sábado, 26 de noviembre de 2011

Confesión N°103: Todos se van

Es oficial, nadie quiere estar conmigo, nadie se queda conmigo. Mis papás se mudaron, mis hermanos sólo vienen a dormir, mi novio me dejó, mis viejos amigos perdieron interés de estar conmigo. Y me siento sola, muy muy sola. Cada vez que me siento así busco compañía en la comida, y por eso es que en los últimos 3 meses he ganado algo así como 10 kilos. Me siento horrible porque es como un círculo vicioso: la gente se va yendo y yo voy comiendo, y cada vez hay menos gente y cada vez yo como más. No es bulimia, no es anorexia, es alimentación compulsiva. Lo descubrí hace poco y no hay nada que pueda hacer al respecto. Siempre me digo que voy a bajar de peso y que cuando lo haga haré el montón de cosas que tengo pendientes o que quiero hacer, pero la realidad es que todos los días como y lo hago como una cerda. Esto hace que me encierre y que no tenga ganas de afrontar mis problemas, lo que a su vez produce que siga comiendo.

Me siento mal, me siento muy mal. Yo sé que me estoy haciendo daño y sé que eventualmente me voy a arrepentir de todo lo que me estoy haciendo, pero juro que no puedo parar. Todos los días lo intento, todos los días me digo que empezaré a cuidarme y a comer sano. Puedo hacerlo en la mañana, puedo hacerlo hasta mediodía pero en la tarde me entran los sentimientos de culpa, los recuerdos, la soledad y como, pero como sola porque no me gusta que me vean haciéndolo. Yo siempre he tenido problemas con mi cuerpo, pero ahora los problemas con mi cuerpo están ocasionando problemas psicológicos que al mismo tiempo producen más problemas con mi peso.

Yo quiero volver a ser sana como hace 2 años, quiero volver a estar feliz conmigo y que no me importe si él está o no porque no lo necesito para sentirme bien. Tampoco quiero que la falta de mis papás me afecte. Yo quiero volver a sentirme bien entre mis viejos amigos y que los nuevos en serio me quieran. Me siento sumamente patética al saber que me pasa esto y no poder hacer nada al respecto. Extraño mi vieja vida, extraño a la vieja yo. La vieja yo se lo hubiese contado a una de sus mejores amigas y alguna la hubiese ayudado, la nueva yo lo publica en un blog y cuando alguien le pregunta qué le pasa ella dice que nada, que está medio depre pero ya. Mi compañero de aventuras y mejor amigo siempre trata de ayudarme a bajar de peso sin saber todo lo que hay detrás. No me atrevo a decirle porque me da vergüenza que vea todo lo que escondo. Nunca puedo hablar con mi mamá porque siempre termina  diciéndome que estoy grande ya o me regaña por cualquier cosa. En este momento no hay alguien con quien pueda o quiera hablar de esto. Ya veré qué hago con mi vida.


P.D. Ésta es la única canción que suena en mi cabeza en este momento:


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