No había querido escribir porque sabía que serían mis hormonas y no yo quienes hablarían. Ya los lectores asiduos y quienes me conocen deben saber que yo me pongo temperamental en esos días del mes, si no me creen, tengo un borrador que lo comprueba (sí, ando hablando del que se suponía que era la entrada pasada). Afortunadamente estoy aprendiendo a tener control sobre mis hormonas. Bueno mentira, simplemente estoy aprendiendo a callarme cuando debo hacerlo, sino me creen, miren, tenía 3 días sin escribir nada de nada aquí. La verdad es que borré el post porque lo escribí en medio de un ataque de melancolía que me hace pensar que no he avanzado casi nada desde diciembre pasado.
Ahora, pasando a un tema más alegre, Mi compañero de aventuras y La comunicadora que estudió sociología siempre me hacen experimentar cosas nuevas (y no, no son orgías como pensaba la mamá de La futura médico potteriana). El viernes se suponía que no haríamos nada. La comunicadora que estudió sociología y yo habíamos quedado de acuerdo en vernos para almorzar luego de que yo saliera de mi examen de cultura de Portugués. Como siempre, terminó uniéndose a nosotros Mi compañero de aventuras y acabamos comiendo en el comedor. Luego fuimos a esperar el transporte de la uni y allí nos encontramos a mi hermano, a Mi compañera de retardos y a una amiga de La comunicadora que estudió sociología.
Allí estuvimos hablando un rato, mientras esperábamos. Ya en el transporte cada uno andaba en su propio espacio paralelo y cuando íbamos llegando a donde íbamos, mi hermano me dijo que lo acompañara a comprar torta y helados en un sitio que él conocía. Terminé convenciendo a todos para que fuéramos allá y le hicimos una invasión sensacional al pequeño local. Todos terminamos comprando algo: La comunicadora que estudió sociología y Mi compañero de aventuras comieron torta 3 leches (ambos dijeron que estaba buena), mi hermano compró torta de chocolate, ponques con chispas de colores y helado de parchita (sí, se comió todo eso y lo peor es que no engorda), Mi compañera de retardos y la amiga de La comunicadora comieron una hamburguesa y yo sólo comí un helado de parchita. Todo estaba buenísimo, así que luego de pasar un buen rato comiendo y hablando tonterías, fuimos a agarrar el autobús.
Ahí, mis amigos intentaron convencerme de que hiciera algo que jamás había hecho: ir a los tambores de San Pedro. Debo admitir que por un momento lo pensé, pero cuando llegué a mi casa estaba mi mamá lidiando con los perros y parecía que Mérida, mi perra favorita, se había envenenado con un remedio que le había echado mi mamá. Tuve que llegar ayudándola a terminar de bañarla y a batirle leche a la perra. Afortunadamente no le pasó nada, pero sigue un poco decaída. Luego tuve que ayudar a mi mamá a terminar de lavar el patio y a montar en el carro el montón de cosas que se llevaría a la parcela.
A los dos minutos de que mi mamá se fuera, llegaron Mi compañero de aventuras y La comunicadora que estudió sociología a hacerme lo que ellos llamaron "secuestro express". Entraron a mi casa y prácticamente me obligaron a bañarme y a vestirme porque me iría con ellos. No era una consulta, era una orden, así que no me quedó más remedio que obedecer. Terminé de arreglarme, salimos y nos dirijimos al lugar donde pasaba todo. Mi cara era un poema cuando llegamos, aquello era cualquier cosa menos agradable para mí: había demasiada gente, todos empujaban, la calle estaba sucia, todos andaban sudados, había gente fea (y no hablo de apariencia física) y pare usted de contar. La verdad es que la primera hora estuve bastante incómoda, supongo que era porque no estaba acostumbrada a ese tipo de cosas.
Yo había dicho que no bebería, pero terminé haciéndolo porque me sentía demasiado extraña en medio de tanta gente. Obviamente el alcohol empezó a surtir efecto y comencé a bailar al ritmo de la música. Al cabo de una hora les juro que no controlaba mi cuerpo, simplemente bailaba y punto. Había un montón de ruedas en las que la gente bailaba al ritmo de los repiques de los tambores, estuvimos en varias, pero yo no me animaba a bailar en ninguna. Mientras mis amigos bailaban, yo sólo observaba. Hasta que un completo desconocido me sacó a bailar en medio de la rueda y no me quedó más que bailar. Cuando salí de allí me sentía extraña, la verdad es que me da mucha vergüenza bailar en público, así que volví a quedarme con los muchachos, pero mi cuerpo seguía moviéndose solo y me volvieron a sacar a bailar en diferentes ruedas con diferentes personas.
He de decir que, inesperadamente, la pasé muy bien. Bueno, hasta que llamó mi mamá. Obviamente le dio un ataque cuando le dije dónde estaba. La verdad la entiendo porque yo pensaba lo mismo antes de ir, pero resulta que la pasé excelente, a pesar de que salí con todos los pies y las piernas sucias. Luego de las múltiples llamadas de mi mamá, decidí que sería mejor irme a casa, a pesar de que apenas eran las 9 de la noche. Mis amigos decidieron acompañarme porque andaba medio prendida (no estaba borracha, pero el alcohol empezaba a hacer de las suyas), creo que en el camino dije varias cosas que no debí decir, la verdad es que no recuerdo bien y ya en mi casa, me quedé dormida en el piso de la sala (tranquilos, éste es un hábito normal en mí, borracha o no) a pesar de que estaba toda sucia. Me levanté de nuevo como a las 3 de la mañana y sólo podía recordar el montón de cosas que había hecho y que no me creía capaz de hacer mientras estaba en la ducha. Vi un rato tv y volví a quedarme dormida.
Hoy fue un día en el que decepcioné a alguien que quiero un montón. La que no tenía Twitter me llamó el jueves cuando estaba hablando por el otro teléfono con La comunicadora que estudió sociología. Le dije a ella que la llamaba luego, porque tenía algo así como 2 o 3 meses que no hablaba con La que no tenía Twitter. Hablamos como por media hora y habíamos quedado en que hoy iríamos a la playa si yo no me iba a casa de mi madri. Obvio no me fui, así que cuando me llamó a eso de las 11 de la mañana le dije que probablemente iría para cuando me desocupara del montón de cosas que tenía que hacer. Cuando me desocupé tuve que salir corriendo a casa de mi abuela a buscar unas cosas, así que se me quedó el teléfono. Una vez allá, me puse a hablar con mi abuela y mi tía y cuando fui a ver eran las 5 de la tarde. Regresé a la casa y revisé el teléfono: tenía como 8 llamadas perdidas de La que no tenía Twitter y 2 mensajes. Me dio muchísima pena y me sentí mal porque ya hemos discutido varias veces porque ninguna de las 2 tiene tiempo para vernos. Sé que se molestó conmigo y la verdad es que tiene razón, yo había quedado con ella.
Últimamente es muy difícil sacar tiempo para ver a las personas que quiero y que no viven o están cerca de mí. Tengo algo así como 5 meses que no veo a mi familia (cosa que no pasaba antes), 4 que no le veo la cara a La que no tenía Twitter y algo así como 3 meses que no visito a la Reina mora. Los extraño a todos, pero en mi proceso de no deprimirme, de estar bien y de mantenerme ocupada, el tiempo dejó de rendirme como antes y no me alcanza para visitarlos a todos. En el futuro deberé planificar mejor mi tiempo porque ya todos comienzan a reclamar y la verdad es que me hacen mucha falta. Esto me hace comprobar que no todos estarán siempre contentos con lo que haces y que nada es perfecto.
Como ven, estos 3 días han sido algo intensos. Entre mis hormonas, la falta de tiempo y las locuras que me llevan a hacer mis amigos, vivo entre sorpresas. La verdad es que a pesar de todo lo malo, ando disfrutando muchísimo esta etapa de mi vida. Aunque es cierto que extraño muchas cosas que ya no tengo, esta nueva etapa está cargada de un montón de cosas que disfruto mucho, una de ellas es la espontaneidad con las que se desarrollan siempre las cosas y la libertad de la que ahora gozo. Cuando mi mamá vivía aquí y tenía novio era imposible que yo me perdiera durante un viernes sin decir en dónde o con quién estaba. Así que parece increíble, pero comienzo a disfrutar todo lo que ahora pasa. Quién lo diría...
P.D. La canción que dejaré hoy ya la he dejado antes, pero me gusta un montón. Los dejo con "We are young" de Fun. Sean felices gente, nos estamos leyendo.