viernes, 28 de octubre de 2011

Confesión Nº71: Tengo demasiada rabia acumulada y necesito hablar.

Todas mis yos sabemos que nos lees, así como tú sabes que te leemos. Nosotras te leemos porque todavía no te superamos, y vamos a ser sinceras, pasará algo de tiempo antes de que podamos hacerlo y está bien, podemos vivir con ello sin estar envueltas en una sabana sin ganas de ver al mundo, ya lo comprobamos. Pero no sabemos por qué nos sigues leyendo. Nosotras nos preguntamos si ya andas con alguien, aunque estamos casi seguras de que es así. En este punto de la historia todas tenemos la firme convicción de que nos engañaste una y otra vez y no nos dimos cuenta o capaz sí, pero no quisimos verlo porque preferíamos creerte a ti.

Todavía no entendemos cómo fue que el amor que te teníamos/tenemos (todavía, pero eso cambiará) nunca fue suficiente. Ultimamente nos hemos sentido mal por todos nuestros problemas, incluyéndote, pero todos nuestros amigos se han ocupado de hacernos olvidarlos a punta de risas y cuentos raros. Ellas y yo tenemos los mejores amigos del mundo y no sabemos apreciarlos, pero estamos trabajando en eso. Te extrañamos porque eras parte de nuestra rutina y porque te amamos, aunque de vez en cuando nos damos cuenta de que la mayoría del tiempo estamos mejor sin ti. Eso es bastante ilógico, ¿verdad? Que uno pueda estar mejor sin la persona que ama. Probablemente tú sientas lo mismo, pero es que juntos nos encargamos de hacernos tóxicos uno al otro: tú con tus misterios y tus ganas de algo más y yo con la eterna persecución (como si sirviera de algo).

Esta vez es diferente, sabemos que no volverás. Y eso nos duele. Pero lo entendemos y pensamos que a esta altura de la historia es lo mejor. Porque queríamos que fueras el hombre de nuestra vida, pero no nos dimos cuenta de que buscamos en ti todo lo que no eras. Nosotras siempre quisimos a alguien que siempre estuviera con nosotras, que nos consolara cuando nos sintiéramos mal y que compartiera las alegrías, pero a ti nadie te enseñó a quedarte cuando las cosas se ponen difíciles. Ahora nos toca imaginar cómo se verá el "de" pegado a nuestro nombre junto con el apellido de alguien más, si sentiremos lo mismo estando entre sus brazos y si sentiremos una vez más las mariposas en el estómago junto con las naúseas. Lo único que queríamos era ser la única, la escogida; queríamos que no necesitaras a nadie más, sin embargo, nunca fuimos suficiente.

Tenemos miedo. Miedo de que te enamores de alguien, miedo de que seas para alguien más todo lo que no fuiste con nosotras. Ya hay gente pendiente de lo que hacemos y que nos recuerda que le importamos, pero no nos sentimos listas. No queremos lastimar. Estamos cambiando. Esta es la última vez que hablamos de ti porque necesitamos olvidarte, por lo menos de esa forma. No sabes cuánto nos hubiese gustado que las cosas hubiesen sido diferentes. Todavía te queremos y nos veremos en la vida cuando las cosas que no son importantes dejen de importar. Hasta ese día.

Yo y todas mis yos.

P.D. Sabemos que no responderás, nunca respondes. Esto es un paréntesis informativo.



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