martes, 30 de abril de 2013

Confesión Nº278: Tengo problemas con las etiquetas

Como dice el título de esta entrada, yo tengo problemas con las etiquetas. Yo necesito que las cosas sean llamadas por algún nombre porque yo no sirvo para ir por la vida dejándome llevar, como saben, las sorpresas no me gustan. Yo siempre he pensado que las cosas o son o no son, es por esto que la escala de grises de la vida termina molestándome siempre. Esto comienza a joderme. Y me disculpan la palabrota, pero es que no encuentro otra manera de llamarlo. 

La necesidad de que todo esté dentro de una clasificación mortifica mi existencia. Mi compañera de retardos dice que no hay nada como dejarse llevar y que todo vaya surgiendo, pero eso a mí me produce ansiedad. El no saber qué puede pasar tiene efectos terribles en mí. Así que no, no puedo meterme en un lío esperando que todo funcione, cuando sé que no será así, y el hecho de no poder etiquetarlo sólo empeora las cosas. No puedo continuar aplaudiendo y haciéndome la loca ante esto. La verdad es que yo sé que estoy juntando todas las cosas para un desastre que estallará en verano.

Todavía no sé si quiero retirarme del juego o continuar en él. Sólo sé que acabará pronto. Con todos contentos o con todos amargados, pero terminará. Terminará porque llega un punto en la vida en el que uno se dice: "Chama, creo que has tenido suficiente y ya viste que esto no lleva a ningún lado". Eso y que uno se cansa de que no lo quieran como uno quiere. Entonces se le va muriendo a uno el amor también y termina diciéndose: ¿Vale la pena seguir? No sé qué sea este arranque, pero espero que sea algo bueno. Espero que sea una de esas pequeñas cosas que te llevan a buenos lugares. 

Estoy comenzando a analizar que cumpliré 22 años en octubre y que no he avanzado mucho desde los 16. Capaz todo se deba a mi imposibilidad de dejar ir las cosas. Es por esto que una de las pequeñas cosas que debo hacer por mí, para conseguir avanzar, es dejarlo ir. Me doy chance hasta el verano. No más de ahí. El problema hasta ahora ha sido que yo siempre creo en los finales felices y resulta que la vida real no es así. En la vida real, cuando no te dedican suficiente tiempo es porque no eres suficientemente importante, en la vida real, cuando te hablan de planes a futuro en los que no estás, es porque no quieren que estés. Una vez comprendido esto, es hora de avanzar y dejar de creer en pajaritos preñados, porque lo que estoy haciendo tiene un nombre y se llama: Autosaboteo, así que es momento de crecer y superarlo. 


P.D. Algún día me lo haré. Necesito ese tatuaje y no moriré sin hacérmelo. No saben lo mucho que lo quiero justo ahora. La canción del día es I will wait de Munford & Sons. La dejo precisamente porque ya no esperaré. Me doy hasta el verano para acabar con esto, así que es sólo cuestión de esperar.


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