
Sí, así será. Mi realidad, que es sólo mía y de nadie más porque sólo yo la veo como la veo, será justo como la imagino. Hasta ahora tiene los elementos esenciales que la hacen ser lo que siempre imaginé sería mi vida. Lo irónico, o más bien triste del asunto es que siempre fue mi plan B, ése que está ahí porque debemos tener algo, pero no es lo que siempre soñamos.
Yo siempre imaginé que en la historia de mi cuento en modalidad reality show, que en realidad no es más que mi vida, estaría presente el caballero andante con el que todas soñamos (aunque normalmente el espécimen varía dependiendo de ciertas variantes, prometo hablar de ellas en otra ocasión) con el que podría planear el resto de mi vida, porque después de todo, para eso quieren todos el supuesto amor verdadero. A pesar de esto yo siempre supe, ni idea de por qué o cómo, que estaba destinada a ser una loca inentendida con la que ningún hombre querría pasar el resto de su vida (aunque ese resto de la vida implique solo 5 años). Si acaso el milagro ocurriera sé que ese hombre no encajaría para nada en lo que sería mi estándar, todo esto debido, obviamente, al autosaboteo (otro punto del cual debemos hablar en otra ocasión).
El caso es que presiento que antes de fin de año volveré a estar en el mercado de los usados, justo como mi personaje de tv favorito y como yo el año pasado. Aún no sé si será por motivos obligatorios o por voluntad propia, o por los 2 al mismo tiempo (preocupante que esté repitiendo todo esto en mi cabeza con la voz de Cristina, juro que me estoy asustando...). El punto es que sé que cualquiera de las posibilidades no es totalmente mala, pero tampoco totalmente buena. Eso fue algo que aprendí la última vez, cuando me di cuenta que todo en la vida no puede ser blanco o negro, debe siempre existir la escala del gris para que todos podamos ser un poquito más felices; así que me siento lo suficientemente preparada para asumir cualquiera de los cambios.
Lo bueno es que todo va según lo pensado (que quede claro que hay una enorme diferencia entre lo soñado y lo pensado) y si todo continúa así, no creo que se presenten grandes sorpresas, y en caso de que las haya, serán justo las necesarias para que mi vida no sea monótona y fastidiosa. Esto me gusta bastante, pero preferiría definitivamente poder vivir mi vida según lo soñado, de este modo podría conservar a mi persona favorita en el mundo, y aunque sé que en ocasiones me aburriría, siempre he pensado que es mejor conservar los sueños y no los pensamientos.
Yo siempre imaginé que en la historia de mi cuento en modalidad reality show, que en realidad no es más que mi vida, estaría presente el caballero andante con el que todas soñamos (aunque normalmente el espécimen varía dependiendo de ciertas variantes, prometo hablar de ellas en otra ocasión) con el que podría planear el resto de mi vida, porque después de todo, para eso quieren todos el supuesto amor verdadero. A pesar de esto yo siempre supe, ni idea de por qué o cómo, que estaba destinada a ser una loca inentendida con la que ningún hombre querría pasar el resto de su vida (aunque ese resto de la vida implique solo 5 años). Si acaso el milagro ocurriera sé que ese hombre no encajaría para nada en lo que sería mi estándar, todo esto debido, obviamente, al autosaboteo (otro punto del cual debemos hablar en otra ocasión).
El caso es que presiento que antes de fin de año volveré a estar en el mercado de los usados, justo como mi personaje de tv favorito y como yo el año pasado. Aún no sé si será por motivos obligatorios o por voluntad propia, o por los 2 al mismo tiempo (preocupante que esté repitiendo todo esto en mi cabeza con la voz de Cristina, juro que me estoy asustando...). El punto es que sé que cualquiera de las posibilidades no es totalmente mala, pero tampoco totalmente buena. Eso fue algo que aprendí la última vez, cuando me di cuenta que todo en la vida no puede ser blanco o negro, debe siempre existir la escala del gris para que todos podamos ser un poquito más felices; así que me siento lo suficientemente preparada para asumir cualquiera de los cambios.
Lo bueno es que todo va según lo pensado (que quede claro que hay una enorme diferencia entre lo soñado y lo pensado) y si todo continúa así, no creo que se presenten grandes sorpresas, y en caso de que las haya, serán justo las necesarias para que mi vida no sea monótona y fastidiosa. Esto me gusta bastante, pero preferiría definitivamente poder vivir mi vida según lo soñado, de este modo podría conservar a mi persona favorita en el mundo, y aunque sé que en ocasiones me aburriría, siempre he pensado que es mejor conservar los sueños y no los pensamientos.
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