Antes de andar en mis días yo siempre ando mega sensible y siento que el mundo me odia y que soy yo metida en mi burbuja contra todos. Cuando ando en mis días odio al mundo, no me importa si el mundo me odia porque los odio a todos lo suficiente como para querer que me dejen en paz y sigo metida en mi burbuja contra todos. Hoy ando en modo Cruela y sí, ando en esos días del mes en los que me dicen que me debería sacar las cejas y les mento la madre y los mando al carrizo. Mi post anterior era sobre tener que estudiar un montón de historia de la Edad Media y el siglo XVI. Pasé la mañana estudiando, me agarró la cola de la vida, pasé media hora corriendo desde el metro hasta el salón de clases porque eran las 12 y 58 y yo tenía clase a las 12 y 45. Cuando llegué al salón no había nadie y me preocupé. Corrí por los dos pasillos, asomándome en cada salón, para terminar encontrándome un compañero de clases que me dijo que el examen había sido suspendido. Se podrán imaginar mi mentada de madre. Para colmo, la profesora había avisado anoche y yo no recibí el correo porque no lo anotó junto con todos los demás por culpa de mi lechina.
En el camino me había encontrado con mi mejor amigo y compañero de aventuras y ya se estaba yendo a casa. Me tocó llamarlo y seguir corriendo para alcanzarlo. El carajo estaba muerto de la risa diciéndome que nada más a mí me pasaban esas cosas y la verdad es que tiene razón. El caso es que apenas me escuchó hablando se dio cuenta de que ando en mis días (él siempre sabe, no sé por qué) y me dijo que ni modo, que por lo menos había salido temprano. Yo pensé que ni siquiera había entrado. Hoy odio al mundo, siento que toditos se pueden ir a la fregada y dejarme tranquila. Hoy me siento bien y además descubrí por qué yo estaba bien la vez que se fue en serio: no tenía problemas hormonales porque estaba flaca y no tenía largos períodos depresivos que me hacían verlo todo negro. Pienso que en serio debería bajar de peso, más allá de la cuestión estética.
Ser gorda me trae problemas emocionales espantosos y creo que dejar de serlo sería la solución perfecta para muchos de mis problemas, no para el más serio, pero al menos bajaría la intensidad de lo mal que me siento. Creo que más allá de proponerme algo como bajar de peso y meterme en una dieta rígida con su respectiva sesión diaria de ejercicio, debería proponerme comer bien, caminar más, subir todas las escaleras que pueda y dejar los dulces diarios. Así hice la vez pasada y 12 kilos desaparecieron como en 3 meses y medio. Sin ningún tipo de esfuerzo, dolor ni sacrificio y sin sentirme mal cuando me comía un dulce una vez a la semana porque sentía que me lo merecía. Además, los ejercicios eran la forma de olvidarme durante dos horas y media de todos los problemas y de sentir que podía hacer cualquier cosa. Sí, creo que eso es lo que necesito, increíble que tenga que ponerme en modo Cruela para evaluarlo todo fríamente.

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