Y no, no es porque esté triste o algo por el estilo, es porque en los últimos días todo es una mezcla de blanco y negro que termina en un gris que me tiene harta. Primero, les explicaré las diferencias entre las interpretaciones y sus respectivos exámenes para pasar a explicar todo lo demás. Interpretación Consecutiva consiste en la toma de notas del intérprete, durante la intervención de un orador, para que luego este discurso sea llevado a otra lengua. Obvio, estas notas no son (o no deberían ser) tipo dictado porque no da chance de copiarlo todo, de hecho, nos dan muchas listas de símbolos y nosotros decidimos qué hacer con eso. Luego de que el orador habla durante apróximadamente entre 5 y 10 minutos, el intérprete interviene pasando a otra lengua lo que el orador acaba de decir, tomando como apoyo sus notas, que muchas veces pueden ser causantes que se dañe el discurso. Los exámenes en esta materia (que se divide en francés y portugués y luego en versión y tema en cada uno) se presentan luego de sacar por sorteo quién va primero y quién después. Uno entra a un salón luego de una larga espera y de ver a los otros con cara de felicidad o tristeza, de acuerdo a cómo les haya ido. Una vez allí, hay 2 profesores que actuarán de jurado, una lee en tu lengua materna y otra en la lengua extranjera. Ellas leen, tú intervienes mientras te regañas por estar metiendo la pata y luego ellas te dicen tus errores y cómo puedes mejorarlos.
En simultánea, la cosa es un poco diferente. Tiene la misma división de consecutiva, pero tiene la complejidad de que escuchas, piensas, interpretas y hablas en milésimas de segundos porque vas justo detrás de lo que dice el orador, no puedes atrasarte porque pierdes el discurso. Fino hasta aquí, pero como todos sabemos, siempre hay problemas. Los equipos de interpretación de la universidad son bastante obsoletos, de hecho muy obsoletos: todavía trabajan con cassettes. Para los que no saben qué es un cassette (sí, en mi clase había gente así) es esto:
Bien, en este dispositivo grabamos los discursos y se los entregamos a los profes para que los corrijan. Ok, ahora puedo pasar a explicar la situación: mi examen de simultánea de portu ya me lo entregaron, en versión, de portu a español, saqué 20. Fui la única. En tema, de español a portu, saqué 15 o 16, mañana la profe me entrega el examen, pero ya nos enseñó qué errores habíamos cometido. Bien, hoy fue el examen de simultánea de francés, ya yo sabía que no saldría muy bien, pero todo se complicó. Se me olvidó llevar un cassette nuevo y utilicé el que había usado para el examen de portu, lo grabé por el lado B. Todo iba chévere (bueno, no tanto, perdí el discurso 1 vez y me comí un nombre importante) hasta que llegué al examen de tema, en el que estaba haciéndolo pésimo y el condenado cassette se paró sin que me diera cuenta en la mitad del discurso porque andaba viendo a la profe.
Ahí entré en pánico, porque ya había dicho que no repetiría examen por eso, porque los profes siempre piensan que hacemos trampa apagando las máquinas cuando no entendemos. Casi comienzo a llorar por tonta, por agarrada, nadie me había mandado a no gastar 20 bolívares en un cassette. Afortunadamente, la profe se compadeció de mí y como vio que en serio no había tocado la máquina porque estaba viéndola a ella, decidió hacerme la prueba de tema nuevamente, dentro de 2 semanas y sobre 18, no 20 puntos. Yo no sabía si alegrarme o tirarme al Guaire, quería llorar. A esa altura del día (2 y 30 de la tarde) sólo había comido una mandarina porque estaba nerviosa. Luego fui a mi clase de Seminario (donde hago la tesis) y todo fue chévere, se me olvidaron los rollos, pero me dio fiebre. Almorcé tipo 4 y 20 y luego me vine. Me sentía medio mal: me dolía la cabeza, tenía fiebre y me dolía la garganta. Me monté en el primer bus que llegó, pero estuve a nada de bajarme porque los asientos eran demasiado incómodos, no lo hice porque quería llegar rápido. Justo cuando el bus iba arrancando, vi al Gordito. Y me formé un lío 3 mil veces por no bajarme cuando sentí el asiento incómodo. Me disculpe diciéndome que hoy parecía una loca y que me sentía mal, igual pasé el camino arrepintiéndome.
También hice algo de lo que estoy avergonzada conmigo misma porque no tengo necesidad de hacerlo. Es algo que sólo sabemos La comunicadora que estudió Sociología y yo y probablemente permanecerá así porque me pasé, en serio. Sólo diré que involucra de forma lejana al Gordito. El caso es que estoy cansada de que el gordo aparezca, pero que no pueda hablarle, estoy cansada de salir muy bien en portu, pero mal en francés y estoy cansada de que últimamente todo gire en torno a exámenes y universidad. No hay cuentos divertidos, sólo de frustración. La Reina Mora y La que no tenía Twitter ya empezaron a reclamar porque no las veo desde noviembre. Creo que mañana intentaré pasar un rato en casa de La que no tenía Twitter porque la extraño, me hace mucha falta. También me hacen falta La futura médico potteriana y La comunicadora que estudió Sociología. Necesito vacaciones, lo bueno es que no habrá acumulación de exámenes en las próximas 5 semanas, o al menos eso espero. Tengo que trabajar mucho para mejorar mi francés porque eso es lo que me está jodiendo la existencia. Mientras tanto, los dejo con La espera, de Cultura Profética. Nunca lo había escuchado, pero esta canción me la pasó La comunicadora que estudió Sociología y es justo mi estado de ánimo en este momento. Nos estamos leyendo, gente.

