Hoy fue todo un desastre de emociones. Me levanté como a las 7 y 30 todavía molesta por lo de ayer. Luego me hice almuerzo para llevar, seguí viendo doramas, peleé con mi papá, me bañé y me largué. Salí a eso de las 10 y 30, tenía clases a las 12 y 50 y en mi pueblo no había carro para salir a esa hora. Después de un ratito pasó uno que me dejaba muy botada, pero ni modo. Fue así como terminé en Caribe, hecha un caos porque según yo iba tarde, hacía calor, andaba despeinada y pensando en las traducciones que había hecho ayer. En medio de todo ese remolino de pensamientos, aterricé de nuevo en la tierra cuando me encontré a uno de los mejores amigos de él mientras caminaba a mi puesto. Obvio puse mi cara estrella número 3, lo saludé y me fui a sentar mientras me mentaba la madre yo misma por andar mamarracha por la vida.
Estuve un rato esperando que se llenara el autobús, hasta que llegó la última persona, que no fue otra que la actual novia de mi ex. Sí señores, esta mañana yo estaba salada. Pensé en lo que haría, si a ella se le antojaba montar una escena yo tendría que bajarme del bus (no le iba a dar el gusto) e iba a llegar tarde. Si decidía fingir demencia y aplaudir, yo iba a ser feliz, aunque igual sería incómodo. Al final la caraja se sentó en un puesto que yo no había visto en la parte de adelante del bus. Yo respiré profundo y seguí mentando madres, de todas las personas que no me quería encontrar, ella. Al final no sé si la caraja me vio o no, pero creo que sí. La verdad me da igual, por su comportamiento de hoy presumo que si nos encontramos de frente hará lo mismo que yo, fingir demencia y aplaudir.
Bueno, afortunadamente no conseguí nada de cola. Cuando me bajé del carro no me encontré con ninguno y me monté corriendo en el metro, a pesar de que todavía era temprano. Llegué a clases a tiempo, pasé al pizarrón, resolví rápidamente (y sin que nadie se diera cuenta) un problema que había tenido con mi traducción de francés, criticaron algunas cosas de lo que hice, en algunos casos decidí prestar atención, en otros me hice la loca. Hablamos un montón en clases, terminé satisfecha con mi trabajo y me di cuenta que mejoré desde hace 5 meses hasta hoy.
Cuando salí me encontré con el carajo que me gusta, hablamos un rato, le dije cómo me había ido, vio lo que había hecho y así estuvimos hablando un ratito. Tuve que dejarlo porque yo debía comer antes de entrar a clases de nuevo y él debía irse. Así que almorcé con Mi compañero de aventuras, quién andaba terminando su traducción de portu. Yo andaba medio asustada por esa traducción, pero salió bien. La semana que viene es el último examen, ando asustada y emocionada al mismo tiempo. Me gusta traducir, así que pensar en todo lo que aprenderé el año que viene me emociona. Yo sé que esto suena un poco gallo, pero es así cuando las cosas de verdad te gustan. Y esta sensación de que me guste lo que hago, me gusta, nunca me había sentido así con respecto a algo.
Para cuando salimos de clases, Mi compañero de aventuras y yo nos reunimos con La futura médico potteriana. Anduvimos hablando de lo malo/bueno que fue nuestro día y de cómo esperábamos que se acabaran las próximas 2 semanas (al menos él y yo). En el metro nos encontramos a Mi compañera de retardos, quién corrió desde el otro lado del andén para llegar antes de que el tren lo hiciera. Ella y La futura médico potteriana entablaron una conversación que duró apróximadamente 2 horas, de la cual Mi compañero de aventuras y yo fuimos excluídos por falta de interés. Para cuando llegamos al bus, intenté dormir, pero no pude, por lo que terminé mirando por la ventana mientras me sentía parte de alguna extraña comedia romántica.
P.D Hoy dejo música relajada, para que se sientan como yo mientras miraba por la ventana en el bus. Los dejo con I´m yours de Jason Mraz
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