Bueno, hasta hace 5 minutos seguía con mi felicidad de ayer, producto de mi excelente nota y consecuente felicitación por parte de mis profes en mi examen de interpretación consecutiva de portugués. La sonrisa se me borró de los labios por un motivo bastante ilógico, pero sirve para demostrarme que las cosas a los golpes jamás salen lo suficientemente bien para que uno quede contento. El martes pasado, a una hora de la fecha tope para entregar un examen en línea, yo estaba corriendo para terminarlo. El examen tenía 3 partes y obvio no le estaba prestando atención a lo que hacía porque, de paso, andaba hablando con La Karateca y andaba estresada por el montón de cosas pendientes (lo que me recuerda lo muy mal día que fue el martes), en realidad, no le andaba prestando mucha atención a nada. El caso es que por primera vez en la historia casi raspo un examen de portugués y se siente muy feo luego de haber salido bien en interpretación y haber recibido siempre elogios de la profe que hizo mi examen por mi manera de escribir en portu.
Me siento como bicho aplastado porque cuando parece que todo va a ir mejor y que puedo lidiar con lo que tengo que enfrentar, ¡zaz! Siempre hay algún elemento que me regresa a la realidad. Espero que esto me sirva de lección para estudiar para los exámenes de lunes y martes porque necesito subir las notas, lo bueno es que voy bien en esa materia, así que todo es recuperable, pero igual no dejo de sentirme descontenta conmigo. No es posible que cada vez que ande estresada todo me dé igual y termine saliendo de todo a los golpes, sin importarme cómo terminará todo.
Otra cosa que me tiene molesta es que mi irresponsabilidad a la hora de cuidar mis cosas ocasionó que perdiera el teléfono y que por consecuencia, ande incomunicada. Esta casi semana sin teléfono ha habido un montón de gente diciéndome que estaba tratando de comunicarse conmigo, pero que no pudieron. Tampoco me enteré que mi profe de consecutiva de francés no iba a dar clases el viernes (aunque no fui de todas maneras) y no he podido consultar cosas de emergencia. Ahora que pienso que perdí el teléfono, agradezco el hecho de nunca haberme sacado fotos comprometedoras, la preocupación hubiese sido terrible. Igual perdí varias fotos que me gustaban como las de Negro, Fita, Chocolate y Pelusa, los gatos de mi ex y la mía, las fotos de mi mano recién salida de la operación, las fotos con las uñas largas (me las muerdo), las fotos con varios vestidos en mi prueba para ver cuál elegía, la foto de la lombriz gigantesca que me salió justo después del viaje a Margarita y las fotos del atardecer en el ferry y en el hotel hermoso de Puerto La Cruz.
Yo no soy el tipo de persona que vive sacando fotos, supongo que tiene que ver con mi autoestima, pero me gustaban varias de mis fotos, había una con La que no tenía Twitter y otra con Mafalda y La comunicadora que estudió Sociología que me gustaban mucho. El próximo teléfono será Android y tendrá una mejor cámara, creo que también por eso no me gustaba sacar fotos, la cámara del teléfono era pésima. El caso es que extraño mi teléfono, me siento desprotegida cuando ando por la calle porque siento que en cualquier momento me pasa algo y no voy a poder llamar a nadie para pedir auxilio. También puede pasar que necesite contarle a alguien mi felicidad y no pueda, como el viernes después del examen, que quería hablar con mi mamá para decirle cómo me había ido (a las 2 de la tarde) y tuve que esperarme a llegar a la casa para contarle (a las 9 de la noche).
Ahora voy a cambiar radicalmente de tema. Todos a mi alrededor como que se cansaron de andar gordos y me tienen harta. Ok, hacer ejercicio es lo máximo y todos sabemos que han perdido como 20 kilos, en serio, los felicito porque sé lo difícil que es, pero bájenle cinco mil porque me tienen harta. Tengo suficiente presión encima, como para tener que ocuparme también de tener que ir al gimnasio para que los demás me vean bien. Sé que estoy gorda, aunque no tanto como hace un año, pero no tengo tiempo para ceder ante presione sociales. Llego a mi casa entre 7 y 8 de la noche y cuando lo hago, sólo quiero bañarme y ver mi cama, no tener 2 horas arduas de ejercicio. Quiero hacerlo, pero no encuentro suficiente motivación como para hacerlo, porque ni el gordito ha hecho que consiga tiempo. Lo que sí urge que mejore es mi alimentación, que durante el último mes ha sido un asco. Ayer desayuné una arepa, almorcé media bolsita de Sparkies ácidos porque todos a mi alrededor se antojaron y cené una latita de papas de cebolla. Antier no fue mejor, pasé todo el día sin comer porque no tenía hambre y cuando llegué a casa, a las 7 de la noche, comí pasta. Más o menos así he comido durante todo el mes y si bien no he subido de peso, creo que esto está provocando gastritis porque me arde el estómago.
Tengo que encontrar tiempo para cuidarme, porque me estoy jodiendo y saboteando. Tengo 2 meses queriendo ir al odontólogo y no he tenido tiempo, tengo 3 meses queriendo ir al ginecólogo y no he podido y desde que comencé el año académico me dije que comería más sano, pero parezco político, porque sólo prometo y no cumplo. Otra cosa importante de mi semana fue que me encontré al que era mi maestro de yoga mientras agarraba una cita para el médico de mi mamá. Estuvimos hablando un rato largo y estoy pensando en volver a ser vegetariana, de hecho, actualmente hay días en los que no como nada de carnes de animal, pero tengo que hacerlo mejor. Ya veremos en que termina todo esto, mientras tanto, me voy a dormir porque mañana tengo que madrugar para traducir, estudiar para simultánea de francés y leer unos textos, quiero terminar todo temprano para ver los Oscars, aunque no haya visto ninguna de las películas gracias a mis exámenes.
P.D. La canción de hoy es You and I de Arctic Monkeys, no hay ninguna razón en especial, aparte de ser parte del repertorio de los Monkeys. Debo admitir que me gustan mucho.
