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domingo, 1 de julio de 2012

Confesión Nº218: Todo sigue siendo una sorpresa

No había querido escribir porque sabía que serían mis hormonas y no yo quienes hablarían. Ya los lectores asiduos y quienes me conocen deben saber que yo me pongo temperamental en esos días del mes, si no me creen, tengo un borrador que lo comprueba (sí, ando hablando del que se suponía que era la entrada pasada). Afortunadamente estoy aprendiendo a tener control sobre mis hormonas. Bueno mentira, simplemente estoy aprendiendo a callarme cuando debo hacerlo, sino me creen, miren, tenía 3 días sin escribir nada de nada aquí. La verdad es que borré el post porque lo escribí en medio de un ataque de melancolía que me hace pensar que no he avanzado casi nada desde diciembre pasado. 

Ahora, pasando a un tema más alegre, Mi compañero de aventuras y La comunicadora que estudió sociología siempre me hacen experimentar cosas nuevas (y no, no son orgías como pensaba la mamá de La futura médico potteriana). El viernes se suponía que no haríamos nada. La comunicadora que estudió sociología y yo habíamos quedado de acuerdo en vernos para almorzar luego de que yo saliera de mi examen de cultura de Portugués. Como siempre, terminó uniéndose a nosotros Mi compañero de aventuras y acabamos comiendo en el comedor. Luego fuimos a esperar el transporte de la uni y allí nos encontramos a mi hermano, a Mi compañera de retardos y a una amiga de La comunicadora que estudió sociología. 

Allí estuvimos hablando un rato, mientras esperábamos. Ya en el transporte cada uno andaba en su propio espacio paralelo y cuando íbamos llegando a donde íbamos, mi hermano me dijo que lo acompañara a comprar torta y helados en un sitio que él conocía. Terminé convenciendo a todos para que fuéramos allá y le hicimos una invasión sensacional al pequeño local. Todos terminamos comprando algo: La comunicadora que estudió sociología y Mi compañero de aventuras comieron torta 3 leches (ambos dijeron que estaba buena), mi hermano compró torta de chocolate, ponques con chispas de colores y helado de parchita (sí, se comió todo eso y lo peor es que no engorda), Mi compañera de retardos y la amiga de La comunicadora comieron una hamburguesa y yo sólo comí un helado de parchita. Todo estaba buenísimo, así que luego de pasar un buen rato comiendo y hablando tonterías, fuimos a agarrar el autobús. 

Ahí, mis amigos intentaron convencerme de que hiciera algo que jamás había hecho: ir a los tambores de San Pedro. Debo admitir que por un momento lo pensé, pero cuando llegué a mi casa estaba mi mamá lidiando con los perros y parecía que Mérida, mi perra favorita, se había envenenado con un remedio que le había echado mi mamá. Tuve que llegar ayudándola a terminar de bañarla y a batirle leche a la perra. Afortunadamente no le pasó nada, pero sigue un poco decaída. Luego tuve que ayudar a mi mamá a terminar de lavar el patio y a montar en el carro el montón de cosas que se llevaría a la parcela. 

A los dos minutos de que mi mamá se fuera, llegaron Mi compañero de aventuras y La comunicadora que estudió sociología a hacerme lo que ellos llamaron "secuestro express". Entraron a mi casa y prácticamente me obligaron a bañarme y a vestirme porque me iría con ellos. No era una consulta, era una orden, así que no me quedó más remedio que obedecer. Terminé de arreglarme, salimos y nos dirijimos al lugar donde pasaba todo. Mi cara era un poema cuando llegamos, aquello era cualquier cosa menos agradable para mí: había demasiada gente, todos empujaban, la calle estaba sucia, todos andaban sudados, había gente fea (y no hablo de apariencia física) y pare usted de contar. La verdad es que la primera hora estuve bastante incómoda, supongo que era porque no estaba acostumbrada a ese tipo de cosas. 

Yo había dicho que no bebería, pero terminé haciéndolo porque me sentía demasiado extraña en medio de tanta gente. Obviamente el alcohol empezó a surtir efecto y comencé a bailar al ritmo de la música. Al cabo de una hora les juro que no controlaba mi cuerpo, simplemente bailaba y punto. Había un montón de ruedas en las que la gente bailaba al ritmo de los repiques de los tambores, estuvimos en varias, pero yo no me animaba a bailar en ninguna. Mientras mis amigos bailaban, yo sólo observaba. Hasta que un completo desconocido me sacó a bailar en medio de la rueda y no me quedó más que bailar. Cuando salí de allí me sentía extraña, la verdad es que me da mucha vergüenza bailar en público, así que volví a quedarme con los muchachos, pero mi cuerpo seguía moviéndose solo y me volvieron a sacar a bailar en diferentes ruedas con diferentes personas. 

He de decir que, inesperadamente, la pasé muy bien. Bueno, hasta que llamó mi mamá. Obviamente le dio un ataque cuando le dije dónde estaba. La verdad la entiendo porque yo pensaba lo mismo antes de ir, pero resulta que la pasé excelente, a pesar de que salí con todos los pies y las piernas sucias. Luego de las múltiples llamadas de mi mamá, decidí que sería mejor irme a casa, a pesar de que apenas eran las 9 de la noche. Mis amigos decidieron acompañarme porque andaba medio prendida (no estaba borracha, pero el alcohol empezaba a hacer de las suyas), creo que en el camino dije varias cosas que no debí decir, la verdad es que no recuerdo bien y ya en mi casa, me quedé dormida en el piso de la sala (tranquilos, éste es un hábito normal en mí, borracha o no) a pesar de que estaba toda sucia. Me levanté de nuevo como a las 3 de la mañana y sólo podía recordar el montón de cosas que había hecho y que no me creía capaz de hacer mientras estaba en la ducha. Vi un rato tv y volví a quedarme dormida. 

Hoy fue un día en el que decepcioné a alguien que quiero un montón. La que no tenía Twitter me llamó el jueves cuando estaba hablando por el otro teléfono con La comunicadora que estudió sociología. Le dije a ella que la llamaba luego, porque tenía algo así como 2 o 3 meses que no hablaba con La que no tenía Twitter. Hablamos como por media hora y habíamos quedado en que hoy iríamos a la playa si yo no me iba a casa de mi madri. Obvio no me fui, así que cuando me llamó a eso de las 11 de la mañana le dije que probablemente iría para cuando me desocupara del montón de cosas que tenía que hacer. Cuando me desocupé tuve que salir corriendo a casa de mi abuela a buscar unas cosas, así que se me quedó el teléfono. Una vez allá, me puse a hablar con mi abuela y mi tía y cuando fui a ver eran las 5 de la tarde. Regresé a la casa y revisé el teléfono: tenía como 8 llamadas perdidas de La que no tenía Twitter y 2 mensajes. Me dio muchísima pena y me sentí mal porque ya hemos discutido varias veces porque ninguna de las 2 tiene tiempo para vernos. Sé que se molestó conmigo y la verdad es que tiene razón, yo había quedado con ella. 

Últimamente es muy difícil sacar tiempo para ver a las personas que quiero y que no viven o están cerca de mí. Tengo algo así como 5 meses que no veo a mi familia (cosa que no pasaba antes), 4 que no le veo la cara a La que no tenía Twitter y algo así como 3 meses que no visito a la Reina mora. Los extraño a todos, pero en mi proceso de no deprimirme, de estar bien y de mantenerme ocupada, el tiempo dejó de rendirme como antes y no me alcanza para visitarlos a todos.  En el futuro deberé planificar mejor mi tiempo porque ya todos comienzan a reclamar y la verdad es que me hacen mucha falta. Esto me hace comprobar que no todos estarán siempre contentos con lo que haces y que nada es perfecto. 

Como ven, estos 3 días han sido algo intensos. Entre mis hormonas, la falta de tiempo y las locuras que me llevan a hacer mis amigos, vivo entre sorpresas. La verdad es que a pesar de todo lo malo, ando disfrutando muchísimo esta etapa de mi vida. Aunque es cierto que extraño muchas cosas que ya no tengo, esta nueva etapa está cargada de un montón de cosas que disfruto mucho, una de ellas es la espontaneidad con las que se desarrollan siempre las cosas y la libertad de la que ahora gozo. Cuando mi mamá vivía aquí y tenía novio era imposible que yo me perdiera durante un viernes sin decir en dónde o con quién estaba. Así que parece increíble, pero comienzo a disfrutar todo lo que ahora pasa. Quién lo diría...

P.D. La canción que dejaré hoy ya la he dejado antes, pero me gusta un montón. Los dejo con "We are young" de Fun. Sean felices gente, nos estamos leyendo.


viernes, 18 de mayo de 2012

Confesión Nª189: Estar enfermo del alma es igual a estar enfermo físicamente

Estas dos últimas semanas no ha sido agradable estar en mi cuerpo. He pasado por una gripe demoledora que me tuvo dos días en cama, una hospitalización por cólico nefrítico, dolores de cabeza intensos acompañados de fotosensibilidad, el regreso de la gripe maldita y creo que el anuncio que me hizo el doctor en enero se está cumpliendo y siento un horrible dolor a la altura del colón. Como recordarán, hace 2 semanas yo estaba perfecta, yo estaba feliz, yo estaba tranquila. Andaba pensando en la posibilidad de empezar a salir en serio con alguien y disfrutaba de estar con mis amigos, hasta que el imbécil regresó, me estresó, me puso de mal humor durante toda una semana, siguió con su campaña del yo-yo y su cinismo al 100% y hace 2 días decidí que no lo quería en mi vida, pero como siempre, causó estragos antes de partir.

Estoy cansada de enfermarme cada vez que está cerca, estoy cansada de que sus estupideces me afecten, estoy cansada de sentirme mal, ya ni siquiera es mentalmente, es físicamente. Ya no quiero sentirme mal, no se imaginan el dolor físico que he sufrido todos estos días, los peores fueron el cólico nefrítico y el dolor de cabeza (muy parecido al que me daba cuando hablé con él). Decidí que no quiero tenerlo cerca, ni como amigo, ni como conocido, ni como novio, como nada. Simplemente quiero que desaparezca y me deje ser feliz viviendo mi vida, quiero volver a recuperar mi paz mental para recobrar mi bienestar físico. Todo esto sólo me recuerda a noviembre/diciembre del año pasado. 

¿Saben qué es lo peor? Ya ni siquiera siento que lo quiero, es sólo como un odio que me está destruyendo lentamente, por eso decidí dejarlo ir. Prometo que éste es el último post acerca de él porque ambos estamos cansados uno del otro y la verdad ya no quiero nada que me lo recuerde, quiero dejar el estrés atrás y volver a pensar en la posibilidad de estar con alguien más. Estoy cansada de enfermarme cada vez que peleo con él por causa del estrés que las peleas me producen. Es todo tan estúpido e infantil. Lo bueno es que sé que nunca las cosas serán diferentes, así que basta. Espero escribirles mañana diciéndoles que estoy bien...

P.D. Aquí les dejo What doesn´t kill you makes you stronger de Kelly Clarkson, yo sé que es burda de jevita que recién rompió con alguien, pero no me importa. 




P. D. 2 Ya vino CANTV y acomodó mi internet, esperemos que esta vez no haya más problemas, estoy cansada de ellos.

jueves, 3 de mayo de 2012

Confesión Nª183: Comienzo a molestarme con Adele...

Bien, no hay ningún tema en específico a desarrollar (bueno sí hay, pero tengo la confianza de que si no hablo ni pienso en eso, desaparecerá de mi cabeza) así que haré mis acostumbradas listitas de supermercado con el montón de ideas sueltas que pasan durante el día por mi cabeza.

-Ahora me molesta "Someone like you" de Adele. Yo admito que la canción es arrechísima, que la letra es profunda, que a todo el mundo le encanta, que ha sido uno de sus mayores éxitos, pero pana, ¿por qué alguien como él? Osea, escribió un montón de canciones describiendo lo mierda que fue durante la relación y ¿ella es tan masoquista que quiere uno igualito? NO ME JODAS. Gracias a Dios salí de mi etapa de depresión adelística, no digo que sus canciones sean malas, de hecho sigo pensando que son lo máximo y me encanta su voz. Pero tengo rollos personales con Someone like you, supongo que se debe a que YO no quiero uno igual al anterior.

-Hablé con mi consejero de escuela y me hizo dudar acerca de mi decisión de cambiar de mención en la carrera. Él estudia interpretación y dice que si bien cuesta un montón, la satisfacción que te da es excelente. No sé qué voy a hacer, pero estoy volviendo a dudar. Creo que mi problema es que yo sí quiero ser intérprete, pero estoy consciente del tamaño de mi flojera.

-Estoy comenzando a tener una especie de ritual con Mi compañero de aventuras para bajar de Caracas. Siempre me escribe o yo le escribo para encontrarnos, hablamos muchísimo en el metro, llegamos a Capitolio y siempre pasa algo que nos hace reír o estar de mal humor. Me deja entrar primero al bus y siempre me deja sentarme en la ventana. Compra dulces, me da algunos y luego nos quedamos dormidos hasta cierto punto en la autopista en el que volvemos a hablar. Esto me hizo recordar cuando mi ex y yo teníamos nuestro ritual, sólo que él jamás fue tan caballeroso como Mi compañero de aventuras.

-Hoy iba riéndome sola en el autobús mientras escuchaba canciones que me recordaban cosas. Sé que debía verme como si estuviese loca, pero es que era demasiado divertido lo que pensaba.

-Debo aprender a controlar mis hormonas. Hoy veía a todo el mundo simpático, sentía que todos me veían (bueno sí me veían) y me sentía linda. Me molestan esos días del mes, porque sí, es muy fino sentirse linda y que todos te vean de esa manera, pero es muy molesto cuando mi radar de gente que no me gustaría normalmente se apaga.

-Hablando de radares apagados, me sigue gustando mucho el niño de hace meses y me he descubierto poniendo sonrisitas estúpidas mientras pienso en él. También tratando de encontrarnos para pasar tiempo juntos. Eso me asusta, porque ya yo había tomado una decisión y me veo peligrando. No me quiero enamorar, no quiero tener otra relación seria, así que creo que lo mejor sería poner distancia para evitar accidentes. (me tiene preocupada lo de las sonrisitas estúpidas, yo sé que en ese punto uno ya está perdido).

-Sin embargo, a veces, a pesar de que comienza a gustarme gente nueva, me pregunto si mi ex me extraña aunque sea un poquito. Con él tengo sentimientos encontrados, porque si bien ya no siento que esté enamorada de él, era de esas personas chéveres que me agradaba tener cerca. El problema es que yo creo que el tipo chévere desapareció y le dejó paso al imbécil con el que me tocó lidiar hasta hace unos meses. No sé qué me pasa con él, pero me gustaría hablar acerca de eso. El tipo chévere de antes me hubiese preguntado qué me agradaba y qué no me agradaba y me hubiese dado una franca solución al problema, sin importar si estaba involucrado o no. Extraño a ese carajo para que también me ayude con el punto 2, también me hubiese dado su opinión sincera acerca de eso.

-Estoy demasiado feliz de que mañana sea viernes y yo vaya a ser libre. Salgo de vacaciones dentro de 2 meses a partir de mañana y contaré cada día de cada semana hasta que pasen las 8 semanas de infierno en Trastorno. Se suponía que saldría mañana con Mi compañero de aventuras, La futura médico potteriana, La aseguradora y La comunicadora que estudió sociología, pero todos estamos quebrados o tenemos cosas qué hacer, así que será para una próxima ocasión. Creo que aprovecharé para venirme temprano a casa y ver una maratón de pelis chéveres, eso o seguir leyendo Choque de reyes.

-Mi cutis está como cuando tenía 14: lleno de espinillas. No sé si es el estrés, la ansiedad o qué demonios, pero me enferma verme al espejo y encontrar granos llenos de pus, se supone que había superado esa etapa después de los 16.

-Extraño a La Reina Mora y a La que no tenía Twitter. Necesito una reunión de niñas urgente con ellas.

-Quiero comprarme una bicicleta montañera para ir a pasear por toda la orilla de la playa durante las tardes. Sirve que hago ejercicio y que me divierto un rato.

Aquí los dejo con Stop and stare de One Republic. La escuché hace poco y me gustó bastante.


sábado, 28 de abril de 2012

Confesión Nº179: No había querido hablar de esto

Bien, tengo tiempo que no hablo de cómo voy con la superación de mi relación fallida, supongo que es porque es mucho más fácil dejar eso en el fondo, abajo de todo lo demás, donde no pueda verlo. La verdad es que estoy mucho mejor de lo que he estado en ocasiones anteriores, creo que se debe al hecho de que él y yo tratamos de estirar todo hasta el límite, hasta que ambos nos dimos cuenta de que no funcionaría, entonces no nos importó agarrar caminos diferentes. Sólo lo he extrañado una vez, después me dije que la persona que extrañaba no existía y más nunca lo he hecho de nuevo. Probablemente éste sea otro de los factores por los cuales no me ha sido difícil comenzar a dejar de extrañarlo, el hecho de que yo estaba enamorada de una persona inexistente, la persona que fue mi novio durante varios años dejó de existir y es estúpido seguir aferrada a él. 

Es extraño olvidarme de él durante días y luego llegar a cualquier red social y verlo por ahí, también es extraño no hablar con él cuando siempre lo hacíamos, pero la verdad es que no lo extraño, siempre peleábamos y ahora estoy muchísimo mejor, pero debo admitir algo: me dejo con miedo. En este punto de mi vida tengo miedo de involucrarme nuevamente en una relación sentimental y que vuelvan a hacerme lo mismo, tengo miedo de volverme a enamorar sin pensar en lo que pueda pasar y entonces quede de la misma manera que en diciembre. Me he sorprendido coqueteando con niños, saliendo con gente, pero no me imagino teniendo una relación en la que me enamore tan gafamente. 

Tengo que admitir que pensar sólo en las cosas malas también ha ayudado muchísimo, y como últimamente sólo había cosas malas, no es un trabajo muy difícil, sin embargo, es triste sentir el vacío, es triste saber que querías a alguien y que a ése alguien no le importabas y que por culpa de ése alguien no vas a poder querer a nadie más de la misma manera. También es triste no tener a nadie que me haga querer despertarme todos los días, pero tampoco tener ganas de buscar a nadie más para que ocupe ese vacío. Es extraño todo esto para mí, normalmente terminaba con él y sentía que el mundo se me venía encima y resulta que el mundo sigue igual que siempre, puede que hasta un poco más cruel y yo ahora es que me doy cuenta. En este momento estoy molesta conmigo por haberle regalado tanto tiempo a alguien que ni lo merecía y puede que ni lo quisiera. Eso de estar enamorado apesta y la verdad prefiero estar sola por un buen rato, ahora comprendo a la gente que no se queda mucho tiempo con la misma persona, resulta que al final todo acaba. Parece que es verdad eso que dice mi tía: no te apegues a nada para que luego nada te haga falta. 

P.D. Aquí dejo We are broken, de Paramore. Es raro yo escuchando esto, pero por sugerencia de La futura médico potteriana he comenzado a escucharlos y ésta me gustó. 

martes, 6 de marzo de 2012

Confesión N°160: Esos días del mes me joden la existencia

Ando en esos días del mes en los que las mujeres andamos demasiado sensibles y sólo queremos dormir y comer chocolate (no, no lo puedo hacer, por lo menos no como única actividad). El caso es que de todo hacemos un drama, todo nos hace llorar, todo nos emociona, de manera positiva o negativa, pero lo hace. Yo odio a las hormonas femeninas, hacen que pierda estabilidad emocional. Hoy terminé llorando como estúpida mientras mi ex montaba un espectáculo en lugar de defenderme, pero al menos me largué antes de que siguiera. Mis hormonas han causado muchísimos de los rollos que tuvimos mientras fuimos novios, sin embargo, esta vez no fueron mis hormonas sino su paranoia.

Cambiando de tema, otra de las cosas que me impresiona mucho mientras las mujeres andamos en nuestros días es lo que pasa por nuestras cabezas. No se imaginan lo que puede llegar a pensar una mujer mientras tiene el período y días después de que se va, la verdad es muy cómico, va desde cosas subidas de tono a tener niveles muy altos de odio hacia mujeres muy lindas. Pero tengo muchas cosas que odiar del período, como por ejemplo, el sangrado (yo sé que ya me estoy pasando de explícita, pero si no les gusta, no sigan leyendo). Si alguien vio la peli Amigos con derechos (Kutcher y Portman) se siente igual a como se sentía el papel de Natalie Portman en esa película, además, la canción es perfecta, Keep bleeding de Leona Lewis. Otra cosa es que nuestro período es muy caro (por lo menos en Venezuela lo es), un paquete de toallas sanitarias cuesta lo mismo que una jornada de trabajo por sueldo mínimo. 

Sí, definitivamente el período es el momento del mes que más odio. Tú quieres parar a las hormonas, quieres bajar la intensidad, pero no puedes porque andas burda de jeva y todo te produce ganas de llorar o te molesta en exceso. Yo hubiese preferido ser niño, así las cosas serían como son todos los días del mes y no tendría que andar preocupándome por mariqueras como afeitarme las piernas, que la talla del sostén sea la adecuada o si el perfume que uso combina con mi personalidad. Así que sí, estos días del mes me joden la existencia. 

P.D. Esta canción la escuché en la peli que vi hoy: Moneyball. Me gustó muchísimo y la he estado tarareando mientras he estado despierta después de verla. Se llama The Show y es de Lenka, aunque me gustó mucho más la versión de Moneyball. Aquí se las dejo.