
Las telenovelas son una cosa bastante extraña. Me pregunto en qué pensaba la persona que las creo. Seguramente era una ama de casa que se la pasaba todo el día leyendo libros y queriendo hacerlos reales se le ocurrió la brillante idea de crear una telenovela. Eso, o le pidió el favor a su esposo, después de todo no creo que una mujer haya sido la primera en hacer una, sobre todo considerando que en la parte técnica es una industria bastante machista (irónicamente).
El caso es que algo deben tener para atrapar a tanta gente. A mi lo que más me da risa de todas esas historias es que las protagonistas siempre son vírgenes y jamás han tenido un novio en toda su vida. Eso podía ser verdad en 1960 (cuando empezaron las telenovelas), sin embargo, en estos tiempos, en los que la mayoría de las mujeres tienen su primer novio antes de los 15 años (las que no, manifiestense) resulta bastante fantástico ver una historia como ésta, donde la protagonista, a parte de tener las características anteriormente señaladas es siempre una víctima, consigue siempre alguien que la odie con todas sus fuerzas con extrema facilidad y un novio millonario que la hará feliz por siempre.
Además de estos rasgos característicos, a la protagonista siempre le pasa algo sumamente horrible, pero gracias a Dios (yo de verdad no entiendo porque al pobre siempre lo meten en este tipo de enrredos) ella siempre sale bien librada. Otro rasgo es que el protagonista siempre tiene complejo de florero, por aquello de que parece utilería, él sólo sirve de adorno. Tampoco entiendo porque normalmente las protagonistas son huérfanas que tienen por profesión muchacha de limpieza. Si ellas fuesen así en la via real, no serían sirvientas. Sin embargo, todas estas cosas no son las que más me molestan, dan risa o me asombran.
Lo que realmente despierta todo mi interés es que gran parte de la población de los países latinoamericanos sigue este tipo de historias, y gracias a este seguimiento hay un mercado increíble con las telenovelas, al punto de que si llegan a ser exitosas sacan un CD con todos los actores cantando, aunque en realidad no lo hagan. Venden camisitas, hacen entrevistas y se hacen ricos a costa de las mentiras que la gente quiere seguir creyendo.
Yo opino que este tipo de historias debería evolucionar, ser realista, presentar un escenario situado en nuestro contexto temporal e inventar nuevas temáticas. Aunque creo que el problema con todo esto es que eso no funcionaría porque la gente se niega a creer que ya ninguna mujer llega virgen al matrimonio...
El caso es que algo deben tener para atrapar a tanta gente. A mi lo que más me da risa de todas esas historias es que las protagonistas siempre son vírgenes y jamás han tenido un novio en toda su vida. Eso podía ser verdad en 1960 (cuando empezaron las telenovelas), sin embargo, en estos tiempos, en los que la mayoría de las mujeres tienen su primer novio antes de los 15 años (las que no, manifiestense) resulta bastante fantástico ver una historia como ésta, donde la protagonista, a parte de tener las características anteriormente señaladas es siempre una víctima, consigue siempre alguien que la odie con todas sus fuerzas con extrema facilidad y un novio millonario que la hará feliz por siempre.
Además de estos rasgos característicos, a la protagonista siempre le pasa algo sumamente horrible, pero gracias a Dios (yo de verdad no entiendo porque al pobre siempre lo meten en este tipo de enrredos) ella siempre sale bien librada. Otro rasgo es que el protagonista siempre tiene complejo de florero, por aquello de que parece utilería, él sólo sirve de adorno. Tampoco entiendo porque normalmente las protagonistas son huérfanas que tienen por profesión muchacha de limpieza. Si ellas fuesen así en la via real, no serían sirvientas. Sin embargo, todas estas cosas no son las que más me molestan, dan risa o me asombran.
Lo que realmente despierta todo mi interés es que gran parte de la población de los países latinoamericanos sigue este tipo de historias, y gracias a este seguimiento hay un mercado increíble con las telenovelas, al punto de que si llegan a ser exitosas sacan un CD con todos los actores cantando, aunque en realidad no lo hagan. Venden camisitas, hacen entrevistas y se hacen ricos a costa de las mentiras que la gente quiere seguir creyendo.
Yo opino que este tipo de historias debería evolucionar, ser realista, presentar un escenario situado en nuestro contexto temporal e inventar nuevas temáticas. Aunque creo que el problema con todo esto es que eso no funcionaría porque la gente se niega a creer que ya ninguna mujer llega virgen al matrimonio...
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