domingo, 21 de febrero de 2010

Confesión Nº11: Los hombres están locos, pero las mujeres también


Hace unos días iba en el metro pensando en la inmortalidad del cangrejo, cuando se montaron la amiga de una amiga de la universidad y el novio. Ellos, como la típica parejita universitaria, andaban en una nota de miel sobre hojuelas. Bueno eso le hubiese parecido a cualquier persona. Yo, después de un análisis exhaustivo llegué a la conclusión de que cada uno andaba en su propio mundo, solo que el otro no lo sabía. También observé que:

1. Los hombres jamás le prestan atención a las mujeres cuando hablan porque están pendientes de verles los senos o de agarrarles el trasero. En determinadas ocasiones se aplican las dos.
2. Las mujeres jamás van a querer dejar de hablar, no importa que estén haciendo.
3. A los hombres, en algún momento, vas a parecerles fastidiosa. Eso si no te callas y los besas cuando los veas aburridos o entretenidos con alguna otra cosa.
4. Las mujeres pueden llegar a pensar que los hombres son unos desconsiderados con un único pensamiento. (Creo que no necesitan que aclare cuál es...)
5. Mientras las mujeres quieren un hombre para ser felices, los hombres quieren una mujer porque se cansaron de tener que memorizar nombres diferentes sin confundirlos y de no recordar con quien gastaron la quincena.

De esta forma podemos decir que las mujeres quieren un hombre para no trabajar más nunca después de conseguirlo, y los hombres quieren una mujer para tener sexo garantizado. La relación puede funcionar mientras que las partes involucradas no se enteren de las intenciones del otro. Para todos y todo lo demás, siempre existirán los resuelves.

*Este caso no aplica para todas las parejas. Si te sientes aludido al leer esto, es pura casualidad.

sábado, 20 de febrero de 2010

Confesión Nº 10: mi vida jamás será perfecta a este paso...


Escuchando a Guaco verdaderamente por primera vez en mi vida, me llevé una decepción muy grande, muy parecida a cuando Chávez me dijo que iba a devaluar el Bolívar y las inevitables consecuencias que eso me traería.

Una profesora me entusiasmó a inscribirme en un concurso de la Embajada Francesa que tenía como premio un viaje a Francia con la correspondiente estadía por un mes completito. Yo, en medio no sé si de mi inexperiencia, falta de mundo, inocencia o falta de información, (como quieran llamarlo) iba derechita a inscribirme después de pensarlo como 150 veces. ¡vamos! Que si Chávez me dañó mi viaje perfecto a mi país soñado, era hora de que el karma se apiadara de mí y me dajara soñar con Francia aunque fuese por 2 semanas... Pues resulta que últimamente el karma es cruel y realista y decidió joderme.

El caso es que para participar, necesito pasaporte, y ¿adivinen qué? Yo, la loca dueña de esta taguara, a mis 18 años de edad, no tengo pasaporte. Elemental, amiga mía, elemental, me diría Sherlock si estuviese aquí. Esto me hace sentir impotente, irresponsable, y fracasada porque en diciembre, cuando fui a sacar la cédula después de perderla en un acto de irresponsabilidad, dije que sacaría la cita para el pasaporte. Esto me hace recordar lo horrible, tedioso y fastidioso que puede resultar hacer trámites en este país. También me recuerda lo mucho que he deseado estos días que Donald Trump sea mi papá. Si ese fuese el caso, sobornaría a un empleado del ahora SAIME, (NPI de que significan las siglas) antes ONIDEX (¡éstas si me las sé! jajaja) y conseguiría mi pasaporte a la velocidad de la luz porque lamentablemente en este país ntodo funciona de esa manera.

Sé que algunos pensarán que por gente como yo este país está como está, solo quiero aclararles que pienso igual que ustedes, pero éste es un grave caso de desesperación. Esto no ocurriera si los entes gubernamentales funcionaran correctamente. Bueno, volviendo al otro punto, el caso es que el pana Donald no es mi papá, así que el tipo del SAIME tendría que conformarse con un falso coqueteo. Así que soy otra perdedora más y mi viaje a Francia sigue en stand by.

Ahorita, ahorita, lo único que me hace feliz es el recuerdo de la escena de ayer con mi mamá, que, contradictoriamente, es sobre infelicidad:

La loca: quiero ser hija de Donald Trump...
Mamá: ¡qué malagradecida! Se crean hijos, pero no condiciones.
La loca: ay mamá, ¡es solo por el dinero!
Mamá: ¿Cuánta gente con tanta plata hay que no es feliz?
La loca (¿pensamiento o chiste? interno) : si bueno, yo no tengo plata... ¿a dónde se fue mi felicidad?

Todavía no sé si mi mamá es más ingenua que yo. A lo mejor el dinero no hace la felicidad, pero resuelve problemas y créanme: sin el problema del pasaporte, sería mucho más feliz... Así que lo siento por mi madre y su teoría rota.

jueves, 18 de febrero de 2010

Confesión Nº9: Hay cada gente tonta en este mundo...

Nada mejor que empezar mi resolución carnavalesca de esta forma. Hoy llegando de la universidad me llevé la sorpresa de la vida al ver que la novia o ex novia (quien sabe...) del susodicho me agregó por Facebook. Eso definitivamente hizo mi día. Hoy, a exactamente 3 meses de no saber nada de él viene esa caraja a meter la pata de esa manera. ¿Por qué? Porque todos sabemos que la regla nro 1 cuando comienzas una relación con alguien es no agregar al ex a cualquier medio de comunicación posible. Esto me hace pensar en varias cosas:

1. La caraja no tiene amigos tan buenos como los míos que la halen por los cabellos ante soberanos errores.
2. Sigo siendo importante en la vida del susodicho y probablemente a ella la llama por mi nombre y eso la revienta, por eso quiere averiguar quién carrizos soy yo.
3. Ella rompió con él y quiere ver si él volvió conmigo (tranquila querida, yo no soy tú! ;)
4. Es una maniática que no soporta que el novio haya tenido otra antes de ella y por ello quiere deshacerse de mí.

Cualquiera que sea el caso, ella es una estúpida e inmadura que además de todo no sabe nada de la vida. Primero que nada, cuando se hace algo, se hace con decisión, así que a la próxima que quiera agregarme por FB, que no se arrepienta después de hacerlo porque mete la pata el doble. Segundo, si me quería agregar para mostrarme las fotos con él y decirme lo feliz que es a su lado, ¡lo hubiese hecho! Así nos hacía un favor a ambas: ella podía andar tranquila con su novio (después de todo el ladrón juzga por su condición) y yo tendría muchísima más motivación con mi resolución carnavalesca que parece ir por muy buen camino.

De cualquier modo, yo siempre dije que ella no era yo, y parece que se están dando cuenta, ¡lástima que sea tan tarde!

Confesión Nº 8: Quiero que pases lento


He decidido ser menos tonta. Me niego a continuar siendo tan soñadora e inocente como siempre porque resulta que la vida no está diseñada para vivirla de esa manera. Con esto quiero decir que si bien no podré olvidarte por completo, al menos haré lo posible por borrar posibilidades tontas de mi cabeza. Presiento que esto de hablar como si me estuvieras escuchando tampoco es una buena idea, por ello es probable que este sea el último post escrito así. Mi viaje sirvió para darme cuenta que si sigo con este modus operandi voy a acabar con lo poco que dejaste de mí cuando decidiste hacerme caso, es por ello que también he decidido dejar de encerrarme tanto en mí e interactuar con los demás. Me prometo a mí (la única habitante y responsable de este cuerpo en reconstrucción) haberme reparado completa para el próximo cumpleaños, el cual mientras más se tarde, más feliz me hará porque no quiero continuar poniéndome vieja.

domingo, 31 de enero de 2010

Confesión Nº 7: Todos van más rápido que yo


En esta época donde más es sinónimo de mejor: más calidad, más cantidad, más rápido, más flaca, más alta, más fuerte; siento que voy, pero mucho más atrás que los demás. Yo prefiero llevar mi propio ritmo, aunque ello a veces valga que no encaje en ningún lado. En ocasiones me pregunto si a este paso al mundo no le llegará un momento en que decida que está aburrido, que está cansado de escuchar las mismas historias con diferentes protagonistas y decida al fin que lo más interesante que puede hacer, es morir poco a poco e ir disfrutando lentamente de su sufrimiento. De hecho, creo que es exactamente lo que está pasando. En este momento el mundo está cansado del hambre, de las guerras, del montón de homicidios diarios, de los desastres naturales, de las reconstrucciones, de los viajes, las comidas, los chismes emocionantes que dejan de serlo en algún momento, del sexo con la misma persona, el sexo con diferentes personas, la falta de sexo, del trabajo, las fiestas, del alcohol, la playa y de Roma y París. Sin embargo, nadie hace nada por frenar la situación. Ya todos olvidaron vivir de otra forma.

Pienso que el mundo se está hartando de todo porque ahora puede con todo al mismo tiempo, porque eventos que antes eran magníficos porque ocurrían durante determinado tiempo, dejaron de serlo porque ahora forman parte de la cotidianidad. Yo, mientras tanto, sigo en mi mundo paralelo observando como pasa todo, llevando mi propio ritmo y pensando qué hacer cuando sea solo yo.

sábado, 30 de enero de 2010

Confesión Nº 6: Voy cambiando

Yo me juré que no escribía más de ti, pero descubrí que no puedo, porque, aunque odie la idea, soy una malpegada más de la vida. Últimamente me he descubierto bastante diferente de cuando te fuiste, y yo que pensaba que si un día te veía de nuevo podía decirte que seguía siendo la misma niña súper inocente, crédula y soñadora de la que tú, a lo mejor, en algún momento, te enamoraste...

Pero resulta que no, no soy la misma. En estos meses he cambiado tanto que como dice Alejandro Sanz: "Sigo teniendo la intención, de quererte hasta que se apague mi sol, eso es lo único que no ha cambiado". (A veces esta aseveración puede asustarme, me da miedo quedarme sola esperando por ti). Yo misma me he sorprendida cambiando. Son tantos mis cambios que puedo enumerarlos:

1. Bajé de peso, mucho más de lo que viste antes de irte.
2. ¿Te acuerdas de mi manía de comerme las uñas? Ya no lo hago más. Ahora quiero pintarlas de rosa chicle.
3. Ya puedo salir mega mamarracha a la calle, me da igual lo que piensen de mi atuendo.
4. Me he vuelto una completa asocial, odio tener que hablar con la gente. ¿Quieres saber lo peor parte? Pareciera que todos quieren hablar conmigo.
5. Estoy empezando a odiar el reguetón en todas sus formas, me tiene harta la música sin sentido. También aplica para la salsa de los autobuses.
6. Ya no gasto mi dinero en ropa.
7. Voy al gimnasio, pero sigo comiendo como vaca.
8. No almuerzo en Mc Donald´s, ahora yo preparo mi almuerzo.
9. Amo con locura el portugués. El francés aussi.
10. Me he vuelto menos temperamental.
11. Estoy consciente de lo que pueden hacer las palabras cuando no piensas antes de decirlas.
12. ¿Te acuerdas de lo de morir por una causa? Ahora entiendo perfectamente lo que querías decir y concuerdo en todo contigo, menos en la inútil forma en que pretendías hacerlo.
13. Me preocupo más por la política y me inquieta el futuro del país, cada vez se ve más negro.
14. Cada vez que huelo tu perfume puedo recordar sensaciones e imágenes. Ok, eso no es nuevo, pero pasa a cada rato.
15. Te veo en todos lados, a veces siento que estoy paranoica.
16. Pienso tanto en ti, que he dejado de pensar en otras cosas.
17. En algunas ocasiones, me he regocijado en el mal ajeno (Sí, monté mi pequeña fiesta cuando supe que habías terminado con la fulana. Tranquilo, lo pagué llorando por ti esa noche. Sorprendentemente, ha sido la única vez que lo he hecho y se lo debo a Elienny).
18. Ya no paso los despechos escuchando canciones tristes mientras lloro comiendo helado.
19. Por algún motivo, ya no como helado.
20. Ya no quiero estudiar psicología.
21. Además de idiomas, quiero estudiar letras y trabajar en una editorial como correctora de textos y traductora.
22. Ahora te extraño muchísimo más.
23. Pero a veces también te odio un poquito por hacerme caso cuando te dije que te fueras.
24. Solo me parecen lindos los chamos parecidos a ti en carácter y eso es grave.
25. Jamás me fijé en la forma en que me mirabas, hasta ahora. No tienes idea de cuanto daría para que me vieras así de nuevo.
26. Ya no camino hasta Zona Rental, ni me acuesto en Tierra de nadie sola, eso es demasiado triste cuando uno no tiene pareja.
27. Perdí mi carácter siempre alegre, siempre risas. No me preguntes porqué, yo también busco motivos.
28. Ahora si podríamos establecer conversaciones como nos gustan, lo juro.
29. A veces me desconozco. Espero que no te pase lo mismo.
30. He descubierto cierto placer escondido en cocinar.
31. Algún día quiero sentarme en una mecedora junto a ti, en una posada que tenga vista al mar y de la cual seamos dueños. (esto puede ser el sueño más irreal, estúpido, imposible, y rastrero de la historia, pero se vale soñar)

He cambiado tanto, que me da miedo que también tú lo hayas hecho. Me da miedo haber quedado enamorada de una imagen y no de quien en verdad seas. Ahora que recuerdo, hay otra cosa que no ha cambiado: aún sigo esperando que el tiempo pase más rápido.

Confesión Nº 5: Hoy pudo haber sido un día muy diferente

Pudimos haber estado juntos todo el día haciendo nada en el jardín del edificio donde vives. pudimos haber ido al cine a ver la peli que tengo mes y medio queriendo ver y después ir a comer a cualquier sitio. Pudimos haber ido al Ávila, todavía no la conozco, pero por lo que he leído y visto, no está en sus mejores momentos.

Pudimos haber ido a la reunión en casa de mi prima, así todas habrían podido conocerte al fin. Les hubieses caído bien. Pudimos haber ido a Galipán a satisfacer mi antojo de fresas con crema y me hubiese divertido llenándote la cara con ella, para después limpiarte con pequeños besitos. Pudimos haber ido a la playa, nunca fuimos y siempre quise hacerlo; ¡es algo que todavía me debes!

Pudimos haber pasado todo el día tirados en tu cama viendo cerros de películas y comiendo como cerdos. Pudimos haber salido con tus papás, aunque siempre me ponían nerviosa. Pudimos haber pasado el día en el Parque del Este viendo animalitos feos mientras les dabámos de comer entre beso y beso. Pudimos habernos escapado a cualquier sitio donde solo fuésemos tú y yo y las ganas de que fuese así eternamente.

Justo ahora, tú debes estar encerrado en tu cuarto mientras comes y yo estoy aquí, tirada en un mueble deseando cambiar un solo momento de mi vida.

domingo, 17 de enero de 2010

Confesión Nº 4: SOY UNA GALLA MÁS DE LA VIDA...

miércoles, 6 de enero de 2010

Confesión Nº 3: Hoy es una de esas noches...

Esta es una de esas noches en las que me quiero golpear por andar sin sueño. Normalmente, cuando eso pasa tiendo a hacer tonterías, por lo menos desde que lo conocí a él. La última vez terminé al frente de una cámara web con él en Estados Unidos y yo en este pueblo. Los detalles en este momento no son importantes. Antes, cuando él ni se asomaba en el horizonte solía escribir. Yo soñaba, desde que tenía doce, con ser una de las piezas brillantes de la literatura americana. Cuando él apareció pasó a ser el único sueño de mi vida.

Ahora que no está, que entendí que fui una galla más de la vida (como dice Elie) cuando le creí, porque hombre no es gente y yo debía tener eso guardado en el disco duro, retomo formalmente mi sueño y me comprometo a escribir, a escribir lo que sueño, lo que veo, lo que siento... Me comprometo también a dar lo mejor de mí al hacerlo, pero sobre todo, a no dejar que cualquiera haga desaparecer mis sueños, a hacer que el siguiente pueda lidiar con mis metas y se sienta complacido y orgulloso al ver que las logro.

Hoy es el mejor día para empezar el pacto con la ficción del que hablaba mi profesor de Lengua española. Empezaré a crear mundos en donde las cosas puedan ser como deben, aunque todo a mi alrededor sea lo contrario. Quiero comerme al mundo como si fuese el plato más bueno que haya probado. Hoy esoy segura de que lo haré.

Confesión Nº 2: Extraño sus abrazos

Hoy, sentada aquí, viendo tanto verde a mi alrededor y lo grande que es todo, me siento sola aunque hay mucha gente a mi alrededor. Hoy, después de muchísimo tiempo entiendo lo que él quería decir cuando hablaba de existencias vacías sin una causa para vivir. Hoy empecé a entender tantas cosas que decía... Hoy también decidí que voy a hacer de mi vida algo bello, sublime, inigualable. Hoy tengo ganas de tantas cosas... Subí un cerro enorme, y estando allá arriba me sentí tan chiquitita que decidí empezar a ser grande. Quiero cosas reales, ya no quiero príncipes azules montados en caballos dispuestos a rescatarme. Hoy quiero viajar, conocer, estudiar, sentirme feliz y vivir un amor único, sin importar su duración o su forma. Sin embargo, el querer todo eso no hace que deje de extrañar la sensación única que sentía cuando estaba entre sus brazos.