sábado, 29 de diciembre de 2012
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Confesión Nº253: A veces la vida da leves sacudidas
Pasé las fiestas de Navidad en Narnia y he de decir que la pasé muy bien. Estuve con mi familia, hablamos un montón, cocinamos, comimos, nos reímos, jugamos y un montón de cosas más. Subí el domingo, luego de pasar viernes y sábado en casa de Mi madri. Allí pasó algo: encontré nuevamente uno de mis libros favoritos, lo volví a leer y surgieron un montón de preguntas y miedos que habían surgido antes, pero que sólo habían pasado por mi cabeza a modo de pensamientos sueltos. Volver a leer el libro me hizo pensar en eso organizadamente y querer salir corriendo porque terminé examinando cosas que hubiese preferido dejar escondidas.
Como ustedes sabrán, no soy una persona que se sienta especialmente atraída por las sorpresas que pueda deparar el futuro en cuanto al ritmo general de mi vida. Sí, me encanta que todo sea un desastre; sí, adoro que haya días diferentes de otros, pero me gusta estar al tanto de lo que podría pasar (supongo que en medio de todo mi caos, me gusta sentir que sigo teniendo el control). Todo esto tiene que ver con el hecho de querer encontrar a alguien para siempre o no, querer tener hijos o no, permanecer en un lugar o no, dedicarme a determinada cosa o no y así un montón de ejemplos.
Mientras reflexionaba acerca de esto, me di cuenta de que mi miedo más grande es estar siempre sola. Y no, no hablo de soledad, sino de estar acompañada y sentirme sola. Desde que era una adolescente quería vivir viajando por el mundo, quería poder ser una mujer independiente y autosuficiente, pero quería, al mismo tiempo, tener un lugar al que llamar hogar, al que pudiera volver siempre que regresara y donde me sintiera cómoda.
Hoy sé que el hogar no es el lugar en el que vivimos, sino las personas que nos hacen sentir cómodos en el lugar en el que estamos. Pensar acerca de esto me ha hecho pensar que sí, puede que quiera una familia como todo el mundo, quiero enamorarme, casarme y formar una familia con alguien que esté tan loco como yo. Y no importa si no funciona, si es la persona equivocada o si nos cansamos de la monotonía porque puedo volver a comenzar mi búsqueda.
Lo importante es que ya sé lo que quiero: viajes, independencia, ser feliz yendo de un lugar a otro, una persona que quiera lo mismo que yo, una familia de la cual hacerme cargo y listo. Esto es un poco abrumador, nunca había estado segura en cuanto a este aspecto en particular, así que me alegra haber tomado una decisión, ahora sólo falta conseguirlo. Yo sé que lo de tener una familia e independencia al mismo tiempo es algo contradictorio, pero es posible. En pocas palabras, yo quiero lo mejor de ambos mundos, el de la indepencia y el del deber. Hasta ahora he sabido conseguir siempre estar en el medio de todo, así que creo que es posible conseguirlo. Este tema tiene muchísima más tela que cortar, pero eso es material para otro post.
P. D. No sé qué canción poner aquí, así que decidan ustedes...
martes, 18 de diciembre de 2012
Confesión Nº252: He pasado el fin leyendo los libros de 50 sombras de Grey
Bien, ya sé que arderé en el fuego eterno de la literatura, pero no me importa. Comencé el viernes en la tarde porque tenía curiosidad y, la verdad, el primero me atrapó, a pesar de sólo ser un montón de escenas de sexo, que incluyen golpes entre una loca idiota y un carajo demasiado trastornado. El libro no tiene grandes frases para recordar y no te hace querer más, pero hay algo que te mantiene leyendo, probablemente sean las constantes escenas de sexo y lo bueno que está Grey.
No obstante, más allá del sexo, creo que este libro ha tenido un pegue tan tremendo porque todas queremos un carajo que parezca duro, pero que en realidad sea más suave que un pan recién horneado, todas queremos salvar a un carajo demasiado jodido y que luego nos jure amor aterno. Imagínense entonces si este hombre parece un dios griego, es millonario y practica sexo como nadie, pues sí, todo un idilio. Si hicieran Greys en fábricas, yo querría 5.
Aunque el primer libro me tuvo leyendo muy rápido, el segundo libro no produce ni cosquillas. Las escenas de sexo, que siguen siendo demasiadas a mi parecer, son mucho más de lo mismo, eso sin mencionar que el libro se fue entre los "no me dejes" de Grey y los "no lo haré" de Anastasia. Hubo muchas repeticiones de frases. Sinceramente, el segundo me gustó menos que el primero, todo lo resolvían con sexo y si en la vida real las cosas fuesen así, hubiese muchísimos menos divorcios.
Ahora ando casi por la mitad del tercero y lo único que puedo pensar es: Ok, eres millonario, pero uno no tiene tantos enemigos sólo por eso. A este hombre le pasan demasiadas cosas y me molesta que pinten a Anastadia como mujer independiente e inteligente cuando no es capaz de hacer lo que de verdad quiere y de conseguir verdaderas explicaciones de su esposo. Continuaré leyendo el tercero sólo porque quiero saber el final, nada más. Al final resulta que 50 sombras de Grey es justo lo que yo esperaba: un montón de escenas de sexo entre una mujer que no es capaz de tomar decisiones y un hombre que está tan dañado que la única manera de encontrar placer en el sexo es inflingiendo dolor.
P.D. La canción de esta confesión es Toxic, de Britney Spears, aparece en el libro y es adecuada.
P.D.2: El libro me ha hecho extrañarte.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Confesión Nº251: Amo cuando pasan cosas que no espero
¡Hola! Me disculpo por estar de vacaciones y no reportarme, pero tengo una excusa que explicaré en un próximo post, por lo pronto, pasaré a explicarles cómo estuvo mi jueves. Empecé sintiéndome de la patada, andaba con naúseas y mareos, creo que era porque andaba en mis días, de hecho, me levanté de madrugada (y no gente, no ando embarazada).
Estuve durante la mañana haciendo cosas y a las 9 salí corriendo porque era tarde para mi encuentro con Mafalda. Como siempre, llegué tarde, 30 minutos, para ser exactos. Mafalda es demasiado chévere porque no se molestó, aunque tenía el derecho de hacerlo, después de todo, es su tiempo libre y me lo ofreció para practicar. Apenas llegué, comenzamos y cuando terminamos, me dijo que no estaba mal, que sólo debía practicar mi manera de resolver los problemas (palabras o frases que normalmente no tienen traducción literal) sin que se notara y de manera que pasara el sentido, con todo y matices. Quedamos en almorzar juntas cuando ella saliera de clases.
Mientras esperaba, hablé por teléfono con La futura médico potteriana y con La comunicadora que estudió Sociología, todo para cuadrar qué haríamos en la tarde. Nadie sabía qué haría, todo dependía de muchos otros factores, así que, para esa altura, ya yo me quería ir a mi casa, estaba ladillada, me sentía medio mal y no tenía ganas de gastar plata. Fui a comprar comida y me gasté casi la mitad de lo que cargaba y me sentí culpable, pero maté un antojo. La gente que me conoce sabe que sufro de antojos (sobre todo en mis días) y me pongo de mal humor si no los complazco. Se suponía que comería con Mafalda, pero no aguanté y comí sin ella.
Cuando la estaba esperando, me encontré con Fabs y me convenció de quedarme para Turbina, la fiesta de Navidad de Ingeniería Mecánica. Pronto Mafalda salió de clases y decidimos ir todas juntas. Ella y yo fuimos a Plaza Cubierta para que ella comiera mientras hablábamos paja. Estuvimos cerca de 2 horas hablando ahí, hasta que llamó La futura médico potteriana y logré comunicarme con La comunicadora que estudió Sociología, una salió temprano de clases y quería ver qué hacer y la otra estaba en el metro, pero iba a devolverse. Cuando llegaron, ya yo andaba eléctrica y quería ir a la fiesta.
Cuando estuvimos todas juntas, decidimos ir a comprar de tomar, excepto La futura médico potteriana porque tenía que irse. Fue algo raro, porque éramos sólo mujeres, pero ni modo. Dimos muchas vueltas en la uni, pero al final llegamos a la fiesta. Había un montón de gente, nos encontramos con Fabs y sus amigos, bromeamos con el cóctel del Cucuy y luego llegó La que me caía mal y me reí un montón con sus ocurrencias. Estuvimos hablando entretenidos, bebimos, comimos y la pasamos muy chévere. Había muchísima gente conocida, incluído un muchacho del transporte que últimamente llama mi atención. Él también se dio cuenta que yo estaba allí, pero normal.
Pronto llegó la hora de irnos y La comunicadora que estudió Sociología, Mafalda y yo no queríamos, la fiesta comenzaba a ponerse buena, pero nos daba miedo que no fuese hasta el amanecer y quedar botadas en la calle. A pesar de que sólo estuvimos un rato, la pasamos excelente. Al día siguiente, nos enteramos que amanecieron y que fue lo máximo, pero ni modo. Con Mafalda y con La comunicadora que estudió Sociología, quedamos en que a principios de enero, iremos a amanecer a algún sitio chévere porque quedamos picadas.
P.D. La canción de esta entrada es Moves like Jagger, de Maroon 5.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Confesión Nº250: Me siento extraña
TTodos estos días me he sentido extraña, tanto corporal como mentalmente. No sé qué pasa conmigo, creo que se debe a que todavía no he superado mi ataque de hace unos días. Lo bueno es que ya ando volviendo a la normalidad (o al menos eso creo) y que ya estoy de vacaciones. Hoy creo que iré a una fiesta que hay en la universidad en la que estarán todas las escuelas, es muy cerca de Trastorno (así le decimos cariñosamente al edificio en el que estudiamos). Iré con mis amigos de la uni, con La comunicadora que estudió Sociología y con sus amigos, aunque todavía no estoy segura. Veamos cómo se desarrolla el día, ya sabemos que las mejores cosas son las que pasan de repente y sin planearlas.
Estos días me ha pegado muchísimo estar sola, todos andan haciendo planes para las fiestas con sus parejas y yo haré lo mismo de siempre, no obstante, me di cuenta de algo, estoy sola porque quiero. Esta situción es algo complicada porque no me falta gente con quien andar, pero es que espero a la persona correcta.
Yo estoy dispuesta a ceder en algunos aspectos de la lista, pero hay muchos en los que no cederé ni un poquitito y por eso ando sola. La Karateca dice que soy demasiado meticulosa con eso, yo pienso que no he encontrado a alguien que realmente me mueva el piso, porque la idea tampoco es estar con alguien por andar.
Mi lista es algo extraña, pero la pondré aquí para que se rían un rato:
-La primera cosa de la lista es que tiene que ser medianamente feo. Sí, esto es extraño, pero a mí me gusta la gente fea, pero es un feo extraño, es el feo que acomodándolo mejor, bañándolo y vistiéndolo chévere, cambia.
-Tiene que ser muy alto. Yo soy enana, mido 1 metro y 54 centímetros, así que todo el mundo es más alto que yo, sin embargo, eso a mí no me basta. Quiero un carajo de 1.80 para arriba porque un tipo alto es demasiado sexy y este es uno de los aspectos en los que no quiero, me niego a ceder. Como se imaginarán, ya esto es un desafío en un país en el que el habitante promedio de vaina alcanza el 1.70, pero no importa, soy paciente.
-Tiene que ser blanco, muy blanco. No sé por qué, a mí me encantan los chamos tirando a transparente (ok, exagero jajaja). Me encantan los cachetes rosaditos, me encanta un chamo así, aunque si encontrara a alguien que me gustara y fuese moreno, no habría problemas, puedo ceder en esto.
-Es PRIMORDIAL que sea inteligente, pero muy muy inteligente. Un hombre puede ser el feo más feo de todos los feos, pero si siempre tiene temas de conversación inteligentes, podrá llamar mi atención y me encantará pasar tiempo con él. En este aspecto no negocio, de hecho todos los demás aspectos se pueden ir al carajo si me atrae alguien por su inteligencia. Creo que es porque me encanta aprender y estar con alguien inteligente es un reto porque siempre hay que estar leyendo y conociendo cosas nuevas.
-También es PRIMORDIAL que sea aseado y que huela divino. No hay cosa más sabrosa que saludar a un hombre que huele rico, así que imagínense lo agradable que es cuando esa persona es tu novio... Creánme, es muy chévere. Aquí tampoco negocio.
-Otra cosa muy importante es que tenga visión a futuro. De nada sirve ser inteligente, parecer agradable y que tenga todo lo que quiero si no tiene visión a futuro. Seamos sinceros, un hombre que sabe lo que quiere y trabaja por eso es la cosa más sexy de esta vida. La seguridad es un aspecto demasiado atrayente y eso le falta a muchísima gente a mi alrededor (incluyéndome)
-Por último, pero no menos importante, es que se lleve bien con la gente que conozco. Tener un novio que no se lleva bien con tu familia, amigos y conocidos es la cosa más pesada que te pueda suceder porque tienes que partir tu vida en 2: tu novio y todos los demás. Si pasa esto, puede suceder algo muy curioso y es que no seas igual con él que con los demás. Esto es muy peligroso, así que quiero un novio chévere.
Hay una lista de plus que he hablado con Mafalda, con La futura médico potteriana y con La comunicadora que estudió Sociología. Esos plus son excelentes, pero pedir todo esto más los plus es creer en pajaritos preñados, así que no me queda más que rogarle a la vida que el que me toque, venga con muchos de los plus que quiero. Le voy a pedir a La que no tenía Twitter que este año me incluya en su lista del Espíritu de la Navidad, a ver si así llega mi regalo. Hace 4 años pasó, aunque la gracia no salió muy bien que digamos. Ya veremos qué pasa, por lo pronto, los dejo. Voy tarde a practicar interpretación con Mafalda.
P.D. La canción de hoy es Smile like you mean it, de The Killers. En realidad no es de hoy, pero esta semana ha sonado bastante en mi cabeza, así que aquí la dejo.
martes, 4 de diciembre de 2012
Confesión Nº249: Debo aprender a controlar mis hormonas
¡Holaaaa! Quiero volver a hablar de varias cosas, entre ellas, mi ataque del fin de semana. Ayer me di cuenta que fue un ataque hormonal por andar en mis días. Esto me da rabia porque no puede ser que cada vez que ande en esos días del mes yo entre en cualquier tipo de crisis. Estoy cansada de ser tan intensa y de dañarme por no ser capaz de calmarme. Alguien debería apagarme durante esos días y dejarme guardada como si fuese un objeto al que le dan ataques repentinos. El caso es que uno de los próximas metas es aprender a controlarme cuando me pongo demasiado intensa, porque sí, siempre son ataques hormonales.
Ahora, cambiando de tema, el lunes fui de compras. Fue algo loco porque me avisaron el domingo en la noche que sólo tenía la clase de mediodía y aproveché la mañana del lunes para ir a comprarme un vestido. Me sorprendí porque en 2 horas fui capaz de ir a varias tiendas, probarme muchas cosas y conseguir lo que quería dentro de mi presupuesto. Terminé comprando un vestido que me gustó mucho porque es sexy y ya tengo la ocasión para ponérmelo, el rollo es que no sé de qué color ponerle los tacones, pero es lo de menos. Encontré muchísimas cosas en la tienda en la que encontré el vestido y me parece que regresaré muy seguido.
En otros anuncios, sólo me queda una semana de clases y ando demasiado feliz por eso. Yo sé que pagaré todas las consecuencias en enero (sí, mis exámenes de 16 materias son todos en enero, ¡yupi!), pero en este momento no me importa, sólo quiero dormir más, estar menos cansada y tener tiempo para estudiar lo que sé que son mis debilidades. Hoy me quedé dormida como si fuese borracha en un murito del metrobús, me levanté casi cuando llegué a mi parada desde que me senté allí, así que la cosa es crítica. No obstante, confirmé mi teoría de que para dormir sólo hay que tener sueño.
Tengo que ir a la peluquería y mi estado de pobreza no me ha dejado hacerlo. Bueno mentira, no ando pobre, pero necesito ese dinero para otra cosa, además, ya no tengo tiempo para ir a la peluquería hasta el sábado, así que seguiré así. Por cierto, ya sé sobre qué haré mi tesis y ando demasiado feliz porque no saben lo que me ha costado decidirme. Será un análisis del discurso político de Dilma Rousseff y de Lula Da Silva. Todavía no sé bien cómo lo haré, pero sé que será sobre eso, probablemente vaya el jueves a la biblioteca a leer tesis de análisis del discurso a ver cómo lo han hecho otras personas y ver qué metodología puedo usar. Lo más curioso fue que encontré sobre qué quería hacerlo de la manera más nula que se puedan imaginar: en una clase que todo el mundo odió, pero que yo amé. Mi compañero de aventuras me estaba diciendo para hacer la tesis juntos, pero creo que terminaré haciéndola sola para evitar rollos, una tesis es algo que requiere demasiado tiempo, esfuerzo y paciencia y hay mucha gente que termina peleada por desacuerdos en cuanto a esto.
Hoy anduve súper feliz porque sólo tuve 2 clases y pude regresar a mi casa temprano. También compartí un rato con la gente de portu y siempre me río mucho con ellos, creo que es porque puedo ser como soy siempre. Hay mucha gente en la escuela que es demasiado acartonada y así no es chévere. Creo que es todo por hoy, estudiaré media hora de interpretación y me iré a dormir. Au revoir!
P.D. La canción de hoy se llama Tears are falling, de Wax. Es parte de la banda sonora del dorama que ando viendo los fines de semana, I miss you. Ambos son hermosos, aunque tristes. He llorado como María Magdalena desde que lo veo. Espero que disfruten.
domingo, 2 de diciembre de 2012
Confesión Nº248: Estoy a punto de botar el trabajo de casi un año
Este año no ha habido posts trágicos como el año pasado, creo que fue por la actitud con la que asumí este año. Yo me dije en enero: ¡Es suficiente! Ya lloraste lo que debías llorar, dejaste de dormir lo que debías dejar de dormir y se fue lo que era mejor que no se quedara. Es tiempo que salgas de tu depresión. Y así hice, me fui recuperando poco a poco, estuve a nada de recaídas, pero salí ilesa. Bajé casi 10 kilos (faltan otros 10), recobré parte de mi vida social, conocí gente nueva, hice cosas nuevas y tuve amigos nuevos. Todo iba perfecto, hasta el viernes pasado. El viernes pasado no fui a clases de Consecutiva de francés, primer error del día. Se supone que la palabra de este año es "PRIORIDADES" y a mí ese día se me olvidaron todas. Bueno, igual subí a Caracas a practicar Consecutiva de portugués y en el camino hablé con la mamá de Mi ex. Quedamos en que iría a su casa porque quería verme.
El mediodía lo pasé con Mi compañera de retardos y La perfecta en La Estancia. Allí fuimos felices mientras practicábamos y hablábamos de cualquier cosa que se nos ocurriera. La Estancia es una especie de Tierra de Nadie armada, donde no se puede hacer nada aparte de hablar y estar tirado en la grama. Estuvimos ahí como por 3 horas y luego cada quién agarró su camino. Me conseguí con La maestra ocasional y su novio y bajamos juntos. En el camino le avisé a la mamá de Mi ex que iba bajando, ella me dijo que nos encontrábamos en un restaurante de aquí que es muy bonito. Cuando llegué, allí me esperaban ella y el papá de Mi ex, ya habían ordenado, así que sólo nos sirvieron. Estuvimos hablando mucho, comimos, nos reímos y la pasamos bien. La verdad es que ambos son excelentes personas y siempre la paso bien con ellos.
El tiempo pasó súper rápido, comimos y tomamos postre mientras hablábamos, hasta que terminamos y el señor no quería irse, así que me pidió que lo acompañara a tomar sangría y que me quedara en su casa para poder estar hasta tarde. Me insistió varias veces y yo acepté, fue ahí donde comenzaron los problemas. Una vez que comenzamos a tomar todos y a hablar de cualquier cosa empezaron a hablar de Mi ex y yo me sentía extraña, era como una realidad de la que ya no era parte, aunque sabía todo de ella. Ellos hablaban y decían cosas que ya sabía, cuando se dieron cuenta, dijeron algo que me puso a pensar. Luego el señor comenzó a decir que ya había hecho todo lo que quería en la vida, excepto tener nietos y que tenía a la mamá justo enfrente. Ahí fue que comprendí todo, pero ya era tarde para salir corriendo. Traté de explicar que eso no era posible porque su hijo y yo jamás volveríamos por miles de razones y ellos sólo lo justificaron, pusieron todo como si no hubiese pasado nada y me hicieron entender que sólo debía esperar como borreguito paciente.
Luego de ese pequeño episodio, cambió radicalmente el tema y hablamos de su juventud, de la universidad y de muchas otras cosas. Al llegar a su casa, me encontré con el montón de gatos. Yo adoro a 3 de sus gatos: Negro, Fita y Chocolate. Estuve jugando con ellos, hasta que llegó la hora de dormir. Debía hacerlo en su cama y fue extraño. Estar sola en la misma cama que muchas veces habíamos compartido, oler su perfume, utilizar el cobertor que usábamos cuando dormíamos en las tardes luego de la universidad, dormir en su lado de la cama y un montón de cosas más me hicieron vivir un estado emocional que no experimentaba hace casi un año. Todo eso hizo que quisiera ser la mamá de los nietos de sus padres, hizo que quisiera volver a dormir a su lado, hizo que me quisiera levantar con él abrazándome mientras me daba el beso de buenos días, hizo que quisiera ser la caraja que el ama. Me tomó mucho tiempo dormirme, pero cuando lo hice, estuve en paz. En la mañana cuando me desperté estuve tranquila, el problema fue cuando llegué a mi casa. Me dio una crisis, me sentía mal, recordé el estado miserable en el que estaba el año pasado, fue horrible. Todo eso hasta que mi hermano habló conmigo, me devolvió a la realidad y volví a adquirir la misma perspectiva de enero.
Esta situación me hizo ver que quizás debería romper los lazos con sus padres, pues ambos creen que su hijo y yo podríamos volver, cuando las cosas no son así. La situación entre su hijo y yo dista mucho de lo que alguna vez fue, y su manera de ver las cosas alteró por un momento mi manera de hacerlo. La lección de la semana fue: "No seas puta bruta, no te pongas a ti misma en situaciones que tú sabes que te harán daño. No imagines cosas que no van a pasar porque la única perjudicada serás tú". Una vez aclarado el punto, este es el único post dramático que me permito este año. Me lo regalo de Navidad, pero ya. Se acabó. No tienes permitido volver a pensar en esa clase de estupideces.
P.D. La canción del día es Impermeable, de Ha Ash. Es muy de niña cursi, pero no me importa.
jueves, 22 de noviembre de 2012
Confesión N°247: Estoy en constante cambio y movimiento
He vuelto a estar ausente durante un largo período, mis disculpas. La universidad me está quitando muchísimo tiempo y energía, así que a veces llego con ganas de escribir, pero ando tan agotada que prefiero gastar los 30 minutos o la hora que gastaré escribiendo, durmiendo. La verdad, no ha pasado mucho, aparte de que ahora me arreglo y todos lo notan y viven diciéndome lo bien que me veo. Justo ahora me mortifica el hecho de que no me gusta nadie realmente, porque sí, veo gente por la calle y me parece atractiva, trato con gente y me parece chévere, pero no me siento atraída de verdad por nadie, es como si andara en modo neutro por la vida, nunca antes me ha pasado esto.
Creo que me siento tan rara por eso. Yo estaba acostumbrada a que me gustara alguien y a que todo lo que hiciera girara en torno a esa persona, y no me malinterpreten, este hecho no es de Mi ex para acá, ha sido desde siempre. Recuerdo que cuando estaba en el cole me obligaba a ir todos los días para poder ver a los niños que me gustaban (esto, obvio, en diferentes períodos, no todos al mismo tiempo). El caso es que es extraño andar haciendo cosas para mí, dedicarme tiempo, quererme. Se siente raro, pero, extrañamente, est{a funcionando. Hago las tareas con tiempo, limpio la casa sin problemas, me despierto en la mañana, con mucho sueño, pero lo hago porque sé que si me quedo dormida la única que se meterá en problemas seré yo.
Me parece que esto tiene que ver con madurez. A veces me descubro planeando mi día en el autobús a las 5 y 30 de la mañana para que me dé tiempo de hacer todo y, aún así, el tiempo nunca es suficiente, creo que a mi día le están faltando unas 6 horas. A pesar de todo, me siento feliz. Yo no sabía el placer que daba hacer las tareas con tiempo o tripearme las guías que me leo, para luego aplicarlas seriamente a todo lo que tengo que hacer. Tampoco sabía qué tan duro tenía que trabajar para alcanzar lo que quiero hasta que este año comenzó. ¿Saben qué es lo mejor? Ahora que estoy organizada hay muchísima más gente en mi vida y aunque siempre tengo muchas cosas qué hacer, si me organizo, me da tiempo de compartir con ellos.
El viernes pasado fue lo máximo. Estuve en mi lugar favorito en el mundo con Mi compañera de retardos y con Joao. Salimos de clases se interpretación consecutiva de portugués y fue como si alcanzáramos el cielo, era viernes y seríamos libres por los próximos 2 días, Mi compañera de retardos y yo andábamos preguntándonos qué queríamos hacer y ambas terminamos gritando: "Vamos a Tierra de nadie". Aquello fue música para nuestros oídos, íbamos riéndonos y todo cuando nos encontramos a Joao. Compramos Palmeritas (son mi nuevo vicio) y fuimos a sentarnos. Mi compañera de retardos almorzaba, Joao corregía exámenes de sus alumnos y yo estaba acostada en la grama morseando y disfrutando el momento. Andábamos hablando de cosas con y sin importancia al mismo tiempo y fuimos felices durante toda la tarde del viernes.
El martes también fui a la tarde de Risas Azules, éste es un evento que organiza la universidad anualmente, durante la semana del Estudiante. Vienen muchísimos humoristas nacionales. Los destacados de este año fueron Laureano Márquez, Boby comedia y Alejandra Otero. A este evento fui con La Karateca y nos reímos un montón, pero tuvimos que írnos antes de que terminara porque era tarde y luego iba a ser difícil conseguir transporte.
Ahora, quiero pasar a otro tema. Últimamente mucha gente se está desahogando conmigo, no sé si esto es bueno o malo. Tengo la impresión de que lo hacen porque inspiro confianza y no tiendo a juzgar a la gente, normalmente los escucho, les doy mi punto de vista y ellos se van tranquilitos pensando en lo que deberían o no deberían hacer. Es extraño, porque saben que me cuesta mucho mantener secretos, sin embargo, lo hago, en la medida de lo posible. Lo importante es que últimamente no tengo a quién contarle lo que me pasa, nadie me inspira confianza y La futura médico potteriana anda extraña y La comunicadora que estudió Sociología anda ocupada. Está Mi compañero de aventuras, pero nunca es lo mismo contarle las cosas que te mortifican a un hombre que a una mujer. Tengo que ver qué hago al respecto, creo que eso es todo por hoy. Au revoir, terriens.
P.D. La canción del día es Animal, de Neon Trees. Creo que es por mucho mi canción favorita, la escucho a diario y me sigue gustando tanto como el primer día. ¡Sean felices!
domingo, 11 de noviembre de 2012
Confesión Nº246: Estas semanas han sido de aprendizaje
Bien, estas semanas ausentes del blog han sido de constante aprendizaje. Ya empecé la universidad y la verdad es que todo ha sido mucho más difícil de lo que imaginaba, pero me ha servido para darme cuenta de las cosas que me gustan y las que no me gustan. En estas 2 semanas desde que comencé las clases he descubierto que me encanta la interpretación, que no me gusta la traducción legal, pero que me fascina la traducción especializada. Durante las 3 últimas semanas me desagradó mi imagen física, me volvió a gustar mucho y me volvió a desagradar. También estuve a nada de volver a cometer errores del pasado, pero Dios siempre se apiada de mí, quita las cosas malas del camino y me deja seguir.
Durante estas semanas también he compartido con mis amigos de la uni y con los amigos que me han dado las casualidades de la vida. De hecho, el viernes fuimos a comer un grupo grande de amigos de la uni, estuvimos hablando acerca de cosas divertidas, dando vueltas en un centro comercial y viendo tiendas con cosas hermosas. Ese día terminé reuniéndome en la tarde-noche con La futura médica potteriana y con La comunicadora que estudió Sociología. Ese día también pasó algo curioso: me empezó a caer mucho mejor alguien que no soportaba.
También fui a una charla muy divertida que al mismo tiempo fue educativa. Era una charla con un neurólogo que me enseñó que el cerebro humano pesa entre kilo y cuarto y kilo y medio, se alimenta de proteínas y oxígeno, funciona mejor en las mujeres, y que necesita de amor y vínculo social para poder estar bien, además, necesita que uno deje el estrés atrás para que las neuronas no se mueran y para que todo funcione correctamente. Fue bueno porque me enseñó que mis sonrisas y las de los demás pueden brindar vida, me dejo en claro que mientras siga cargando recuerdos negativos, resentimientos y todas las cosas que hacen mal no me sentiré bien conmigo y seguiré causándome problemas, así que por sanidad mental, trataré de seguir dejando las cosas que hacen daño a un lado.
Otra cosa es que yo pensaba que tendría tiempo de volver al gimnasio y resulta que no me queda tiempo ni para dormir. Este horario me está matando, salgo de noche de mi casa y regreso también de noche. Ustedes no se imaginan lo deprimente que es esto. En este momento estoy cansada y lo peor es que no ando en época de exámenes, así que no quiero imaginar cómo será enero. Un último punto: probablemente no consiga novio en los próximos dos años. Esta carrera es demasiado absorbente, así que si antes no salía mucho, pues ahora menos; además, en el caso milagroso de que alguien que cumpla con la mayoría de mi lista de requisitos apareciera, estaría el punto de que tendría que soportar mi constante ausencia por culpa de la universidad. Ya veremos, pero esto es grave. A veces me hace falta que alguien me consienta.
P.D. La canción de esta entrada es Nine in the Afternoon de Panic! At the disco. Esta canción es algo viejita, pero me gusta mucho. La comunicadora que estudió Sociología ha estado pasándome música, pero es demasiado cortavenas como para andar poniéndola aquí y yo no ando despechada ni nada por el estilo. Por cierto, es raro que a uno no le guste nadie...
jueves, 18 de octubre de 2012
Confesión Nº245: Sigue pasando lo mismo porque siempre hago lo mismo: ¡nada!
Bien, los últimos 15 días han sido una especie de sube y baja. Primero que nada, tengo que pedirles disculpas, el blog permaneció en privado casi todo este tiempo por un descuido mío, sin querer apreté la opción de la privacidad en configuración y si no fuese por La comunicadora que estudió Sociología, continuaría así, de modo que ¡Gracias! Ya andaba imaginando cuentos extraños acerca de a dónde habían ido todos. Segundo, el día de mi cumpleaños alguien muy cercano me llamó y confirmé una sospecha que tenía hace algún tiempo. Al momento entendí a esa persona, pero ahora estoy un poco molesta por los engaños y por la falta de confianza. Tercero, a pesar de que odio cumplir años por experiencias desagradables del pasado, este cumpleaños la pasé bastante bien, fue la primera vez en 6 años.
Ya me inscribí en la uni, así que ése es un peso más que me quito de encima, no obstante, sé que este año querré lanzarme al Guaire justo a mitad de camino, el horario que me tocó no es del Señor y la cantidad de materias es enorme. No es posible que uno pase 37 horas a la semana nada más en la universidad, sin contar trayecto a la uni o a mi casa o cualquier otra cosa. También me encontré de nuevo con varias amigas de la uni que me hacían falta, como La bailarina de Pole Dance, la Karateca y Mi compañera de retardos, con quien, por cierto, viví otra aventura: por andar de salidas y brejeteras, terminamos botadas en El Trébol a las 7 de la noche (es una zona medio peligrosa y ya estaba súper oscuro), todo por no preguntar a dónde iba el autobús de PDVSA en el que nos montamos.
Otra cosa es que el tiempo que he estado alejada del blog me ha servido también para darme cuenta de que tal vez él y yo necesitamos darnos algo de tiempo y espacio (por si acaso, hablo del blog y de mí), creo que necesito buscar otra forma de terapia por el momento. Me he dado cuenta (y sí, sé que deben pensar que descubrí el agua tibia) de que no hago más que prometerme cosas que nunca cumplo y ya hasta yo me cansé de los mismos cuentos, con las mismas personas, de modo que creo que seguiré publicando como en los últimos meses, máximo una vez a la semana, una especie de resumen para que sepan que está sucediendo, pero no para dejar para mañana lo que puedo hacer hoy. Es necesario que a partir de ahora me centre más en hacer que en decir. Creo que es todo por ahora, la verdad han pasado muchas más cosas, pero me he dado cuenta de que prefiero mantenerlas en privado, en algún momento hablaré de eso. Nos estamos leyendo, ¡cuídense!
P.D. Hoy hay 2 canciones porque no pude decidirme por una sola. No tienen nada qué ver con la entrada, pero me encantan las 2. La primera es Horrible Person de Rooney, esta canción aparece en un comercial de Carolina Herrera que amo y la conseguí gracias a La comunicadora que estudió Sociología. La segunda es La de la mala suerte, de Jesse y Joy. Hace días escuché un pedacito y he estado tarareando el estribillo durante días. Hoy me senté a escucharla y la repetí como 10 veces porque es hermosa (no exagero). Listo, eso es todo. ¡Sean felices!
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