Bien, estas semanas ausentes del blog han sido de constante aprendizaje. Ya empecé la universidad y la verdad es que todo ha sido mucho más difícil de lo que imaginaba, pero me ha servido para darme cuenta de las cosas que me gustan y las que no me gustan. En estas 2 semanas desde que comencé las clases he descubierto que me encanta la interpretación, que no me gusta la traducción legal, pero que me fascina la traducción especializada. Durante las 3 últimas semanas me desagradó mi imagen física, me volvió a gustar mucho y me volvió a desagradar. También estuve a nada de volver a cometer errores del pasado, pero Dios siempre se apiada de mí, quita las cosas malas del camino y me deja seguir.
Durante estas semanas también he compartido con mis amigos de la uni y con los amigos que me han dado las casualidades de la vida. De hecho, el viernes fuimos a comer un grupo grande de amigos de la uni, estuvimos hablando acerca de cosas divertidas, dando vueltas en un centro comercial y viendo tiendas con cosas hermosas. Ese día terminé reuniéndome en la tarde-noche con La futura médica potteriana y con La comunicadora que estudió Sociología. Ese día también pasó algo curioso: me empezó a caer mucho mejor alguien que no soportaba.
También fui a una charla muy divertida que al mismo tiempo fue educativa. Era una charla con un neurólogo que me enseñó que el cerebro humano pesa entre kilo y cuarto y kilo y medio, se alimenta de proteínas y oxígeno, funciona mejor en las mujeres, y que necesita de amor y vínculo social para poder estar bien, además, necesita que uno deje el estrés atrás para que las neuronas no se mueran y para que todo funcione correctamente. Fue bueno porque me enseñó que mis sonrisas y las de los demás pueden brindar vida, me dejo en claro que mientras siga cargando recuerdos negativos, resentimientos y todas las cosas que hacen mal no me sentiré bien conmigo y seguiré causándome problemas, así que por sanidad mental, trataré de seguir dejando las cosas que hacen daño a un lado.
Otra cosa es que yo pensaba que tendría tiempo de volver al gimnasio y resulta que no me queda tiempo ni para dormir. Este horario me está matando, salgo de noche de mi casa y regreso también de noche. Ustedes no se imaginan lo deprimente que es esto. En este momento estoy cansada y lo peor es que no ando en época de exámenes, así que no quiero imaginar cómo será enero. Un último punto: probablemente no consiga novio en los próximos dos años. Esta carrera es demasiado absorbente, así que si antes no salía mucho, pues ahora menos; además, en el caso milagroso de que alguien que cumpla con la mayoría de mi lista de requisitos apareciera, estaría el punto de que tendría que soportar mi constante ausencia por culpa de la universidad. Ya veremos, pero esto es grave. A veces me hace falta que alguien me consienta.
P.D. La canción de esta entrada es Nine in the Afternoon de Panic! At the disco. Esta canción es algo viejita, pero me gusta mucho. La comunicadora que estudió Sociología ha estado pasándome música, pero es demasiado cortavenas como para andar poniéndola aquí y yo no ando despechada ni nada por el estilo. Por cierto, es raro que a uno no le guste nadie...
