lunes, 11 de mayo de 2015

Confesión N°286: Las cosas cambian

Tenía días queriendo entrar acá y no podía o terminaba entrando sin poder postear nada por despistada, por falta de tiempo o por no saber qué escribir entre todas las cosas que pasan. Comenzaré con lo más actual: acabo de enterarme de que mi pareja de bloggers favorita (Elena y Gabriel) se separaron y todavía estoy como en shock, no sé, siento que eran demasiado perfectos y me pregunto qué podrá haber pasado para que hayan decidido separarse. Estoy impactada porque ellos tenían muchísimos planes juntos, se casaron, emigraron de Venezuela, comenzaron a hacer una vida completamente diferente de la que tenían acá y supongo que fue precisamente eso lo que los afectó. Sigo mal y creo que este guayabo durará algo de tiempo. 

Cambiando de tema a algo más personal: Regresé a Venezuela hace mes y medio, luego de 4 meses y ése es otro guayabo que todavía no supero. Al principio, cuando llegué allá no me acostumbraba, de hecho, me costó muchísimo adaptarme, pero luego de 4 largos meses lo logré y era feliz junto a mi esposo. Regresé por motivos ajenos a mi voluntad, ya les iré explicando. Cuando iba en camino al aeropuerto, lloraba porque no quería venirme y pedía secretamente a Dios que el boleto estuviese mal, que el avión no saliera, que me devolvieran el dinero del pasaje y miles de cosas más que pasan por la mente de una persona desesperada. Desafortunadamente, mi boleto estaba perfecto y luego de un viaje de cinco horas, con escala incluida, llegué a Venezuela y lo primero que deseé cuando pisé Maiquetía fue que un avión estuviese esperándome para regresarme. No quería estar acá. Sí extrañaba a mucha gente, sí, extrañaba muchas cosas de acá, pero apenas regresé, recordé todo lo malo y me provocó salir corriendo. Desdichadamente no pude y pues, aquí sigo. 

Lo que me lleva a los motivos por los que regresé, que son múltiples. El motivo principal por el que regresé fue solicitar mi nacionalidad portuguesa. No planeo utilizarla pronto, pero uno nunca sabe cuándo la necesitará. El segundo motivo por el que regresé fue cambiar el estado de mi visa. Si bien la visa que tengo me permitía permanecer otros 2 meses en el país, decidí regresarme porque mi suegro también se iba del país y necesitaba su ayuda para poder cumplir con el tercer motivo por el que regresé. Justo ahora estoy esperando unos papeles que necesito para poder ir a la embajada acá y cambiar todos los papeles.

 El tercer motivo por el que regresé fue bajar de peso para poder operarme y finalmente obtener mi reducción de senos. Ustedes no tienen idea de cómo han afectado mi vida durante el último año. Creo que el episodio más traumante fue tratar de conseguir un vestido de novia, pero ya estamos trabajando en eso, aunque no ha resultado todo como esperaba, al menos no ha sido un completo fracaso, estoy en el gimnasio y he perdido algo de peso, pero no al ritmo que me gustaría. dmito que es por culpa de mi alimentación, aunque estoy tratando de que eso cambie. Ha funcionado las últimas 2 semanas. El cuarto motivo por el que volví es acomodar los papeles de la universidad y los papeles del liceo para poder llevármelos, aunque hasta ahora parece misión imposible, tengo casi mes y medio esperando por las notas de mi último liceo, por las que me cobrarán la cómoda cuota de 250 bs por hoja y son 2. Ya he perdido la esperanza de poder llevármelas. 

El quinto motivo por el que regresé fue ir al médico. Urge, pero URGE que vaya al odontólogo y al ginecólogo. Al odontólogo porque mi boca es un desastre en este momento. Al ginecólogo no urge tanto, pero sería bueno que me revise sólo para ver que todo está bien. El sexto motivo por el que regresé fue comprar anticonceptivos, obviamente, como la escasez ha aumentado, no hay ningún tipo de anticonceptivo, así que me toca devolverme con las manos vacías. Sinceramente he perdido la esperanza de cumplir la mayoría de mis objetivos de esta visita. Siento como si este país me ahogara con su montón de burocracia y trámites. Es como si el país estuviese invadido por una ola de dementores que te roban las ganas de hacer las cosas y la felicidad. Desde que llegué intentaron robarme en mi propio pueblo mientras salí a comprar algo, las instituciones públicas me han golpeado en la cara con su montón de peticiones estúpidas, me ha tocado hacer colas por cosas que en el resto del mundo la gente da por hechas, me ha tocado decirme NO porque no es conveniente y sinceramente estoy cansada, 

Son pequeñas cosas que agotan y al final uno sólo quiere salir corriendo. Mi vuelta a Venezuela no ha hecho más que reafirmar mis ganas de establecerme en un país que no sea éste. Definitivamente no quiero vivir en Venezuela porque ya no me siento tranquila caminando por las calles que más me gustan, estando con la gente que más quiero. No me siento lo suficientemente segura trayendo niños al mundo en un lugar en el que no sé si voy a poder conseguirles de comer, aunque sinceramente no creo estar preparada para traer niños al mundo en ninguna parte. Igual no quiero vivir acá. Me quiero ir y me quiero ir YA. Lo único bueno de este viaje es que he visto a mis amigos, a quiénes extrañaba como loca. Justo esta semana pasada fue la graduación de La comunicadora que estudió Sociología y no pude sentirme más orgullosa de ella. Eso me hizo querer volver a la universidad, pero justo ahora las condiciones no están dadas para que estudie, ni aquí ni allá, así que es algo que tendrá que esperar por el momento. 

Los dejo con una canción que escuchaba allá cada vez que iba en el carro con la radio prendida y con una foto hermosa <3 div="" nbsp="">







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