domingo, 31 de enero de 2010

Confesión Nº 7: Todos van más rápido que yo


En esta época donde más es sinónimo de mejor: más calidad, más cantidad, más rápido, más flaca, más alta, más fuerte; siento que voy, pero mucho más atrás que los demás. Yo prefiero llevar mi propio ritmo, aunque ello a veces valga que no encaje en ningún lado. En ocasiones me pregunto si a este paso al mundo no le llegará un momento en que decida que está aburrido, que está cansado de escuchar las mismas historias con diferentes protagonistas y decida al fin que lo más interesante que puede hacer, es morir poco a poco e ir disfrutando lentamente de su sufrimiento. De hecho, creo que es exactamente lo que está pasando. En este momento el mundo está cansado del hambre, de las guerras, del montón de homicidios diarios, de los desastres naturales, de las reconstrucciones, de los viajes, las comidas, los chismes emocionantes que dejan de serlo en algún momento, del sexo con la misma persona, el sexo con diferentes personas, la falta de sexo, del trabajo, las fiestas, del alcohol, la playa y de Roma y París. Sin embargo, nadie hace nada por frenar la situación. Ya todos olvidaron vivir de otra forma.

Pienso que el mundo se está hartando de todo porque ahora puede con todo al mismo tiempo, porque eventos que antes eran magníficos porque ocurrían durante determinado tiempo, dejaron de serlo porque ahora forman parte de la cotidianidad. Yo, mientras tanto, sigo en mi mundo paralelo observando como pasa todo, llevando mi propio ritmo y pensando qué hacer cuando sea solo yo.

sábado, 30 de enero de 2010

Confesión Nº 6: Voy cambiando

Yo me juré que no escribía más de ti, pero descubrí que no puedo, porque, aunque odie la idea, soy una malpegada más de la vida. Últimamente me he descubierto bastante diferente de cuando te fuiste, y yo que pensaba que si un día te veía de nuevo podía decirte que seguía siendo la misma niña súper inocente, crédula y soñadora de la que tú, a lo mejor, en algún momento, te enamoraste...

Pero resulta que no, no soy la misma. En estos meses he cambiado tanto que como dice Alejandro Sanz: "Sigo teniendo la intención, de quererte hasta que se apague mi sol, eso es lo único que no ha cambiado". (A veces esta aseveración puede asustarme, me da miedo quedarme sola esperando por ti). Yo misma me he sorprendida cambiando. Son tantos mis cambios que puedo enumerarlos:

1. Bajé de peso, mucho más de lo que viste antes de irte.
2. ¿Te acuerdas de mi manía de comerme las uñas? Ya no lo hago más. Ahora quiero pintarlas de rosa chicle.
3. Ya puedo salir mega mamarracha a la calle, me da igual lo que piensen de mi atuendo.
4. Me he vuelto una completa asocial, odio tener que hablar con la gente. ¿Quieres saber lo peor parte? Pareciera que todos quieren hablar conmigo.
5. Estoy empezando a odiar el reguetón en todas sus formas, me tiene harta la música sin sentido. También aplica para la salsa de los autobuses.
6. Ya no gasto mi dinero en ropa.
7. Voy al gimnasio, pero sigo comiendo como vaca.
8. No almuerzo en Mc Donald´s, ahora yo preparo mi almuerzo.
9. Amo con locura el portugués. El francés aussi.
10. Me he vuelto menos temperamental.
11. Estoy consciente de lo que pueden hacer las palabras cuando no piensas antes de decirlas.
12. ¿Te acuerdas de lo de morir por una causa? Ahora entiendo perfectamente lo que querías decir y concuerdo en todo contigo, menos en la inútil forma en que pretendías hacerlo.
13. Me preocupo más por la política y me inquieta el futuro del país, cada vez se ve más negro.
14. Cada vez que huelo tu perfume puedo recordar sensaciones e imágenes. Ok, eso no es nuevo, pero pasa a cada rato.
15. Te veo en todos lados, a veces siento que estoy paranoica.
16. Pienso tanto en ti, que he dejado de pensar en otras cosas.
17. En algunas ocasiones, me he regocijado en el mal ajeno (Sí, monté mi pequeña fiesta cuando supe que habías terminado con la fulana. Tranquilo, lo pagué llorando por ti esa noche. Sorprendentemente, ha sido la única vez que lo he hecho y se lo debo a Elienny).
18. Ya no paso los despechos escuchando canciones tristes mientras lloro comiendo helado.
19. Por algún motivo, ya no como helado.
20. Ya no quiero estudiar psicología.
21. Además de idiomas, quiero estudiar letras y trabajar en una editorial como correctora de textos y traductora.
22. Ahora te extraño muchísimo más.
23. Pero a veces también te odio un poquito por hacerme caso cuando te dije que te fueras.
24. Solo me parecen lindos los chamos parecidos a ti en carácter y eso es grave.
25. Jamás me fijé en la forma en que me mirabas, hasta ahora. No tienes idea de cuanto daría para que me vieras así de nuevo.
26. Ya no camino hasta Zona Rental, ni me acuesto en Tierra de nadie sola, eso es demasiado triste cuando uno no tiene pareja.
27. Perdí mi carácter siempre alegre, siempre risas. No me preguntes porqué, yo también busco motivos.
28. Ahora si podríamos establecer conversaciones como nos gustan, lo juro.
29. A veces me desconozco. Espero que no te pase lo mismo.
30. He descubierto cierto placer escondido en cocinar.
31. Algún día quiero sentarme en una mecedora junto a ti, en una posada que tenga vista al mar y de la cual seamos dueños. (esto puede ser el sueño más irreal, estúpido, imposible, y rastrero de la historia, pero se vale soñar)

He cambiado tanto, que me da miedo que también tú lo hayas hecho. Me da miedo haber quedado enamorada de una imagen y no de quien en verdad seas. Ahora que recuerdo, hay otra cosa que no ha cambiado: aún sigo esperando que el tiempo pase más rápido.

Confesión Nº 5: Hoy pudo haber sido un día muy diferente

Pudimos haber estado juntos todo el día haciendo nada en el jardín del edificio donde vives. pudimos haber ido al cine a ver la peli que tengo mes y medio queriendo ver y después ir a comer a cualquier sitio. Pudimos haber ido al Ávila, todavía no la conozco, pero por lo que he leído y visto, no está en sus mejores momentos.

Pudimos haber ido a la reunión en casa de mi prima, así todas habrían podido conocerte al fin. Les hubieses caído bien. Pudimos haber ido a Galipán a satisfacer mi antojo de fresas con crema y me hubiese divertido llenándote la cara con ella, para después limpiarte con pequeños besitos. Pudimos haber ido a la playa, nunca fuimos y siempre quise hacerlo; ¡es algo que todavía me debes!

Pudimos haber pasado todo el día tirados en tu cama viendo cerros de películas y comiendo como cerdos. Pudimos haber salido con tus papás, aunque siempre me ponían nerviosa. Pudimos haber pasado el día en el Parque del Este viendo animalitos feos mientras les dabámos de comer entre beso y beso. Pudimos habernos escapado a cualquier sitio donde solo fuésemos tú y yo y las ganas de que fuese así eternamente.

Justo ahora, tú debes estar encerrado en tu cuarto mientras comes y yo estoy aquí, tirada en un mueble deseando cambiar un solo momento de mi vida.

domingo, 17 de enero de 2010

Confesión Nº 4: SOY UNA GALLA MÁS DE LA VIDA...

miércoles, 6 de enero de 2010

Confesión Nº 3: Hoy es una de esas noches...

Esta es una de esas noches en las que me quiero golpear por andar sin sueño. Normalmente, cuando eso pasa tiendo a hacer tonterías, por lo menos desde que lo conocí a él. La última vez terminé al frente de una cámara web con él en Estados Unidos y yo en este pueblo. Los detalles en este momento no son importantes. Antes, cuando él ni se asomaba en el horizonte solía escribir. Yo soñaba, desde que tenía doce, con ser una de las piezas brillantes de la literatura americana. Cuando él apareció pasó a ser el único sueño de mi vida.

Ahora que no está, que entendí que fui una galla más de la vida (como dice Elie) cuando le creí, porque hombre no es gente y yo debía tener eso guardado en el disco duro, retomo formalmente mi sueño y me comprometo a escribir, a escribir lo que sueño, lo que veo, lo que siento... Me comprometo también a dar lo mejor de mí al hacerlo, pero sobre todo, a no dejar que cualquiera haga desaparecer mis sueños, a hacer que el siguiente pueda lidiar con mis metas y se sienta complacido y orgulloso al ver que las logro.

Hoy es el mejor día para empezar el pacto con la ficción del que hablaba mi profesor de Lengua española. Empezaré a crear mundos en donde las cosas puedan ser como deben, aunque todo a mi alrededor sea lo contrario. Quiero comerme al mundo como si fuese el plato más bueno que haya probado. Hoy esoy segura de que lo haré.

Confesión Nº 2: Extraño sus abrazos

Hoy, sentada aquí, viendo tanto verde a mi alrededor y lo grande que es todo, me siento sola aunque hay mucha gente a mi alrededor. Hoy, después de muchísimo tiempo entiendo lo que él quería decir cuando hablaba de existencias vacías sin una causa para vivir. Hoy empecé a entender tantas cosas que decía... Hoy también decidí que voy a hacer de mi vida algo bello, sublime, inigualable. Hoy tengo ganas de tantas cosas... Subí un cerro enorme, y estando allá arriba me sentí tan chiquitita que decidí empezar a ser grande. Quiero cosas reales, ya no quiero príncipes azules montados en caballos dispuestos a rescatarme. Hoy quiero viajar, conocer, estudiar, sentirme feliz y vivir un amor único, sin importar su duración o su forma. Sin embargo, el querer todo eso no hace que deje de extrañar la sensación única que sentía cuando estaba entre sus brazos.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

1era confesión: yo escucho fantasmas

Yo soy una loca que escucha fantasmas donde no los hay. Constantemente, ante determinados hechos, y casi de forma divina, aparecen vocecitas en mi cabeza que tienden a decirme como pasarán las cosas. Yo, loca como soy, puedo imaginar sin ningún tipo de dificultad todo lo que ellas me dicen. A veces parecen cosas muy irreales para algunos, pero alguien una vez me dijo que el límite entre la ficción y la realidad no existe, y yo decidí hacerle caso. En el tiempo que tengo compartiendo con este fenómeno, o como quieran llamarle, he podido ver cosas bastante bizarras. En ciertos casos he necesitado contar lo que me dicen a los involucrados con obvias respuestas, por supuesto: estás loca (esta frase es más común de lo que me gustaría), eso es imposible, eso es irreal... Lo que ellos no entienden es que tengo muchísimo tiempo viendo como suceden las cosas ante mis ojos, transformando mi fantasía en realidad. Hoy, hoy es uno de esos días en que quisiera que desaparecieran las voces que me hablan, en los que solo quisiera ser sin estar, un día en el que sólo quiero caminar hasta perderme y dejar atrás las voces que me atormentan, pero desgraciadamente no puedo callar a mi consciencia y mucho menos deshacerme de la imaginación.