lunes, 30 de enero de 2012

Confesión N°145: Estoy llena de frustración.

Hoy me reí un montón en la mañana y tenía muchísimo tiempo que no me reía así. Los responsables fueron mi compañero de aventuras, mi hermano y la loca que aparece de vez en cuando en la mañana. Me sentí inmensamente agradecida con ellos porque me hacen olvidar de a ratos, sin embargo, yo presentía que esta sensación no duraría todo el día y estaba en lo cierto. 

Hoy fue día de ir al psicólogo. Cuando entré me sentía bien, había pasado todo el fin en un estado extraño, pero no malo. Era un mezcla de alegría, con melancolía, ligado a la flojera y al cansancio. Extraño, lo sé, pero eso fue lo que sentí el fin de semana. La psicóloga me preguntó cómo estaba y le conté cómo había avanzado esta semana: le conté que andaba saliendo con gente, que estaba buscando de nuevo a mis amigos y que estoy teniendo discusiones con mi mamá. La psicóloga me dijo que no estaba resolviendo nada tratando de mantener mi ánimo a mil si los problemas seguían allí sin resolver, así que por los momentos me mandó a hablar seriamente con mi mamá. Eso fue todo lo que hablamos por hoy y yo me sentí estafada, como si le estuviera contando un chisme a alguien en un pasillo, pero ni modo, había gente esperando. A la salida me encontré con un amigo de mi ex que también tiene rollos y estaba en el psicólogo, como yo. Caminamos un rato juntos, hablamos y después cada quien siguió su camino. 

Luego comenzó mi frustración. Fui a la biblioteca de mi escuela y me encontré con una compañera de clases. Hablamos prácticamente todo lo que quedaba de mañana mientras dabámos vueltas y le di mi tarea de traducción para que la corrigiera. Cuando terminó, deseé haber estudiado cualquier cosa, eso, o haber querido ser costurera, porque no se vale que yo me pase 2 horas traduciendo para que el texto termine sin valer medio. Con la moral por el piso me fui a clases y allí terminaron con lo que me quedaba de ella. Si cuando entré mi texto no valía medio, cuando salí de allí, yo tampoco. Con los ánimos por el piso, yo lo único que quería hacer era tirarme al Guaire, así fue como terminé en un Mc Donald´s comiendo sola, viendo por una ventana en un asiento que me recordaba a él porque ya habíamos estado allí. Y lo extrañé. Lo sigo extrañando. Lo extrañé mientras caminaba a tomar el bus, mientras veía por la ventana en el autobús recordando cuando se sentaba a mi lado y cuando llegué a mi casa y de nuevo no había nadie que me recibiera.

A veces, cuando me siento sola y lo extraño, como hoy, me acuesto en mi cama, cierro los ojos y recuerdo lo bien que se sentía despertar al lado de alguien y que me abrazaran y besaran. También que cuando yo tenía frío, buscaba sus pies con los míos y siempre estaban más calentitos. Hoy, para mi desgracia, lo extrañé un montón. También llamé a mi mamá porque la psicóloga me mandó a hablar con ella acerca del motivo por el que me siento mal. Mi mamá empezó como siempre con el montón de comentarios negativos y no me dejó decirle lo que quería. Y comencé a llorar como una tonta porque me sigue afectando un montón su falta de atención, porque me sigue haciendo falta un imbécil que ni siquiera pudo decirme a la cara que me dejaba, porque mi condenada carrera no me hace feliz. Lloré porque estoy llena de frustración, porque estoy molesta. Estoy molesta con mi mamá que me dejó tirada como si fuese un perol, estoy molesta con mi ex novio porque me da rabia seguir queriéndolo a pesar de que sé que no vale la pena y estoy molesta conmigo por no haber tomado una buena decisión con respecto a mi carrera cuando todavía estaba a tiempo.

Hoy sí estoy llorando como una estúpida. Estoy llorando de rabia y de dolor al mismo tiempo. Estoy llorando porque las únicas personas que saben darme abrazos que me hacen sentir segura no están y porque no es divertido sentirse sola. Estoy llorando porque el sentimiento de frustración es demasiado grande y no encontré otra manera de drenarlo más que llorando y escribiendo.

P.D. Yo sé que Avril Lavigne es muy de niña emo, pero esta canción es hermosa y se ajusta perfecto a lo que siento ahora. Ellos no se imaginan la falta que me hacen, y aunque lo de mi ex no tiene acomodo, en serio desearía que al menos mi mamá estuviese aquí. Les dejo Wish you were here de Avril Lavigne, señores.



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