miércoles, 6 de marzo de 2013

Confesión Nº268: Hablaré de algo que no acostumbro aquí

Sí, hablaré de Política aquí porque pienso que lo amerita, necesito dejar constancia para poder recordar este episodio mucho más adelante. Cuando me enteré de la muerte de Chávez, acababa de llegar de la universidad, estaba recién prendiendo la computadora y alguien me dijo que ya habían anunciado su muerte. Inmediatamente prendí la TV y efectivamente, estaba Nicolás Maduro vestido con una camisa Columbia blanca rodeado de un montón de militares, de Cilia Flores, de Diosdado Cabello y de más gente que en este momento no consigo recordar, mientras fingía un llanto que no conseguí explicarme y daba un discurso acerca de lo que su muerte representaba, qué debía hacer "el pueblo" y un montón de cosas más. 

Al momento estaba algo impactada, porque sí, yo imaginaba que él ya estaba muerto, pero jamás vi venir que al fin lo dirían. De hecho, ayer el cielo andaba muy gris, el ambiente se sentía algo tenso y andaba hablando con compañeros de clases acerca de la situación política del país y de lo que su entierro conllevaría. Déjenme decirles que no me he equivocado en mis predicciones. Todo esto me parece un circo. Más allá de que era un gran líder y de que todos quieren rendirle homenaje, me pareció que el recorrido de su ataúd por Caracas fue una burla y una falta de respeto, eso sin mencionar los aplausos en la Academia Militar, que su familia fuese puesta detrás de los gobernantes de otros países que vinieron a presentar sus respetos y el hecho de que Maduro haya sido declarado Presidente encargado cuando esa función debía asumirla Cabello. 

Su muerte no me alegra, pero tampoco es algo que me entristezca. No tengo edad suficiente para recordar cómo era la política del país antes de su llegada, pero su mandato me pareció una real mierda. Lo único que se le puede reconocer es que puso en relieve una clase que siempre había sido dejada de lado, sin embargo, gracias a sus políticas económicas ineficaces, sumergió a muchas más familias en esa clase. Durante su mandato, la delincuencia aumentó a niveles alarmantes y dejó consecuencias desastrosas, la inflación fue una constante todos los días; causó el exilio de centenas de miles (cuidado sino millones) de venezolanos que no estaban de acuerdo con su mandato y que vieron en el exterior la oportunidad de crecer y llevar a cabo sus planes y sueños,  provocó una división demasiado notoria entre todos en el país e infundió el odio entre unos y otros, comenzó a hacerse mucho más visible que somos un país monoproductor, comenzamos a depender de la comida que importamos de países cercanos, creció la escasez de alimentos, al igual que el conformismo y la mediocridad (este aspecto en particular me molesta bastante). 

Muchas familias fueron despojadas de los bienes por los que trabajaron durante décadas para que éstos pasaran a convertirse en propiedad del Estado y en recursos infructuosos para el país, muchas personas fueron tomadas como presas políticas (aunque ésta no es una característica única de su gobierno) por ir en contra de la ideología del gobierno y jamás se cansó de ofender a otros. Jugó con las ideas de muchos al promover y alentar ideas que no aplicaba en su propia vida y aún en sus últimos días, se dedicó a engañar a una mayoría que creía firmemente en todo lo que decía. Todo esto provocó que mucha gente que verdaderamente creía en él dejara de hacerlo porque se cansaron de ver cómo jugaba con sus esperanzas. Todavía recuerdo la emoción de mis padres en 1998 cuando ganó, me hicieron creer a mí, una niña de 7 años recién cumplidos, que todo estaría bien, pero no, no fue así, de hecho la situación fue empeorando día a día. 

A este señor no puedo desearle nada que él no le haya deseado a otras personas. Crecí escuchando sus barbaridades a través de sus programas dominicales y cadenas. Ahora que no está, me queda un sentimiento de vacío en el estómago porque tengo la duda de qué pasará con mi Venezuela hermosa, la de las playas inigualables, la de las mujeres hermosas, la de la gente cordial, la segura, la que acoge siempre a gente extranjera y brinda oportunidades fantásticas para crecer... Su partida me hace preguntarme si volveremos a ser reconocidos por eso o si su paso nos habrá marcado para siempre, me hace preguntarme cuánto tiempo más vivirán engañados los venezolanos antes de darse cuenta de que todo este cuento fue una mentira y aún más importante, me hace preguntarme si no será demasiado tarde para cuando se den cuenta. A mí, una venezolana enamorada de su tierra, no me queda más que seguir trabajando para lograr una sociedad mejor, un país mejor y si en algún momento me canso de dar y dar y no recibir nada, porque todos en algún punto nos cansamos, me iré, pero regresaré algún día, aunque sea sólo a morir, como un día lo hizo Chávez. 


lunes, 4 de marzo de 2013

Confesión Nº267: La ignorancia es la base de la felicidad

El que inventó ese dicho no sabe cuán certero era. Hoy fue un día extraño, pero el ambiente era propicio para que pasara lo que pasó. Hoy madrugué y llegué a la universidad súper temprano, tenía clases a las 8 y llegué a las 7. Tenía meses que no me pasaba esto, así que estaba medio emocionada por mi pequeña victoria personal (ustedes deben saber lo que cuesta pararse de la cama un lunes). Pasaba el tiempo y era la única pendeja de mi salón esperando clases así que supuse que no habría, suposición que confirmé al pasar la hora y seguir siendo la única en el pasillo. No saben cómo menté madres en mi cabeza. Cuando me vine a mi casa, descubrí que varias personas me habían escrito a FB para avisar, pero como andaba en casa de Mi madri, no revisé la compu cuando me desperté y no pude enterarme. Ésta es una de las consecuencias de andar sin teléfono, nadie puede avisarme cuando no hay clases y me toca asumir las cosas. 

Pasé el día durmiendo y haciendo nada, pero cómo lo disfruté, necesitaba esas horas de sueño. En la tarde, me tocó ir a comprarle la comida a los perros en el lugar de siempre. Con la dueña del lugar tengo bastante cercanía y normalmente bromeamos y hablamos de cualquier cosa. Su hijo es muy chévere y ya una vez estuvimos en mi casa hablando tonterías, comiendo porquerías y siendo felices. Mientras hablábamos de nuestras vidas en general, se me ocurrió la idea de que ella seguro podía saber el nombre del gordito. Le di los detalles que sabía, y no supo responderme, pero su hijo se quedó pensando y descubrimos quién era. Me dio el nombre de la hermana de él, que es una de sus amigas y me dijo que lo conocía, pero que no sabía cómo se llamaba. Yo disimulé mi emoción, porque sabía que esta noche averiguaría su nombre pasara lo que pasara. Luego de comprar la comida fui a casa de La comunicadora que estudió Sociología a buscar uno de mis placeres culposos y estuve un rato hablando con ella de muchas cosas.

Cuando regresé a casa, me senté a averiguar todo y obvio conseguí su nombre en menos de 5 minutos y resultó que hasta teníamos 2 amigos en común. Me dio rabia porque debí pensar antes en eso, me habría ahorrado meses de imaginar cómo se llamaba y cómo era. Bien, aquí les daré mis primeras impresiones: no me gusta su nombre, pero chévere porque tampoco me gusta el mío; ha viajado, conoce Francia y siento que lo amo por eso; no tiene novia, me sigue pareciendo muy lindo a pesar de que uno de sus hermanos es mucho más atractivo que él y no creo que encajemos. Sí, tanto nadar, para morir en la orilla.  Su mundo parece ser muy diferente del mío y no tengo ganas de andar buscando problemas porque todo está perfecto para mí. Además, lo más probable es que el jueguito de las miradas me lo haya inventado yo porque a veces uno imagina cosas que quiere que pasen. Así que es oficial, me doy por vencida con este asunto porque si sigo metida en él voy a terminar lastimada. Ahora que pase lo que tenga que pasar, aunque me siento una cobarde por abandonar todo ahora que estaba muy cerca. 

Volviendo al teléfono, no sé si lo compre esta semana o la próxima, resulta que ahorrar plata en este país es una tarea bastante dura. Espero recuperar mi número para así no tener que andar detrás de la gente pidiendo que me agreguen nuevamente. Por cierto, y sólo para dejar constancia para mí para cuando lea esto más adelante: la situación política está bastante complicada y todos andan hablando de problemas políticos como golpes, revueltas y cosas por el estilo todo el tiempo. Da miedo, pero supongo que es necesario. Nos estamos leyendo en el próximo post. 

P.D. Voy a dejar Decode, de Paramore. La canción es un poco dramática, pero estaba hablando con La futura médico potteriana y me la recordó. 


viernes, 1 de marzo de 2013

Confesión Nº265: Últimamente todo está gris

Y no, no es porque esté triste o algo por el estilo, es porque en los últimos días todo es una mezcla de blanco y negro que termina en un gris que me tiene harta. Primero, les explicaré las diferencias entre las interpretaciones y sus respectivos exámenes para pasar a explicar todo lo demás. Interpretación Consecutiva consiste en la toma de notas del intérprete, durante la intervención de un orador, para que luego este discurso sea llevado a otra lengua. Obvio, estas notas no son (o no deberían ser) tipo dictado porque no da chance de copiarlo todo, de hecho, nos dan muchas listas de símbolos y nosotros decidimos qué hacer con eso. Luego de que el orador habla durante apróximadamente entre 5 y 10 minutos, el intérprete interviene pasando a otra lengua lo que el orador acaba de decir, tomando como apoyo sus notas, que muchas veces pueden ser causantes que se dañe el discurso. Los exámenes en esta materia (que se divide en francés y portugués y luego en versión y tema en cada uno) se presentan luego de sacar por sorteo quién va primero y quién después. Uno entra a un salón luego de una larga espera y de ver a los otros con cara de felicidad o tristeza, de acuerdo a cómo les haya ido. Una vez allí, hay 2 profesores que actuarán de jurado, una lee en tu lengua materna y otra en la lengua extranjera. Ellas leen, tú intervienes mientras te regañas por estar metiendo la pata y luego ellas te dicen tus errores y cómo puedes mejorarlos. 

En simultánea, la cosa es un poco diferente. Tiene la misma división de consecutiva, pero tiene la complejidad de que escuchas, piensas, interpretas y hablas en milésimas de segundos porque vas justo detrás de lo que dice el orador, no puedes atrasarte porque pierdes el discurso. Fino hasta aquí, pero como todos sabemos, siempre hay problemas. Los equipos de interpretación de la universidad son bastante obsoletos, de hecho muy obsoletos: todavía trabajan con cassettes. Para los que no saben qué es un cassette (sí, en mi clase había gente así) es esto: 


Bien, en este dispositivo grabamos los discursos y se los entregamos a los profes para que los corrijan. Ok, ahora puedo pasar a explicar la situación: mi examen de simultánea de portu ya me lo entregaron, en versión, de portu a español, saqué 20. Fui la única. En tema, de español a portu, saqué 15 o 16, mañana la profe me entrega el examen, pero ya nos enseñó qué errores habíamos cometido. Bien, hoy fue el examen de simultánea de francés, ya yo sabía que no saldría muy bien, pero todo se complicó. Se me olvidó llevar un cassette nuevo y utilicé el que había usado para el examen de portu, lo grabé por el lado B. Todo iba chévere (bueno, no tanto, perdí el discurso 1 vez y me comí un nombre importante) hasta que llegué al examen de tema, en el que estaba haciéndolo pésimo y el condenado cassette se paró sin que me diera cuenta en la mitad del discurso porque andaba viendo a la profe. 

Ahí entré en pánico, porque ya había dicho que no repetiría examen por eso, porque los profes siempre piensan que hacemos trampa apagando las máquinas cuando no entendemos. Casi comienzo a llorar por tonta, por agarrada, nadie me había mandado a no gastar 20 bolívares en un cassette. Afortunadamente, la profe se compadeció de mí y como vio que en serio no había tocado la máquina porque estaba viéndola a ella, decidió hacerme la prueba de tema nuevamente, dentro de 2 semanas y sobre 18, no 20 puntos. Yo no sabía si alegrarme o tirarme al Guaire, quería llorar. A esa altura del día (2 y 30 de la tarde) sólo había comido una mandarina porque estaba nerviosa. Luego fui a mi clase de Seminario (donde hago la tesis) y todo fue chévere, se me olvidaron los rollos, pero me dio fiebre. Almorcé tipo 4 y 20 y luego me vine. Me sentía medio mal: me dolía la cabeza, tenía fiebre y me dolía la garganta. Me monté en el primer bus que llegó, pero estuve a nada de bajarme porque los asientos eran demasiado incómodos, no lo hice porque quería llegar rápido. Justo cuando el bus iba arrancando, vi al Gordito. Y me formé un lío 3 mil veces por no bajarme cuando sentí el asiento incómodo. Me disculpe diciéndome que hoy parecía una loca y que me sentía mal, igual pasé el camino arrepintiéndome. 

También hice algo de lo que estoy avergonzada conmigo misma porque no tengo necesidad de hacerlo. Es algo que sólo sabemos La comunicadora que estudió Sociología y yo y probablemente permanecerá así porque me pasé, en serio. Sólo diré que involucra de forma lejana al Gordito. El caso es que estoy cansada de que el gordo aparezca, pero que no pueda hablarle, estoy cansada de salir muy bien en portu, pero mal en francés y estoy cansada de que últimamente todo gire en torno a exámenes y universidad. No hay cuentos divertidos, sólo de frustración. La Reina Mora y La que no tenía Twitter ya empezaron a reclamar porque no las veo desde noviembre. Creo que mañana intentaré pasar un rato en casa de La que no tenía Twitter porque la extraño, me hace mucha falta. También me hacen falta La futura médico potteriana y La comunicadora que estudió Sociología. Necesito vacaciones, lo bueno es que no habrá acumulación de exámenes en las próximas 5 semanas, o al menos eso espero. Tengo que trabajar mucho para mejorar mi francés porque eso es lo que me está jodiendo la existencia. Mientras tanto, los dejo con La espera, de Cultura Profética. Nunca lo había escuchado, pero esta canción me la pasó La comunicadora que estudió Sociología y es justo mi estado de ánimo en este momento. Nos estamos leyendo, gente. 



sábado, 23 de febrero de 2013

Confesión Nº264: Hay buenas y malas noticias

Bueno, hasta hace 5 minutos seguía con mi felicidad de ayer, producto de mi excelente nota y consecuente felicitación por parte de mis profes en mi examen de interpretación consecutiva de portugués. La sonrisa se me borró de los labios por un motivo bastante ilógico, pero sirve para demostrarme que las cosas a los golpes jamás salen lo suficientemente bien para que uno quede contento. El martes pasado, a una hora de la fecha tope para entregar un examen en línea, yo estaba corriendo para terminarlo. El examen tenía 3 partes y obvio no le estaba prestando atención a lo que hacía porque, de paso, andaba hablando con La Karateca y andaba estresada por el montón de cosas pendientes (lo que me recuerda lo muy mal día que fue el martes), en realidad, no le andaba prestando mucha atención a nada. El caso es que por primera vez en la historia casi raspo un examen de portugués y se siente muy feo luego de haber salido bien en interpretación y haber recibido siempre elogios de la profe que hizo mi examen por mi manera de escribir en portu.  

Me siento como bicho aplastado porque cuando parece que todo va a ir mejor y que puedo lidiar con lo que tengo que enfrentar, ¡zaz! Siempre hay algún elemento que me regresa a la realidad. Espero que esto me sirva de lección para estudiar para los exámenes de lunes y martes porque necesito subir las notas, lo bueno es que voy bien en esa materia, así que todo es recuperable, pero igual no dejo de sentirme descontenta conmigo. No es posible que cada vez que ande estresada todo me dé igual y termine saliendo de todo a los golpes, sin importarme cómo terminará todo. 

Otra cosa que me tiene molesta es que mi irresponsabilidad a la hora de cuidar mis cosas ocasionó que perdiera el teléfono y que por consecuencia, ande incomunicada. Esta casi semana sin teléfono ha habido un montón de gente diciéndome que estaba tratando de comunicarse conmigo, pero que no pudieron. Tampoco me enteré que mi profe de consecutiva de francés no iba a dar clases el viernes (aunque no fui de todas maneras) y no he podido consultar cosas de emergencia. Ahora que pienso que perdí el teléfono, agradezco el hecho de nunca haberme sacado fotos comprometedoras, la preocupación hubiese sido terrible. Igual perdí varias fotos que me gustaban como las de Negro, Fita, Chocolate y Pelusa, los gatos de mi ex y la mía, las fotos de mi mano recién salida de la operación, las fotos con las uñas largas (me las muerdo), las fotos con varios vestidos en mi prueba para ver cuál elegía, la foto de la lombriz gigantesca que me salió justo después del viaje a Margarita y las fotos del atardecer en el ferry y en el hotel hermoso de Puerto La Cruz.

Yo no soy el tipo de persona que vive sacando fotos, supongo que tiene que ver con mi autoestima, pero me gustaban varias de mis fotos, había una con La que no tenía Twitter y otra con Mafalda y La comunicadora que estudió Sociología que me gustaban mucho. El próximo teléfono será Android y tendrá una mejor cámara, creo que también por eso no me gustaba sacar fotos, la cámara del teléfono era pésima. El caso es que extraño mi teléfono, me siento desprotegida cuando ando por la calle porque siento que en cualquier momento me pasa algo y no voy a poder llamar a nadie para pedir auxilio. También puede pasar que necesite contarle a alguien mi felicidad y no pueda, como el viernes después del examen, que quería hablar con mi mamá para decirle cómo me había ido (a las 2 de la tarde) y tuve que esperarme a llegar a la casa para contarle (a las 9 de la noche). 

Ahora voy a cambiar radicalmente de tema. Todos a mi alrededor como que se cansaron de andar gordos y me tienen harta. Ok, hacer ejercicio es lo máximo y todos sabemos que han perdido como 20 kilos, en serio, los felicito porque sé lo difícil que es, pero bájenle cinco mil porque me tienen harta. Tengo suficiente presión encima, como para tener que ocuparme también de tener que ir al gimnasio para que los demás me vean bien. Sé que estoy gorda, aunque no tanto como hace un año, pero no tengo tiempo para ceder ante presione sociales. Llego a mi casa entre 7 y 8 de la noche y cuando lo hago, sólo quiero bañarme y ver mi cama, no tener 2 horas arduas de ejercicio. Quiero hacerlo, pero no encuentro suficiente motivación como para hacerlo, porque ni el gordito ha hecho que consiga tiempo. Lo que sí urge que mejore es mi alimentación, que durante el último mes ha sido un asco. Ayer desayuné una arepa, almorcé media bolsita de Sparkies ácidos porque todos a mi alrededor se antojaron y cené una latita de papas de cebolla. Antier no fue mejor, pasé todo el día sin comer porque no tenía hambre y cuando llegué a casa, a las 7 de la noche, comí pasta. Más o menos así he comido durante todo el mes y si bien no he subido de peso, creo que esto está provocando gastritis porque me arde el estómago. 

Tengo que encontrar tiempo para cuidarme, porque me estoy jodiendo y saboteando. Tengo 2 meses queriendo ir al odontólogo y no he tenido tiempo, tengo 3 meses queriendo ir al ginecólogo y no he podido y desde que comencé el año académico me dije que comería más sano, pero parezco político, porque sólo prometo y no cumplo. Otra cosa importante de mi semana fue que me encontré al que era mi maestro de yoga mientras agarraba una cita para el médico de mi mamá. Estuvimos hablando un rato largo y estoy pensando en volver a ser vegetariana, de hecho, actualmente hay días en los que no como nada de carnes de animal, pero tengo que hacerlo mejor. Ya veremos en que termina todo esto, mientras tanto, me voy a dormir porque mañana tengo que madrugar para traducir, estudiar para simultánea de francés y leer unos textos, quiero terminar todo temprano para ver los Oscars, aunque no haya visto ninguna de las películas gracias a mis exámenes. 

P.D. La canción de hoy es You and I de Arctic Monkeys, no hay ninguna razón en especial, aparte de ser parte del repertorio de los Monkeys. Debo admitir que me gustan mucho. 


jueves, 21 de febrero de 2013

Confesión Nº263: Hoy recibí muy buenas noticias

Bien, afortunadamente últimamente no he tenido sólo malas noticias, de hecho, hoy recibí unas muy buenas (exceptuando el que mi examen de simultánea de francés es el miércoles). Primero, fui una de las mejores notas de mi examen de versión de traducción de francés. No sé exactamente mi posición, pero luego de ver la nota, andaba en el cielo y descansé en paz. Ahora sólo falta esperar cómo me irá en tema. También me entregaron dos de Portugués en los que también me fue bastante bien y 2 más de estilística de portu en los que me fue excelente. Se siente bastante bien que el esfuerzo, la trasnochadera, el ponerme uno que otro viernes a repasar y el sentirse como bicho aplastado esté valiendo la pena.

Mañana son los 4 exámenes de interpretación de portu y ando bastante nerviosa porque uno de los discursos con los que nos mandaron a estudiar está horriblemente redactado, cada 3 segundos se pierde la idea de lo que se quería decir y se presta a confusiones. Eso sin mencionar el hecho de que todavía me falta terminar algunas cosas en los glosarios. La verdad estoy bastante asustada porque va a estar una profe que es muy dura corrigiendo y no siente simpatía por nadie, así que voy a necesitar que alguien se compadezca de mí y me regale el mejor dulce de profiterol que pueda encontrar. Ahora iré a cenar, veré un rato The Following y dormiré un ratito para despertarme a estudiar. Esto de andar así de estresada me tiene la cara como si fuese una adolescente de 13 años. Mañana espero salir contenta del examen y venirme a mi casa a comer dulce y a ver Django Unchained y Argo. Deséenme éxito, que lo necesitaré. 

P.D. Hoy dejaré Me gustas, de San Alejo. No es la mejor canción del mundo, pero me gusta.


martes, 19 de febrero de 2013

Confesión Nº262: Hoy fue un día de mierda

Bien, hoy fue uno de esos días que uno sólo quiere que terminen. Mi día comenzó genial, me desperté a la hora, estudié para la expo, preparé almuerzo, me acomodé y salí. Se me hizo casi imposible de creer, pero logré salir a tiempo. En la parada, como siempre, no había bus y cuando llegaron había tanta gente que me tocó ir parada. Maravilloso, no hay rollo, yo sólo quería salir del pueblo. Yo iba hiper mega despistada cuando el bus pasó la primera parada de Caracas y ahí estaba, sentado en un asiento del bus, estaba El gordito. Es increíble que pude reconocerlo a lo lejos, yo no me iba a bajar ahí, pero cuando lo vi, no pude evitarlo. 

Apenas me monté en el bus su cara de sorpresa no fue normal, igual que sus mejillas súper rojas. Para ese momento yo sólo pensaba que estaba pasada de stalker y que esto podría terminar en una enfermedad psiquiátrica. Empezamos con el juego de miradas de siempre y yo decidí escribirle a Mi compañera de retardos porque ella es mi cómplice en toda esta historia. Estaba muerta de risa porque ella me decía que le hablara y me animaba mientras yo me justificaba. Luego continué estudiando para mi expo y él me veía raro mientras yo hablaba sola en francés. Estuvimos todo el camino con el jueguito de miradas y hubo un momento en el que me sentí intimidada porque me vio muy fijamente con sus grandes ojos azules. Además, hoy estaba muy lindo, andaba con una camisa a cuadros de manga corta que combinaba con sus ojos y le quedaba muy bien, pantalón largo (primera vez que lo veo con pantalón largo) y unos zapatos muy lindos.

Yo le dije a Mi compañera de retardos que cuando nos bajáramos del bus y estuviésemos en el metro, le hablaría. Me bajé primero del bus y demoré un siglo en comprar los tickets mientras hacía tiempo para que él me alcanzara. Cuando me alcanzó, comencé a sudar frío y a temblar mientras encontraba la manera de saludarlo sin parecer una loca. Nos perseguíamos con las miradas, yo bajé primero y decidí colocarme en un lugar donde no había mucha gente. En menos de dos minutos el venía siguiéndome desde las escaleras, pasó a mi lado, y se fue justo en el vagón de al lado. Entonces me dije o no le gustas al pana o es demasiado tímido. Decidí pensar que no le gusto, aunque el jueguito siguió hasta después de bajarnos de ese tren, montarnos en otro y llegar a la uni. 

Otra cosa es que me di cuenta de que me daba muchas excusas para no hablarle y percibí que era por miedo. Aunque la excusa de hoy era bastante válida (debía estudiar para la expo en el camino y no podía gastar el tiempo hablando con un desconocido), no era el verdadero motivo por el que no quería hablar. El motivo por el que estaba aterrada es porque si le hablaba y resultaba que yo no le gustaba entonces ya ni siquiera iba a tener al gordito para alegrarme el día. Y en el caso de que le gustara, iba a complicarme la vida atendiendo un aspecto más en mi vida para el que no tengo tiempo. Fue entonces cuando me di cuenta que todo me da miedo. 

Cambiando de tema, me fue bien en la expo, afortunadamente, pero he pasado el día con un dolor de muelas que me tiene la vida triste. Mañana faltaré a la uni para ir al odontólogo porque esto ya me tiene harta. Además boté mi teléfono celular en el transporte de la uni mientras dormía. Se me cayó de la cartera y obvio, como estamos en Venezuela, no me lo van a regresar. Esto me dio mucha rabia porque fue la manera más estúpida de perder el celular. Osea, estoy en Venezuela, nunca he sido atracada y yo pierdo el teléfono por galla. Ahora tendré que esperar unas 3 semanas para poder comprarme un perol chino que ya vi que está medio decente por despistada. Cuando le dije a mi mamá ella me dijo lo que que ya había mencionado: "te dije que el próximo te lo comprabas tú". Perder mi celular me afectó, yo tenía una relación con él, lo que se me hace extraño, porque normalmente no sufro de apegos a la tecnología, excepto a mi compu. Antes de ése (que en marzo cumplía 2 años) había estado 7 meses sin teléfono por decisión propia. Era la persona más feliz de la vida, salía y llegaba cuando me daba la gana y nadie me decía nada, no sufría de ataduras y no debía rendirle explicaciones a nadie. El único problema era que no tenía dónde ver la hora y tenía que andar con una agendita tipo anciana con los números de la gente a la que siempre necesitaba llamar. Justo ahora fue un mal momento para perder el teléfono porque lo necesito para que me avisen cuando hay clases y cuando no y para comunicarme con los muchachos. Siento que éste será un mes muy largo. Les aviso cómo me va. 

P.D. La canción hoy es de Arctic Monkeys porque son una de las cosas que más extrañaré ahora que ando sin teléfono. Los dejo con When The Sun Goes Down...


lunes, 18 de febrero de 2013

Confesión Nº261: Estos días han sido duros

Bien, ya lo sé. Que el Señor me reprenda por ausentarme de aquí durante tanto tiempo, pero es que esta semana y media no ha sido fácil. Lo primero es que me fui a Narnia durante Carnavales y aparte de estar incomunicada por falta de señal y de saldo, la pasé mal porque algunos miembros de mi familia me hicieron molestarme. Igual los quiero, pero a veces se pasan. Lo bueno fue que pude ver a mi mami, relajarme y olvidar la catarata de problemas que me esperaban en mi casa. Cuando llegué, me tocó enfrentarme a la dura realidad: tenía cerros de papeles y discursos para estudiar y me quedaba menos de un día para hacerlo. Eso y que me tocó entender a la mala que Mi ex no quiere una relación de amistad conmigo, él sólo quiere sexo y ése es un aspecto de nuestra antigua relación en el que no estoy interesada, así que borrón y cuenta nueva, no es como si fuese el fin del mundo.

El resto de la semana estuve ocupada con el montón de exámenes y evaluaciones que he tenido, hasta el viernes, que salí a comer con Mi compañera de retardos, Mi compañero de aventuras y una compañera de clases. La pasamos chévere, pero la salida fue corta porque debíamos estudiar (sí, estoy estudiando los viernes, buuuuu). Esta semana también compartí bastante con La karateca. Debo admitir que la extrañaba un montón, pero últimamente nuestros horarios no nos dejan coincidir. Yo siempre ando en clases y ella llega tarde a la uni, así que se hace difícil que nos veamos. 

Esta semana me han dado muchas ganas de escribir, pero no aquí. En serio quiero empezar la novela, pero las horas del día no me dan. Siempre ando cansada, no he practicado interpretación simultánea de francés y el examen es la próxima semana. Mañana tengo 2 evaluaciones, una exposición (odio las exposiciones) y un examen en el que espero sacar muy buena nota. Tengo que buscar la manera de administrar mejor mi tiempo porque no me está alcanzando el que tengo. Cuando iba al gimnasio y andaba con la uni fue el mejor trimestre que he tenido, saqué muy buenas notas en todas las materias y tenía energías para despertarme temprano, cocinarme sano, ir al gimnasio y estudiar, así que creo que buscaré la forma de volver a hacer ejercicio, no es posible que una mujer de 21 ande tan cansada. 

Otra cosa es que he estado decaída porque no he visto más al gordito del bus. Tengo la firme creencia de que el hecho de haberle dicho a todos sobre su existencia hizo que desapareciera, eso o el hecho de que todas las escuelas semestrales de la uni andan de vacaciones. El caso es que quiero verlo para subirme el ánimo. Casi lo olvido, creo que pronto conoceré al Portu amigo de La karateca. Tengo más de 3 años escuchando de su existencia y su historia me emociona demasiado, de hecho me siento identificada con él. Una vez hablé de él aquí y sigo esperando que lo que quiere se cumpla. Mientras tanto, espero ganar otro amigo porque aunque no lo conozco, sé que es muy chévere. ¿Saben qué es lo mejor? Parece que a él le pasa lo mismo conmigo. Jajaja Me gusta eso de no conocer a la gente y aún así saber de su vida. Bueno, creo que es todo por hoy, prometo reportarme más seguido. 

P.D. La canción del día es Mr. Brightside de The Killers porque el otro día fui a casa de La comunicadora que estudió Sociología y me pareció genial que su mamá estuviese escuchándola. ¿No quisieran todos una mamá así? 


P.D. 2 Antes de escribir este post, había hecho 4 borradores. Sí, esta semana he estado dispersa y ocupada.

jueves, 7 de febrero de 2013

Confesión Nº260: Quiero escribir, pero hay algo que no me deja, no sé qué

Mientras recobro las ganas de escribir, los dejo con una canción que he escuchado toda la tarde. Me encanta porque es demasiado sexosa. Jjajaja Los dejo con El profe de Miranda!





domingo, 3 de febrero de 2013

Confesión Nº259: Últimamente tengo la sensación de estar metiendo la pata todo el tiempo

Hay un dicho que dice que equivocarse es divino. Pues no. Es cierto que uno (normalmente) aprende de los errores, es cierto que a veces las derrotas hacen que te levantes más fuerte que antes y que les des en la cara a todos los que un día dijeron que no podías, pero equivocarse no se siente nada bien, sobre todo cuando lo sientes mientras haces algo de lo que sabes que luego te arrepentirás. Esta semana han pasado demasiadas cosas que me hacen pensar ¡La estás cagando! Así que empezaré a enumerarlas y veamos qué piensan todos. 

Bueno, el primer gran ¡La estás cagando! de esta semana fue cuando me desperté el martes y conseguí en mi cel un mensaje. Lo respondí, seguí con la conversación toda la tarde de ese día y aunque en el momento se sentía bien, algo me decía que estaba a punto de dañar algo. Las sospechas las confirmé ayer a mediodía cuando me levanté, luego de hablar toda la madrugada con esa persona mientras estaba borracha, así que tengo cosas que acomodar, aunque no sé, algo me dice que deje las cosas así, me haga la loca, aplauda y olvide esa conversación. 

El segundo ¡La estás cagando! de esta semana fue cuando me volví a encontrar con el muchacho de los buses, luego de un awful day (lo digo en inglés porque suena más feo y me gusta). Yo estaba en el bus comiéndome el mejor pie de limón que me he comido en esta vida y él estaba en una cola que llevaba a un lugar diferente de donde yo iba. Ambos pensamos, por un momento, en ir a donde estaba él otro (parecía que iba a venir a donde yo estaba), pero ambos nos arrepentimos. Justo mientras pensaba que quería hacerlo, había una vocecita en mi cabeza preguntándome qué haría luego de llegar hasta donde estaba, y como no supe que contestarle, mejor me quedé sentada sin hacer nada. Debo admitir que mi cara de decepción debió ser un poema, igual que la de él, pero no importa, porque sé que iba a ser un error. 

Sé que llegará el momento en el que nos conoceremos apropiadamente, además, ése no había sido un buen día, lo que me lleva al ¡La estás cagando! número tres. Mi clase de interpretación simultánea de francés de esta semana fue un desastre. Mi profesora me dejó en ridículo al frente de toda la clase por un pequeño pelón histórico que ni ella, ni mis compañeros conocían y me hizo sentir mal, lo que provocó que mi relación amor-odio con ella empeorara. Para ponerlos en contexto, yo dije Viernes Negro cuando quería hablar de Jueves Negro, pero no tiene importancia. El miércoles salí hecha un desastre emocional de esa clase porque me quedé pegada en la parte final de un discurso que entendía, pero que mi cerebro no le daba la gana de reexpresar. El jueves, cuando al fin conseguí seguirle el hilo, la profesora no me escuchó interpretando y no contenta con eso, me dio a entender que iba por mal camino luego de decirle a toda la clase que lo estaba haciendo bien. Todo eso fue el mayor ¡La estás cagando! de esta semana. Ese miércoles provocó que me quedara hasta la madrugada estudiando, que pasara toda la mañana y parte de la tarde estudiando con Mafalda y que el viernes llegara mucho antes de mi clase a la uni para hacer lo mismo. Quiero probarle a mi profe que se equivocó al dar ese juicio tan duro, quiero que me acepte porque ella es excelente y cuando sea grande quiero ser como ella (profesionalmente hablando). Yo quiero mostrarle que no importa que tan desalentador pueda ser el camino, yo voy a lograrlo y lo voy a hacer bien. Estas equivocaciones con ella están provocando que trabaje más duro, así que espero que funcione. 

Sé que esta semana lloraré. Ya sea por presión, porque salga mal en el montón de exámenes que tengo, porque volveré a tener otro rollo en la uni o por cualquier cosa. La verdad es que cargo demasiada presión y no creo aguantar otra semana más sin llorar. Ya les estaré contando qué pasa. Mientras tanto, debo mantenerme calmada, comer chocolate y comprarme una agenda porque la necesito. Nos estamos leyendo, gente. 

P.D. Los dejo con una canción de Bob Marley que me tendré que repetir toda la semana para estar tranquila. Sólo debo recordar que todo pasa y que todo estará bien. Nunca he sido fan de él, pero esta canción la escuché un día en un bus y me relajó un montón. ¡Disfruten!