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domingo, 1 de julio de 2012

Confesión Nº218: Todo sigue siendo una sorpresa

No había querido escribir porque sabía que serían mis hormonas y no yo quienes hablarían. Ya los lectores asiduos y quienes me conocen deben saber que yo me pongo temperamental en esos días del mes, si no me creen, tengo un borrador que lo comprueba (sí, ando hablando del que se suponía que era la entrada pasada). Afortunadamente estoy aprendiendo a tener control sobre mis hormonas. Bueno mentira, simplemente estoy aprendiendo a callarme cuando debo hacerlo, sino me creen, miren, tenía 3 días sin escribir nada de nada aquí. La verdad es que borré el post porque lo escribí en medio de un ataque de melancolía que me hace pensar que no he avanzado casi nada desde diciembre pasado. 

Ahora, pasando a un tema más alegre, Mi compañero de aventuras y La comunicadora que estudió sociología siempre me hacen experimentar cosas nuevas (y no, no son orgías como pensaba la mamá de La futura médico potteriana). El viernes se suponía que no haríamos nada. La comunicadora que estudió sociología y yo habíamos quedado de acuerdo en vernos para almorzar luego de que yo saliera de mi examen de cultura de Portugués. Como siempre, terminó uniéndose a nosotros Mi compañero de aventuras y acabamos comiendo en el comedor. Luego fuimos a esperar el transporte de la uni y allí nos encontramos a mi hermano, a Mi compañera de retardos y a una amiga de La comunicadora que estudió sociología. 

Allí estuvimos hablando un rato, mientras esperábamos. Ya en el transporte cada uno andaba en su propio espacio paralelo y cuando íbamos llegando a donde íbamos, mi hermano me dijo que lo acompañara a comprar torta y helados en un sitio que él conocía. Terminé convenciendo a todos para que fuéramos allá y le hicimos una invasión sensacional al pequeño local. Todos terminamos comprando algo: La comunicadora que estudió sociología y Mi compañero de aventuras comieron torta 3 leches (ambos dijeron que estaba buena), mi hermano compró torta de chocolate, ponques con chispas de colores y helado de parchita (sí, se comió todo eso y lo peor es que no engorda), Mi compañera de retardos y la amiga de La comunicadora comieron una hamburguesa y yo sólo comí un helado de parchita. Todo estaba buenísimo, así que luego de pasar un buen rato comiendo y hablando tonterías, fuimos a agarrar el autobús. 

Ahí, mis amigos intentaron convencerme de que hiciera algo que jamás había hecho: ir a los tambores de San Pedro. Debo admitir que por un momento lo pensé, pero cuando llegué a mi casa estaba mi mamá lidiando con los perros y parecía que Mérida, mi perra favorita, se había envenenado con un remedio que le había echado mi mamá. Tuve que llegar ayudándola a terminar de bañarla y a batirle leche a la perra. Afortunadamente no le pasó nada, pero sigue un poco decaída. Luego tuve que ayudar a mi mamá a terminar de lavar el patio y a montar en el carro el montón de cosas que se llevaría a la parcela. 

A los dos minutos de que mi mamá se fuera, llegaron Mi compañero de aventuras y La comunicadora que estudió sociología a hacerme lo que ellos llamaron "secuestro express". Entraron a mi casa y prácticamente me obligaron a bañarme y a vestirme porque me iría con ellos. No era una consulta, era una orden, así que no me quedó más remedio que obedecer. Terminé de arreglarme, salimos y nos dirijimos al lugar donde pasaba todo. Mi cara era un poema cuando llegamos, aquello era cualquier cosa menos agradable para mí: había demasiada gente, todos empujaban, la calle estaba sucia, todos andaban sudados, había gente fea (y no hablo de apariencia física) y pare usted de contar. La verdad es que la primera hora estuve bastante incómoda, supongo que era porque no estaba acostumbrada a ese tipo de cosas. 

Yo había dicho que no bebería, pero terminé haciéndolo porque me sentía demasiado extraña en medio de tanta gente. Obviamente el alcohol empezó a surtir efecto y comencé a bailar al ritmo de la música. Al cabo de una hora les juro que no controlaba mi cuerpo, simplemente bailaba y punto. Había un montón de ruedas en las que la gente bailaba al ritmo de los repiques de los tambores, estuvimos en varias, pero yo no me animaba a bailar en ninguna. Mientras mis amigos bailaban, yo sólo observaba. Hasta que un completo desconocido me sacó a bailar en medio de la rueda y no me quedó más que bailar. Cuando salí de allí me sentía extraña, la verdad es que me da mucha vergüenza bailar en público, así que volví a quedarme con los muchachos, pero mi cuerpo seguía moviéndose solo y me volvieron a sacar a bailar en diferentes ruedas con diferentes personas. 

He de decir que, inesperadamente, la pasé muy bien. Bueno, hasta que llamó mi mamá. Obviamente le dio un ataque cuando le dije dónde estaba. La verdad la entiendo porque yo pensaba lo mismo antes de ir, pero resulta que la pasé excelente, a pesar de que salí con todos los pies y las piernas sucias. Luego de las múltiples llamadas de mi mamá, decidí que sería mejor irme a casa, a pesar de que apenas eran las 9 de la noche. Mis amigos decidieron acompañarme porque andaba medio prendida (no estaba borracha, pero el alcohol empezaba a hacer de las suyas), creo que en el camino dije varias cosas que no debí decir, la verdad es que no recuerdo bien y ya en mi casa, me quedé dormida en el piso de la sala (tranquilos, éste es un hábito normal en mí, borracha o no) a pesar de que estaba toda sucia. Me levanté de nuevo como a las 3 de la mañana y sólo podía recordar el montón de cosas que había hecho y que no me creía capaz de hacer mientras estaba en la ducha. Vi un rato tv y volví a quedarme dormida. 

Hoy fue un día en el que decepcioné a alguien que quiero un montón. La que no tenía Twitter me llamó el jueves cuando estaba hablando por el otro teléfono con La comunicadora que estudió sociología. Le dije a ella que la llamaba luego, porque tenía algo así como 2 o 3 meses que no hablaba con La que no tenía Twitter. Hablamos como por media hora y habíamos quedado en que hoy iríamos a la playa si yo no me iba a casa de mi madri. Obvio no me fui, así que cuando me llamó a eso de las 11 de la mañana le dije que probablemente iría para cuando me desocupara del montón de cosas que tenía que hacer. Cuando me desocupé tuve que salir corriendo a casa de mi abuela a buscar unas cosas, así que se me quedó el teléfono. Una vez allá, me puse a hablar con mi abuela y mi tía y cuando fui a ver eran las 5 de la tarde. Regresé a la casa y revisé el teléfono: tenía como 8 llamadas perdidas de La que no tenía Twitter y 2 mensajes. Me dio muchísima pena y me sentí mal porque ya hemos discutido varias veces porque ninguna de las 2 tiene tiempo para vernos. Sé que se molestó conmigo y la verdad es que tiene razón, yo había quedado con ella. 

Últimamente es muy difícil sacar tiempo para ver a las personas que quiero y que no viven o están cerca de mí. Tengo algo así como 5 meses que no veo a mi familia (cosa que no pasaba antes), 4 que no le veo la cara a La que no tenía Twitter y algo así como 3 meses que no visito a la Reina mora. Los extraño a todos, pero en mi proceso de no deprimirme, de estar bien y de mantenerme ocupada, el tiempo dejó de rendirme como antes y no me alcanza para visitarlos a todos.  En el futuro deberé planificar mejor mi tiempo porque ya todos comienzan a reclamar y la verdad es que me hacen mucha falta. Esto me hace comprobar que no todos estarán siempre contentos con lo que haces y que nada es perfecto. 

Como ven, estos 3 días han sido algo intensos. Entre mis hormonas, la falta de tiempo y las locuras que me llevan a hacer mis amigos, vivo entre sorpresas. La verdad es que a pesar de todo lo malo, ando disfrutando muchísimo esta etapa de mi vida. Aunque es cierto que extraño muchas cosas que ya no tengo, esta nueva etapa está cargada de un montón de cosas que disfruto mucho, una de ellas es la espontaneidad con las que se desarrollan siempre las cosas y la libertad de la que ahora gozo. Cuando mi mamá vivía aquí y tenía novio era imposible que yo me perdiera durante un viernes sin decir en dónde o con quién estaba. Así que parece increíble, pero comienzo a disfrutar todo lo que ahora pasa. Quién lo diría...

P.D. La canción que dejaré hoy ya la he dejado antes, pero me gusta un montón. Los dejo con "We are young" de Fun. Sean felices gente, nos estamos leyendo.


domingo, 17 de junio de 2012

Confesión Nº208: Descubrí que no me gusta que la vida me dé sorpresas

Sí, yo sé que esto suena loco, pero me di cuenta de que no me gusta que me sorprendan, a pesar de que normalmente las sorpresas que me da la vida son agradables, soy demasiado controladora con respecto a aquello que pasará. Un ejemplo claro de ello es que cuando voy a leer un libro, siempre comienzo leyendo el final porque me molesta ir a la mitad y preguntarme qué será lo que pasará, me pasa lo mismo con las películas y los cuentos de mis amigos. Supongo que odio el estado de suspenso, odio no saber qué es lo que viene después.

Probablemente eso sea lo que me está atormentando, el hecho de no saber cómo terminará todo este embrollo en el que ando metida. Justo ahora, ando viendo otro dorama y me siento muy identificada con cómo se siente la protagonista. Ella no sabe qué hacer, está muy confundida porque siempre lo entregó todo y no recibió nada a cambio, hasta que aparece alguien de la nada y cambia toda su manera de ver las cosas, entonces comienza a intentar a aprender de los errores, pero cuando has entregado todo siempre, te cuesta muchísimo dejar de hacerlo y volverte un poco egoísta, lo que ocasiona problemas con la nueva persona en su vida. Más o menos eso es lo que me está pasando. Tengo que aprender a ser egoísta y pensar sólo en mí para poder ser feliz.

Esto me recuerda un poco a mi conversación del viernes en la madrugada con La comunicadora que estudió sociología. El viernes fuimos a su casa en la noche para pasar el rato. Entre todos compramos alcohol y cosas para picar, quedó todo muy bueno (sobre todo las cremas que yo hice, sin presumir jajaja). Estuvimos toda la noche luchando contra el sueño mientras tomábamos, comíamos, hablábamos y jugábamos UNO. Esa noche creo que pasaron demasiadas cosas sin que nos diéramos cuenta, una de ellas fue que los papás de La futura médico potteriana creyeron que tendríamos una orgía (no es por nada, pero ¿en serio?), otra de ellas fue que terminé diciéndole un par de comentarios a Mi compañero de aventuras que me hundieron completamente y la última fue que terminamos sincerándonos acerca de cómo nos sentíamos. No obstante, ya entrada la madrugada, cuando Mi compañero de aventuras se fue a su casa y La futura médico potteriana se quedó rendida en el piso de la sala, La comunicadora que estudió sociología y yo tuvimos una conversación bastante reveladora. Creo que fui más sincera con ella de lo que he sido conmigo durante algún tiempo. 

Ella me contó un poco de sus peripecias amorosas y yo le conté de cómo no tenía caso que me enamorara de la persona que me gusta en este momento. Ella y yo estuvimos hablando un largo rato, le conté de cómo había hecho algo de lo que me arrepiento hasta el día de hoy y que nadie más que ella sabe que hice, le expliqué que no vale la pena enamorarse de alguien que sabes que probablemente no corresponderá tus sentimientos y además le di mil y un motivos por los que yo no podría tener una relación con esa persona. Al final, llegué a una conclusión: Sí me gusta, me gusta muy en serio y la razón más poderosa por la que dije que no podría tener una relación con esa persona no es válida, porque lo mismo me pasó con mi ex y al final sí pude, sin embargo, sigue siendo bastante idiota que siga insistiendo en una empresa que probablemente no tendrá éxito, sin mencionar el hecho de que ya hay alguien más involucrado que no quiero lastimar. Esa noche me hizo pensar, además de meter la pata (siempre lo hago cuando tomo alcohol). 

El final del cuento es que sigo hecha un 8, sigo sin saber qué hacer, sigo sin ser lo suficientemente egoísta como para pensar sólo en mí, sigo sin ser lo suficientemente valiente como para decirle: "mira, me gustas", sigo siendo la caraja a la que todo le da miedo, sobre todo salir de su zona de comodidad. Lo único que sé después de todo, es que sería muy feliz descubriendo cómo terminará esto, no importa si no estoy al tanto de los detalles, es que en esto tampoco me quiero llevar una sorpresa...

P.D. No sé qué canción dejar hoy, así que entraré en Ares y veré qué tengo. Dejaré Deseos de cosas imposibles de La Oreja de Van Gogh. Yo sé que esto es un poquito demasiado corta venas, pero es un pequeño placer culposo que me regresó Mi compañero de aventuras.




domingo, 10 de junio de 2012

Confesión Nª205: Esta semana terminé siendo inyectada en una especie de cueva

Sé que si leen el título de la entrada deben pensar: "WTF?", pero les juro que pasó. Esta semana estuvo bastante acontecida, han pasado demasiadas cosas y es extraño que yo no haya sido capaz de venir a decirlas aquí. El jueves lo intenté, de hecho escribí una entrada entera, pero no me sentía lista para postearla y decidí dejarla en borradores. Creo que allí se quedará por siempre. Bien, comenzaré diciendo que tuve una horrible ida al odontólogo, yo iba sólo por una limpieza y terminé siendo víctima de una extracción dental que me dejó toda la comisura izquierda de la boca rota, les juro que pareciera que tuviera un herpes y todos los que hablan conmigo se le quedan viendo, es bastante desagradable. Fui atendida por 2 doctores, el cavernícola y la de la mano suavecita. Ninguno de los 2 son mis odontólogos, pero terminaron metidos en mi boca durante 2 horas de sufrimiento. Él fue quien me lastimó toda, debo decir que no me dolió la extracción de la muela sino el labio que me rompió, de hecho todavía duele. Esta semana también fui a la casa de la familia de mi ex, esa gente es puro amor conmigo, pero no me siento lista para hablar de esto. 

Ahora hablemos de mi viernes. Mi viernes fue la cerecita del helado, fue la demostración de que esta semana fue una completa locura. Salí tarde como siempre de mi casa y La comunicadora que estudió sociología me dijo que había una cola infernal en la autopista Caracas-La Guaira, de modo que probablemente ninguna de las dos llegaría a sus clases. Efectivamente, fue así. Yo salí de mi casa a las 8 y 15 y llegué a Caracas a las 12. Pasé 2 horas en una cola en un trayecto que normalmente toma 15 min porque se abrió un hueco en el pavimento de la autopista. Lo único que puedo decir con respecto a esto es que por lo menos no hacía calor, porque les juro que me bajo del autobús y camino a Caracas. 

Bien, para cuando llegué a la universidad, ya mi clase había acabado, así que fui directo a encontrarme con La comunicadora que estudió sociología para ir a comprar las entradas para un show que se llama Improvisto, esto es teatro improvisado, la dinámica es súper chévere. En la taquilla nos encontramos con Mi compañero de aventuras y con La futura médico potteriana, compramos las entradas y fuimos a comer al comedor porque Mi compañero de aventuras no había llevado comida. Pasamos casi 2 horas sentados hablando tonterías en el comedor, nos comimos unas manzanas muy ricas que nos dieron allí y salimos. Afuera del comedor hay un señor que vende helados sólo con sabores de cócteles alcohólicos. Mi compañero de aventuras nos regaló uno a cada una y para cuando terminé el mío estaba sarataca (prendida,  alegre, pasadita de copas) y caminando a un cajero a sacar plata. Allí conocí un lugar que no había visto y me tomé fotos con los muchachos. 

Después fuimos a Tierra de nadie y estuvimos tirados en la grama hablando tonterías mientras teníamos una guerra de minitecas pop (jajaja si hubiesen escuchado lo que oímos allí, hubiesen muerto de risa). Faltaba poco para el show y decidimos ir al baño para luego ir al auditorio. En pleno baño La futura médico potteriana y yo decidimos que podría ponerme la inyección allí. Ella preparó todo y nos metimos en un cubículo del baño mientras La comunicadora que estudió sociología "cuidaba nuestros bolsos". Esa escena fue muy cómica porque yo andaba pegando gritos como loca, mientras La futura médico potteriana estaba con la aguja gigante apuntando a mi trasero mientras moría de risa recostada en la poceta,  La comunicadora que estudió sociología andaba viéndose en el espejo y la gente que estaba afuera se andaba preguntando qué hacían las dos locas del cubículo. Al final salimos muertas de risa y sin ponerme la inyección porque me daba demasiado miedo que me la pusiera de pie. 

Guardamos la inyección y nos fuimos al show. Improvisto se caracteriza por improvisar con diferentes temas, el del viernes fue sexo. Antes de entrar nos dieron 3 papelitos para que respondiéramos diferentes preguntas, esos papelitos serían incluidos en el show. A mí me tocó qué pondrías en su tumba, algo acerca de sexo que quieras saber pero que no te atreves a preguntar y el título de una obra que quisiera hacer. Ninguno de mis papelitos salió, pero igual la pasamos genial. Primero fueron una doctora y una sexóloga a hablar de métodos anticonceptivos (por cierto, muy útil esta charla, me despejó ciertas dudas), luego un mago con un espectáculo bastante bueno y por último Improvisto. Todos estábamos muertos de risa y la pasamos genial. 

Para cuando salimos del auditorio eran casi las 8 de la noche, Mi compañero de aventuras llevaba mi inyección en un bolsillo como si fuese a inyectarse Heroína y estábamos un pelo asustados porque ya era tarde. Aún así fuimos a buscar un baño y hablamos de ir un momento a Tierra de nadie para poder acostarme y ponerme la inyección. Fuimos al baño de la Biblioteca Central y cuando íbamos caminando a Tierra de Nadie, Mi compañero de aventuras consiguió una especie de cueva en la que casi me ordenaron tirarme. Él obviamente salió, me bajé un poco los pantalones y La futura médico potteriana hizo su trabajo. He de decir que pensé que me dolería muchísimo más y que ella tiene la mano suavecita. Cuando terminamos fuimos casi corriendo al metro y al llegar a Capitolio conseguimos la cola de la vida. Pasamos algo así como una hora y cuarto en la cola, llovió, nos arrecochinamos todos bajo dos paraguas, nos reímos, pensamos que dormiríamos en la estación del metro, pasaron como 5 autobuses y finalmente nos montamos.   Hablamos otro montón de tonterías, conseguimos cola en la autopista a las 10 de la noche, y a las 11 ya estábamos en nuestras casas. 

La pasamos genial y aunque siempre ocurren pequeños detalles técnicos, es ese tipo de cosas las que hacen que los días que andamos juntos sean perfectos. Adoro mis viernes con ellos porque son muy parecidos a mí y me entienden. Aquí les dejo dos fotitos, como ven, el viernes parecía a Gabriela Martínez (una loca que estudiaba en mi colegio que siempre andaba mal arreglada y con un montón de peroles).



Creo que ponerme esa camisa fue una mala decisión. Además, andaba toda despeinada, pero no me importa, porque mi sonrisita era de verdadera felicidad. Por cierto, este lugar de la universidad es muy bonito y nunca había estado en él, lo único es que es muy solo y da miedito. Publiqué estas fotos porque quienes aparecen me dieron permiso para hacerlo. 

P.D. Ya no me gusta mi cabello, así que esta semana lo cortaré y acomodaré, basta de andar como una loca por la vida. Los dejo con We are young de Fun con Janelle Monáe, la escuché con Mi compañero de aventuras esta semana mientras me devolvía el gusto por La oreja de Van Gogh. Hoy la volví a escuchar y me pareció perfecta para esta entrada. Sean felices gente. Por cierto, si me ven por la calle, saluden, creo que ya estoy dejando el anonimato de lado. 






miércoles, 30 de mayo de 2012

Confesión Nª199: Cosas aleatorias

Hoy tengo ganas de hablar paja acerca de mí. Es que ando aburrida y no tengo nada más qué hacer, así que aquí voy, ya les dejo el montón de verborrea. 

-Odio el olor de los supermercados, sobre todo cuando llego a la parte de la carnicería y charcutería. Creo que tiene que ver con el hecho de que ése es el lugar del super que está lleno de cadáveres. Y no es que sea ecologista o vegetariana, pero es que es cierto, comemos cadáveres de animales y cuando los compramos ya ha empezado su estado de descomposición, por eso el olor tan desagradable.

-Con el tiempo, he aprendido que después de que rompes algo puedes pegarlo, amarrarlo con liguitas, echarle yeso o cualquier tipo de pegamente, pero jamás ese algo volverá a ser lo mismo que era antes de romperse. Aplica para relaciones, para mis zarcillos favoritos y para los zapatos más cómodos del mundo. 

-Tengo que tener demasiado tiempo conociendo a la gente para poder tener confianza con ellos. La única excepción es La futura médico potteriana, tenía que si 2 meses conociéndola y ya hablábamos mucho de nuestras cosas. Con decirles que no tenemos ni un año tratando y ya andamos planeando viaje juntas.

-Esta semana no he tenido clases, el lunes y el martes no me avisaron y fui a perder mi tiempo, aunque el lunes terminé haciendo diligencias y echando bromas con Mi compañero de aventuras y el martes lo mismo, pero con La futura médico potteriana.

-El viernes volveremos a salir todos: Mi compañero de aventuras, La futura médico potteriana y La comunicadora que estudiaba sociología. Si no vamos a ver el ensayo de una de mis obras musicales favoritas (les juro que la protagonista es regia y baila muy bien), iremos a un lugar que se llama El Laguito que nos recomendó La comunicadora que estudiaba sociología. A mí me encanta salir con ella porque es demasiado comeflor y conoce lugares muy chéveres. El viernes pasado terminamos ella, La futura médico potteriana y yo caminando por toda Caracas mientras hacíamos breves escalas en sitios para comer (y bueno, que si un hospital que tiene peluquería jajajaja).

-Creo que esta semana no bajé de peso, mañana lo averiguaré. Esto está motivado por la pésima dieta que he llevado esta semana. No he comido nada bien, por lo menos hoy sólo comí un pedazo de pan con jugo de durazno en la mañana porque dormí toda la tarde y en la noche me ha estado doliendo el vientre y no me provoca comer. Además de todo, ando inflamada y me siento como globo.

-Hoy odio ser mujer. La mitad de los hombres de este país es gay. La otra mitad es fea, o no estudia, o no trabaja, o son malas personas, o ya tienen novia, o son unos perros o todas al mismo tiempo. Además de eso, tengo que aguantar sentir que me desangro una vez al mes, dolores de vientre espantosos, el miedo palpitante de quedar embarazada luego de que tengo sexo, tener que maquillarme, peinarme y vestirme como lo hacen los demás para entrar dentro de los estándares de gente bonita y tener que ser flaca para conseguir un novio que siempre me va a decir gorda, aunque sea cariñosamente.

-Hoy también me tocó aprender a hacer arvejas. Tenía semanas antojada diciéndole a mi mamá que las quería y hoy me tocó hacérmelas yo misma mientras ella daba órdenes porque como siempre, vino y se fue apurada. Desde que vivo sola con mis hermanos me ha tocado aprender a hacer arepas fritas, perico, pescado en todas sus presentaciones (incluye lavarlo y no me gusta), calamares fritos y rebosados, ensalada César, pollo guisado, sopa, chuletas, carne asada, galletas y marquesa. Sé cocinar más cosas, pero aprendí antes de que mi mamá se fuera. No se imaginan el trabajo que he pasado aprendiendo a cocinar...

-Me gustaría que mi papá hubiese sido un pelo más organizado en el pasado para que no estuviésemos viendo cómo salimos adelante ahora. Para que me entiendan, mi papá tenía un supermercado y terminó con un bar que está a punto de ir a la quiebra. Sí, siempre ha encontrado la manera de salir adelante, pero ahora es más difícil. 

-Este fin de semana me tocará hacer como Amy Adams en Sunshine Cleaning, tengo que limpiar el desastre universal que es mi casa, empezando por mi cuarto, este fin de semana cumplo 2 semanas sin hacerle cariñitos. El resto de la casa no la limpio desde el fin, pero ya saben, pareciera que viviera con carajitos de 5 en lugar de 2 tarajallos.

-Yo sé que ya estoy intensa con Margarita, pero no se imaginan las ganas que tengo de estar allá tirada llevando sol mientras tomo Piña colada, me baño en la playa y en la piscina y voy a discotecas en la noche. En serio necesito trabajar para que se cumpla porque si no mi decepción será gigantesca. 

Ya lo voy a dejar hasta aquí, me iré a ver si la gallina puso. Por cierto, mañana en la mañana tampoco tengo clases, así que soy feliz, creo que iré a trotar un rato tempranito. Aquí los dejo con Maybe de Ingrid Michaelson, una canción aleatoria como todas estas cosas que dije hoy.



jueves, 3 de mayo de 2012

Confesión Nª183: Comienzo a molestarme con Adele...

Bien, no hay ningún tema en específico a desarrollar (bueno sí hay, pero tengo la confianza de que si no hablo ni pienso en eso, desaparecerá de mi cabeza) así que haré mis acostumbradas listitas de supermercado con el montón de ideas sueltas que pasan durante el día por mi cabeza.

-Ahora me molesta "Someone like you" de Adele. Yo admito que la canción es arrechísima, que la letra es profunda, que a todo el mundo le encanta, que ha sido uno de sus mayores éxitos, pero pana, ¿por qué alguien como él? Osea, escribió un montón de canciones describiendo lo mierda que fue durante la relación y ¿ella es tan masoquista que quiere uno igualito? NO ME JODAS. Gracias a Dios salí de mi etapa de depresión adelística, no digo que sus canciones sean malas, de hecho sigo pensando que son lo máximo y me encanta su voz. Pero tengo rollos personales con Someone like you, supongo que se debe a que YO no quiero uno igual al anterior.

-Hablé con mi consejero de escuela y me hizo dudar acerca de mi decisión de cambiar de mención en la carrera. Él estudia interpretación y dice que si bien cuesta un montón, la satisfacción que te da es excelente. No sé qué voy a hacer, pero estoy volviendo a dudar. Creo que mi problema es que yo sí quiero ser intérprete, pero estoy consciente del tamaño de mi flojera.

-Estoy comenzando a tener una especie de ritual con Mi compañero de aventuras para bajar de Caracas. Siempre me escribe o yo le escribo para encontrarnos, hablamos muchísimo en el metro, llegamos a Capitolio y siempre pasa algo que nos hace reír o estar de mal humor. Me deja entrar primero al bus y siempre me deja sentarme en la ventana. Compra dulces, me da algunos y luego nos quedamos dormidos hasta cierto punto en la autopista en el que volvemos a hablar. Esto me hizo recordar cuando mi ex y yo teníamos nuestro ritual, sólo que él jamás fue tan caballeroso como Mi compañero de aventuras.

-Hoy iba riéndome sola en el autobús mientras escuchaba canciones que me recordaban cosas. Sé que debía verme como si estuviese loca, pero es que era demasiado divertido lo que pensaba.

-Debo aprender a controlar mis hormonas. Hoy veía a todo el mundo simpático, sentía que todos me veían (bueno sí me veían) y me sentía linda. Me molestan esos días del mes, porque sí, es muy fino sentirse linda y que todos te vean de esa manera, pero es muy molesto cuando mi radar de gente que no me gustaría normalmente se apaga.

-Hablando de radares apagados, me sigue gustando mucho el niño de hace meses y me he descubierto poniendo sonrisitas estúpidas mientras pienso en él. También tratando de encontrarnos para pasar tiempo juntos. Eso me asusta, porque ya yo había tomado una decisión y me veo peligrando. No me quiero enamorar, no quiero tener otra relación seria, así que creo que lo mejor sería poner distancia para evitar accidentes. (me tiene preocupada lo de las sonrisitas estúpidas, yo sé que en ese punto uno ya está perdido).

-Sin embargo, a veces, a pesar de que comienza a gustarme gente nueva, me pregunto si mi ex me extraña aunque sea un poquito. Con él tengo sentimientos encontrados, porque si bien ya no siento que esté enamorada de él, era de esas personas chéveres que me agradaba tener cerca. El problema es que yo creo que el tipo chévere desapareció y le dejó paso al imbécil con el que me tocó lidiar hasta hace unos meses. No sé qué me pasa con él, pero me gustaría hablar acerca de eso. El tipo chévere de antes me hubiese preguntado qué me agradaba y qué no me agradaba y me hubiese dado una franca solución al problema, sin importar si estaba involucrado o no. Extraño a ese carajo para que también me ayude con el punto 2, también me hubiese dado su opinión sincera acerca de eso.

-Estoy demasiado feliz de que mañana sea viernes y yo vaya a ser libre. Salgo de vacaciones dentro de 2 meses a partir de mañana y contaré cada día de cada semana hasta que pasen las 8 semanas de infierno en Trastorno. Se suponía que saldría mañana con Mi compañero de aventuras, La futura médico potteriana, La aseguradora y La comunicadora que estudió sociología, pero todos estamos quebrados o tenemos cosas qué hacer, así que será para una próxima ocasión. Creo que aprovecharé para venirme temprano a casa y ver una maratón de pelis chéveres, eso o seguir leyendo Choque de reyes.

-Mi cutis está como cuando tenía 14: lleno de espinillas. No sé si es el estrés, la ansiedad o qué demonios, pero me enferma verme al espejo y encontrar granos llenos de pus, se supone que había superado esa etapa después de los 16.

-Extraño a La Reina Mora y a La que no tenía Twitter. Necesito una reunión de niñas urgente con ellas.

-Quiero comprarme una bicicleta montañera para ir a pasear por toda la orilla de la playa durante las tardes. Sirve que hago ejercicio y que me divierto un rato.

Aquí los dejo con Stop and stare de One Republic. La escuché hace poco y me gustó bastante.