Bien, hoy fue uno de esos días que uno sólo quiere que terminen. Mi día comenzó genial, me desperté a la hora, estudié para la expo, preparé almuerzo, me acomodé y salí. Se me hizo casi imposible de creer, pero logré salir a tiempo. En la parada, como siempre, no había bus y cuando llegaron había tanta gente que me tocó ir parada. Maravilloso, no hay rollo, yo sólo quería salir del pueblo. Yo iba hiper mega despistada cuando el bus pasó la primera parada de Caracas y ahí estaba, sentado en un asiento del bus, estaba El gordito. Es increíble que pude reconocerlo a lo lejos, yo no me iba a bajar ahí, pero cuando lo vi, no pude evitarlo.
Apenas me monté en el bus su cara de sorpresa no fue normal, igual que sus mejillas súper rojas. Para ese momento yo sólo pensaba que estaba pasada de stalker y que esto podría terminar en una enfermedad psiquiátrica. Empezamos con el juego de miradas de siempre y yo decidí escribirle a Mi compañera de retardos porque ella es mi cómplice en toda esta historia. Estaba muerta de risa porque ella me decía que le hablara y me animaba mientras yo me justificaba. Luego continué estudiando para mi expo y él me veía raro mientras yo hablaba sola en francés. Estuvimos todo el camino con el jueguito de miradas y hubo un momento en el que me sentí intimidada porque me vio muy fijamente con sus grandes ojos azules. Además, hoy estaba muy lindo, andaba con una camisa a cuadros de manga corta que combinaba con sus ojos y le quedaba muy bien, pantalón largo (primera vez que lo veo con pantalón largo) y unos zapatos muy lindos.
Yo le dije a Mi compañera de retardos que cuando nos bajáramos del bus y estuviésemos en el metro, le hablaría. Me bajé primero del bus y demoré un siglo en comprar los tickets mientras hacía tiempo para que él me alcanzara. Cuando me alcanzó, comencé a sudar frío y a temblar mientras encontraba la manera de saludarlo sin parecer una loca. Nos perseguíamos con las miradas, yo bajé primero y decidí colocarme en un lugar donde no había mucha gente. En menos de dos minutos el venía siguiéndome desde las escaleras, pasó a mi lado, y se fue justo en el vagón de al lado. Entonces me dije o no le gustas al pana o es demasiado tímido. Decidí pensar que no le gusto, aunque el jueguito siguió hasta después de bajarnos de ese tren, montarnos en otro y llegar a la uni.
Otra cosa es que me di cuenta de que me daba muchas excusas para no hablarle y percibí que era por miedo. Aunque la excusa de hoy era bastante válida (debía estudiar para la expo en el camino y no podía gastar el tiempo hablando con un desconocido), no era el verdadero motivo por el que no quería hablar. El motivo por el que estaba aterrada es porque si le hablaba y resultaba que yo no le gustaba entonces ya ni siquiera iba a tener al gordito para alegrarme el día. Y en el caso de que le gustara, iba a complicarme la vida atendiendo un aspecto más en mi vida para el que no tengo tiempo. Fue entonces cuando me di cuenta que todo me da miedo.
Cambiando de tema, me fue bien en la expo, afortunadamente, pero he pasado el día con un dolor de muelas que me tiene la vida triste. Mañana faltaré a la uni para ir al odontólogo porque esto ya me tiene harta. Además boté mi teléfono celular en el transporte de la uni mientras dormía. Se me cayó de la cartera y obvio, como estamos en Venezuela, no me lo van a regresar. Esto me dio mucha rabia porque fue la manera más estúpida de perder el celular. Osea, estoy en Venezuela, nunca he sido atracada y yo pierdo el teléfono por galla. Ahora tendré que esperar unas 3 semanas para poder comprarme un perol chino que ya vi que está medio decente por despistada. Cuando le dije a mi mamá ella me dijo lo que que ya había mencionado: "te dije que el próximo te lo comprabas tú". Perder mi celular me afectó, yo tenía una relación con él, lo que se me hace extraño, porque normalmente no sufro de apegos a la tecnología, excepto a mi compu. Antes de ése (que en marzo cumplía 2 años) había estado 7 meses sin teléfono por decisión propia. Era la persona más feliz de la vida, salía y llegaba cuando me daba la gana y nadie me decía nada, no sufría de ataduras y no debía rendirle explicaciones a nadie. El único problema era que no tenía dónde ver la hora y tenía que andar con una agendita tipo anciana con los números de la gente a la que siempre necesitaba llamar. Justo ahora fue un mal momento para perder el teléfono porque lo necesito para que me avisen cuando hay clases y cuando no y para comunicarme con los muchachos. Siento que éste será un mes muy largo. Les aviso cómo me va.
P.D. La canción hoy es de Arctic Monkeys porque son una de las cosas que más extrañaré ahora que ando sin teléfono. Los dejo con When The Sun Goes Down...
Lo fue. Lo certifico.
ResponderEliminarDe eso no hay duda, mi pequeña Leen Leen...
ResponderEliminar