Ayer intenté explicarme y explicarles cómo me sentía. No pude. Todas mis ideas venían de manera desorganizada a mi cabeza y decidí mejor escribirlas en otro momento. Hoy pasé el día haciendo casi nada. Salí a llevar algunas cosas que tenía pendientes y me dediqué a dormir y a complacer antojos. Mañana voy a la universidad y el cuerpo me pide que me quede durmiendo, mi cerebro dice que deje la flojera, obviamente le haré caso a él porque ya me fue lo suficientemente mal en el primer trimestre como para seguir con lo mismo. Hablando de eso, ayer fui con la psicóloga y me mandó a estudiar y salir lo mejor que pudiera para poder estudiar simultánea con psicología. Las cosas en mi casa están mejores, aunque no resueltas. Lo que no se termina de resolver es mi bendito problema con la comida y con mi ex.
Lo de la comida tiene que ver con falta de motivación y flojera. Si bien ya no como cuando me siento mal, muchas veces dejo de comer por flojera de cocinar, tampoco he ahorrado dinero para ir al gimnasio porque todo me lo gasto en comida en la calle. Creo que si sigo comiendo de esta manera pronto necesitaré un transplante de riñón, últimamente me han estado doliendo un montón. Otra cosa es que se suponía que este año ahorraría plata para pagar un seguro médico y poder deshacerme de los dolores de cabeza y de espalda, de la imagen de niña siempre gorda y básicamente de dos ligeros problemas que tengo desde la adolescencia (quienes me conocen saben a qué me refiero). Yo, la niña irresponsable dueña de esta taguara, me gasto cada céntimo que tengo (y de lo que no tengo también) en comprar porquerías para comer (en una semana he comido 4 veces en McDonald´s).
En cuanto a mi ex, todavía no sé qué voy a hacer con mi vida. Yo no quiero complicaciones, él no quiere complicaciones, entonces uno podría suponer que estamos por el mismo canal, pero resulta que no, porque no tenemos en mente el mismo tipo de complicaciones. Hace unos días hablaba con mi amiga karateka de peras y manzanas y cosas por el estilo y terminé recordando un montón de cosas. También hablé con la futura médico potteriana y yo misma decía que todo aquello que se complica demasiado debe cortarse de raíz. Voy a ser sincera y voy a decir que lo sigo queriendo, pero cada vez que hablo con él pienso en lo que hizo, en lo que podría estar haciendo y en lo que hará y no es agradable estar con alguien teniendo eso en la cabeza. Voy a ser todavía más sincera conmigo y me diré que él nos volverá a lastimar a todas si dejamos que pase de nuevo porque él quiere cosas muy diferentes a las que nosotras necesitamos.
Hablando con la psicóloga me di cuenta de algo, aunque ella no lo dijo: hay una delgada línea entre lo que queremos y lo que necesitamos. Yo lo quiero a él, quisiera esperarlo, quisiera que las cosas entre nosotros no fueran tan complicadas, quisiera que no hubiese una distancia tan grande entre ambos, tanto física como emocional, quisiera que ya no hubieran más heridas en ninguna de las dos partes, pero eso no es lo que necesito. Yo necesito a alguien en quien apoyarme cuando esté mal (eso fue muy seguido en los últimos meses, pero yo estaba sola), yo necesito a alguien que quiera estar conmigo y esté dispuesto a cargar con todo el paquete, yo sé que estar a mi lado no es fácil pero juro que tiene recompensas, yo necesito a alguien que tenga muy claro lo que quiere, yo necesito a alguien que me vea como a algo más que como una aventura de verano, porque esa etapa de mi vida ya pasó. Yo no necesito a alguien que se quiera casar conmigo, porque yo no sé si me quiera casar con alguien, yo sólo quiero a alguien que esté ahí siempre que lo necesite, a cualquier hora del día y por cualquier estúpidez.
Sinceramente, después de haberlo pensado cuidadosamente, no sé si pueda hacer lo que me había propuesto. Ya me di cuenta de que uno puede querer muchas cosas, pero la mayoría no son necesarias. Alguien que no respeta decisiones, sentimientos y que sólo piensa en sí mismo no es lo que necesito. Después de todo, ¿para qué sigo yo con todo esto si pareciera que todos los caminos con él conducen al mismo punto destructor?
P.D. Hoy va una canción en español de una bandita de rock colombiana que ha estado sonando toda la tarde/noche en mi cabeza. Esta canción de ellos que voy a dejar tiene mucho de lo que pienso ahora, y no sé pues, nunca me había sentido así. Estar consciente de querer algo que hace daño y estar dispuesta a renunciar a ello si las cosas no cambian es algo que nunca he hecho. Veremos qué pasa. Aquí les dejo No digas lo siento de Don Tetto.
Hola Fiore! te leo. un saludo
ResponderEliminarHola Nico! Eres que si la primera persona que confirma que me lee y yo ando en éxtasis Jajaja. ¿De dónde eres?
ResponderEliminarHola Fiore, soy español
ResponderEliminarHola de nuevo! :D Quieres que hablemos por otra parte.
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