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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Confesión N°115: Soy una cuaima.

En el transcurso de todo este proceso me he dado cuenta de que soy una cuaima, y de las peores. Ahora que sé que no soy la única me la paso preguntándome si mientras yo estoy aquí él no estará con ella dándole masajes o tratando de convencerla de que le dé una oportunidad. Soy una ridícula porque eso a mí no debería importarme, yo debería ya haber aprendido a vivir con el hecho de que él está tratando de hacer su vida y yo debería hacer lo mismo. Tengo 20 cagados años y me queda un montón de gente por conocer. Es probable que todavía no lo haya superado porque sigo en contacto con él, me sigue dando explicaciones de vez en cuando y porque yo sé que a pesar de todo no logra olvidarme.

Yo en serio quiero lograrlo, quiero olvidarlo, que me olvide, que nos olvidemos. No hay un futuro posible para el "nosotros" y alguno de los dos saldrá lastimado cuando el otro consiga pareja en serio y no sé por qué presiento que ésa seré yo. La vez pasada yo logré mantenerme alejada porque yo pensaba que en serio era feliz con la que llegó, aunque yo sabía que ella no lo quería como yo. Si esta vez pasara algo igual, estoy segura de que haría lo mismo, porque siempre, siempre, siempre va a ganar la persona que tienes al lado, no importa qué tanto quieras o digas querer a la persona que está lejos. 

El simple hecho de poder tocar, abrazar, oler, besar, ver o simplemente decir lo que sientes a la cara supera en todos los sentidos a los recuerdos, no importa qué tan buenos hayan sido. Y eso me molesta, me molesta ser un recuerdo. Yo no quiero que me olviden o que me recuerden como el primer amor, yo quiero estar ahí en cada uno de los momentos en los que los recuerdos vengan a la mente y que me mire sonriendo y me diga: "te acuerdas cuando..." y nos ríamos recordando. Pero yo sé que no se puede y me parece estúpido estar pegada aquí escribiendo esto. Mientras yo estoy aquí haciendo el ridículo, sabrá Dios qué está haciendo él. Sí, creo que mejor me largo a estudiar Literatura francesa, que mis clases no están suspendidas y mañana tengo examen. Au revoir terriens.

martes, 5 de abril de 2011

Confesión Nº 60: Nos extraño...

Te extraño a ti y a la persona que era cuando estaba contigo. Ahora simplemente tengo miedo de pasar toda la vida como la loca del muelle de San Blás, porque ¡vamos! No es posible que a uno se le acerque gente intentando cosas y uno se haga el loco todo el tiempo. Aunque ahora que lo pienso, más que miedo por eso, tengo miedo de que tú ya lo hayas superado y yo siga estancada como agua de cloaca de la avenida José María Vargas. Como te extraño...

lunes, 11 de octubre de 2010

Confesión Nº43: Hoy comienza el cierre del círculo vicioso


En este momento, a pocos minutos de volver a otro feliz NO cumpleaños empieza el cierre de círculos viciosos en los que me he encontrado a lo largo de casi 3 años. Hoy al fin conseguí la fuerza de voluntad para que deje de importarme, y lamentablemente, conseguí razones de sobra para hacerlo. Hoy ya no es tan duro como en otros intentos porque esta vez, a diferencia de las otras, tengo ganas del futuro y en él no veo a otra persona que no sea yo.

Hoy comencé a quererme como mi persona favorita en el mundo, y sinceramente se siente muy bien, lo suficiente como para no querer abandonar la sensación de seguridad que siento ahora. Y sí, el tiempo lo cura (curará) todo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Confesión Nº 40: Bienvenidos al 2do encuentro anual para renovar vidas...


Este es el segundo año consecutivo en el que lo único que deseo durante todo un mes, (agosto, para ser más específicos) es que se termine. Este agosto, como el pasado, ha dejado huellas en mí. Ahora mismo me encuentro preguntándome qué hubiese sucedido si yo durante un febrero no hubiese actuado como tonta sino con la cabeza. ¿saben? Ahora que lo pienso, agosto y febrero han sido decisivos en mi vida de un tiempo para acá. Y es que durante esos meses me suceden cosas, las cuales podría evitar si tuviese un poco de sentido común. Bueno ok, vamos a ser menos dura conmigo, si hubiese tenido algo de sentido común en la segunda vez ó la tercera.

El asunto es que yo, tonta desde siempre y despistada por decisión propia, me he buscado los problemas en los que me encuentro metida por ser tan transparente. He descubierto que no puedes esperar que la gente te dé lo mismo que tú le ofreces porque ellos siempre van a pensar en su situación si estuviesen en tus zapatos. Esta reflexión, por muy contradictorio que parezca, me la ha hecho ver la persona causante de mis problemas. Supongo que al menos debo agradecer la sinceridad... Debo agradecerle entonces también por dejarme claro cuáles eran sus prioridades en la vida, y decirme sin ningún tipo de tapujos que entre ellas no estaba yo. Debió ser así desde el principio para mí, pero supongo que el hecho de leer tanta literatura rosa hizo añicos la parte de mi cerebro que debía tomar esa decisión.

Por eso, tal como el año pasado, he decidido una vez más, volver a cambiar mi vida, con el firme propósito de esta vez lograr de verdad concentrarme sólo en mí. Esta vez, debo pensar primero en mí y después en todos los demás, debo quererme como mi persona favorita en el mundo que soy, pero que en este momento no me siento. Debo volver a construir mi autoestima y aprender a quererme con todo y fallas, como estaba aprendiendo hasta febrero pasado. Yo creo que en esta ocasión lo único que necesito para recuperarme es tiempo, porque cuando has tocado fondo, cuando has comprobado que el sí hubiese pasado tal cosa... no funcionó, lo único que queda esperar es que el condenado tiempo sane las heridas y haga como si nada hubiese pasado.

Una vez puesto en el tapete todo el asunto, lo único que me queda es pedir que no regrese el febrero próximo como regresó el pasado para después volverme a dejar. Parece que después de todo es cierto eso de que siempre hay alguien que ama más en una relación. En este caso, y para mi desgracia, la única enamorada resulté ser yo. Espéremos que el tiempo cure eso, también el hecho de ser una idiota y el complejo de loca en el muelle de San Blas.

martes, 22 de junio de 2010

Confesión Nº 32: Las novelas son otra mentira más de la vida...




Las telenovelas son una cosa bastante extraña. Me pregunto en qué pensaba la persona que las creo. Seguramente era una ama de casa que se la pasaba todo el día leyendo libros y queriendo hacerlos reales se le ocurrió la brillante idea de crear una telenovela. Eso, o le pidió el favor a su esposo, después de todo no creo que una mujer haya sido la primera en hacer una, sobre todo considerando que en la parte técnica es una industria bastante machista (irónicamente).

El caso es que algo deben tener para atrapar a tanta gente. A mi lo que más me da risa de todas esas historias es que las protagonistas siempre son vírgenes y jamás han tenido un novio en toda su vida. Eso podía ser verdad en 1960 (cuando empezaron las telenovelas), sin embargo, en estos tiempos, en los que la mayoría de las mujeres tienen su primer novio antes de los 15 años (las que no, manifiestense) resulta bastante fantástico ver una historia como ésta, donde la protagonista, a parte de tener las características anteriormente señaladas es siempre una víctima, consigue siempre alguien que la odie con todas sus fuerzas con extrema facilidad y un novio millonario que la hará feliz por siempre.

Además de estos rasgos característicos, a la protagonista siempre le pasa algo sumamente horrible, pero gracias a Dios (yo de verdad no entiendo porque al pobre siempre lo meten en este tipo de enrredos) ella siempre sale bien librada. Otro rasgo es que el protagonista siempre tiene complejo de florero, por aquello de que parece utilería, él sólo sirve de adorno. Tampoco entiendo porque normalmente las protagonistas son huérfanas que tienen por profesión muchacha de limpieza. Si ellas fuesen así en la via real, no serían sirvientas. Sin embargo, todas estas cosas no son las que más me molestan, dan risa o me asombran.

Lo que realmente despierta todo mi interés es que gran parte de la población de los países latinoamericanos sigue este tipo de historias, y gracias a este seguimiento hay un mercado increíble con las telenovelas, al punto de que si llegan a ser exitosas sacan un CD con todos los actores cantando, aunque en realidad no lo hagan. Venden camisitas, hacen entrevistas y se hacen ricos a costa de las mentiras que la gente quiere seguir creyendo.

Yo opino que este tipo de historias debería evolucionar, ser realista, presentar un escenario situado en nuestro contexto temporal e inventar nuevas temáticas. Aunque creo que el problema con todo esto es que eso no funcionaría porque la gente se niega a creer que ya ninguna mujer llega virgen al matrimonio...

sábado, 30 de enero de 2010

Confesión Nº 6: Voy cambiando

Yo me juré que no escribía más de ti, pero descubrí que no puedo, porque, aunque odie la idea, soy una malpegada más de la vida. Últimamente me he descubierto bastante diferente de cuando te fuiste, y yo que pensaba que si un día te veía de nuevo podía decirte que seguía siendo la misma niña súper inocente, crédula y soñadora de la que tú, a lo mejor, en algún momento, te enamoraste...

Pero resulta que no, no soy la misma. En estos meses he cambiado tanto que como dice Alejandro Sanz: "Sigo teniendo la intención, de quererte hasta que se apague mi sol, eso es lo único que no ha cambiado". (A veces esta aseveración puede asustarme, me da miedo quedarme sola esperando por ti). Yo misma me he sorprendida cambiando. Son tantos mis cambios que puedo enumerarlos:

1. Bajé de peso, mucho más de lo que viste antes de irte.
2. ¿Te acuerdas de mi manía de comerme las uñas? Ya no lo hago más. Ahora quiero pintarlas de rosa chicle.
3. Ya puedo salir mega mamarracha a la calle, me da igual lo que piensen de mi atuendo.
4. Me he vuelto una completa asocial, odio tener que hablar con la gente. ¿Quieres saber lo peor parte? Pareciera que todos quieren hablar conmigo.
5. Estoy empezando a odiar el reguetón en todas sus formas, me tiene harta la música sin sentido. También aplica para la salsa de los autobuses.
6. Ya no gasto mi dinero en ropa.
7. Voy al gimnasio, pero sigo comiendo como vaca.
8. No almuerzo en Mc Donald´s, ahora yo preparo mi almuerzo.
9. Amo con locura el portugués. El francés aussi.
10. Me he vuelto menos temperamental.
11. Estoy consciente de lo que pueden hacer las palabras cuando no piensas antes de decirlas.
12. ¿Te acuerdas de lo de morir por una causa? Ahora entiendo perfectamente lo que querías decir y concuerdo en todo contigo, menos en la inútil forma en que pretendías hacerlo.
13. Me preocupo más por la política y me inquieta el futuro del país, cada vez se ve más negro.
14. Cada vez que huelo tu perfume puedo recordar sensaciones e imágenes. Ok, eso no es nuevo, pero pasa a cada rato.
15. Te veo en todos lados, a veces siento que estoy paranoica.
16. Pienso tanto en ti, que he dejado de pensar en otras cosas.
17. En algunas ocasiones, me he regocijado en el mal ajeno (Sí, monté mi pequeña fiesta cuando supe que habías terminado con la fulana. Tranquilo, lo pagué llorando por ti esa noche. Sorprendentemente, ha sido la única vez que lo he hecho y se lo debo a Elienny).
18. Ya no paso los despechos escuchando canciones tristes mientras lloro comiendo helado.
19. Por algún motivo, ya no como helado.
20. Ya no quiero estudiar psicología.
21. Además de idiomas, quiero estudiar letras y trabajar en una editorial como correctora de textos y traductora.
22. Ahora te extraño muchísimo más.
23. Pero a veces también te odio un poquito por hacerme caso cuando te dije que te fueras.
24. Solo me parecen lindos los chamos parecidos a ti en carácter y eso es grave.
25. Jamás me fijé en la forma en que me mirabas, hasta ahora. No tienes idea de cuanto daría para que me vieras así de nuevo.
26. Ya no camino hasta Zona Rental, ni me acuesto en Tierra de nadie sola, eso es demasiado triste cuando uno no tiene pareja.
27. Perdí mi carácter siempre alegre, siempre risas. No me preguntes porqué, yo también busco motivos.
28. Ahora si podríamos establecer conversaciones como nos gustan, lo juro.
29. A veces me desconozco. Espero que no te pase lo mismo.
30. He descubierto cierto placer escondido en cocinar.
31. Algún día quiero sentarme en una mecedora junto a ti, en una posada que tenga vista al mar y de la cual seamos dueños. (esto puede ser el sueño más irreal, estúpido, imposible, y rastrero de la historia, pero se vale soñar)

He cambiado tanto, que me da miedo que también tú lo hayas hecho. Me da miedo haber quedado enamorada de una imagen y no de quien en verdad seas. Ahora que recuerdo, hay otra cosa que no ha cambiado: aún sigo esperando que el tiempo pase más rápido.

Confesión Nº 5: Hoy pudo haber sido un día muy diferente

Pudimos haber estado juntos todo el día haciendo nada en el jardín del edificio donde vives. pudimos haber ido al cine a ver la peli que tengo mes y medio queriendo ver y después ir a comer a cualquier sitio. Pudimos haber ido al Ávila, todavía no la conozco, pero por lo que he leído y visto, no está en sus mejores momentos.

Pudimos haber ido a la reunión en casa de mi prima, así todas habrían podido conocerte al fin. Les hubieses caído bien. Pudimos haber ido a Galipán a satisfacer mi antojo de fresas con crema y me hubiese divertido llenándote la cara con ella, para después limpiarte con pequeños besitos. Pudimos haber ido a la playa, nunca fuimos y siempre quise hacerlo; ¡es algo que todavía me debes!

Pudimos haber pasado todo el día tirados en tu cama viendo cerros de películas y comiendo como cerdos. Pudimos haber salido con tus papás, aunque siempre me ponían nerviosa. Pudimos haber pasado el día en el Parque del Este viendo animalitos feos mientras les dabámos de comer entre beso y beso. Pudimos habernos escapado a cualquier sitio donde solo fuésemos tú y yo y las ganas de que fuese así eternamente.

Justo ahora, tú debes estar encerrado en tu cuarto mientras comes y yo estoy aquí, tirada en un mueble deseando cambiar un solo momento de mi vida.