viernes, 29 de marzo de 2013

Confesión Nº273: Ver sufrir a la gente que uno quiere es desesperante

No me había dado cuenta, pero últimamente me ha tocado ver sufrir a mucha gente de mi lista de personas favoritas en el mundo. La primera en la lista es La comunicadora que estudió Sociología. Nunca he dicho lo importante que es para mí por aquí, pero al menos se lo he dicho a ella. Ella en un año se ha convertido en una de esas personas que uno espera que estén con uno por el resto de la vida, cosa que no ha hecho mucha gente que ha estado conmigo por mucho tiempo. A ella me cuesta mucho verla sufrir porque tiende a no exteriorizar nada, todo lo guarda hasta que de repente explota. Afortunadamente, ha decidido desahogarse de la mejor manera que puede: escribiendo. Yo sé que ella logrará sentirse mejor y aprenderá a lidiar con esto, pero sé que dejará una marquita que jamás podrá olvidar. 

La segunda persona que me ha tocado ver sufrir es a Mi ex. Estamos en un punto extraño en el que ambos nos ayudamos con los problemas. Él básicamente se siente solo y busca compañía, afecto y amor en cualquier sitio y en esa búsqueda exhaustiva de cariño, se lastima sin razón por motivos tan tontos como creerse enamorado de una caraja que tiene menos de 3 meses conociendo. También están su falta de esperanza, su falta de ganas de llegar a una meta para luego conseguir otras. Eso me preocupa, cuando uno no tiene motivos fuertes para pararse de la cama y salir al mundo, termina cometiendo estupideces. Espero que no sea su caso. 

El tercer caso es mi mamá. Mi mamá ha tenido un lento proceso de autodestrucción durante los últimos 3 años y justo el miércoles en la tarde todo estalló. Mi mamá ha aumentado excesivamente de peso, ha dejado de arreglarse, ha cambiado su manera de ver las cosas, su manera de vivir la vida y en el proceso ha dejado de quererse. Al hacer esto, se ha hecho mucho daño físico. Esto se manifestó el miércoles, cuando comenzó con un dolor en el abdomen. Tuve que salir corriendo con ella desde Narnia directo a un hospital porque el dolor era espantoso. Desde entonces he estado metida en hospitales y casi no he dormido. Anoche sólo dormí hora y media durante períodos de 20-30 minutos, pero eso no es lo peor. Lo peor es que aún no se sabe qué tiene. Estamos en Semana Santa, todo está cerrado y no hay dónde hacerle una serie de estudios que necesita. No la pueden cedar porque si necesita ser operada no puede estar medicada. Así que me ha tocado ver cómo sufre a lo largo de 2 días enteros sin poder hacer nada. Anoche lloré de impotencia y de miedo porque no sé qué haría sin mi mamá y es horrible verla sufrir y no poder hacer nada para aliviarla. Sólo puedo ayudarla a moverse de un lado a otro, llamar a enfermeras para que sustituyan el suero y preguntarle si se le ha pasado el dolor. En serio quiero que esto acabe, es agotador tanto física como mentalmente. 

El caso es que me desespera ver cómo la gente que quiero sufre y no puedo hacer nada. No puedo hacer más que escuchar a La comunicadora que estudió Sociología cuando decide hablar de lo que la lastima, no puedo hacer más que leer a Mi ex mientras dice que no quiere creer en el amor y que dedicará su vida a ser excelente en su profesión y no puedo hacer más que ver a mi mamá llorando de dolor, mientras tomo su mano y ese caso es el peor. Espero que todo acabe pronto, mientras tanto, mi canción favorita porque necesito cosas que me alegren la vida, los dejo con Animal, de Neon Trees. 









sábado, 23 de marzo de 2013

Confesión Nº272: Me siento insegura de mí

Y no, no son mis hormonas, esta vez soy yo. Tenía muchísimo tiempo que no me sentía así, pero también tenía muchísimo tiempo que no tenía que someterme al juicio de alguien a quien quisiera agradarle realmente. Verán, me está dando miedo. Decidí que olvidaré lo del tiempo con El Gordo y que ya tengo que hablarle, si no, seguiré eternamente en esto. Lo peor que puede pasar es que me batee y aunque sí, eso me lastimaría, supongo que algo sacaría de la experiencia (por qué no seguir a la gente, por ejemplo). Esta situación está haciendo que cuestione la imagen que proyecto a los demás y que me sienta insegura (de nuevo) con mi cuerpo y esto es algo con lo que no me gusta lidiar. 

Hoy salí con Mi compañera de retrasos, con Mi compañero de aventuras y mi hermano y la pasé bien, aunque lo que hicimos fue dar montones de vueltas mientras gastábamos dinero y mi hermano dijo un comentario que me lastimó. Yo no sé si el tenga razón, no sé si yo tenga razón, sólo quiero descubrir rápido quién la tiene porque estoy cansada de andar pensando en condicional. Últimamente utilizo demasiadas veces la partícula "Si" y es algo que me exaspera. Para mí, las cosas normalmente son blanco o negro, nunca puedo lidiar con intermedios. Necesito salir de la duda rápido porque estoy gastando tiempo valioso en algo que quizás no tenga pies ni cabeza.

Para los que no sepan, he vuelto a hablar con Mi ex y es extraño. Hemos estado hablando de nuestras vidas y algo ha cambiado. Aún no sé qué es, pero algo cambió. No me molesta, las cosas siempre están en constante cambio y si ambos queremos conservarnos, tenemos que hacerle modificaciones a nuestra manera de relacionarnos. Todavía me siento cómoda hablando con él y creo que a él le pasa lo mismo conmigo, o al menos eso parece. Ya no tengo ganas de hablar con él siempre (quizás porque hay varias personas que pasan por mi cabeza a cada rato), pero es bueno saber que está cerca cuando lo extrañe. Creo que me siento rara sólo porque sé que sólo fui una brisa que pasó durante un tiempo, y no el viento que siempre está presente y hace que todo esté bien al ir acomodando las cosas con paso suave. Él tampoco fue el viento para mí, pero el hecho de no ser lo suficientemente importante en la vida de alguien es algo perturbador. 

Ahora, volviendo al asunto de El gordo: he estado pensando en la frase de la canción que dice "tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir". Estemos claros en algo: coincidir con alguien en la vida es difícil. Que además coincidan en el hecho de sentir lo mismo por el otro es un milagro. Y no,  no ando romántica, ni he leído novelas de ésas rosas, no. El hecho es que durante la vida, va a haber muchísima gente que te va a gustar y que te va a gustar en serio, sin embargo, no le vas a gustar a toda esa gente (a menos que tengas físico de Miss/Mister Venezuela y también seas monedita de oro). Por eso digo que el hecho de estar enamorado y ser correspondido es algo maravilloso.  Por los momentos, me niego a darme por vencida. Quiero que me vea, quiero que quiera hablar conmigo. Yo sé que soy chévere, yo sé que cuando me conozca le voy a atraer; confío en mi personalidad, en mis conocimientos y en mi capacidad para pensar. Ahora, el punto central es hablarle, pero no confío en lo que todos ven. 

Yo no me siento bonita, de hecho, no creo ser bonita. Yo tengo serios problemas de autoestima por eso. Cada vez que me veo al espejo, veo a alguien que no me gusta y eso hace que mi confianza para relacionarme con los demás disminuya. Últimamente he tratado de controlarla y ha funcionado, pero no con gente que esté en el target que hace que tema: hombres que puedan gustarme. Para mí, esto es todo un suplicio porque siento que siempre, siempre, siempre van a ver primero a las demás y luego a mí. Y a veces pasa que no es así, pero yo me lo creo, mi personalidad se cierra y entonces pasa lo que temo. El reto a partir de ahora es trabajar para dejar de ver lo que miro cuando estoy frente al espejo y no dejar que lo que yo pienso de mí estropee lo que de verdad soy. Sé que todo esto es un pelo enredado, pero ahí vamos. Hoy no dejaré videos musicales, dejaré videos de episodios muy viejos de Grey´s Anatomy. Jamás he sido fan de la serie, pero he visto muchas veces por Youtube varios momentos que me parecen hermosos, además, hoy andaba hablando con Mi compañera de ratardos y los recordé, ya se los dejo: 





P.D. Este último video representa mi historia del domingo, se siente muy mal.


martes, 19 de marzo de 2013

Confesión Nº271: Estoy a nada de escribir una bitácora de viaje...

Escribo esto desde un banco, cerca de la Facultad de Arquitectura de la UCV. Sí, estoy haciendo justo lo que creen: ando esperando a El gordito. Tengo miedo, me di chance hasta este viernes para hacer algo y no lo veo desde el jueves pasado. Me siento demasiado presionada. ¿Qué pasará si ya se fue? ¿Qué pasará si hoy no baja? ¿Qué pasa si vuelvo a esperar todo este tiempo, lo consigo y no puedo hablarle? Es que yo no aprendo: cada vez que me pongo límite de tiempo, no consigo terminar la misión. Pasó con el reto Amélie, con mis ganas de cambiarme de escuela, con el cambio de carrera dentro de la escuela y así un montón de cosas. 

Acabo de decirme en voz alta: ¿Por qué demonios no puede gustarme un carajo normal, que no sea tímido? creyendo que no había nadie en el pasillo y todos lo que iban pasando me miraron con cara de loca. Lo bueno de esto es que ya va a acabar. Tengo 2 semanas de vacaciones, lo que significa que estaré recluida y tendré tiempo para dejar de pensar en él, en el caso (muy probable) de que no hablemos antes del sábado. Sinceramente, me preocupa mi conducta, yo normalmente no me pongo así con la gente y sé que esto no es normal. Escribí acerca de él en Portugués y a todos les gustó, incluso a la profe, quién me escribió de consejo en la hoja: Fale!!! (Háblale!!! en español), así con el montón de signos, además me dijo que si seguía así no iba a poder hablarle nunca. Cuando me lo entregó, no sabía qué quería decir, luego vi lo que había escrito, comprendí y andaba muerta de risa con Mi compañera de retardos. A pesar de todo, este proceso de persecución con El gordo me ha dejado cosas buenas: he hablado más conmigo misma y me he reído hasta más no poder con las barbaridades que digo y pienso. Ustedes no saben lo reconfortante que es saber que aún puedo reírme de mí.

Mientras sigo esperando, voy a cambiar de tema y les contaré que ayer fui a FILVEN con La futura médico potteriana, Mi compañero de aventuras, Mi compañera de retrasos, Chapeauzinho (mezcla de portu con francés ajajaja) y una compañera de francés. Fue en el museo de Bellas Artes y la pasamos excelente. Al principio, cuando llegamos, pensábamos que era una pérdida de tiempo porque sólo había unos pocos libros que nos gustaban, pero eran extremadamente caros y libros acerca del Socialismo y de Chávez. Después caminamos hasta el final y era el paraíso. Muchísimos libros excelentes a precios ridículos. Yo compré 2 porque no cargaba suficiente dinero y los demás andaban más o menos igual. Luego de ver todo, nos pusimos a hablar de cosas chéveres en medio de una especie de plaza que estaba entre 2 cafés. Ahí estuvimos cerca de 2 horas haciendo que un lunes pareciera viernes.

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Eso lo escribí en la uni, ya llegué a mi casa. Luego de escribir lo de arriba, continué leyendo uno de los libros que compré, que por cierto, es excelente. Estaba muy concentrada, hasta que sentí que me miraban fijamente y cuando subí la cabeza, era él que estaba justo a mi lado mirándome. Cuando se dio cuenta que lo miraba, se puso rojo, sacó el teléfono, se hizo el loco y caminó rápido. Yo sólo subí la mirada, me sonrojé y volví a bajarla. Me dije: ¡piensa rápido, piensa rápido! Porque obvio el plan no era quedarme como estúpida viendo cómo se alejaba. Decidí tomar un atajo que hay entre el Instituto de Materiales y la estación de Metro. Llegué primero que él y lo vi de nuevo, pero seguí adelante porque sino iba a ser demasiado obvio que lo andaba esperando. 

Nos encontramos de nuevo en la estación de metro para agarrar los buses al pueblo y primero iba él detrás de mí, luego yo detrás de él y así íbamos. Él se montó primero en el bus y nos podíamos sentar juntos, pero me falló la decisión y me senté 2 puestos más atrás. Estuve todo el camino mentándome la madre, porque el carajo, cuando me senté, volteó hacia atrás a ver dónde me había metido y yo de pendeja no me senté con él. Durante el viaje, volteó varias veces y yo sólo quería tirarme del bus, por pendeja. Al vaciarse el bus, me fui hacia donde estaba él, pero en los asientos de al lado. Estaba todo completamente oscuro y yo aprovechaba para verlo. Se muerde las uñas cuando está nervioso (pero increíblemente tiene las manos lindas) y tiene pestañas rubias muy largas. Siempre le da sueño cuando está en el bus y le escribe todos los días a su mamá cuando sale de clases y cuando está a punto de llegar. Me mira cuando cree que no lo veo. Hoy lo hizo varias veces. En las paradas, prendían las luces y obvio no podía seguir viéndolo descaradamente: cambiaba de dirección mi mirada, me hacía la loca y veía por el rabillo del ojo cómo me veía. Luego me acomodaba y volteaba la mirada por donde estaba él y giraba la cabeza, se ponía rojo y miraba por la ventana. En ese proceso estuvimos después de que me cambié de puesto. Al salir, me dejó caminar primero y luego de eso, no lo vi más. Sé que le gusto, lo sé. Ya sé que no lo está inventando mi mente. Por cierto, la respuesta a mi pregunta de que iba a pasar si esto pasaba de nuevo: te llenas de frustración, te mentas la madre mil veces y te dices que a la próxima sí te sientas con él. 

P.D. Los dejo con Cuando llega el momento de Los mesoneros, es excelente. 


miércoles, 13 de marzo de 2013

Confesión Nº270: Sé que hoy he posteado mucho, pero necesito hablar de esto

Hoy fue un día bastante chévere. He notado que cuando cargo la camisa que tenía hoy siempre pasan cosas buenas. Empezaré contando lo que pasó después de la entrada anterior. Después de terminar, me fui caminando desde el laboratorio de idiomas hasta el edificio donde normalmente veo clases. Pasé por el cafetín y me conseguí con mi grupito de portu, entre ellos Mi compañera de retardos. Andaban hablando de cómo les había ido en su examen de Consecutiva de inglés y luego empezamos a hablar de emigración y todos se quieren ir. Una del grupo es ucraniana y está muy molesta con todo lo que pasa porque dice que todo es un circo, que ninguno de ellos conoce el Socialismo de verdad para andar hablando de él, su familia vivió en la Unión Soviética y sus ojos se aguaron cuando habló de eso. Mis límites de tolerancia en cuanto a irme o quedarme todavía no han alcanzado su punto álgido, así que espero que continúe así durante los próximos 2 años. 

Después de estar  un rato discutiendo en el cafetín, fuimos a clases de Consecutiva de portu y fuimos felices mientras la profe nos daba un montón de vocabulario médico en portugués y hablábamos de su fiesta de cumpleaños. Después tuve una exposición, fue más fácil de lo que pensé, pero comprobé que ni me gusta ni sirvo para ser profesora. Odio el hecho de tener que pararme frente a un pizarrón a tener que dar una clase mientras soy juzgada por los demás. Bueno, después de eso salí corriendo a mi clase de Simultánea de Francés en el laboratorio de interpretación y fue que si la primera vez que salí feliz de allí desde que comenzó el año. La profe me felicitó y me dijo que tenía pedazos muy buenos, pero que de repente me dejaba ganar por los nervios y eso hacía que mi discurso dejara de comprenderse en algún punto. Yo sé que ustedes dirán: no te dijeron que lo hiciste todo bien, pero a mí no me importa. Ese simple comentario de hoy me subió los ánimos. Ustedes no se imaginan cuán desmotivada andaba con interpretación de francés. Afortunadamente tuve una conversación con un profe el lunes y los comentarios de mi profe de hoy hicieron que recobrara un poco de motivación. Es que ustedes no entienden: al comenzar el año yo no era capaz de conseguir realizar una idea completa. Me quedaba pegada siempre porque no entendía, porque mi cerebro pensaba muy lento o por muchísimas otras razones que sólo entenderá un intérprete. 

Luego tuve mi clase de Simultánea de portugués y discutimos un montón de cosas. Hicimos interpretaciones y mi profe me felicitó por mis terminaciones, pero tengo que mejorar el comienzo de mi discurso. Esto me dio mucha risa porque Mi compañera de retardos y yo normalmente nos sentamos juntas y nos ayudamos una a la otra, pero resulta que hoy ninguna de las 2 la pegó (jajajaja). Después de salir de clases, me estaba esperando Mi compañero de aventuras con una sonrisota y eso, por algún motivo, me mejoró la tarde. Me contó cómo se encontró a El gordito ayer mientras íbamos a comer.  Comí, me medio arreglé porque algo me decía que hoy también yo lo vería (tal vez eran mis ganas de verlo) y nos fuimos al Metro mientras hablábamos de gramática, de gente que nos cae mal, de gente que nos cae bien, de la fiesta de cumpleaños de mi profe de Simultánea y Consecutiva de portugués, de lo malos profesores que seríamos y así un montón de cosas más. Llegamos a Capitolio, sólo quedaban 4 puestos en el bus y ahí estaba él, sentado, impasible, encerrado en su propio mundo. Halé a mi compañero de aventuras y me sentí en el cielo cuando le pase por el lado. Justo ahí me llevé una sorpresa porque La comunicadora que estudió Sociología estaba sentada a su lado y acababa de darse cuenta que era él y yo que ella estaba ahí. Fue todo una sorpresa.

Ella decidió venirse hacia donde estábamos Mi compañero de aventuras y yo y comenzamos a hablar como siempre, mientras me daban pequeños períodos en los que no escuchaba y me abstraía por andar pendiente de El gordito. Cuando logré dejar de hacerlo, hablé de muchas cosas interesantes con La comunicadora que estudió Sociología y terminamos poniéndonos filosóficas. Así pasamos todo el camino, El gordito de repente nos veía por el rabillo del ojo (íbamos a su lado, pero un poquitito más atrás) y aún así continuamos con nuestra conversación interesante sobre literatura y medio filosófica. Así llegamos todos al pueblo. Mi compañero de aventuras ya estaba fastidiado de nosotros y caminamos todos juntos, incluido El gordito. Yo iba a buscar helados de galleta Oreo (no había, como siempre -.-), Mi compañero de aventuras y La comunicadora que estudió Sociología a su casa y El gordito a comprar algo en el supermercado, pero estaba cerrado. Nos dejó a mitad de camino y mi ánimo bajó. Llegué a casa de La comunicadora y me devolví a la panadería. Lo encontré nuevamente, andaba con su mamá. Allí me di cuenta que me mira cuando cree que no lo veo. Sólo debo bajarle 5 mil a mi ansiedad y dejar que todo fluya. Mientras tanto, me iré a dormir porque mañana será un día largo, no ajetreado, pero sí largo.  Los dejo con Retroceder, de Los mesoneros. 


Confesión Nº269: Estoy hecha bolas

¡Hola! Llegué tarde a clases y dejé la tarea arriba de mi cama, así que no pude entrar. Tengo muchos días sin escribir, pero la situación no ha estado fácil. Todo lo que me rodea anda en conflicto y en el medio ando yo, queriendo estar todo el día en pijama mientras juego Zuma y veo doramas. La situación en el país sólo provoca destruir absolutamente todo y comenzar de cero nuevamente, en cuanto a mi vida en general, todo es un desastre. Soy una loca perdedora y me da mucha rabia andar sintiéndome así conmigo, lo más probable es que sean mis hormonas, pero no ando muy segura de eso. En la universidad todo anda relativamente relajado, sólo tengo unas pocas evaluaciones antes de agarrar unas mini vacaciones (2 semanas) que serán proseguidas por un montón de días libres por las elecciones y el puente del 19 de abril. 

En cuanto a mi estado emocional, como lo dice el título de esta confesión: ando hecha bolas. Primero, porque  el asunto de El gordito me está volviendo loca. Lo busco en las paradas de autobuses, trato de encontrármelo en todas partes y el sólo hecho de andar pensando en eso me está produciendo dolor de cabeza. Me lo encontré el martes de la semana pasada y tuvimos uno de esos mini cuentos estúpidos. Ya sé cómo se llama, que estudia en mi uni, qué estudia y un montón de cosas más, lo que me hace pensar que mis habilidades de stalker han mejorado, jamás había stalkeado a alguien así, pero al mismo tiempo me estoy inquietando demasiado. He pensado en agregarlo a Facebook, sin embargo, he sopesado en todo lo que eso acarrearía y decidí dejar eso tranquilo por mi paz mental. Las cosas se dan cuando tienen que darse y si simplemente no se dan,  pues fino, supongo que no era para mí. Para lograr un acuerdo entre la loca que hay en mí y mi conciencia, decidí hacer un pacto: si no pasa absolutamente nada en las próximas 2 semanas prometo que me olvidaré de él. 

Hay otra cosa que me ha estado molestando estos días. Aunque me la paso pensando en El gordito, a veces, en momentos extraños, me hace falta Mi ex. Por lo menos, esta mañana venía por El Puerto y me acordé de la vez que estuvimos encerrados en el carro que estaba en el estacionamiento mientras su mamá compraba los pasajes para el viaje a Margarita. Ese día rompimos una partecita del carro mientras andábamos dándonos golpes jugando y luego estábamos asustados por lo que pudiese decir su mamá. Afortunadamente, nadie se dio cuenta hasta mucho después y no podían echarnos la culpa. Hoy eso me da risa. Me pregunto si nunca dejaré de extrañarlo, porque lo extraño por motivos tan bobos como los jueguitos con golpes, las pláticas con él o su sarcasmo. Claro, hay un montón de cosas de él que también odio, pero ustedes saben que cuando uno se pone emo sólo recuerda las buenas. 

En fin, tendrá que pasar el tiempo para ver que pasa. Yo espero que se dé mi conversación con El gordito y algún día poder recuperar a Mi ex como amigo, pero falta mucho para eso, mientras tanto los dejo con For reasons unknown, de The Killers, ha estado en mi cabeza muchas veces durante los últimos días. 



P.D. Estoy a nada de comprarme el teléfono y aún no puedo creer que sea con mi dinero. La vida es dura y cruel.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Confesión Nº268: Hablaré de algo que no acostumbro aquí

Sí, hablaré de Política aquí porque pienso que lo amerita, necesito dejar constancia para poder recordar este episodio mucho más adelante. Cuando me enteré de la muerte de Chávez, acababa de llegar de la universidad, estaba recién prendiendo la computadora y alguien me dijo que ya habían anunciado su muerte. Inmediatamente prendí la TV y efectivamente, estaba Nicolás Maduro vestido con una camisa Columbia blanca rodeado de un montón de militares, de Cilia Flores, de Diosdado Cabello y de más gente que en este momento no consigo recordar, mientras fingía un llanto que no conseguí explicarme y daba un discurso acerca de lo que su muerte representaba, qué debía hacer "el pueblo" y un montón de cosas más. 

Al momento estaba algo impactada, porque sí, yo imaginaba que él ya estaba muerto, pero jamás vi venir que al fin lo dirían. De hecho, ayer el cielo andaba muy gris, el ambiente se sentía algo tenso y andaba hablando con compañeros de clases acerca de la situación política del país y de lo que su entierro conllevaría. Déjenme decirles que no me he equivocado en mis predicciones. Todo esto me parece un circo. Más allá de que era un gran líder y de que todos quieren rendirle homenaje, me pareció que el recorrido de su ataúd por Caracas fue una burla y una falta de respeto, eso sin mencionar los aplausos en la Academia Militar, que su familia fuese puesta detrás de los gobernantes de otros países que vinieron a presentar sus respetos y el hecho de que Maduro haya sido declarado Presidente encargado cuando esa función debía asumirla Cabello. 

Su muerte no me alegra, pero tampoco es algo que me entristezca. No tengo edad suficiente para recordar cómo era la política del país antes de su llegada, pero su mandato me pareció una real mierda. Lo único que se le puede reconocer es que puso en relieve una clase que siempre había sido dejada de lado, sin embargo, gracias a sus políticas económicas ineficaces, sumergió a muchas más familias en esa clase. Durante su mandato, la delincuencia aumentó a niveles alarmantes y dejó consecuencias desastrosas, la inflación fue una constante todos los días; causó el exilio de centenas de miles (cuidado sino millones) de venezolanos que no estaban de acuerdo con su mandato y que vieron en el exterior la oportunidad de crecer y llevar a cabo sus planes y sueños,  provocó una división demasiado notoria entre todos en el país e infundió el odio entre unos y otros, comenzó a hacerse mucho más visible que somos un país monoproductor, comenzamos a depender de la comida que importamos de países cercanos, creció la escasez de alimentos, al igual que el conformismo y la mediocridad (este aspecto en particular me molesta bastante). 

Muchas familias fueron despojadas de los bienes por los que trabajaron durante décadas para que éstos pasaran a convertirse en propiedad del Estado y en recursos infructuosos para el país, muchas personas fueron tomadas como presas políticas (aunque ésta no es una característica única de su gobierno) por ir en contra de la ideología del gobierno y jamás se cansó de ofender a otros. Jugó con las ideas de muchos al promover y alentar ideas que no aplicaba en su propia vida y aún en sus últimos días, se dedicó a engañar a una mayoría que creía firmemente en todo lo que decía. Todo esto provocó que mucha gente que verdaderamente creía en él dejara de hacerlo porque se cansaron de ver cómo jugaba con sus esperanzas. Todavía recuerdo la emoción de mis padres en 1998 cuando ganó, me hicieron creer a mí, una niña de 7 años recién cumplidos, que todo estaría bien, pero no, no fue así, de hecho la situación fue empeorando día a día. 

A este señor no puedo desearle nada que él no le haya deseado a otras personas. Crecí escuchando sus barbaridades a través de sus programas dominicales y cadenas. Ahora que no está, me queda un sentimiento de vacío en el estómago porque tengo la duda de qué pasará con mi Venezuela hermosa, la de las playas inigualables, la de las mujeres hermosas, la de la gente cordial, la segura, la que acoge siempre a gente extranjera y brinda oportunidades fantásticas para crecer... Su partida me hace preguntarme si volveremos a ser reconocidos por eso o si su paso nos habrá marcado para siempre, me hace preguntarme cuánto tiempo más vivirán engañados los venezolanos antes de darse cuenta de que todo este cuento fue una mentira y aún más importante, me hace preguntarme si no será demasiado tarde para cuando se den cuenta. A mí, una venezolana enamorada de su tierra, no me queda más que seguir trabajando para lograr una sociedad mejor, un país mejor y si en algún momento me canso de dar y dar y no recibir nada, porque todos en algún punto nos cansamos, me iré, pero regresaré algún día, aunque sea sólo a morir, como un día lo hizo Chávez. 


lunes, 4 de marzo de 2013

Confesión Nº267: La ignorancia es la base de la felicidad

El que inventó ese dicho no sabe cuán certero era. Hoy fue un día extraño, pero el ambiente era propicio para que pasara lo que pasó. Hoy madrugué y llegué a la universidad súper temprano, tenía clases a las 8 y llegué a las 7. Tenía meses que no me pasaba esto, así que estaba medio emocionada por mi pequeña victoria personal (ustedes deben saber lo que cuesta pararse de la cama un lunes). Pasaba el tiempo y era la única pendeja de mi salón esperando clases así que supuse que no habría, suposición que confirmé al pasar la hora y seguir siendo la única en el pasillo. No saben cómo menté madres en mi cabeza. Cuando me vine a mi casa, descubrí que varias personas me habían escrito a FB para avisar, pero como andaba en casa de Mi madri, no revisé la compu cuando me desperté y no pude enterarme. Ésta es una de las consecuencias de andar sin teléfono, nadie puede avisarme cuando no hay clases y me toca asumir las cosas. 

Pasé el día durmiendo y haciendo nada, pero cómo lo disfruté, necesitaba esas horas de sueño. En la tarde, me tocó ir a comprarle la comida a los perros en el lugar de siempre. Con la dueña del lugar tengo bastante cercanía y normalmente bromeamos y hablamos de cualquier cosa. Su hijo es muy chévere y ya una vez estuvimos en mi casa hablando tonterías, comiendo porquerías y siendo felices. Mientras hablábamos de nuestras vidas en general, se me ocurrió la idea de que ella seguro podía saber el nombre del gordito. Le di los detalles que sabía, y no supo responderme, pero su hijo se quedó pensando y descubrimos quién era. Me dio el nombre de la hermana de él, que es una de sus amigas y me dijo que lo conocía, pero que no sabía cómo se llamaba. Yo disimulé mi emoción, porque sabía que esta noche averiguaría su nombre pasara lo que pasara. Luego de comprar la comida fui a casa de La comunicadora que estudió Sociología a buscar uno de mis placeres culposos y estuve un rato hablando con ella de muchas cosas.

Cuando regresé a casa, me senté a averiguar todo y obvio conseguí su nombre en menos de 5 minutos y resultó que hasta teníamos 2 amigos en común. Me dio rabia porque debí pensar antes en eso, me habría ahorrado meses de imaginar cómo se llamaba y cómo era. Bien, aquí les daré mis primeras impresiones: no me gusta su nombre, pero chévere porque tampoco me gusta el mío; ha viajado, conoce Francia y siento que lo amo por eso; no tiene novia, me sigue pareciendo muy lindo a pesar de que uno de sus hermanos es mucho más atractivo que él y no creo que encajemos. Sí, tanto nadar, para morir en la orilla.  Su mundo parece ser muy diferente del mío y no tengo ganas de andar buscando problemas porque todo está perfecto para mí. Además, lo más probable es que el jueguito de las miradas me lo haya inventado yo porque a veces uno imagina cosas que quiere que pasen. Así que es oficial, me doy por vencida con este asunto porque si sigo metida en él voy a terminar lastimada. Ahora que pase lo que tenga que pasar, aunque me siento una cobarde por abandonar todo ahora que estaba muy cerca. 

Volviendo al teléfono, no sé si lo compre esta semana o la próxima, resulta que ahorrar plata en este país es una tarea bastante dura. Espero recuperar mi número para así no tener que andar detrás de la gente pidiendo que me agreguen nuevamente. Por cierto, y sólo para dejar constancia para mí para cuando lea esto más adelante: la situación política está bastante complicada y todos andan hablando de problemas políticos como golpes, revueltas y cosas por el estilo todo el tiempo. Da miedo, pero supongo que es necesario. Nos estamos leyendo en el próximo post. 

P.D. Voy a dejar Decode, de Paramore. La canción es un poco dramática, pero estaba hablando con La futura médico potteriana y me la recordó. 


viernes, 1 de marzo de 2013

Confesión Nº265: Últimamente todo está gris

Y no, no es porque esté triste o algo por el estilo, es porque en los últimos días todo es una mezcla de blanco y negro que termina en un gris que me tiene harta. Primero, les explicaré las diferencias entre las interpretaciones y sus respectivos exámenes para pasar a explicar todo lo demás. Interpretación Consecutiva consiste en la toma de notas del intérprete, durante la intervención de un orador, para que luego este discurso sea llevado a otra lengua. Obvio, estas notas no son (o no deberían ser) tipo dictado porque no da chance de copiarlo todo, de hecho, nos dan muchas listas de símbolos y nosotros decidimos qué hacer con eso. Luego de que el orador habla durante apróximadamente entre 5 y 10 minutos, el intérprete interviene pasando a otra lengua lo que el orador acaba de decir, tomando como apoyo sus notas, que muchas veces pueden ser causantes que se dañe el discurso. Los exámenes en esta materia (que se divide en francés y portugués y luego en versión y tema en cada uno) se presentan luego de sacar por sorteo quién va primero y quién después. Uno entra a un salón luego de una larga espera y de ver a los otros con cara de felicidad o tristeza, de acuerdo a cómo les haya ido. Una vez allí, hay 2 profesores que actuarán de jurado, una lee en tu lengua materna y otra en la lengua extranjera. Ellas leen, tú intervienes mientras te regañas por estar metiendo la pata y luego ellas te dicen tus errores y cómo puedes mejorarlos. 

En simultánea, la cosa es un poco diferente. Tiene la misma división de consecutiva, pero tiene la complejidad de que escuchas, piensas, interpretas y hablas en milésimas de segundos porque vas justo detrás de lo que dice el orador, no puedes atrasarte porque pierdes el discurso. Fino hasta aquí, pero como todos sabemos, siempre hay problemas. Los equipos de interpretación de la universidad son bastante obsoletos, de hecho muy obsoletos: todavía trabajan con cassettes. Para los que no saben qué es un cassette (sí, en mi clase había gente así) es esto: 


Bien, en este dispositivo grabamos los discursos y se los entregamos a los profes para que los corrijan. Ok, ahora puedo pasar a explicar la situación: mi examen de simultánea de portu ya me lo entregaron, en versión, de portu a español, saqué 20. Fui la única. En tema, de español a portu, saqué 15 o 16, mañana la profe me entrega el examen, pero ya nos enseñó qué errores habíamos cometido. Bien, hoy fue el examen de simultánea de francés, ya yo sabía que no saldría muy bien, pero todo se complicó. Se me olvidó llevar un cassette nuevo y utilicé el que había usado para el examen de portu, lo grabé por el lado B. Todo iba chévere (bueno, no tanto, perdí el discurso 1 vez y me comí un nombre importante) hasta que llegué al examen de tema, en el que estaba haciéndolo pésimo y el condenado cassette se paró sin que me diera cuenta en la mitad del discurso porque andaba viendo a la profe. 

Ahí entré en pánico, porque ya había dicho que no repetiría examen por eso, porque los profes siempre piensan que hacemos trampa apagando las máquinas cuando no entendemos. Casi comienzo a llorar por tonta, por agarrada, nadie me había mandado a no gastar 20 bolívares en un cassette. Afortunadamente, la profe se compadeció de mí y como vio que en serio no había tocado la máquina porque estaba viéndola a ella, decidió hacerme la prueba de tema nuevamente, dentro de 2 semanas y sobre 18, no 20 puntos. Yo no sabía si alegrarme o tirarme al Guaire, quería llorar. A esa altura del día (2 y 30 de la tarde) sólo había comido una mandarina porque estaba nerviosa. Luego fui a mi clase de Seminario (donde hago la tesis) y todo fue chévere, se me olvidaron los rollos, pero me dio fiebre. Almorcé tipo 4 y 20 y luego me vine. Me sentía medio mal: me dolía la cabeza, tenía fiebre y me dolía la garganta. Me monté en el primer bus que llegó, pero estuve a nada de bajarme porque los asientos eran demasiado incómodos, no lo hice porque quería llegar rápido. Justo cuando el bus iba arrancando, vi al Gordito. Y me formé un lío 3 mil veces por no bajarme cuando sentí el asiento incómodo. Me disculpe diciéndome que hoy parecía una loca y que me sentía mal, igual pasé el camino arrepintiéndome. 

También hice algo de lo que estoy avergonzada conmigo misma porque no tengo necesidad de hacerlo. Es algo que sólo sabemos La comunicadora que estudió Sociología y yo y probablemente permanecerá así porque me pasé, en serio. Sólo diré que involucra de forma lejana al Gordito. El caso es que estoy cansada de que el gordo aparezca, pero que no pueda hablarle, estoy cansada de salir muy bien en portu, pero mal en francés y estoy cansada de que últimamente todo gire en torno a exámenes y universidad. No hay cuentos divertidos, sólo de frustración. La Reina Mora y La que no tenía Twitter ya empezaron a reclamar porque no las veo desde noviembre. Creo que mañana intentaré pasar un rato en casa de La que no tenía Twitter porque la extraño, me hace mucha falta. También me hacen falta La futura médico potteriana y La comunicadora que estudió Sociología. Necesito vacaciones, lo bueno es que no habrá acumulación de exámenes en las próximas 5 semanas, o al menos eso espero. Tengo que trabajar mucho para mejorar mi francés porque eso es lo que me está jodiendo la existencia. Mientras tanto, los dejo con La espera, de Cultura Profética. Nunca lo había escuchado, pero esta canción me la pasó La comunicadora que estudió Sociología y es justo mi estado de ánimo en este momento. Nos estamos leyendo, gente. 



sábado, 23 de febrero de 2013

Confesión Nº264: Hay buenas y malas noticias

Bueno, hasta hace 5 minutos seguía con mi felicidad de ayer, producto de mi excelente nota y consecuente felicitación por parte de mis profes en mi examen de interpretación consecutiva de portugués. La sonrisa se me borró de los labios por un motivo bastante ilógico, pero sirve para demostrarme que las cosas a los golpes jamás salen lo suficientemente bien para que uno quede contento. El martes pasado, a una hora de la fecha tope para entregar un examen en línea, yo estaba corriendo para terminarlo. El examen tenía 3 partes y obvio no le estaba prestando atención a lo que hacía porque, de paso, andaba hablando con La Karateca y andaba estresada por el montón de cosas pendientes (lo que me recuerda lo muy mal día que fue el martes), en realidad, no le andaba prestando mucha atención a nada. El caso es que por primera vez en la historia casi raspo un examen de portugués y se siente muy feo luego de haber salido bien en interpretación y haber recibido siempre elogios de la profe que hizo mi examen por mi manera de escribir en portu.  

Me siento como bicho aplastado porque cuando parece que todo va a ir mejor y que puedo lidiar con lo que tengo que enfrentar, ¡zaz! Siempre hay algún elemento que me regresa a la realidad. Espero que esto me sirva de lección para estudiar para los exámenes de lunes y martes porque necesito subir las notas, lo bueno es que voy bien en esa materia, así que todo es recuperable, pero igual no dejo de sentirme descontenta conmigo. No es posible que cada vez que ande estresada todo me dé igual y termine saliendo de todo a los golpes, sin importarme cómo terminará todo. 

Otra cosa que me tiene molesta es que mi irresponsabilidad a la hora de cuidar mis cosas ocasionó que perdiera el teléfono y que por consecuencia, ande incomunicada. Esta casi semana sin teléfono ha habido un montón de gente diciéndome que estaba tratando de comunicarse conmigo, pero que no pudieron. Tampoco me enteré que mi profe de consecutiva de francés no iba a dar clases el viernes (aunque no fui de todas maneras) y no he podido consultar cosas de emergencia. Ahora que pienso que perdí el teléfono, agradezco el hecho de nunca haberme sacado fotos comprometedoras, la preocupación hubiese sido terrible. Igual perdí varias fotos que me gustaban como las de Negro, Fita, Chocolate y Pelusa, los gatos de mi ex y la mía, las fotos de mi mano recién salida de la operación, las fotos con las uñas largas (me las muerdo), las fotos con varios vestidos en mi prueba para ver cuál elegía, la foto de la lombriz gigantesca que me salió justo después del viaje a Margarita y las fotos del atardecer en el ferry y en el hotel hermoso de Puerto La Cruz.

Yo no soy el tipo de persona que vive sacando fotos, supongo que tiene que ver con mi autoestima, pero me gustaban varias de mis fotos, había una con La que no tenía Twitter y otra con Mafalda y La comunicadora que estudió Sociología que me gustaban mucho. El próximo teléfono será Android y tendrá una mejor cámara, creo que también por eso no me gustaba sacar fotos, la cámara del teléfono era pésima. El caso es que extraño mi teléfono, me siento desprotegida cuando ando por la calle porque siento que en cualquier momento me pasa algo y no voy a poder llamar a nadie para pedir auxilio. También puede pasar que necesite contarle a alguien mi felicidad y no pueda, como el viernes después del examen, que quería hablar con mi mamá para decirle cómo me había ido (a las 2 de la tarde) y tuve que esperarme a llegar a la casa para contarle (a las 9 de la noche). 

Ahora voy a cambiar radicalmente de tema. Todos a mi alrededor como que se cansaron de andar gordos y me tienen harta. Ok, hacer ejercicio es lo máximo y todos sabemos que han perdido como 20 kilos, en serio, los felicito porque sé lo difícil que es, pero bájenle cinco mil porque me tienen harta. Tengo suficiente presión encima, como para tener que ocuparme también de tener que ir al gimnasio para que los demás me vean bien. Sé que estoy gorda, aunque no tanto como hace un año, pero no tengo tiempo para ceder ante presione sociales. Llego a mi casa entre 7 y 8 de la noche y cuando lo hago, sólo quiero bañarme y ver mi cama, no tener 2 horas arduas de ejercicio. Quiero hacerlo, pero no encuentro suficiente motivación como para hacerlo, porque ni el gordito ha hecho que consiga tiempo. Lo que sí urge que mejore es mi alimentación, que durante el último mes ha sido un asco. Ayer desayuné una arepa, almorcé media bolsita de Sparkies ácidos porque todos a mi alrededor se antojaron y cené una latita de papas de cebolla. Antier no fue mejor, pasé todo el día sin comer porque no tenía hambre y cuando llegué a casa, a las 7 de la noche, comí pasta. Más o menos así he comido durante todo el mes y si bien no he subido de peso, creo que esto está provocando gastritis porque me arde el estómago. 

Tengo que encontrar tiempo para cuidarme, porque me estoy jodiendo y saboteando. Tengo 2 meses queriendo ir al odontólogo y no he tenido tiempo, tengo 3 meses queriendo ir al ginecólogo y no he podido y desde que comencé el año académico me dije que comería más sano, pero parezco político, porque sólo prometo y no cumplo. Otra cosa importante de mi semana fue que me encontré al que era mi maestro de yoga mientras agarraba una cita para el médico de mi mamá. Estuvimos hablando un rato largo y estoy pensando en volver a ser vegetariana, de hecho, actualmente hay días en los que no como nada de carnes de animal, pero tengo que hacerlo mejor. Ya veremos en que termina todo esto, mientras tanto, me voy a dormir porque mañana tengo que madrugar para traducir, estudiar para simultánea de francés y leer unos textos, quiero terminar todo temprano para ver los Oscars, aunque no haya visto ninguna de las películas gracias a mis exámenes. 

P.D. La canción de hoy es You and I de Arctic Monkeys, no hay ninguna razón en especial, aparte de ser parte del repertorio de los Monkeys. Debo admitir que me gustan mucho.