Yo sé que había prometido venir aquí más seguido,
pero últimamente ha sido casi imposible para mí sentarme a escribir todo lo que
ha pasado. No sé qué es lo que pasa, organizar mis ideas me está costando un
montón y por eso me es muy difícil publicar continuamente. Creo que también lo
que pasa es que no todo el tiempo
acontecen cosas que merecen ser contadas, aunque debo admitir que esta semana
ése no fue el caso. Así que lo admito, soy una mentirosa e iré al Infierno por ello. En este lapso de tiempo que tengo sin publicar han pasado 3
cosas importantes: visité a Mi ex (sí, ya sé que deben querer colgarme, ahora
les explico), salí con los muchachos y me di cuenta de que me estoy engañando. Pasaré a explicar
lo primero, estoy segura de que están muy intrigados.
El lunes en la mañana estaba yo en casa de mi
madrina durmiendo mientras tenía una pesadilla, cuando sonó mi teléfono. Era Mi
ex, notificándome que tenía Lechina/Varicela. Se preguntarán por qué me dijo,
la verdad es que yo también. El caso es que estuvimos hablando durante algunas
horas y al final quedamos en que yo iría a visitarlo y a llevarle unas cosas el
miércoles. Ese día en la mañana horneé al fin las mentadas galletas de limón
(que no quedaron muy buenas, por cierto), vi por primera vez Toy Story 3 y la
amé y en la tarde fui a su casa. Yo tenía algo de nervios por cómo me fuese a
recibir su mamá por lo de su novia nueva, pero ya le había escrito en la mañana
y me había dicho que no había problemas. Cuando llegué ella me recibió como
siempre, hablamos un ratito mientras ella se cambiaba para ir a hacer unas
cosas y yo fui a ver como andaba el enfermo.
El carajo estaba mal. Andaba dormido, con fiebre y
lleno de pústulas llenas de pus. Yo sabía cómo se andaba sintiendo porque yo
pasé por lo mismo en noviembre pasado y sentí que me moría durante los 3
primeros días. Sólo lo vi, lo dejé dormir y me fui con su mamá a hacer algunas
diligencias. En el camino hablamos un montón de cosas, de cómo me estaba yendo,
de mis amigos, de lo que ha pasado últimamente, de si yo andaba con alguien,
de su opinión acerca de la novia de su
hijo y así un montón de cosas. Como estábamos en medio de una cola horrorosa,
terminé sacando las galletitas que les
llevé y comimos algunas. Para cuando llegamos de nuevo a la casa seguimos
hablando de cualquier cosa, pero Mi ex ya se había despertado. Andaba de mal
humor porque se sentía pésimo y al principio fue casi imposible establecer una
conversación normal con él porque no hacía más que quejarse.
Luego comenzó a comportarse, se tomó el
tratamiento, estuvimos un rato hablando estupideces, le di su regalo de
cumpleaños y Navidad atrasado, comió gelatina, hablamos de las Olimpiadas, le
pedí que se bañara porque daba vergüenza y lo hizo. Mientras tanto, yo veía las
competencias de Natación con su mamá, cuando terminó, se unió a nosotras, comió
y se sentó conmigo a ver TV. Seguimos viendo las Olimpiadas y hablando de
ellas, al mismo tiempo que andábamos jugando tontamente. Al final dejó el
fastidio porque su mamá insistía en que
podía pegarme alguna clase extraña de herpes.
Estuve allí, comportándome normalmente con ellos,
y ellos conmigo, casi hasta las 8 y 30 de la noche. Debo admitir que por
algunos instantes pensé que podía quedarme así, con él sentado en el mismo
mueble que yo mientras jugábamos y nos reíamos de cualquier estupidez. Debo
admitir también que no quería irme y que sentía como si el tiempo volaba. Al
final nos despedimos con un escueto chao a la distancia y su mamá me dejó en la
parada de autobuses a mi casa, que por cierto, el que me trajo a casa era el
último de ese día.
Al siguiente día fui con Mi compañero de
aventuras, La comunicadora que estudió Sociología, Mi compañera de retardos, La
futura médico potteriana, su hermanita y La Lenta al cine. La salida fue cuadrada por teléfono mientras yo
estaba en casa de Mi ex. Fue muy cómico porque todos proponían cosas diferentes
y al final todo salió como no lo planeábamos. Habíamos quedado en salir de
donde vivimos a eso de las 9 de la mañana para poder llegar temprano al cine y
poder regresar temprano a casa. Todos estuvimos listos a tiempo, excepto La
futura médico potteriana y La lenta. Terminamos saliendo a las 10 y 30 entre
idas a la farmacia, a la perfumería, espera en la cola de autobuses y cosas por
el estilo.
Nos encontramos con Mi compañera de retardos en el
camino y con Mi compañero de aventuras en la parada de autobuses para Caracas.
Obvio, La lenta tuvo que ir primero al banco, porque ella no sabía a dónde iba.
Allí perdimos como 30 minutos porque la cola en el cajero estaba insoportable.
Al final, logramos montarnos en el bus a Caracas antes de las 12 (no mucho) y
en el camino llevábamos una amena conversación. Cuando llegamos al Metro y nos
montamos, La lenta se montó en un vagón diferente y se nos perdió por un rato
porque su teléfono andaba descargado. Nos encontramos de nuevo en la estación
donde nos bajamos. Cuando llegamos fuimos derecho al cine y vimos que no había
funciones disponibles para el horario que queríamos, así que fuimos al otro
cine del centro comercial. Estuvimos haciendo la cola como por 20 minutos para
que al llegar a la taquilla la muchacha nos dijera que sólo estaba disponible
en 3D. Se preguntarán: ¿Y cuál es el problema con eso? Pues que el precio es exageradamente caro en comparación al boleto normal y todos andábamos en quiebra.
Decidimos agarrar la próxima función del cine
anterior y tuvimos éxito. Después de comprar las entradas, fuimos a comer y ahí
estuvo el rollo. La mitad quería comer Sushi y la otra mitad en Subway. Ninguno
de los 2 restaurantes estaba en la feria, así que terminamos yendo La
comunicadora que estudió Sociología, Mi compañero de aventuras y yo a Subway y
las demás al restaurant de Sushi. Mi compañero de aventuras y yo comimos
sándwiches de atún y cangrejo respectivamente, y La comunicadora que estudió
Sociología comió uno vegetariano. Estuvimos un rato hablando y él me preguntó
acerca de lo que le había dicho que debía decirle. Yo me hice la loca, aplaudí
y logré esquivar el tema, todavía no sé cómo decirle lo de Mi ex. Terminamos de comer y de hablar y fuimos a buscar a
las demás porque ya faltaba poco para el inicio de la función.
En el otro restaurante estaban las demás jugando
con los palitos chinos, les dijimos que nos adelantaríamos porque ellas no
habían terminado de comer y nos
dirigimos a Cinarrolls, que es una tienda en la que venden los mejores rollos
de canela de la vida. Allí me compré uno con chocolate, que estaba divino, y
luego fuimos a hacer la cola para entrar a la sala. Las muchachas llegaron casi
cuando íbamos a entrar así que no hubo problemas. Una vez en la sala, nos
sentamos de forma extraña. Mi compañero de aventuras y yo en un extremo, justo
en el medio La lenta, La comunicadora, La futura médico potteriana, su
hermanita y Mi compañera de retrasos. Fue
extraño porque yo quise ir para compartir con mis amigas y amigo, pero La lenta no dejó de estorbar y de hacer
comentarios fuera de lugar. En medio de la película me quedé dormida y ella se
encargó de despertarme varias veces como si lo hiciera a propósito. La película
no me gustó, hubiese preferido ir a ver Batman, pero es justo que Mi compañero
de aventuras también escoja alguna vez.
Después de salir, fuimos todos al baño, todos
estuvimos listos y una vez más, La lenta
nos retrasó. No se maquilló durante todo el día y ya cuando nos íbamos le
provocó hacerlo. Cuando al fin salió del baño pasamos por varias tiendas, hasta
que pasamos por una cadena de librerías y tuvimos que entrar porque Mi
compañera de retardos, Mi compañero de aventuras y yo queríamos ver algunas
cosas. Una de las cosas que vimos fue el diccionario de Griego que Mi compañero
de aventuras tiene tiempo deseando y ella y yo quedamos en que se lo
regalaríamos de cumpleaños. Todos terminaron entrando en la tienda, excepto La
lenta que se perdió durante un largo rato. Cuando vimos todo lo que queríamos,
Mi compañera de retardos compró su libro y estuvimos satisfechos, salimos y nos
encontramos de nuevo con La lenta.
Fuimos al Metro, pasamos rabia y luego de una
hora, llegamos a Capitolio. No encontramos nada de cola y nos sentamos, todos
los asientos estaban cerca, pero separados. Ése no fue un obstáculo al momento
de establecer una conversación a modo de Talk show acerca de los hombres en
pleno autobús. Los compañeros de puesto de La lenta y Mi compañera de retardos terminaron
metiéndose en la conversación y acabamos teniendo un divertido y entretenido
debate durante todo el camino. Cada quien fue quedándose en su casa y
todos terminamos muertos de cansancio.
Ahora, con respecto a lo de que me estoy
engañando, tiene que ver con Mi ex y con la persona que me gusta. La verdad es
que me sigue gustando mucho estar con Mi ex y pasar tiempo con él. Sigo
sintiendo como si fuese algo que me perteneciera aunque las personas no somos
objetos y él y yo en este momento no estamos relacionados de ninguna manera.
Sigo queriendo estar protegida dentro de un abrazo suyo por siempre, me sigue pareciendo que el tiempo pasa
volando y es insuficiente cuando estoy con él y me sigue preocupando su estado
de ánimo y su salud. Es extraño porque yo pensaba que todo eso desaparecería en
algún punto, pero me di cuenta de que no. La verdad es que él siempre será una
persona con la que me guste pasar tiempo, por la que me preocuparé y que
querré, no obstante, algo cambió y ese algo no es otra cosa que el deseo que
sentía hacia él. Es extraño, porque sigo sintiendo que lo quiero muchísimo,
pero el hecho de no tenerle ganas le ha bajado muchísimo a la tensión. Y sí, le
tengo celos a su novia, pero no es porque yo quiera serlo, sino porque ella
tiene su tiempo y su atención (aunque aquí hay algo extraño, pero no quiero
hablar de eso) y a mí me gustaría tenerlos. Yo sé que esto suena raro, porque
hasta a mí me ha costado comprenderlo, pero el tiempo ayudará a aclarar esto.
Con respecto al carajo que me gusta, siento que si
bien tengo afinidad con él, no me siento igual de chévere que con Mi ex, sin
embargo, hay algo con él, el detalle está en que no sé si la cosa
es unilateral, aunque a veces creo que no. Leyendo esto seguro piensan que la
cosa con él es sólo física, pero no me malinterpreten. Con él también tengo
muchas cosas interesantes de qué hablar, me siento chévere y la paso muy bien,
no obstante, hay algo que hace que siempre termine extrañando mis
conversaciones con Mi ex. Todo esto es raro para mí, nunca me había sentido
así. Como ven, estoy hecha todo un nido
de pájaro Carpintero y todavía no tengo respuestas al montón de cosas que
quiero saber. Les agradezco de antemano que dejen su opinión con respecto a
este último tema y nos estamos leyendo en una próxima entrega.
P.D. La canción de esta entrada es un poco
pornográfica, pero no me importa. Los dejo con Closer, de NIN. Esta canción me
recuerda una mala experiencia, a pesar de eso, me gusta. Y no, no tiene mucho
que ver con la entrada, excepto tal vez
el título, pero la he escuchado y tarareado un montón esta semana.
¡Qué largooo! jajjaja.
ResponderEliminarCon respecto a lo último, la vida es un rollo. Pienso que no hay que enredarla más de lo que está por naturaleza. Sólo deja que todo fluya.
¡Un abrazo!
Sí, pasó algo que hace que quiera llevar todo suaaaveee... Jajajaja
ResponderEliminarY sí, creo que ésta es una de las entradas más largas del blog.
¡Un abracito pa´ ti también!