
¿Alguien conoce la sensación de que su vida no es lo que debería ser? Bueno, yo últimamente siento que el escritor de esta última temporada de mi reality show llamado vida, debería ser despedido porque esta historia terminará siendo una completa basura por el camino al que se dirige.
En los últimos días he tenido la impresión de que mi historia vista, vivida y escuchada desde afuera no debe ser nada agradable. De hecho estoy segura de que si yo fuera la espectadora en lugar de la protagonista, seguramente estaría insultándome y calificándome de idiota por todas y cada una de las estupideces que hago todo el tiempo.
A veces me paso de inocente, y eso hace que la gente encuentre la oportunidad para aprovecharse de mí. Ahora sé que sienten las protagonistas de las novelas mexicanas cada vez que les ven la cara de tontas... El caso es que ya yo me cansé de esto. En este momento veo que aunque yo no lo creía, la temporada pasada fue mucho mejor que ésta: era libre, era flaca, salía, estudiaba, andaba con mis amigas y todavía me quedaba tiempo para pensar (y bastante falta que me hace ahora, por cierto).
En esta temporada que comienza me espera trabajo duro, nada de descanso, soledad, lágrimas, silencio, refugio en lugares y cosas inimaginadas, la sensación de vacío, las ganas de salir corriendo y de que el tiempo pase rápido y la sonrisa de quinta finalista en el Miss Venezuela cuando pierda todo lo que consideraba mío en un solo instante.
En los últimos días he tenido la impresión de que mi historia vista, vivida y escuchada desde afuera no debe ser nada agradable. De hecho estoy segura de que si yo fuera la espectadora en lugar de la protagonista, seguramente estaría insultándome y calificándome de idiota por todas y cada una de las estupideces que hago todo el tiempo.
A veces me paso de inocente, y eso hace que la gente encuentre la oportunidad para aprovecharse de mí. Ahora sé que sienten las protagonistas de las novelas mexicanas cada vez que les ven la cara de tontas... El caso es que ya yo me cansé de esto. En este momento veo que aunque yo no lo creía, la temporada pasada fue mucho mejor que ésta: era libre, era flaca, salía, estudiaba, andaba con mis amigas y todavía me quedaba tiempo para pensar (y bastante falta que me hace ahora, por cierto).
En esta temporada que comienza me espera trabajo duro, nada de descanso, soledad, lágrimas, silencio, refugio en lugares y cosas inimaginadas, la sensación de vacío, las ganas de salir corriendo y de que el tiempo pase rápido y la sonrisa de quinta finalista en el Miss Venezuela cuando pierda todo lo que consideraba mío en un solo instante.





