miércoles, 25 de enero de 2012

Confesión N°142: Y ahora no sé qué se supone que haga con este tarantín.

Voy a empezar diciendo que hoy he dicho demasiados chinazos. Para aquellos que no saben qué son los chinazos, en Venezuela denominamos de esa manera a los comentarios con doble sentido. Los de hoy van desde dos arriba y dos abajo, hasta que mi compañero de aventuras me abre las piernas. Lean y no pregunten. Venezolanos, pueden reírse. Ayer no me comí el Magnum porque no lo conseguí y ando medio frustrada, sin embargo, el día de hoy estuvo excelente, obviando mi examen a primera hora de la mañana, por supuesto. La que no tenía Twitter me sorprendió y me acompañó casi toda la mañana en la universidad y luego bajamos juntas en el transporte junto con mi montón de amiguitos. Hoy me divertí muchísimo. 

Ya en serio, yendo al tema que me preocupa: no sé qué rumbo va a tomar este tarantín. Al principio, yo creé el blog para desahogarme cuando andaba despechada. Luego, cuando no lo estaba, escribía muy poco y era sobre la universidad, eso hasta que caí de nuevo en el guayabo y me quedé sola en mi casa,  entonces me hundí en la más profunda depresión y siempre había material posteable. Las cosas no han cambiado mucho, pero decidí dejar de lado lo que no puedo cambiar y acomodar todo aquello que está en mis manos. Lo que me tiene preocupada es que yo siempre posteaba cuando estaba mal, y aunque en las últimas semanas he estado bien, esto se está transformando en una especie de diario. 

Yo sé que hay gente que le gusta husmear en la vida de los demás, y aunque la mía no es la cosa más divertida del mundo, hay elementos salvables. Además, seamos realistas ¿a quién no le gusta ver qué siente y piensa una tipa despechada? Ahora que ya pasé la etapa corta venas, la de rabia, la de tristeza y ando en modo aceptación, me preguntó qué voy a postear aquí. Porque ya yo tengo un blog donde posteo contenido ique literario y tengo un Twitter donde twiteo mis pensamientos simples. También tengo un Facebook casi en desuso,
pero sigue abierto porque por ahí hablo con gente. Entonces, ¿qué se supone que haga aquí? ¿Una especie de diario de niña de colegio en el que pueda ver de manera digital los momentos por los que he atravesado? Supongo que el tiempo lo dirá, pero eso me tiene preocupada, no quiero ser otra niña wannabe writer y aunque no considero que nada de esto sea material literario, una escritora que se respeta no anda haciendo estas cosas. Ayudaría mucho que ustedes opinaran, a pesar de que sé que voy a tener que tomar una decisión sola porque ustedes nunca hablan.

P.D. La canción de hoy no tiene nada que ver con este día perfecto, excepto que esta mañana iba con mi compañero de aventuras en el metro y la escuchamos juntos y ya luego pasé todo el día tarareándola y cantándola al punto de que ya me tiene harta. La dejo aquí para ver si deja de perseguirme por lo que resta de día: Never gonna leave this bed de Maroon 5.


martes, 24 de enero de 2012

Confesión N°141: Esto es raro, pero se siente bien.

Estoy aquí escribiendo y tengo ganas de comer un Magnum (los venezolanos saben qué son, los que no, es un helado de mantecado con cobertura del mejor chocolate del mundo y almendras). ¿Saben las películas de los 90 en las que Meg Ryan y Sandra Bullock eran las protagonistas? Bueno, yo me siento como ellas en esas películas. Ando en pantalones cómodos, camisa suelta y un peinado despeinado, pensando en cómo haré el examen de filosofía del siglo XVII en francés (esta vez el tema sí es interesante, de hecho debería escribir aquí de ello), en la flojera que tengo de buscar escritoras portuguesas hasta 1975, en las pocas ganas que tengo de ir mañana a la uni, a pesar de que tengo examen y en que tengo una casa que acomodar y sé que dentro de 2 horas me dará sueño porque ahora parezco una gallina.

A pesar de todo eso, siento que mi vida está bien. Está bien porque estoy empezando a dejar de lado las cosas que no me gustan y mis papás se están dando cuenta. Está bien porque pareciera que ellos se están dando cuenta de lo que están haciendo y que quisieran enmendar el error. Está bien porque ya no soy la nubecita negra que iba caminando por la calle recogiendo sólo malas energías y enfermándose. Está bien porque aunque Murphy a veces me agarra como su perrita durante todo un día, yo puedo tomármelo con soda y reírme en el proceso. Está bien porque ya no tengo llanto reprimido. Está bien porque ya no escribo pensando en qué va a pensar mi ex mientras lee lo que escribí. Está bien porque yo sé que en algún momento de la que espero sea una larga vida, volveré a encontrarme con él y podrá contarme su parte de la historia, pero también está bien porque sé que sólo quiero eso. Por último, mi vida está bien porque tuve el valor de pedir ayuda a una completa desconocida para conseguir herramientas que me permitan arreglar todo aquello que está mal y ése, creo que es el mejor indicador de que voy por el buen camino. 

Después de todo eso yo siento que estoy sólo caminando en un parque mientras suena alguna canción pop/rock cursi  justo como en las películas románticas de los 90. De hecho, creo que mañana ayudaré a esa sensación yendo a caminar desde la uni hasta Zona Rental con el reproductor encendido con la canción que estoy escuchando. ¿Saben? Ahora que veo, me encantan las tragedias y los clichés. Creo que por eso estoy tomándome con soda todo esto. Pero ya en serio, ¿sería mucho pedir que apareciera algún desconocido inteligente al rescate? Extraño tener a alguien 24/7 para hablar de cosas interesantes sin parecer nerd. 

P.D. Esta semana no he comido dulces, de hecho creo que perdí algo de peso, y como todavía no logro sacarme de la cabeza el Magnum del principio, iré a comprar uno. La canción que escucho es All we are de OneRepublic (¡estoy enamorada de ellooosss!) y se la dedico a él, aunque sé que ya no me lee.


lunes, 23 de enero de 2012

Confesión Nª140: Mi vida vuelve a estar llena de sorpresas

Hoy ha sido un día extraño. Caminé 5 estaciones de metro, estuve en un parque con mi compañero de aventuras y mi compañera de retrasos e hice cosas que tenía pendientes. Este día comenzó como tenía tiempo que no comenzaban mis días: no quería levantarme porque tenía sueño. No saben lo feliz que me sentí cuando los ojos se me cerraban solos.

Salí tarde de casa por problemas telefónicos con mi mamá y mi compañero de aventuras me esperaba. Leí sobre Inés de Castro y Don Pedro, el cruel mientras mi mejor amigo miraba por la ventana. Llegamos a Caracas y llegó el caos. Caminamos como locos buscando cómo llegar a la universidad y como no conseguimos, decidí que me quería quedar en el Parque del Oeste. Mi compañero de aventuras al principio se mostró reticente, luego se rindió y terminamos riéndonos viendo adultos mayores haciendo bailoterapia con palos de escoba (cosa que personalmente considero graciosa).

Un poco más tarde, se nos unió mi compañera de retardos con sus cuentos locos y entonces fuimos felices los tres. Nos corrieron del parque porque, según el portero, ningún parque en Caracas abre los lunes y entonces comenzó nuestra odisea. Caminamos 4 estaciones de metro, hicimos transferencia, hablamos y nos reímos en el proceso. Llegamos a la uni y desayunamos sentados en la cafetería como la gente normal. Apareció el profesor con el que teníamos examen (porque sí, teníamos examen y no llegamos, #graciametroTQM) y nos dijo para hacerlo el miércoles. Mis amigos fueron felices. Yo decidí ir a hacer el montón de cosas que tenía pendientes, así que fui a sacar el carnet, en el que salí medianamente decente, y luego fui al psicólogo para hacer la cita.

Mi sorpresa fue grande cuando descubrí que me atenderían en ese momento. Hablé de manera bastante general porque hoy la psicóloga sólo estaba tanteando el terreno, sin embargo, me dijo muchas cosas importantes: tengo demasiadas responsabilidades, tengo que encontrar mi verdadera vocación y tuve un novio queme violentaba psicológicamente. Eso último me hizo llorar porque ella lo dijo de una manera fría e impersonal, pero para mí significaba pasividad, haber dejado que me lastimaran y no hacer nada al respecto. Para mí fue escuchar de labios de otro lo que yo me negué por muchísimo tiempo, y sí, puede que yo no me haya quedado atrás, pero fue él quien comenzó. 

Al salir del consultorio respiré profundo, me limpié las lágrimas y después me sentí tranquila y sonreí, sonreí porque estoy empezando a hacer las cosas bien de nuevo y porque ella me aseguró que todo pasaría y yo le creí. Y sé que todo va a estar bien y sé que ya nadie me volverá a dañar. Sí, empezar a sanar se siente muy bien. 

P.D. Algo está cambiando de Julieta Venegas no deja de sonar en mi cabeza y es raro porque no me agrada mucho, de hecho pienso que ella es algo rara. Por los momentos quiero ver qué otras cosas pasarán en los próximos meses y cómo voy cambiando en el proceso. ¿Pueden creer que esté llena de expectativas?


domingo, 22 de enero de 2012

Confesión N°139: Todo va a estar bien.

Yo he estado tratando de escribir pero resulta que no me sale, yo creo que se debe a que ahora estoy pensando mucho más en lo que digo y en la manera en la que lo digo, a que ya no ando con las hormonas desajustadas (sí, soy una niña libre del SPM) y a que me di cuenta que no vale la pena aferrarse a cosas que no aportan nada bueno a tu vida.
 
Me encanta que en lugar de estar con ganas de tirarme al Guaire, yo estoy tratando de pasar página, y con esto no quiero decir que ya no me duela, pero eso de las conductas  autodestructivas, de la hipocrecía y del te amo a una persona que no se tiene un mes de conocer es como absurdo y me habla mucho del tipo de persona que es, así que decidí dejar todo eso atrás por el bien de los Estados Unidos de Fiorella y buscar estar feliz mientras decido qué hacer con mi vida. 

En el proceso de dejar eso atrás me llevé una decepción enorme, me di cuenta de cosas que no veía por estar de idiota empeñada en cosas que no deben ser. Yo no me había dado cuenta de que el dicho que dice que Dios sabe por qué hace las cosas era cierto hasta hoy. Yo no estaba enamorada, estaba enferma. Estaba enferma de tristeza, de soledad, de inestabilidad. Me volví adicta a sentirme chinche, a los ires y venires y a que me trataran mal. Lo bueno fue que me dejó a tiempo, porque sí, me dejó y fue una de las pocas cosas buenas que hizo por mí.

Yo sé que ahora en el sueño rastrero de la posada con vista al mar estoy sola, y estar sola siempre da miedo, pero hoy, después de haber atravesado por todo eso, puedo decir que me da más miedo seguir como estaba. Yo me estaba dañando lentamente, tanto física como mentalmente, así que al paso que iba no llegaría ni sola ni acompañada a la posada. Hoy me toca buscar acompañante y aunque comenzar de nuevo siempre produce nervios y expectativas, yo sé que todo va a estar bien. 



P.D. Es increíble la diferencia entre este post y los de hace dos meses. Me gusta que el tiempo esté surtiendo efecto. Esta canción me gustó un montón, la descubrí hoy. No tiene mucho que ver, pero no importa.

viernes, 20 de enero de 2012

Confesión N°137: Ando reencontrando a la mujer que hay en mí.

Cuando empecé con mi período depresivo, como en enero o febrero del año pasado, yo empecé a descuidar la manera en la que era vista por los demás. Yo salía de mi casa como una loca, casi que sin peinarme. Cuando mi período depresivo estuvo en su apogeo se podrán imaginar como lucía yo. Hoy, gracias a todos los Dioses de todas las religiones que hay en el mundo, estoy volviendo a parecerme a mí. Toda esta semana he procurado arreglarme y parecer gente y la verdad es que ha dado resultado, porque no sólo yo he visto el cambio, todos mis amigos y compañeros de clase lo han notado. 

Ver cómo cambié tan de repente me hizo pensar en muchas cosas. Lo primero que me pregunté fue por qué yo me había convertido en esa persona que veía (o mejor dicho, que no se veía) en el espejo. Luego empecé a preguntarme por qué dejé que esa persona se quedara conmigo durante tanto tiempo, porque esa en realidad no era yo. Por último, me pregunté por qué me dejé vencer por todos mis problemas, porque al hacerlo, me estaba perdiendo a mí y yo soy la única persona que no se puede perder de mi vida. Cuando terminé de pensar, la única respuesta que obtuve fue que por un tiempo, se me había olvidado pensar en mí, se me había olvidado quererme. 

Hoy, después de ver como metí las dos patas hasta la cintura, no quiero hacer otra cosa más que pedirme disculpas. Pedirme disculpas por dejar que mis problemas con un carajo que no valía la pena me afectaran tanto, pedirme disculpas por dejar que los líos con mis papás, sobre todo con mi mamá, me destruyeran, pedirme disculpas por dejar que los problemas económicos me agobiaran, pedirme disculpas por no ser capaz de superarlos y seguir adelante, pedirme disculpas por haberlos querido tanto a ellos durante mucho tiempo y haber olvidado quererme a mí. Me siento como una tonta por haber olvidado lo que repetía la psicóloga de mi colegio de monjas cada vez que hablaba con nosotros: primero yo, segundo yo, tercero yo y luego, si puedo, me acuerdo de los demás. Un consejo tan tonto y tan egoísta se me olvidó durante mucho tiempo y me dañé un montón. Lo bueno es que me di cuenta y todavía no es tarde para hacerlo. Mi nuevo amiguito, el realista  de cabello negro, me  ha ayudado un montón con sus consejos aleatorios. Estoy empezando a estar feliz (yo digo estar porque no creo en el ser feliz), así que creo que estoy volviendo a quererme y esto se siente muy bien jajaja. 

P.D. Había pensado escribir una comparación para esto último, pero al final decidí que no. Cuando la recuerde en el futuro me reiré un montón. Esta canción que voy a dejar es justo lo que siento ahora, todavía no hay nada escrito, así que me voy a tirar al vacío con un grito y las manos arriba a ver que pasa (es una metáfora).



martes, 17 de enero de 2012

Confesión N°136: He descubierto que a veces me gusta hacerme la víctima.


He descubierto que probablemente me cueste un montón olvidarme de él. El motivo, más que  quererlo un montón (que sí lo quiero, pero pasará) es que me gusta ese estado de dama en apuros esperando que llegue el caballero con su armadura (oxidada o no) para salvarla. A mí me gusta estar triste y tener ganas de escribir y no tener ni puñetera idea de lo que me depara el futuro. A mí me encanta imaginarme cómo serán las cosas y luego descubrir que la vida jamás será como siempre imaginé que sería. Yo adoro ese estado de reconstrucción y de esperanza que viene luego de terminar una relación. También la sensación de alivio y las ganas inmensas de que todo sea diferente cuando sé que las cosas no cambian. 

Yo soy una completa romántica, aunque jamás he apoyado la idea pendeja de la perfección. Yo no creo en la monogamia, pero me encantaría encontrar a alguien que me quiera para toda la vida, alguien cuyo amor sea incondicional. Yo sé que muchos pensarán que estoy loca y que es imposible que el amor verdadero vaya acompañado de terceras personas, pero ¿no consideran que estar amarrados a alguien de por vida es fastidioso? Yo creo que ésta es la causa del fin de las relaciones hoy en día. Yo digo: todos sabemos que en algún punto de una relación alguno de los dos miembros (o los dos) termina queriendo experimentar con alguien más, y en algunas ocasiones esto no quiere decir que te quieran menos, sino que es necesario un respiro en medio de toda la monotonía. 

Lo que quiero decir  es que yo no creo en el típico final feliz con la casita, los perritos y el montón de muchachitos, porque tarde o temprano todos terminamos cansados de la perfección. En cambio creo en la libertad, en el amor verdadero, en la decisión con convicción de pasar el resto de tu vida con alguien porque quieres hacerlo y no porque debes. Creo también en la honestidad, en las miradas tiernas de agradecimiento y en la cooperación en un medio en el que todos somos considerados iguales. Después de leer esto muchos pensarán que pienso así luego de que terminé con el corazón roto, pero no. En el paréntesis que representaron esos casi cuatro años en mi vida, yo comencé a creer en el matrimonio, en los muchachitos, en la casita, en el maridito y en la vida perfecta a causa de la persona que estaba conmigo en ese momento.

 Esa persona quería todo eso y yo estaba tan cegada por mi “amor” que en ningún momento me puse a pensar si realmente valía la pena dejar de lado lo que había comenzado a creer a partir de los 13, cuando descubrí que el mundo no era como Disney me había dicho toda la vida que era.  Hoy, después de haber cerrado gran parte de ese capítulo en mi vida, puedo decir que vuelvo a retomar todo aquello que siempre creí. Y sí, volveré a creer en mis historias trágicas que nunca son perfectas y volveré a enamorarme sola y me seguiré consiguiendo a sapitos que tendré que besar hasta al cansancio. Todo eso hasta encontrar a la persona que espero, porque sí, a mí me encanta hacerme la víctima, ¿y qué?

P.D. Esta vez  quiero escuchar My happy ending de Avril Lavigne. ¿Que por qué? Pues porque me da la gana. ¡Sean felices, niños! (Este post fue escrito el 07/01/12, cuando andaba sin internet).


Confesión N°135: Ésta era una entrada totalmente diferente, pero después me di cuenta de que no valía la pena y decidí dejarlos picados imaginando sobre qué fue el post anterior.

sábado, 14 de enero de 2012

Confesión N°134: No estaba muerta, andaba de parranda.

Jajaja es mentira, pero ojalá. Estas dos últimas semanas han sido algo así como una montaña rusa y sólo me he encargado de subir las manos y gritar de miedo y de euforia al mismo tiempo. Ya empecé clases y esta semana tengo un montón de exámenes acerca de historia portuguesa y la legalización de la marihuana (sí, temas locos, no pregunten). Le bajé dos a mi intensidad con mi crisis y puedo decir que estoy mucho mejor, I´m not a stalker anymore. Estuve dos semanas sin internet por problemas técnicos y puedo decir que las sentí como una muerte lenta, sin embargo, sirvieron muchísimo para ayudarme, la verdad es que necesitaba desconectarme un poco de aquí y estar con gente.

Año Nuevo estuvo muy bien, pero la semana siguiente fue espantosamente aburrida, lo bueno fue que aproveché para leer. Me leí un libro excelente llamado Criadas y señoras en español, pero su nombre original es The Help (prometo hacer un post sobre este libro, se lo merece). También tuve problemas de salud y hoy finalmente pude ir al médico luego de estar toda la semana asustada. Pasé toda la semana pensando en cáncer de cuello uterino, embarazos ectópicos, abortos, tumores y vainas por el estilo luego de asustarme en serio por pasar casi 3 meses con el período. Lo bueno es que no había nada de eso. Tengo problemas con mis hormonas (quiero creer que eso explica todo mi drama) y terminé enterándome que también tengo problemas con el colon (problema familiar) y que mi estrés es lo que me está causando este montón de problemas, así que me mandaron dieta y el doctor me regañó por la manera en la que llevo mi vida, por lo que me mandó a bajarle dos a mi intensidad porque sólo tengo 20 añitos (a mí me parecen una eternidad).

He mantenido mi promesa de mantenerme arreglada y ha estado dando resultados, sólo que no los que espero. Supongo que estoy esperando demasiado. Hoy por lo menos se me acercó un muchacho muy simpático y establecí conversación con él. Nada importante, pero son cositas que me hacen sentir que estoy saliendo adelante. No obstante hay dos carajos que me gustan en serio pero (siempre hay peros) hay pequeños detalles técnicos con ellos: uno tiene novia y el otro me ve sólo como amiga. Voy a ser sincera y diré que me gusta mucho el primero, muchísimo, hace años que no me gustaba tanto alguien, siempre me lo encuentro en escaleras, pasillos, esperando el transporte, en la facultad (que está lejos de la escuela) y se me queda mirando como esperando que lo salude porque de un tiempo para acá comencé a ignorarlo. Lo que pasa es que yo me conozco perfectamente y sé que me voy a enamorar como una pendeja y el carajo tiene todos los siglos del mundo con la novia, y como yo sé lo que es estar con alguien por siglos, no me pienso meter ahí.

El carajo es justo mi prototipo de hombre: súper alto, súper blanco, cabello oscuro y con la ligera pancita que me da la seguridad de que no es un narciso. Es inteligente, muy inteligente y además tiene ese aire de arrogancia que me saca la piedra pero al mismo tiempo me encanta. Por eso no le hablo, por eso no lo saludo, por eso me hago la loca cada vez que me busca con la mirada: coño, yo no soy una rompenoviazgos. Yo sé lo que se siente que se te acabe todo con alguien con quien creías que ibas a estar para siempre, además yo siempre he dicho que si se lo hacen a otras, también te lo pueden hacer a ti. El otro también me gusta mucho, pero no tanto como el primero y como me ve sólo como amiga (o al menos eso creo) prefiero dejarlo así porque los novios se van, pero los amigos duran para siempre. 

El 23 consigo mi cita con el psiquiatra, espero no necesitar antidepresivos, aunque sería muy interesante ver qué se siente andar drogada legalmente por la vida. También estoy mega feliz porque averigüé y resulta que con mi promedio si puedo pedir simultánea con otra carrera. Esta semana, luego de los exámenes, comienzo a practicar interpretación para decidir qué hacer por fin con mi vida, si voy a ser intérprete y traductora o sólo traductora. La verdad, luego de ver todo esto, puedo decir que estas dos semanas han sido una especie de bálsamo para mis heridas. Me siento mucho mejor y las cosas comienzan a estar mejor. Ahora supongo que es verdad el dicho que dice que el momento más oscuro es justo antes del amanecer. 

P.D. Gracias a mi amiguita la que se disfraza redescubrí a Pink y la verdad es que me gusta un montón. Aquí les dejo So what que me gusta mucho. No me di cuenta de lo mucho que escribí hasta que llegué aquí.