miércoles, 18 de abril de 2012

Confesión Nº173: Estos han sido unos días extraños.


Bien, comencé la universidad de nuevo y mañana es 19 de abril y aquí es feriado, el viernes no tengo clases, así que estas son unas mini vacaciones. Ayer fue un día muy movido, me enteré de un montón de cosas y me reí un muchísimo. Probablemente quede en mi memoria durante mucho tiempo. Empezaré mi día a las 6 y 30 de la mañana, cuando me encontré con La futura médico potteriana por accidente en La Guaira. Juntas agarramos el autobús después de 15 minutos y nos conseguimos con una cola de una hora para llegar a Caracas por una gandola accidentada. Estábamos llegando a Caracas cuando Mi compañera de retrasos me escribió para decirme que había retrasos en el Metro y que no había podido llegar a clases, que dónde estaba. Eran las 8 de la mañana, entonces asumí que no llegaría jamás a clases. Quedamos de encontrarnos con ella en el Parque del Oeste, se nos uniría Mi compañero de aventuras.

Una vez allí nos reímos porque de una u otra manera siempre terminamos juntos cuando llegamos tarde y haciendo algo que normalmente no hacemos. Así fue cómo llegamos a una arepera socialista (sí, así les dicen) ubicada en un punto estratégico del parque, con una vista excelente de todo y con un ambiente muy chévere. Nos sentamos y decidimos que desayunaríamos allí. La comida no fue la mejor que he comido, pero me quitó el hambre. Decidimos salir de allí e intentar llegar a la uni, yo por pura inercia porque ya eran las 9 de la mañana y no tenía clases. Le dije a Mi compañero de aventuras y me dijo que lo esperara para que lo acompañara a hacer unas cosas, mientras que la futura médico potteriana me dijo que me acordara de nuestra ida al cine. Así decidí que iría con ella a sus clases, tocaba Neurología y eso me emocionó.

El Metro estaba funcionando normalmente, así que llegamos rápido a la universidad. Todos nos separamos cuando llegamos y quedamos en encontrarnos luego. Fui con La futura médico potteriana hasta el Anatómico (uno de los edificios de Medicina) y todo estaba solo, era hasta tétrico. Hablamos un rato, esperamos que llegara su profe, habló con él para que yo pudiese entrar y dijo que estaba bien mientras consiguiera una bata. Fuimos al Centro de estudiantes a conseguir una pero estaba cerrado, así que decidí que era mejor irme. Ella se quedó medio decepcionada y yo también, pero fue mejor así. Después me contó sobre la clase y hubo bastante participación, así que yo sólo iba a estorbar.

Me fui a la biblioteca de mi escuela y ahí me quedé un rato hasta que llegó Mi compañero de aventuras, sorprendiéndome porque no lo esperaba. Me dijo que me fuera con él para que lo ayudara a hacer unas cosas y le dije que tenía que esperar a La futura médico potteriana. Me dijo que mientras esperaba, lo acompañara y me regresaba después. Le dije que estaba bien. Hablamos muchísimo y me enteré de un montón de cosas, como que el día que salimos había llamado la atención de alguien que estaba con nosotros y que no era para nada feo, no obstante, tiene 4 motivos que me impiden hacerle caso, pero sirvió para darme cuenta de que cuando me arreglo un poco, puedo llamar la atención de la gente y eso me subió la autoestima.

Fuimos a una joyería a comprar una cadena para un regalo que va a hacer y luego me invitó a almorzar. Volvió a llover y terminamos bajo el mismo paraguas, esta vez no pasó nada. Llegamos al lugar donde comeríamos, pedimos y hablamos un montón mientras comíamos. Yo adoro estar con él porque nunca me aburro, siempre hay algo de qué hablar y me hace reír muchísimo, además, él es demasiado opuesto a mí y siempre me hace ver las cosas como son. Terminamos de comer, me acompañó al cine a ver los horarios, pero el próximo para Los juegos del hambre era a las 6 de la tarde y apenas era la una del día. Decidí que iría de nuevo a la uni a buscar a La futura médico potteriana, así que me despedí de él y fui de nuevo con ella.

Venía con cara de tragedia porque se sentía mal. Aún así fuimos al cine. Con ella iría alguien más que nunca llegó y me dio rabia. No se vale que las historias de amor no sean nunca como uno las quiere. Mi plan era desaparecer en cuanto él llegara, pero en determinado punto antes de llegar al cine supe que él nunca llegaría. Igual tuvimos un día de niñas muy fino. Comimos churros (sí, me salí de mi régimen de cero dulces), hablamos un montón y vimos la peli. Como paréntesis informativo debo decir que amé Los juegos del hambre, que ya leí Catching fire y me encantó y que esta noche empiezo con Sinsajo y espero terminarlo para mañana a mediodía.

Cuando bajábamos de Caracas hubo un accidente feo en la autopista con una mujer motorizada y las dos estábamos mirando atentas por la ventana porque nos gusta ver ese tipo de cosas. Luego cada una fue a su casa y al final del día me enteré que una mujer estaba celosa de mí y era de ESA manera. Eso me dio risa. Fue un día encantador, disfruté muchísimo con mis dos amigos y todavía hoy me siento feliz. Hoy no fui a clases por flojera, me dediqué a leer el libro que fue excelente y mi amigo me llamó para ir al cine, pero no estaba en Caracas. También cumple años la mamá de La que no tenía Twitter y no pude ir, sin embargo, disfruté de mi día encerrada. Me encanta la sucesión de los días últimamente, las cosas nunca pasan como las planeo. Creo que una de las cosas necesitaba para recuperar la sonrisa era el factor sorpresa.

P.D. Ésta la había dejado aquí hace mucho tiempo, pero sigo teniendo el mismo sentimiento con respecto a ella: sigo queriendo dedicársela a alguien que quiera mucho mientras estamos acostados en la grama contando estrellas, besándonos y yo con la nariz en la parte derecha de su cuello, mientras le hago cosquillas con ella (sí, yo sé que a veces tengo manías extrañas). Aquí dejo Kiss me, de Sixpence none the richer.
 

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