Bien, el lunes Mi ex regresó a Estados Unidos y debo decir que estuve justamente como quería estar: tranquila. Admitiré que si me decepcioné un poco, temprano en la mañana (su vuelo salía a las 5 de la mañana y tenía la costumbre de siempre llamarme antes de despegar, pero no lo hizo). Una vez superada mi decepción, que tuvo una duración de 20 minutos porque me dije que ya bastaba, me puse a hacer montones de cosas y justo cuando no esperaba nada y había olvidado el asunto, llegó un mensaje de él diciendo que había llegado bien y explicando por qué no llamo. Hablamos un ratito, luego tomó otro vuelo hasta la región a la que iba, y volvimos a hablar otro rato. Al final decidí mejor dejar las cosas como están, no tiene sentido andar luchando por causas perdidas.
Ayer todo volvió a la normalidad. Tuve muchas cosas qué hacer y no tuve tiempo de ponerme a pensar. A primera hora de la mañana me levanté porque andaba pendiente de despertarme, ya que debía salir. Llegó mi papá y me preguntó a qué hora saldría, le respondí que a las nueve. Faltaba algo más de una hora y yo tenía ganas de sentarme en la computadora un rato a revisar mis redes sociales y a ver doramas. Revisé todo y luego me dieron muchas ganas de jugar mientras escuchaba música chévere, así que estuve en eso por casi 3 horas. Cuando vi la hora, salí corriendo, me bañé, me arreglé y comencé a mandar mensajes para ir repartiendo los aguacates que traje de Narnia, para ver si me vería con La futura médico potteriana y para ver si podía quedarme en casa de La que no tenía Twitter. La futura médico potteriana me dijo que sí podríamos vernos y La que no tenía Twitter me dijo que hoy no podía, porque debía poner orden en su casa.
Así fue como emprendí mi viaje. Debía encontrarme primero con La mamá de Mi ex (ella adora los aguacates), luego ir a casa de una tía y por último me vería con La futura médico potteriana. Mientras esperaba a La mamá de Mi ex, me encontré con mi chichero favorito. Me vio con la tremenda bolsa de aguacates y pensó que eran para él porque de vez en cuando mi mamá le deja alguno, así que no tuve más remedio que darle uno. Al rato llegó La mamá de Mi ex, la saludé rapidito, le entregué los aguacates y casi salí corriendo a casa de mi tía. Cuando llegué, me encontré con Mis dos madris, mis dos ahijaditos y mi tía. Estuve el día hablando con ellos, comí cosas ricas y vimos televisión.
Cuando llegó la tarde, me tocó despedirme y una vez en la vía, decidí caminar hasta la próxima parada de autobuses, en lugar de la más cercana. Fue así cómo terminé caminando 40 minutos mientras me relajaba, miraba el tráfico, pasaba en medio de una obra de construcción vial y me sentía parte de una peli romántica de los 90. Para cuando llegué, llamé a La futura médico potteriana y quedamos de encontrarnos en el Mc Donald´s más cercano. Al llegar, ella tenía como 15 minutos esperándome, estaba con una muchacha que estudió en el colegio conmigo. La acompañamos hasta su casa y nosotras nos regresamos a comer helados, mientras hablábamos de todo lo que había pasado mientras no nos habíamos visto. Estuvimos allí dos horas riéndonos, sintiéndonos tristes, emocionándonos, haciendo planes y extrañando a La comunicadora que estudió Sociología, se fue 5 días a casa de su abue y ya tengo más de una semana sin verla.
Mientras hablábamos, vimos la hora y nos dimos cuenta de que era tarde, así que agarramos nuestras cosas y fuimos directo a la parada. Allí nos encontramos con una de sus primas, quien estaba mal porque había terminado con la novia. Tuvo terapia con La futura médico potteriana, la llamó la ex y se comenzó a sentir mejor. En el camino nos reímos un montón hablando estupideces y el tiempo pasó volando, porque llegamos súper rápido. Fuimos a mi casa a buscar 2 aguacates (sí, ayer era la señorita repartidora de aguacates) y de ahí fuimos a la farmacia. Nos dirigíamos luego a la parada de autobuses que llegan hasta la casa de La futura médico potteriana, cuando nos encontramos a uno de sus amigos. Tuvimos una conversación chévere con él por aproximadamente media hora y después fuimos a la parada. Ella no tenía ganas de llegar a su casa, así que estuvimos allí hablando como 45 minutos hasta que se llenó el segundo que esperamos.
Terminé llegando a mi casa a las 10 de la noche y mi mamá iba a poner el grito en el cielo, pero, afortunadamente, no pasó a mayores. A esa hora me tocó llegar a llenar tobos, tanque, lavar patio, lavar mi baño y lavar el piso de la cocina porque el agua ha desaparecido misteriosamente durante la última semana. Terminé todo pasadas las 11 de la noche y estaba completamente agotada. Traté de publicar esta entrada anoche, pero sólo llegué a la mitad porque el cansancio me venció. Al caer en mi cama luego de darme el mejor baño que he tenido en mucho tiempo, fui feliz. Como ven, he estado mejor de lo que se podía pensar, creo que mi ataque de hace unos días fue hormonal y un último intento por parte de mí misma de sabotearme, menos mal que he aprendido a controlarme. Hasta una próxima confesión, ¡Sean felices!
P.D. La canción de hoy es Turn It Off, de Paramore. La encontré porque es una de las canciones favoritas de La futura médico potteriana. Me gustó bastante y decidí ponerla en esta entrada.
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