domingo, 5 de agosto de 2012

Confesión Nº231: Arderé en una paila del Infierno



Yo sé que había prometido venir aquí más seguido, pero últimamente ha sido casi imposible para mí sentarme a escribir todo lo que ha pasado. No sé qué es lo que pasa, organizar mis ideas me está costando un montón y por eso me es muy difícil publicar continuamente. Creo que también lo que pasa  es que no todo el tiempo acontecen cosas que merecen ser contadas, aunque debo admitir que esta semana ése no fue el caso. Así que lo admito, soy una mentirosa e iré al Infierno por ello. En este lapso de tiempo que tengo sin publicar han pasado 3 cosas importantes: visité a Mi ex (sí, ya sé que deben querer colgarme, ahora les explico), salí con los muchachos y me di cuenta  de que me estoy engañando. Pasaré a explicar lo primero, estoy segura de que están muy intrigados. 

El lunes en la mañana estaba yo en casa de mi madrina durmiendo mientras tenía una pesadilla, cuando sonó mi teléfono. Era Mi ex, notificándome que tenía Lechina/Varicela. Se preguntarán por qué me dijo, la verdad es que yo también. El caso es que estuvimos hablando durante algunas horas y al final quedamos en que yo iría a visitarlo y a llevarle unas cosas el miércoles. Ese día en la mañana horneé al fin las mentadas galletas de limón (que no quedaron muy buenas, por cierto), vi por primera vez Toy Story 3 y la amé y en la tarde fui a su casa. Yo tenía algo de nervios por cómo me fuese a recibir su mamá por lo de su novia nueva, pero ya le había escrito en la mañana y me había dicho que no había problemas. Cuando llegué ella me recibió como siempre, hablamos un ratito mientras ella se cambiaba para ir a hacer unas cosas y yo fui a ver como andaba el enfermo. 

El carajo estaba mal. Andaba dormido, con fiebre y lleno de pústulas llenas de pus. Yo sabía cómo se andaba sintiendo porque yo pasé por lo mismo en noviembre pasado y sentí que me moría durante los 3 primeros días. Sólo lo vi, lo dejé dormir y me fui con su mamá a hacer algunas diligencias. En el camino hablamos un montón de cosas, de cómo me estaba yendo, de mis amigos, de lo que ha pasado últimamente, de si yo andaba con alguien, de  su opinión acerca de la novia de su hijo y así un montón de cosas. Como estábamos en medio de una cola horrorosa, terminé sacando las galletitas que  les llevé y comimos algunas. Para cuando llegamos de nuevo a la casa seguimos hablando de cualquier cosa, pero Mi ex ya se había despertado. Andaba de mal humor porque se sentía pésimo y al principio fue casi imposible establecer una conversación normal con él porque no hacía más que quejarse.

Luego comenzó a comportarse, se tomó el tratamiento, estuvimos un rato hablando estupideces, le di su regalo de cumpleaños y Navidad atrasado, comió gelatina, hablamos de las Olimpiadas, le pedí que se bañara porque daba vergüenza y lo hizo. Mientras tanto, yo veía las competencias de Natación con su mamá, cuando terminó, se unió a nosotras, comió y se sentó conmigo a ver TV. Seguimos viendo las Olimpiadas y hablando de ellas, al mismo tiempo que andábamos jugando tontamente. Al final dejó el fastidio porque su mamá  insistía en que podía pegarme alguna clase extraña de herpes. 

Estuve allí, comportándome normalmente con ellos, y ellos conmigo, casi hasta las 8 y 30 de la noche. Debo admitir que por algunos instantes pensé que podía quedarme así, con él sentado en el mismo mueble que yo mientras jugábamos y nos reíamos de cualquier estupidez. Debo admitir también que no quería irme y que sentía como si el tiempo volaba. Al final nos despedimos con un escueto chao a la distancia y su mamá me dejó en la parada de autobuses a mi casa, que por cierto, el que me trajo a casa era el último de ese día. 

Al siguiente día fui con Mi compañero de aventuras, La comunicadora que estudió Sociología, Mi compañera de retardos, La futura médico potteriana, su hermanita y La Lenta al cine. La  salida fue cuadrada por teléfono mientras yo estaba en casa de Mi ex. Fue muy cómico porque todos proponían cosas diferentes y al final todo salió como no lo planeábamos. Habíamos quedado en salir de donde vivimos a eso de las 9 de la mañana para poder llegar temprano al cine y poder regresar temprano a casa. Todos estuvimos listos a tiempo, excepto La futura médico potteriana y La lenta. Terminamos saliendo a las 10 y 30 entre idas a la farmacia, a la perfumería, espera en la cola de autobuses y cosas por el estilo. 

Nos encontramos con Mi compañera de retardos en el camino y con Mi compañero de aventuras en la parada de autobuses para Caracas. Obvio, La lenta tuvo que ir primero al banco, porque ella no sabía a dónde iba. Allí perdimos como 30 minutos porque la cola en el cajero estaba insoportable. Al final, logramos montarnos en el bus a Caracas antes de las 12 (no mucho) y en el camino llevábamos una amena conversación. Cuando llegamos al Metro y nos montamos, La lenta se montó en un vagón diferente y se nos perdió por un rato porque su teléfono andaba descargado. Nos encontramos de nuevo en la estación donde nos bajamos. Cuando llegamos fuimos derecho al cine y vimos que no había funciones disponibles para el horario que queríamos, así que fuimos al otro cine del centro comercial. Estuvimos haciendo la cola como por 20 minutos para que al llegar a la taquilla la muchacha nos dijera que sólo estaba disponible en 3D. Se preguntarán: ¿Y cuál es el problema con eso? Pues que el precio es exageradamente caro en comparación al boleto normal y todos andábamos en quiebra.

Decidimos agarrar la próxima función del cine anterior y tuvimos éxito. Después de comprar las entradas, fuimos a comer y ahí estuvo el rollo. La mitad quería comer Sushi y la otra mitad en Subway. Ninguno de los 2 restaurantes estaba en la feria, así que terminamos yendo La comunicadora que estudió Sociología, Mi compañero de aventuras y yo a Subway y las demás al restaurant de Sushi. Mi compañero de aventuras y yo comimos sándwiches de atún y cangrejo respectivamente, y La comunicadora que estudió Sociología comió uno vegetariano. Estuvimos un rato hablando y él me preguntó acerca de lo que le había dicho que debía decirle. Yo me hice la loca, aplaudí y logré esquivar el tema, todavía no sé cómo decirle lo de Mi ex. Terminamos de comer y de hablar y fuimos a buscar a las demás porque ya faltaba poco para el inicio de la función. 

En el otro restaurante estaban las demás jugando con los palitos chinos, les dijimos que nos adelantaríamos porque ellas no habían terminado de comer  y nos dirigimos a Cinarrolls, que es una tienda en la que venden los mejores rollos de canela de la vida. Allí me compré uno con chocolate, que estaba divino, y luego fuimos a hacer la cola para entrar a la sala. Las muchachas llegaron casi cuando íbamos a entrar así que no hubo problemas. Una vez en la sala, nos sentamos de forma extraña. Mi compañero de aventuras y yo en un extremo, justo en el medio La lenta, La comunicadora, La futura médico potteriana, su hermanita y Mi compañera de  retrasos. Fue extraño porque yo quise ir para compartir  con mis amigas y amigo, pero La lenta no dejó de estorbar y de hacer comentarios fuera de lugar. En medio de la película me quedé dormida y ella se encargó de despertarme varias veces como si lo hiciera a propósito. La película no me gustó, hubiese preferido ir a ver Batman, pero es justo que Mi compañero de aventuras también escoja alguna vez.

Después de salir, fuimos todos al baño, todos estuvimos listos y una  vez más, La lenta nos retrasó. No se maquilló durante todo el día y ya cuando nos íbamos le provocó hacerlo. Cuando al fin salió del baño pasamos por varias tiendas, hasta que pasamos por una cadena de librerías y tuvimos que entrar porque Mi compañera de retardos, Mi compañero de aventuras y yo queríamos ver algunas cosas. Una de las cosas que vimos fue el diccionario de Griego que Mi compañero de aventuras tiene tiempo deseando y ella y yo quedamos en que se lo regalaríamos de cumpleaños. Todos terminaron entrando en la tienda, excepto La lenta que se perdió durante un largo rato. Cuando vimos todo lo que queríamos, Mi compañera de retardos compró su libro y estuvimos satisfechos, salimos y nos encontramos de nuevo con La lenta. 

Fuimos al Metro, pasamos rabia y luego de una hora, llegamos a Capitolio. No encontramos nada de cola y nos sentamos, todos los asientos estaban cerca, pero separados. Ése no fue un obstáculo al momento de establecer una conversación a modo de Talk show acerca de los hombres en pleno autobús. Los compañeros de puesto de La lenta y Mi compañera de retardos terminaron metiéndose en la conversación y acabamos teniendo un divertido y entretenido debate durante todo el camino. Cada quien fue quedándose en su casa y todos  terminamos muertos de cansancio. 

Ahora, con respecto a lo de que me estoy engañando, tiene que ver con Mi ex y con la persona que me gusta. La verdad es que me sigue gustando mucho estar con Mi ex y pasar tiempo con él. Sigo sintiendo como si fuese algo que me perteneciera aunque las personas no somos objetos y él y yo en este momento no estamos relacionados de ninguna manera. Sigo queriendo estar protegida dentro de un abrazo suyo por siempre,  me sigue pareciendo que el tiempo pasa volando y es insuficiente cuando estoy con él y me sigue preocupando su estado de ánimo y su salud. Es extraño porque yo pensaba que todo eso desaparecería en algún punto, pero me di cuenta de que no. La verdad es que él siempre será una persona con la que me guste pasar tiempo, por la que me preocuparé y que querré, no obstante, algo cambió y ese algo no es otra cosa que el deseo que sentía hacia él. Es extraño, porque sigo sintiendo que lo quiero muchísimo, pero el hecho de no tenerle ganas le ha bajado muchísimo a la tensión. Y sí, le tengo celos a su novia, pero no es porque yo quiera serlo, sino porque ella tiene su tiempo y su atención (aunque aquí hay algo extraño, pero no quiero hablar de eso) y a mí me gustaría tenerlos. Yo sé que esto suena raro, porque hasta a mí me ha costado comprenderlo, pero el tiempo ayudará a aclarar esto.

Con respecto al carajo que me gusta, siento que si bien tengo afinidad con él, no me siento igual de chévere que con Mi ex, sin embargo, hay algo con él, el detalle está en que no sé si la cosa es unilateral, aunque a veces creo que no. Leyendo esto seguro piensan que la cosa con él es sólo física, pero no me malinterpreten. Con él también tengo muchas cosas interesantes de qué hablar, me siento chévere y la paso muy bien, no obstante, hay algo que hace que siempre termine extrañando mis conversaciones con Mi ex. Todo esto es raro para mí, nunca me había sentido así. Como ven, estoy hecha  todo un nido de pájaro Carpintero y todavía no tengo respuestas al montón de cosas que quiero saber. Les agradezco de antemano que dejen su opinión con respecto a este último tema y nos estamos leyendo en una próxima entrega. 

P.D. La canción de esta entrada es un poco pornográfica, pero no me importa. Los dejo con Closer, de NIN. Esta canción me recuerda una mala experiencia, a pesar de eso, me gusta. Y no, no tiene mucho que  ver con la entrada, excepto tal vez el título, pero la he escuchado y tarareado un montón esta semana. 



2 comentarios:

  1. ¡Qué largooo! jajjaja.

    Con respecto a lo último, la vida es un rollo. Pienso que no hay que enredarla más de lo que está por naturaleza. Sólo deja que todo fluya.

    ¡Un abrazo!

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  2. Sí, pasó algo que hace que quiera llevar todo suaaaveee... Jajajaja
    Y sí, creo que ésta es una de las entradas más largas del blog.
    ¡Un abracito pa´ ti también!

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