miércoles, 11 de agosto de 2010
Confesión Nº 38: Son las 5 de la mañana y yo todavía ando pensando...

Mi segunda persona favorita en el mundo me dejó un libro que podría pasar a ser mi libro favorito, y es que últimamente no me he podido sacar de la cabeza todo lo que allí dice y eso me había pasado sólo una vez anteriormente. La combinación de ese libro, junto con la película que vi por no tener sueño y las ideas que me rondan la cabeza hace dos semanas han hecho que empiece a cambiar de parecer en cuanto a lo que es verdaderamente prioritario.
Yo, la loca dueña del mundo vasto que es mi imaginación, he empezado a diseñar un plan a futuro que está bastante lejos del happy ever after, y es que comencé a preguntarme si eso realmente me llenaría y si me sentiría completamente feliz. No digo que no lo quiera, pero es que definitivamente necesito hacer demasiadas cosas antes de tener el conector "de" pegado a mi nombre, ya que eso no sólo denota unión, también lleva consigo compromisos y soy y seguiré siendo muy joven para eso por mucho mucho tiempo.
He empezado a pensar en que es lo que pasa cuando dejas de ver el mundo como un niño que se sorprende ante todo lo que ve y conseguí la respuesta rápidamente: te pasa lo que ahora me pasa a mí. Tu vida gira en torno a una sola cosa, dejas de tener tiempo para ti y para las cosas que quieres porque te de flojera dedicarte algo de tiempo de calidad, pierdes las ganas de hacer las cosas que debes y quieres hacer y comienzas a sentirte decepcionado de lo que eres.
Para ser felices es necesario estar conectado con ese niño interior que está siempre cargado de curiosidad, y yo he decidido volver a llenarme de curiosidad y de ganas de hacer las cosas, aunque normalmente todas las cosas llevan un sacrificio, ésta, desgraciadamente, no está excenta, pero espero que se tarde en llegar. También espero que mi yo del futuro lea esto, por si se le olvida algún día ver el mundo con ojos de niña... Por lo pronto nos queda seguir soñando que podremos lograr todo lo que queremos.
Yo, la loca dueña del mundo vasto que es mi imaginación, he empezado a diseñar un plan a futuro que está bastante lejos del happy ever after, y es que comencé a preguntarme si eso realmente me llenaría y si me sentiría completamente feliz. No digo que no lo quiera, pero es que definitivamente necesito hacer demasiadas cosas antes de tener el conector "de" pegado a mi nombre, ya que eso no sólo denota unión, también lleva consigo compromisos y soy y seguiré siendo muy joven para eso por mucho mucho tiempo.
He empezado a pensar en que es lo que pasa cuando dejas de ver el mundo como un niño que se sorprende ante todo lo que ve y conseguí la respuesta rápidamente: te pasa lo que ahora me pasa a mí. Tu vida gira en torno a una sola cosa, dejas de tener tiempo para ti y para las cosas que quieres porque te de flojera dedicarte algo de tiempo de calidad, pierdes las ganas de hacer las cosas que debes y quieres hacer y comienzas a sentirte decepcionado de lo que eres.
Para ser felices es necesario estar conectado con ese niño interior que está siempre cargado de curiosidad, y yo he decidido volver a llenarme de curiosidad y de ganas de hacer las cosas, aunque normalmente todas las cosas llevan un sacrificio, ésta, desgraciadamente, no está excenta, pero espero que se tarde en llegar. También espero que mi yo del futuro lea esto, por si se le olvida algún día ver el mundo con ojos de niña... Por lo pronto nos queda seguir soñando que podremos lograr todo lo que queremos.
domingo, 8 de agosto de 2010
Confesiones Nº37: Estoy autodestruyéndome

Yo tengo algo de tiempo haciéndome una campaña de autodestrucción. Esta campaña tiene por características principales el silencio, ya que en ningún momento he hecho alarde de ello con nadie (ni conmigo misma) y el constante ensañamiento con mi persona. He podido percibir esto gracias a pequeñas señales, pues nadie es capaz de hacerse lo que yo me hago ahora porque sí.
En muy poco tiempo (cuatro meses para ser más específicos) he destruido lo que me ha llevado toda una vida construir y al fin había alcanzado. Estoy enfermando por negligencia, estoy encerrándome cada vez más en mí misma, ando perdiendo mi amor propio, cada día tengo menos ganas de hacer lo que debo, sé que las cosas no deberían ser como son, pero aún así continúo haciéndolas porque es el único modo en que pueden ser posibles en este momento. También ando engordando porque el encierro me da ansiedad y la gordura me quita las ganas de salir y estoy atrapada en ese círculo vicioso. Además ando perdiendo amistades por diferencia de intereses.
Me he vuelto un ser conformista, asociable y extraño. Pienso que soy una bomba a punto de explotar porque no es normal que alguien sea como soy yo. Aunque con las sorpresas que me estoy dando últimamente es probable que empiece a disfrutar este estado extraño en el que me encuentro.
En muy poco tiempo (cuatro meses para ser más específicos) he destruido lo que me ha llevado toda una vida construir y al fin había alcanzado. Estoy enfermando por negligencia, estoy encerrándome cada vez más en mí misma, ando perdiendo mi amor propio, cada día tengo menos ganas de hacer lo que debo, sé que las cosas no deberían ser como son, pero aún así continúo haciéndolas porque es el único modo en que pueden ser posibles en este momento. También ando engordando porque el encierro me da ansiedad y la gordura me quita las ganas de salir y estoy atrapada en ese círculo vicioso. Además ando perdiendo amistades por diferencia de intereses.
Me he vuelto un ser conformista, asociable y extraño. Pienso que soy una bomba a punto de explotar porque no es normal que alguien sea como soy yo. Aunque con las sorpresas que me estoy dando últimamente es probable que empiece a disfrutar este estado extraño en el que me encuentro.
sábado, 7 de agosto de 2010
Confesión Nº 36: Hoy también quiero hablar de mí

¿Recuerdan el ataque de egocentrismo de unas cuantas entradas atrás? Bueno, ésta es la continuación. Para aquellos con una réplica para el tema (dudo que los haya, no hay lectores) sólo puedo decir en mi defensa que estoy libre y sin ningún tipo de oficio.
Lo primero que diré es un dato curioso bastante extraño: Me gusta fregar platos. Quizás tenga que ver con el hecho de que puedo mojarme. Sigo odiando y temiendo a las inyecciones como el primer día, la única diferencia es que ya no lo demuestro, dejé de llorar. Hace poco me inyectaron sorpresivamente y pasé todo el día con dolor en el brazo, las enfermeras son cada día más rústicas. Puedo ser personas distintas, todo depende de mi estado de ánimo y de mis necesidades. Tengo tantos amigos que siento que no tengo ni uno.
La mayoría del tiempo es difícil para mí creer en los demás. Quiero ser flaca, comer sano y no ser diabética cuando tenga 30. Lo único que me separa de eso es mi gusto por las donas, el refresco, los chocolates, las hamburguesas, los doritos y la chatarra en general. No tengo comida ni artista favoritos. Me gusta hacer ejercicio. Odio los dolores de garganta y la picazón en el oído. Hago más gestos con mi cara de los que me gustaría, lamentablemente, por culpa de ellos no puedo esconder mis emociones. Me gusta leer, pero no todo lo que consigo. Ahora leo un excelente libro que me prestó mi segunda persona favorita en el mundo. A él no le gustó.
Paso horas interminables en internet haciendo nada, adoro el olor de la canela y de la sopa de pollo recién hecha. Amo bañarme con agua helada, quiero una remodelación para mi cuarto y a veces también quiero que Donald Trump sea mi papá. Mi lugar de relajación favorito está en la parcela de mis padres, abajo de los árboles de limón y aguacate. Mi imagen favorita en el mundo es la mirada de mi segunda persona favorita en el mundo mirándome como sólo él sabe.
jueves, 5 de agosto de 2010
jueves, 8 de julio de 2010
Confesión Nº34: Ni idea de como llamar esto...

¿Alguien conoce la sensación de que su vida no es lo que debería ser? Bueno, yo últimamente siento que el escritor de esta última temporada de mi reality show llamado vida, debería ser despedido porque esta historia terminará siendo una completa basura por el camino al que se dirige.
En los últimos días he tenido la impresión de que mi historia vista, vivida y escuchada desde afuera no debe ser nada agradable. De hecho estoy segura de que si yo fuera la espectadora en lugar de la protagonista, seguramente estaría insultándome y calificándome de idiota por todas y cada una de las estupideces que hago todo el tiempo.
A veces me paso de inocente, y eso hace que la gente encuentre la oportunidad para aprovecharse de mí. Ahora sé que sienten las protagonistas de las novelas mexicanas cada vez que les ven la cara de tontas... El caso es que ya yo me cansé de esto. En este momento veo que aunque yo no lo creía, la temporada pasada fue mucho mejor que ésta: era libre, era flaca, salía, estudiaba, andaba con mis amigas y todavía me quedaba tiempo para pensar (y bastante falta que me hace ahora, por cierto).
En esta temporada que comienza me espera trabajo duro, nada de descanso, soledad, lágrimas, silencio, refugio en lugares y cosas inimaginadas, la sensación de vacío, las ganas de salir corriendo y de que el tiempo pase rápido y la sonrisa de quinta finalista en el Miss Venezuela cuando pierda todo lo que consideraba mío en un solo instante.
En los últimos días he tenido la impresión de que mi historia vista, vivida y escuchada desde afuera no debe ser nada agradable. De hecho estoy segura de que si yo fuera la espectadora en lugar de la protagonista, seguramente estaría insultándome y calificándome de idiota por todas y cada una de las estupideces que hago todo el tiempo.
A veces me paso de inocente, y eso hace que la gente encuentre la oportunidad para aprovecharse de mí. Ahora sé que sienten las protagonistas de las novelas mexicanas cada vez que les ven la cara de tontas... El caso es que ya yo me cansé de esto. En este momento veo que aunque yo no lo creía, la temporada pasada fue mucho mejor que ésta: era libre, era flaca, salía, estudiaba, andaba con mis amigas y todavía me quedaba tiempo para pensar (y bastante falta que me hace ahora, por cierto).
En esta temporada que comienza me espera trabajo duro, nada de descanso, soledad, lágrimas, silencio, refugio en lugares y cosas inimaginadas, la sensación de vacío, las ganas de salir corriendo y de que el tiempo pase rápido y la sonrisa de quinta finalista en el Miss Venezuela cuando pierda todo lo que consideraba mío en un solo instante.
viernes, 25 de junio de 2010
Confesión Nº 33: Tengo una nueva persona favorita en el mundo...
Este escrito va especialmente para esa persona, que está cansada de que su vida sea un torbellino, que está aprendiendo que debe quererse un poquito más para poder querer a todos los demás, que sabe que la mayoría de las veces tiene opiniones muy distorsionadas de lo que en verdad es, que quiere tantas cosas al mismo tiempo, que termina siempre no queriendo nada.
Mi nueva persona favorita en el mundo está aprendiendo que aunque hay sentimientos que desea reprimir, no puede. También se decepciona una y otra vez de todo y muy a menudo se pregunta si algún día verá a Dios, si existe en serio más allá de todas las cosas que todos dicen que creó. Su mayor temor es quedar algún día completamente sola. Ella, que es mujer y todavía no entiende porque todos dicen que es tan fabuloso, si siente que se desangra unos días al mes y el resto de éste es solo un manojo de emociones. Ella a veces desea ser hombre, pero normalmente se arrepiente de ese deseo estúpido, como muchísimos otros.
A ella, a mi nueva persona favorita en el mundo, se le acercan grandes cambios, y todavía está pensando qué hacer con ellos, pero lo cierto es que a pesar de que ha pensado miles de veces sobre esto, aún no encuentra la manera de enfrentarlos. Ella todavía sigue creyendo que el tiempo lo soluciona todo, pero yo creo que todavía no sabe que hay heridas que ni el tiempo puede curar...
Mi nueva persona favorita en el mundo está aprendiendo que aunque hay sentimientos que desea reprimir, no puede. También se decepciona una y otra vez de todo y muy a menudo se pregunta si algún día verá a Dios, si existe en serio más allá de todas las cosas que todos dicen que creó. Su mayor temor es quedar algún día completamente sola. Ella, que es mujer y todavía no entiende porque todos dicen que es tan fabuloso, si siente que se desangra unos días al mes y el resto de éste es solo un manojo de emociones. Ella a veces desea ser hombre, pero normalmente se arrepiente de ese deseo estúpido, como muchísimos otros.
A ella, a mi nueva persona favorita en el mundo, se le acercan grandes cambios, y todavía está pensando qué hacer con ellos, pero lo cierto es que a pesar de que ha pensado miles de veces sobre esto, aún no encuentra la manera de enfrentarlos. Ella todavía sigue creyendo que el tiempo lo soluciona todo, pero yo creo que todavía no sabe que hay heridas que ni el tiempo puede curar...
martes, 22 de junio de 2010
Confesión Nº 32: Las novelas son otra mentira más de la vida...

Las telenovelas son una cosa bastante extraña. Me pregunto en qué pensaba la persona que las creo. Seguramente era una ama de casa que se la pasaba todo el día leyendo libros y queriendo hacerlos reales se le ocurrió la brillante idea de crear una telenovela. Eso, o le pidió el favor a su esposo, después de todo no creo que una mujer haya sido la primera en hacer una, sobre todo considerando que en la parte técnica es una industria bastante machista (irónicamente).
El caso es que algo deben tener para atrapar a tanta gente. A mi lo que más me da risa de todas esas historias es que las protagonistas siempre son vírgenes y jamás han tenido un novio en toda su vida. Eso podía ser verdad en 1960 (cuando empezaron las telenovelas), sin embargo, en estos tiempos, en los que la mayoría de las mujeres tienen su primer novio antes de los 15 años (las que no, manifiestense) resulta bastante fantástico ver una historia como ésta, donde la protagonista, a parte de tener las características anteriormente señaladas es siempre una víctima, consigue siempre alguien que la odie con todas sus fuerzas con extrema facilidad y un novio millonario que la hará feliz por siempre.
Además de estos rasgos característicos, a la protagonista siempre le pasa algo sumamente horrible, pero gracias a Dios (yo de verdad no entiendo porque al pobre siempre lo meten en este tipo de enrredos) ella siempre sale bien librada. Otro rasgo es que el protagonista siempre tiene complejo de florero, por aquello de que parece utilería, él sólo sirve de adorno. Tampoco entiendo porque normalmente las protagonistas son huérfanas que tienen por profesión muchacha de limpieza. Si ellas fuesen así en la via real, no serían sirvientas. Sin embargo, todas estas cosas no son las que más me molestan, dan risa o me asombran.
Lo que realmente despierta todo mi interés es que gran parte de la población de los países latinoamericanos sigue este tipo de historias, y gracias a este seguimiento hay un mercado increíble con las telenovelas, al punto de que si llegan a ser exitosas sacan un CD con todos los actores cantando, aunque en realidad no lo hagan. Venden camisitas, hacen entrevistas y se hacen ricos a costa de las mentiras que la gente quiere seguir creyendo.
Yo opino que este tipo de historias debería evolucionar, ser realista, presentar un escenario situado en nuestro contexto temporal e inventar nuevas temáticas. Aunque creo que el problema con todo esto es que eso no funcionaría porque la gente se niega a creer que ya ninguna mujer llega virgen al matrimonio...
El caso es que algo deben tener para atrapar a tanta gente. A mi lo que más me da risa de todas esas historias es que las protagonistas siempre son vírgenes y jamás han tenido un novio en toda su vida. Eso podía ser verdad en 1960 (cuando empezaron las telenovelas), sin embargo, en estos tiempos, en los que la mayoría de las mujeres tienen su primer novio antes de los 15 años (las que no, manifiestense) resulta bastante fantástico ver una historia como ésta, donde la protagonista, a parte de tener las características anteriormente señaladas es siempre una víctima, consigue siempre alguien que la odie con todas sus fuerzas con extrema facilidad y un novio millonario que la hará feliz por siempre.
Además de estos rasgos característicos, a la protagonista siempre le pasa algo sumamente horrible, pero gracias a Dios (yo de verdad no entiendo porque al pobre siempre lo meten en este tipo de enrredos) ella siempre sale bien librada. Otro rasgo es que el protagonista siempre tiene complejo de florero, por aquello de que parece utilería, él sólo sirve de adorno. Tampoco entiendo porque normalmente las protagonistas son huérfanas que tienen por profesión muchacha de limpieza. Si ellas fuesen así en la via real, no serían sirvientas. Sin embargo, todas estas cosas no son las que más me molestan, dan risa o me asombran.
Lo que realmente despierta todo mi interés es que gran parte de la población de los países latinoamericanos sigue este tipo de historias, y gracias a este seguimiento hay un mercado increíble con las telenovelas, al punto de que si llegan a ser exitosas sacan un CD con todos los actores cantando, aunque en realidad no lo hagan. Venden camisitas, hacen entrevistas y se hacen ricos a costa de las mentiras que la gente quiere seguir creyendo.
Yo opino que este tipo de historias debería evolucionar, ser realista, presentar un escenario situado en nuestro contexto temporal e inventar nuevas temáticas. Aunque creo que el problema con todo esto es que eso no funcionaría porque la gente se niega a creer que ya ninguna mujer llega virgen al matrimonio...
lunes, 21 de junio de 2010
Confesión Nº 31: Mi cuento tipo reality show será como yo quiera...

Sí, así será. Mi realidad, que es sólo mía y de nadie más porque sólo yo la veo como la veo, será justo como la imagino. Hasta ahora tiene los elementos esenciales que la hacen ser lo que siempre imaginé sería mi vida. Lo irónico, o más bien triste del asunto es que siempre fue mi plan B, ése que está ahí porque debemos tener algo, pero no es lo que siempre soñamos.
Yo siempre imaginé que en la historia de mi cuento en modalidad reality show, que en realidad no es más que mi vida, estaría presente el caballero andante con el que todas soñamos (aunque normalmente el espécimen varía dependiendo de ciertas variantes, prometo hablar de ellas en otra ocasión) con el que podría planear el resto de mi vida, porque después de todo, para eso quieren todos el supuesto amor verdadero. A pesar de esto yo siempre supe, ni idea de por qué o cómo, que estaba destinada a ser una loca inentendida con la que ningún hombre querría pasar el resto de su vida (aunque ese resto de la vida implique solo 5 años). Si acaso el milagro ocurriera sé que ese hombre no encajaría para nada en lo que sería mi estándar, todo esto debido, obviamente, al autosaboteo (otro punto del cual debemos hablar en otra ocasión).
El caso es que presiento que antes de fin de año volveré a estar en el mercado de los usados, justo como mi personaje de tv favorito y como yo el año pasado. Aún no sé si será por motivos obligatorios o por voluntad propia, o por los 2 al mismo tiempo (preocupante que esté repitiendo todo esto en mi cabeza con la voz de Cristina, juro que me estoy asustando...). El punto es que sé que cualquiera de las posibilidades no es totalmente mala, pero tampoco totalmente buena. Eso fue algo que aprendí la última vez, cuando me di cuenta que todo en la vida no puede ser blanco o negro, debe siempre existir la escala del gris para que todos podamos ser un poquito más felices; así que me siento lo suficientemente preparada para asumir cualquiera de los cambios.
Lo bueno es que todo va según lo pensado (que quede claro que hay una enorme diferencia entre lo soñado y lo pensado) y si todo continúa así, no creo que se presenten grandes sorpresas, y en caso de que las haya, serán justo las necesarias para que mi vida no sea monótona y fastidiosa. Esto me gusta bastante, pero preferiría definitivamente poder vivir mi vida según lo soñado, de este modo podría conservar a mi persona favorita en el mundo, y aunque sé que en ocasiones me aburriría, siempre he pensado que es mejor conservar los sueños y no los pensamientos.
Yo siempre imaginé que en la historia de mi cuento en modalidad reality show, que en realidad no es más que mi vida, estaría presente el caballero andante con el que todas soñamos (aunque normalmente el espécimen varía dependiendo de ciertas variantes, prometo hablar de ellas en otra ocasión) con el que podría planear el resto de mi vida, porque después de todo, para eso quieren todos el supuesto amor verdadero. A pesar de esto yo siempre supe, ni idea de por qué o cómo, que estaba destinada a ser una loca inentendida con la que ningún hombre querría pasar el resto de su vida (aunque ese resto de la vida implique solo 5 años). Si acaso el milagro ocurriera sé que ese hombre no encajaría para nada en lo que sería mi estándar, todo esto debido, obviamente, al autosaboteo (otro punto del cual debemos hablar en otra ocasión).
El caso es que presiento que antes de fin de año volveré a estar en el mercado de los usados, justo como mi personaje de tv favorito y como yo el año pasado. Aún no sé si será por motivos obligatorios o por voluntad propia, o por los 2 al mismo tiempo (preocupante que esté repitiendo todo esto en mi cabeza con la voz de Cristina, juro que me estoy asustando...). El punto es que sé que cualquiera de las posibilidades no es totalmente mala, pero tampoco totalmente buena. Eso fue algo que aprendí la última vez, cuando me di cuenta que todo en la vida no puede ser blanco o negro, debe siempre existir la escala del gris para que todos podamos ser un poquito más felices; así que me siento lo suficientemente preparada para asumir cualquiera de los cambios.
Lo bueno es que todo va según lo pensado (que quede claro que hay una enorme diferencia entre lo soñado y lo pensado) y si todo continúa así, no creo que se presenten grandes sorpresas, y en caso de que las haya, serán justo las necesarias para que mi vida no sea monótona y fastidiosa. Esto me gusta bastante, pero preferiría definitivamente poder vivir mi vida según lo soñado, de este modo podría conservar a mi persona favorita en el mundo, y aunque sé que en ocasiones me aburriría, siempre he pensado que es mejor conservar los sueños y no los pensamientos.
martes, 15 de junio de 2010
Confesión Nº 30: Últimamente he pensado mucho...

El interminable libre y mi estado de ánimo estacionario me han hecho pensar acerca de los comentarios que he escuchado en estos últimos días acerca de lo que es correcto y lo que no, esto por lo menos en cuanto a relaciones, sobre todo cuando hablamos de mujeres.
Mi persona favorita en el mundo se va lo suficientemente lejos como para que nuestra relación dependa de Messenger, Skype, Facebook, Twitter y un teléfono que nos comunique a través de los miles de kilómetros que van a separarnos físicamente. Respecto a esto he pensado miles de cosas, empezando por la posibilidad de que aparezcan nuevas personas en la vida de ambos, seguido muy de cerca por continuar la relación como podamos hasta el momento en el que podamos estar juntos (aunque seamos realistas, ésta no es forma de llevar una relación, de ningún tipo debo aclarar).
Ambas posturas han generado opiniones bastante extrañas y creo que sin base alguna. El hecho de que quiera esperar me hace ver ante los demás (según lo que me han dicho) como una tonta a la cual seguramente van a ponerle el cuerno (yo como soy realista no descarto esta posibilidad). Sin embargo, el que piense en la aparición de alguien más me hace parecer como una mujer fácil que puede irse con cualquiera.
Ambas posturas me molestan. El hecho de que sean tan parcializadas me hace pensar en lo estrecha que puede llegar a ser en algunos casos la mente (esto por no decir en la mayoría), sobre todo considerando que estas opiniones fueron expresadas por mujeres que dicen ser liberales, pero que en realidad son más cerradas que los mismos hombres. Para poder emitir una opinión acerca de un tema tan delicado como éste deben tomarse en cuenta todas las variantes sin pensar antes de evaluar en lo que sería convencionalmente correcto, de esta forma podría emitirse una opinión adecuada al contexto y no a lo que la sociedad opina como bien visto.
Lo cierto es que no debería preocuparme mucho. Yo jamás he hecho lo que los demás me han dicho que haga, y la verdad me siento muy feliz y conforme con esa decisión. Mi vida a pesar de ser un completo caos no podría ser más perfecta. Amo lo que hago, amo a mi persona favorita en el mundo y amo la manera estupenda en la que veo la vida, a pesar de que a la mayoría le parezca imperfecta. La verdad es que en este preciso instante no sé lo que haré y tampoco me preocupa tanto como debería. Lo único que sé es que pienso disfrutar al máximo a mi persona favorita en el mundo, después de todo, ésta podría ser la última vez que estemos juntos.
Mi persona favorita en el mundo se va lo suficientemente lejos como para que nuestra relación dependa de Messenger, Skype, Facebook, Twitter y un teléfono que nos comunique a través de los miles de kilómetros que van a separarnos físicamente. Respecto a esto he pensado miles de cosas, empezando por la posibilidad de que aparezcan nuevas personas en la vida de ambos, seguido muy de cerca por continuar la relación como podamos hasta el momento en el que podamos estar juntos (aunque seamos realistas, ésta no es forma de llevar una relación, de ningún tipo debo aclarar).
Ambas posturas han generado opiniones bastante extrañas y creo que sin base alguna. El hecho de que quiera esperar me hace ver ante los demás (según lo que me han dicho) como una tonta a la cual seguramente van a ponerle el cuerno (yo como soy realista no descarto esta posibilidad). Sin embargo, el que piense en la aparición de alguien más me hace parecer como una mujer fácil que puede irse con cualquiera.
Ambas posturas me molestan. El hecho de que sean tan parcializadas me hace pensar en lo estrecha que puede llegar a ser en algunos casos la mente (esto por no decir en la mayoría), sobre todo considerando que estas opiniones fueron expresadas por mujeres que dicen ser liberales, pero que en realidad son más cerradas que los mismos hombres. Para poder emitir una opinión acerca de un tema tan delicado como éste deben tomarse en cuenta todas las variantes sin pensar antes de evaluar en lo que sería convencionalmente correcto, de esta forma podría emitirse una opinión adecuada al contexto y no a lo que la sociedad opina como bien visto.
Lo cierto es que no debería preocuparme mucho. Yo jamás he hecho lo que los demás me han dicho que haga, y la verdad me siento muy feliz y conforme con esa decisión. Mi vida a pesar de ser un completo caos no podría ser más perfecta. Amo lo que hago, amo a mi persona favorita en el mundo y amo la manera estupenda en la que veo la vida, a pesar de que a la mayoría le parezca imperfecta. La verdad es que en este preciso instante no sé lo que haré y tampoco me preocupa tanto como debería. Lo único que sé es que pienso disfrutar al máximo a mi persona favorita en el mundo, después de todo, ésta podría ser la última vez que estemos juntos.
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