Sí, yo sé que esto suena loco, pero me di cuenta de que no me gusta que me sorprendan, a pesar de que normalmente las sorpresas que me da la vida son agradables, soy demasiado controladora con respecto a aquello que pasará. Un ejemplo claro de ello es que cuando voy a leer un libro, siempre comienzo leyendo el final porque me molesta ir a la mitad y preguntarme qué será lo que pasará, me pasa lo mismo con las películas y los cuentos de mis amigos. Supongo que odio el estado de suspenso, odio no saber qué es lo que viene después.
Probablemente eso sea lo que me está atormentando, el hecho de no saber cómo terminará todo este embrollo en el que ando metida. Justo ahora, ando viendo otro dorama y me siento muy identificada con cómo se siente la protagonista. Ella no sabe qué hacer, está muy confundida porque siempre lo entregó todo y no recibió nada a cambio, hasta que aparece alguien de la nada y cambia toda su manera de ver las cosas, entonces comienza a intentar a aprender de los errores, pero cuando has entregado todo siempre, te cuesta muchísimo dejar de hacerlo y volverte un poco egoísta, lo que ocasiona problemas con la nueva persona en su vida. Más o menos eso es lo que me está pasando. Tengo que aprender a ser egoísta y pensar sólo en mí para poder ser feliz.
Esto me recuerda un poco a mi conversación del viernes en la madrugada con La comunicadora que estudió sociología. El viernes fuimos a su casa en la noche para pasar el rato. Entre todos compramos alcohol y cosas para picar, quedó todo muy bueno (sobre todo las cremas que yo hice, sin presumir jajaja). Estuvimos toda la noche luchando contra el sueño mientras tomábamos, comíamos, hablábamos y jugábamos UNO. Esa noche creo que pasaron demasiadas cosas sin que nos diéramos cuenta, una de ellas fue que los papás de La futura médico potteriana creyeron que tendríamos una orgía (no es por nada, pero ¿en serio?), otra de ellas fue que terminé diciéndole un par de comentarios a Mi compañero de aventuras que me hundieron completamente y la última fue que terminamos sincerándonos acerca de cómo nos sentíamos. No obstante, ya entrada la madrugada, cuando Mi compañero de aventuras se fue a su casa y La futura médico potteriana se quedó rendida en el piso de la sala, La comunicadora que estudió sociología y yo tuvimos una conversación bastante reveladora. Creo que fui más sincera con ella de lo que he sido conmigo durante algún tiempo.
Ella me contó un poco de sus peripecias amorosas y yo le conté de cómo no tenía caso que me enamorara de la persona que me gusta en este momento. Ella y yo estuvimos hablando un largo rato, le conté de cómo había hecho algo de lo que me arrepiento hasta el día de hoy y que nadie más que ella sabe que hice, le expliqué que no vale la pena enamorarse de alguien que sabes que probablemente no corresponderá tus sentimientos y además le di mil y un motivos por los que yo no podría tener una relación con esa persona. Al final, llegué a una conclusión: Sí me gusta, me gusta muy en serio y la razón más poderosa por la que dije que no podría tener una relación con esa persona no es válida, porque lo mismo me pasó con mi ex y al final sí pude, sin embargo, sigue siendo bastante idiota que siga insistiendo en una empresa que probablemente no tendrá éxito, sin mencionar el hecho de que ya hay alguien más involucrado que no quiero lastimar. Esa noche me hizo pensar, además de meter la pata (siempre lo hago cuando tomo alcohol).
El final del cuento es que sigo hecha un 8, sigo sin saber qué hacer, sigo sin ser lo suficientemente egoísta como para pensar sólo en mí, sigo sin ser lo suficientemente valiente como para decirle: "mira, me gustas", sigo siendo la caraja a la que todo le da miedo, sobre todo salir de su zona de comodidad. Lo único que sé después de todo, es que sería muy feliz descubriendo cómo terminará esto, no importa si no estoy al tanto de los detalles, es que en esto tampoco me quiero llevar una sorpresa...
P.D. No sé qué canción dejar hoy, así que entraré en Ares y veré qué tengo. Dejaré Deseos de cosas imposibles de La Oreja de Van Gogh. Yo sé que esto es un poquito demasiado corta venas, pero es un pequeño placer culposo que me regresó Mi compañero de aventuras.