jueves, 17 de noviembre de 2011

Confesión Nº91: Estoy en etapa de aceptación.

Terminé con mi novio de casi 4 años hace algo más de un mes. Yo no lo quería, yo lo amaba. Sí, así con todas sus letras A-M-A-B-A de amor, yo lo amaba a tal punto de que si hubiese necesitado de mí para vivir, hubiese hecho lo que fuera para que se quedara conmigo. Pero yo no le importaba de la misma forma. Yo le pregunté varias veces si haría lo mismo por mí y siempre dio la excusa de que su papá lo necesitaría más. Yo debí adivinarlo desde entonces. Terminamos porque él decidió quedarse con la posibilidad de una nacionalidad obtenida por medios que no son sinceros, la posibilidad del trabajo de sus sueños y de una casa y un carro. Todo eso vacío, pero a él no le importa (y a mí tampoco debería importarme, porque ahora es su vida y no la nuestra).

El caso es que hablamos hace poco después de varias semanas de no hacerlo. Antes de terminar, tuvimos varias peleas, entre ellas porque estaba fumando. Obviamente, en ese entonces yo quedé como una loca que no hacía más que formar líos y según él todo era mentira. Hablamos y está fumando. Entonces comprobé una vez más que cuando yo veo cosas, es porque en serio están pasando. También está tomando. No diré lo que pienso acerca de eso, sólo diré que estoy muy decepcionada. Seguimos hablando, y hablamos de diciembre, cuando venga por última vez. Quedamos en que nos veríamos una vez porque teníamos que hablar. Y sucedió lo inevitable: él hizo lo que un ex que deja a su novia no debe hacer. Yo me decepcioné tantísimo, que ya no queda casi nada. Se han roto la mayoría de los recuerdos bonitos, se ha destrozado la imagen que yo tuve que construirle para resguarlo de todo lo que hacía.

Ahora pienso que anduve todo este tiempo con un patán. Una persona egoísta que sólo se preocupa por sí misma, una persona que sólo es capaz de quererse a sí. Cada vez que él decía esas poquitas palabritas, yo sentía como se me partían las piecitas que formaban los buenos recuerdos. Porque era la forma en que lo decía y todo lo que implicaba. Yo en serio me estaba negando a creer en ese momento que yo había significado tan poco para él. Él no quería pasar un buen momento conmigo hablando y viendo una película (pero en serio), comiendo helados, caminando por ahí, no, él quería eso. Ahí se acabó todo para mí y entendí el "simplemente él ya no te quiere".

Cuando una persona deja de preocuparse realmente por ti, no te quiere. Cuando una persona te considera un estorbo en lugar de una presencia grata, no te quiere. Cuando una persona deja de buscarte, no te quiere. Cuando una persona se interesa más por los problemas de los demás que por los tuyos, no te quiere. Cuando una persona se aleja voluntariamente de ti, no te quiere. Cuando una persona considera que en lugar de preocuparte por ella estás interviniendo en su vida porque lo quieres controlar todo, entonces ya no te quiere. Todas esas me pasaron a mí y me da rabia. Me da rabia haberle dado tanto y haberme quedado con tan poco. Me da rabia haber ido en contra de lo que siempre creí y que me pasara todo lo que sabía que pasaría por ir en contra de lo que pensaba.Me da rabia haberme quedado con ganas de más y que él sea quien haya decicido dejarme.

Estuve guardando todo esto durante varios días porque no quise escribir molesta. Pude dejarlo de lado y no pensar en ello durante varios días pero la verdad es que estoy decepcionada y estoy entrando en etapa de aceptación. Él no es el príncipe azul que soñé toda mi vida, de hecho resultó ser un sapo muy feo. Él no me va a buscar diciéndome que no puede estar sin mí y que quiere que estemos juntos. Él no va a cambiar y no me va a tratar mejor. Él no me va a decir que me ama, porque de hecho, dudo que lo haga. Él nunca, nunca, nunca, va a ser el hombre que siempre soñé porque nunca quiso serlo.



P.D. Listo, lo dije. Y no se sintió bien, uno nunca se siente bien cuando tiene que dejarse los puntos claros cuando lo dejan. Y una vez más Adele me acompaña y me repito: si ella pudo, yo también.

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