Hace varios meses mi segunda persona favorita en el mundo se fue demasiado lejos y desde entonces comenzamos a tener problemas realmente serios. Hoy, después de siete meses y algunos días, comprendí que amarlo muchísimo no me sirve de nada cuando mis planes van a la derecha y los de él a la izquierda, sobre todo cuando ninguno de los dos está dispuesto a renunciar a ellos.
Tuvimos una pelea, él me dio un discurso cursi, inútil y realmente innecesario. Yo pedí tiempo y lloré despidiéndome del pedazo de mí que se fue con él. Ambos dijimos cosas que sabemos que son mentiras, pero que nos hicieron sentir mejor en el momento. Lo que pasa es que no me apetece vivir en un país que odio y él decidió que este país le da miedo. Pasa que aunque decidiera vivir ahí no podría y si él decidiera hacerlo aquí no sería feliz. Pasa que en este caso no hay una tercera opción que nos complazca a ambos. Es por ello que no importa cuánto lo extrañe, no puedo regresar atrás para ser feliz de a ratos.
Si regreso será la misma cadena viciosa en la que he estado sumergida durante los últimos años. Y sí, extraño el tono que le daba al hola cada vez que me saludaba, la sonrisa tonta y sus intentos por hacerme reír, pero todo eso estaba siendo sustituido por peleas comenzadas inconscientemente. Tal vez después de todo lo mejor es que cada uno haga una vida alejado del otro. Y sí, es mejor que nos mantengamos así, pero eso no hace que se sienta bien. Presiento que lo seguiré extrañando por mucho tiempo.
Tuvimos una pelea, él me dio un discurso cursi, inútil y realmente innecesario. Yo pedí tiempo y lloré despidiéndome del pedazo de mí que se fue con él. Ambos dijimos cosas que sabemos que son mentiras, pero que nos hicieron sentir mejor en el momento. Lo que pasa es que no me apetece vivir en un país que odio y él decidió que este país le da miedo. Pasa que aunque decidiera vivir ahí no podría y si él decidiera hacerlo aquí no sería feliz. Pasa que en este caso no hay una tercera opción que nos complazca a ambos. Es por ello que no importa cuánto lo extrañe, no puedo regresar atrás para ser feliz de a ratos.
Si regreso será la misma cadena viciosa en la que he estado sumergida durante los últimos años. Y sí, extraño el tono que le daba al hola cada vez que me saludaba, la sonrisa tonta y sus intentos por hacerme reír, pero todo eso estaba siendo sustituido por peleas comenzadas inconscientemente. Tal vez después de todo lo mejor es que cada uno haga una vida alejado del otro. Y sí, es mejor que nos mantengamos así, pero eso no hace que se sienta bien. Presiento que lo seguiré extrañando por mucho tiempo.
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