domingo, 16 de diciembre de 2012

Confesión Nº251: Amo cuando pasan cosas que no espero

¡Hola! Me disculpo por estar de vacaciones y no reportarme, pero tengo una excusa que explicaré en un próximo post, por lo pronto, pasaré a explicarles cómo estuvo mi jueves. Empecé sintiéndome de la patada, andaba con naúseas y mareos, creo que era porque andaba en mis días, de hecho, me levanté de madrugada (y no gente, no ando embarazada).

Estuve durante la mañana haciendo cosas y a las 9 salí corriendo porque era tarde para mi encuentro con Mafalda. Como siempre, llegué tarde, 30 minutos, para ser exactos. Mafalda es demasiado chévere porque no se molestó, aunque tenía el derecho de hacerlo, después de todo, es su tiempo libre y me lo ofreció para practicar. Apenas llegué, comenzamos y cuando terminamos, me dijo que no estaba mal, que sólo debía practicar mi manera de resolver los problemas (palabras o frases que normalmente no tienen traducción literal) sin que se notara y de manera que pasara el sentido, con todo y matices. Quedamos en almorzar juntas cuando ella saliera de clases. 

Mientras esperaba, hablé por teléfono con La futura médico potteriana y con La comunicadora que estudió Sociología, todo para cuadrar qué haríamos en la tarde. Nadie sabía qué haría, todo dependía de muchos otros factores, así que, para esa altura, ya yo me quería ir a mi casa, estaba ladillada, me sentía medio mal y no tenía ganas de gastar plata. Fui a comprar comida y me gasté casi la mitad de lo que cargaba y me sentí culpable, pero maté un antojo. La gente que me conoce sabe que sufro de antojos (sobre todo en mis días) y me pongo de mal humor si no los complazco. Se suponía que comería con Mafalda, pero no aguanté y comí sin ella. 

Cuando la estaba esperando, me encontré con Fabs y me convenció de quedarme para Turbina, la fiesta de Navidad de Ingeniería Mecánica. Pronto Mafalda salió de clases y decidimos ir todas juntas. Ella y yo fuimos a Plaza Cubierta para que ella comiera mientras hablábamos paja. Estuvimos cerca de 2 horas hablando ahí, hasta que llamó La futura médico potteriana y logré comunicarme con La comunicadora que estudió Sociología, una salió temprano de clases y quería ver qué hacer y la otra estaba en el metro, pero iba a devolverse. Cuando llegaron, ya yo andaba eléctrica y quería ir a la fiesta.

Cuando estuvimos todas juntas, decidimos ir a comprar de tomar, excepto La futura médico potteriana porque tenía que irse. Fue algo raro, porque éramos sólo mujeres, pero ni modo. Dimos muchas vueltas en la uni, pero al final llegamos a la fiesta. Había un montón de gente, nos encontramos con Fabs y sus amigos, bromeamos con el cóctel del Cucuy y luego llegó La que me caía mal y me reí un montón con sus ocurrencias. Estuvimos hablando entretenidos, bebimos, comimos y la pasamos muy chévere. Había muchísima gente conocida, incluído un muchacho del transporte que últimamente llama mi atención. Él también se dio cuenta que yo estaba allí, pero normal. 

Pronto llegó la hora de irnos y La comunicadora que estudió Sociología, Mafalda y yo no queríamos, la fiesta comenzaba a ponerse buena, pero nos daba miedo que no fuese hasta el amanecer y quedar botadas en la calle. A pesar de que sólo estuvimos un rato, la pasamos excelente. Al día siguiente, nos enteramos que amanecieron y que fue lo máximo, pero ni modo. Con Mafalda y con La comunicadora que estudió Sociología, quedamos en que a principios de enero, iremos a amanecer a algún sitio chévere porque quedamos picadas. 

P.D. La canción de esta entrada es Moves like Jagger, de Maroon 5. 


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