Mostrando entradas con la etiqueta siempre he pensado que las peluqueras son las mejores amigas de las mujeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta siempre he pensado que las peluqueras son las mejores amigas de las mujeres. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de junio de 2012

Confesión Nª205: Esta semana terminé siendo inyectada en una especie de cueva

Sé que si leen el título de la entrada deben pensar: "WTF?", pero les juro que pasó. Esta semana estuvo bastante acontecida, han pasado demasiadas cosas y es extraño que yo no haya sido capaz de venir a decirlas aquí. El jueves lo intenté, de hecho escribí una entrada entera, pero no me sentía lista para postearla y decidí dejarla en borradores. Creo que allí se quedará por siempre. Bien, comenzaré diciendo que tuve una horrible ida al odontólogo, yo iba sólo por una limpieza y terminé siendo víctima de una extracción dental que me dejó toda la comisura izquierda de la boca rota, les juro que pareciera que tuviera un herpes y todos los que hablan conmigo se le quedan viendo, es bastante desagradable. Fui atendida por 2 doctores, el cavernícola y la de la mano suavecita. Ninguno de los 2 son mis odontólogos, pero terminaron metidos en mi boca durante 2 horas de sufrimiento. Él fue quien me lastimó toda, debo decir que no me dolió la extracción de la muela sino el labio que me rompió, de hecho todavía duele. Esta semana también fui a la casa de la familia de mi ex, esa gente es puro amor conmigo, pero no me siento lista para hablar de esto. 

Ahora hablemos de mi viernes. Mi viernes fue la cerecita del helado, fue la demostración de que esta semana fue una completa locura. Salí tarde como siempre de mi casa y La comunicadora que estudió sociología me dijo que había una cola infernal en la autopista Caracas-La Guaira, de modo que probablemente ninguna de las dos llegaría a sus clases. Efectivamente, fue así. Yo salí de mi casa a las 8 y 15 y llegué a Caracas a las 12. Pasé 2 horas en una cola en un trayecto que normalmente toma 15 min porque se abrió un hueco en el pavimento de la autopista. Lo único que puedo decir con respecto a esto es que por lo menos no hacía calor, porque les juro que me bajo del autobús y camino a Caracas. 

Bien, para cuando llegué a la universidad, ya mi clase había acabado, así que fui directo a encontrarme con La comunicadora que estudió sociología para ir a comprar las entradas para un show que se llama Improvisto, esto es teatro improvisado, la dinámica es súper chévere. En la taquilla nos encontramos con Mi compañero de aventuras y con La futura médico potteriana, compramos las entradas y fuimos a comer al comedor porque Mi compañero de aventuras no había llevado comida. Pasamos casi 2 horas sentados hablando tonterías en el comedor, nos comimos unas manzanas muy ricas que nos dieron allí y salimos. Afuera del comedor hay un señor que vende helados sólo con sabores de cócteles alcohólicos. Mi compañero de aventuras nos regaló uno a cada una y para cuando terminé el mío estaba sarataca (prendida,  alegre, pasadita de copas) y caminando a un cajero a sacar plata. Allí conocí un lugar que no había visto y me tomé fotos con los muchachos. 

Después fuimos a Tierra de nadie y estuvimos tirados en la grama hablando tonterías mientras teníamos una guerra de minitecas pop (jajaja si hubiesen escuchado lo que oímos allí, hubiesen muerto de risa). Faltaba poco para el show y decidimos ir al baño para luego ir al auditorio. En pleno baño La futura médico potteriana y yo decidimos que podría ponerme la inyección allí. Ella preparó todo y nos metimos en un cubículo del baño mientras La comunicadora que estudió sociología "cuidaba nuestros bolsos". Esa escena fue muy cómica porque yo andaba pegando gritos como loca, mientras La futura médico potteriana estaba con la aguja gigante apuntando a mi trasero mientras moría de risa recostada en la poceta,  La comunicadora que estudió sociología andaba viéndose en el espejo y la gente que estaba afuera se andaba preguntando qué hacían las dos locas del cubículo. Al final salimos muertas de risa y sin ponerme la inyección porque me daba demasiado miedo que me la pusiera de pie. 

Guardamos la inyección y nos fuimos al show. Improvisto se caracteriza por improvisar con diferentes temas, el del viernes fue sexo. Antes de entrar nos dieron 3 papelitos para que respondiéramos diferentes preguntas, esos papelitos serían incluidos en el show. A mí me tocó qué pondrías en su tumba, algo acerca de sexo que quieras saber pero que no te atreves a preguntar y el título de una obra que quisiera hacer. Ninguno de mis papelitos salió, pero igual la pasamos genial. Primero fueron una doctora y una sexóloga a hablar de métodos anticonceptivos (por cierto, muy útil esta charla, me despejó ciertas dudas), luego un mago con un espectáculo bastante bueno y por último Improvisto. Todos estábamos muertos de risa y la pasamos genial. 

Para cuando salimos del auditorio eran casi las 8 de la noche, Mi compañero de aventuras llevaba mi inyección en un bolsillo como si fuese a inyectarse Heroína y estábamos un pelo asustados porque ya era tarde. Aún así fuimos a buscar un baño y hablamos de ir un momento a Tierra de nadie para poder acostarme y ponerme la inyección. Fuimos al baño de la Biblioteca Central y cuando íbamos caminando a Tierra de Nadie, Mi compañero de aventuras consiguió una especie de cueva en la que casi me ordenaron tirarme. Él obviamente salió, me bajé un poco los pantalones y La futura médico potteriana hizo su trabajo. He de decir que pensé que me dolería muchísimo más y que ella tiene la mano suavecita. Cuando terminamos fuimos casi corriendo al metro y al llegar a Capitolio conseguimos la cola de la vida. Pasamos algo así como una hora y cuarto en la cola, llovió, nos arrecochinamos todos bajo dos paraguas, nos reímos, pensamos que dormiríamos en la estación del metro, pasaron como 5 autobuses y finalmente nos montamos.   Hablamos otro montón de tonterías, conseguimos cola en la autopista a las 10 de la noche, y a las 11 ya estábamos en nuestras casas. 

La pasamos genial y aunque siempre ocurren pequeños detalles técnicos, es ese tipo de cosas las que hacen que los días que andamos juntos sean perfectos. Adoro mis viernes con ellos porque son muy parecidos a mí y me entienden. Aquí les dejo dos fotitos, como ven, el viernes parecía a Gabriela Martínez (una loca que estudiaba en mi colegio que siempre andaba mal arreglada y con un montón de peroles).



Creo que ponerme esa camisa fue una mala decisión. Además, andaba toda despeinada, pero no me importa, porque mi sonrisita era de verdadera felicidad. Por cierto, este lugar de la universidad es muy bonito y nunca había estado en él, lo único es que es muy solo y da miedito. Publiqué estas fotos porque quienes aparecen me dieron permiso para hacerlo. 

P.D. Ya no me gusta mi cabello, así que esta semana lo cortaré y acomodaré, basta de andar como una loca por la vida. Los dejo con We are young de Fun con Janelle Monáe, la escuché con Mi compañero de aventuras esta semana mientras me devolvía el gusto por La oreja de Van Gogh. Hoy la volví a escuchar y me pareció perfecta para esta entrada. Sean felices gente. Por cierto, si me ven por la calle, saluden, creo que ya estoy dejando el anonimato de lado. 






miércoles, 21 de diciembre de 2011

Confesión N°126: Dios, como me extrañaba.

Ayer fui a la peluquería a acomodarme, aunque sólo sea por fuera. Hoy en la mañana vi todos los resultados juntos más el maquillaje y en serio, ¿cómo me dejé llegar a donde estaba? La diferencia entre la persona que entró ayer a la peluquería y la que hoy se está viendo al espejo en su cuarto es abismal. Tenía muchísimo tiempo que no me paraba frente a un espejo a verme porque no me gustaba lo que veía, hoy es diferente. Es increíble lo que un buen corte de cabello puede hacer con el autoestima de una mujer, al punto de que hoy me siento bonita y no me sentía así desde el año pasado. Parece que para este aniversario del blog (sólo faltan 8 días) al menos habrá cambiado algo con respecto al año pasado. Me prometo que seguiré trabajando para sentirme cada vez  mejor conmigo, estoy empezando a descubrir que cuando estoy en paz conmigo, el resto de las cosas no importan. No puedo creer que me sienta así sólo por un corte de cabello. ¿Se imaginan qué pasaría si bajara de peso? Jajaja los invito a que dejen volar su imaginación.