mí misma, ando perdiendo mi amor propio, cada día tengo menos ganas de hacer lo que debo, sé que las cosas no deberían ser como son, pero aún así continúo haciéndolas porque es el único modo en que pueden ser posibles en este momento. También ando engordando porque el encierro me da ansiedad y la gordura me quita las ganas de salir y estoy atrapada en ese círculo vicioso. Además ando perdiendo amistades por diferencia de intereses.
Me he vuelto un ser conformista, asociable y extraño. Pienso que soy una bomba a punto de explotar porque no es normal que alguien sea como soy yo. Aunque con las sorpresas que me estoy dando últimamente es probable que empiece a disfrutar este estado extraño en el que me encuentro.
En muy poco tiempo (cuatro meses para ser más específicos) he destruido lo que me ha llevado toda una vida construir y al fin había alcanzado. Estoy enfermando por negligencia, estoy encerrándome cada vez más en mí misma, ando perdiendo mi amor propio, cada día tengo menos ganas de hacer lo que debo, sé que las cosas no deberían ser como son, pero aún así continúo haciéndolas porque es el único modo en que pueden ser posibles en este momento. También ando engordando porque el encierro me da ansiedad y la gordura me quita las ganas de salir y estoy atrapada en ese círculo vicioso. Además ando perdiendo amistades por diferencia de intereses.
Me he vuelto un ser conformista, asociable y extraño. Pienso que soy una bomba a punto de explotar porque no es normal que alguien sea como soy yo. Aunque con las sorpresas que me estoy dando últimamente es probable que empiece a disfrutar este estado extraño en el que me encuentro.
sábado, 7 de agosto de 2010
Confesión Nº 36: Hoy también quiero hablar de mí

¿Recuerdan el ataque de egocentrismo de unas cuantas entradas atrás? Bueno, ésta es la continuación. Para aquellos con una réplica para el tema (dudo que los haya, no hay lectores) sólo puedo decir en mi defensa que estoy libre y sin ningún tipo de oficio.
Lo primero que diré es un dato curioso bastante extraño: Me gusta fregar platos. Quizás tenga que ver con el hecho de que puedo mojarme. Sigo odiando y temiendo a las inyecciones como el primer día, la única diferencia es que ya no lo demuestro, dejé de llorar. Hace poco me inyectaron sorpresivamente y pasé todo el día con dolor en el brazo, las enfermeras son cada día más rústicas. Puedo ser personas distintas, todo depende de mi estado de ánimo y de mis necesidades. Tengo tantos amigos que siento que no tengo ni uno.
La mayoría del tiempo es difícil para mí creer en los demás. Quiero ser flaca, comer sano y no ser diabética cuando tenga 30. Lo único que me separa de eso es mi gusto por las donas, el refresco, los chocolates, las hamburguesas, los doritos y la chatarra en general. No tengo comida ni artista favoritos. Me gusta hacer ejercicio. Odio los dolores de garganta y la picazón en el oído. Hago más gestos con mi cara de los que me gustaría, lamentablemente, por culpa de ellos no puedo esconder mis emociones. Me gusta leer, pero no todo lo que consigo. Ahora leo un excelente libro que me prestó mi segunda persona favorita en el mundo. A él no le gustó.
Paso horas interminables en internet haciendo nada, adoro el olor de la canela y de la sopa de pollo recién hecha. Amo bañarme con agua helada, quiero una remodelación para mi cuarto y a veces también quiero que Donald Trump sea mi papá. Mi lugar de relajación favorito está en la parcela de mis padres, abajo de los árboles de limón y aguacate. Mi imagen favorita en el mundo es la mirada de mi segunda persona favorita en el mundo mirándome como sólo él sabe.
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