Los domingos son los peores días para estar en medio de una depresión. Todos están metidos dentro de sus casas sin hacer nada, incluyéndome. Son los días en los que tienes tiempo para pensar, para leer, para escuchar la música que te gusta con calma, para comer aquello que se te ha antojado toda la semana. Pero estás solo, o por lo menos yo lo estoy. Entonces comienzas a pensar en todo, comienzas a llorar como una tonta y no sabes por qué. Bueno sí sabes, pero se supone que no deberías hacerlo.
Hoy me pregunto qué estará haciendo, si está bien, si el frío infernal que hace allá no ha hecho que le dé gripe, si estará viéndose con alguien, si en serio lee esto o soy yo hablándole al viento y al resto de los mortales curiosos que entran aquí. También me pregunto si piensa en mí aunque sea una vez al día, si todavía me ama, si disfruta viendo cómo sufro, si en serio él piensa que me superará y será feliz con la persona que encuentre, si me extraña la mitad de lo que yo lo extraño a él, sobre todo hablar, pero cuando lo hacíamos bien, no como los últimos dos meses; si hay cosas que le hacen recordarme, si no le provoca agarrar el teléfono y marcar mi número aunque sea sólo para escucharme, si habla de mí con alguien porque se le escapó un recuerdo o si extraña mi voz y mis abrazos. Me pregunto si dejó de necesitarme, si no hay veces en las que le provoca agarrar un avión y hacer que todo se termine, si cuando ve al lado derecho de su cama no extraña mi cuerpo pegado al de él mientras recuerda nuestras vacaciones juntos.
Tengo miedo de quedarme estancada en eso. No puedo vivir preguntándome si está bien o qué está haciendo si él ni siquiera piensa en mí. Hace casi un mes que no sé nada de él y me siento como en un proceso de desintoxicación. Esta semana voy a visitar a sus papás y sé que eso me dejará mal. Yo sé que no debería sentirme así por él porque me ha lastimado muchísimo, pero es algo que no puedo evitar. Es como si el dolor que provoca se me olvidara con verlo o hablar con él. Lo extraño muchísimo y aunque quiero y trato de obligarme todos los días a dejar de hacerlo, juro que no puedo. Tengo miedo por el día que sepa que está con alguien, sé que ese día el corazón se me partirá en pedacitos chiquititos. Sí, hoy me siento mal y la depresión me está atacando.
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