viernes, 26 de noviembre de 2010

Confesión Nº 51: Me gusta demasiado contar cuentos...

Yo tenía tiempo queriendo crear un espacio donde pudiera plasmar cuentos que se me vinieran a la cabeza. Hoy no aguanté más y tuve que hacerlo, creé mi caja de cuentos, donde expondré todas esas historias que en momentos de ocio o de ocupación, llegan a mi cabeza. Por lo pronto aquí dejo el link para que quien quiera lo visite y dejé su opinión con respecto a ellos, aunque, como aquí, es probable que no haya nadie:

http://unacajadecuentos.blogspot.com

Ya me voy a dormir porque es tan tarde ¡qué ya es temprano!

Confesión Nº50: Me extraño...


Me extraño. Corrección. Extraño demasiado a la persona que era hace muchísimo tiempo. Ahora busco y busco en el espejo y siempre me encuentro con alguien que no conozco. Me encuentro cada vez más lejos de la niñita dulce de ojos brillantes con ganas de comerse el mundo. Hoy sólo está conmigo la muchacha que está cansada de llorar porque se han encargado de mancillar lo que era poco a poco, unas veces por culpa de otros y otras tantas por culpa de ella. Me veo en el espejo hurgando dentro de mi mirada triste a ver si encuentro lo que era, pero nada que ver, el dolor está encima de todo como si fuese una pesada capa de cemento encima de una tumba.

A veces creo que he sido muy débil de cáracter. Otras estoy segura de ello. El espejo, mi compañero en la búsqueda de lo que era, sólo reproduce imágenes distorcionadas de mí. La mayoría del tiempo siento que las odio mientras el espejo me sonríe, como si me invitara a que continúe buscando. En algunas ocasiones siento suficiente valentía como para dejar de buscarla a ella, a la que extraño, y construir una nueva yo con un carácter suficientemente fuerte como para que nadie pueda lastimarle. Esa valentía desaparece cuando pienso en el reto que representaría hacer un cambio tan grande.

Con todo esto estoy empezando a pensar que el único error en toda esta situación es el miedo. Debería dejarlo de lado y seguir caminando, como si fuese una niña que se cayó mientras corría, y que se levanta porque tiene ganas y porque debe seguir corriendo. A lo mejor por eso es que vivo buscándola a ella, a la que dejé que mataran por miedo a alzar la voz, por miedo a dejar de gustarle a los demás. Ahora me aqueja un mal mayor, dejé de gustarme a mí misma...

viernes, 12 de noviembre de 2010

Confesión Nº49: Esto es para ti, nuevo...

Tengo que advertirte que ya una vez me partieron el corazón y espero que tú sólo te encargues de reparar las fisuras y de hacerlo cada día más fuerte. Lo único que quiero de ti, y deseo que quede bien claro, es que puedas cumplir con lo que dices; si puedes hacer eso, puedo prometerte que serás mi principal objeto de admiración y eso en mí no lo consigue cualquiera.

Quiero decirte a ti, desconocido, que te tardes un poco en llegar. Si nos topamos ahora te llevarás una mala imagen de mí y eso es lo último que quiero que pase entre tú y yo. Te juro que estoy trabajando duro para cambiar eso, pero no es un proceso fácil, requiere de mucho trabajo, de esfuerzo, pero sobre todo, de tiempo...

Hablando de tiempo, deberías saber que tengo una pequeña obsesión con él y normalmente estoy en una lucha contracorriente: cuando él quiere ir muy rápido, yo espero que vaya lento y cuando él quiere ir muy lento, yo necesito que vaya rápido. Sí, sé que a ti también te ha pasado. Deberías saber que apenas estoy aprendiendo a ser paciente, mi mamá jamás quizo enseñarme, y a los golpes, he tenido que ir aprendiendo. Ahora me está dando miedo comenzar a ser responsable de mí, pero no quiero que otro haga el trabajo.

Tengo una imagen distorsionada de mí y no importa lo que digan los demás, siempre me encuentro algún defecto, supongo que tiene que ver con el hecho de que mi autoestima es un poco baja, pero estoy trabajando en ello. Sólo para que sepas, yo nunca voy a parecer a las modelos de las revistas. Yo soy pequeña, de talla mediana y tengo dos senos enormes que muchos dicen que son lindos, pero que yo odio. Probablemente a causa de ellos nunca me he gustado.

Tú: chino, australiano, húngaro o portugués, quiero que sepas que lo que menos me importa de ti es como luces. A mí sólo me importa lo que tienes en la cabeza y cómo eres como persona. Quiero que sepas que más allá de enamorarme de tu físico, yo busco enamorarme de tu alma. Por eso me lastimaron ya una vez, así que si no buscas lo mismo que yo, por favor avísame, y nos ahorramos problemas. Continuaré con mi búsqueda y haré que nada pasó. Si quieres, tú y yo sí podríamos ser amigos.

Ya para despedirme espero que nos encontremos, he escuchado que hay veces en las que te pierdes o te distraes. Yo estaré esperando aquí, no creo que sentada porque me cansé de la actitud pasiva, pero en cambio tendré muchas ganas de conocerte y todos los cuentos que deja la experiencia. ¿Te dije que soy buena contando cuentos?

martes, 2 de noviembre de 2010

Confesión Nº48: Yo quiero ser "la Maryorie" de alguien...


Sé que quien lea el enunciado de esa confesión pensará que soy una balurda. Esto, lejos de estar relacionado con algo como esto, tiene más que ver con convertirte en la pesadilla de alguien. El tema salió cuando hablaba con una de mis mejores amigas, cuando por primera vez le expresé a alguien más la molestia de tener que aguantar de mi novio (en estos momentos ex-novio) quejas o comentarios acerca de ex novias siempre presentes.

Yo les tengo un apodo cariñoso, dependiendo del contexto. En una ocasión en la que no tiene mucha relevancia las menciono con el artículo indeterminado femenino seguido del nombre de la susodicha. En caso de estar molesta utilizo el artículo determinado femenino más el nombre de la tipa en cuestión, quedaría entonces algo así:

-Claro, como tú no tuviste que soportar UNA MARISOL ó
-Sí, por supuesto, como LA MARISOL era perfecta...

En mi caso, tuve una Iris y una Luisa, cada una peor que la otra. De mi ex tuve que aguantar todas sus archi aventuras (y desventuras) con ellas, desde que una sólo lo utilizaba, hasta que la otra tenía las manos demasiado grandes, como las de un hombre. El caso es que a mí no me importaba lo que hacía o dejaba de hacer con ellas, la verdad es que a las mujeres, es más, a cualquier persona le molesta que hablen del ex cuando están con uno. Es como si a pesar de que están contigo, siguieran pensando en ellos, son el constante recordatorio de un pasado que te gustaría que no existiera.

Yo, después de ver todo esto y ver que esta situación no cambiará, sólo espero que el karma joda a alguien y yo me convierta en "la Maryorie". Esa que le mortifica la paciencia a la novia de dos meses o de un año. Esa que rompe momentos para recordar por comentarios del novio como: Maryorie hacía esto, a Maryorie le gustaba comer gomitas de ositos mientras veía películas agarrándome las manos o la clásica, Maryorie era más inteligente, más graciosa, más alta, más flaca, tenía el trasero o los senos más grandes. Las Maryories siempre son más que uno, en sentido positivo o negativo... Nunca son iguales, a pesar de que son mujeres como uno.

De esta forma podemos darnos cuenta que todas alguna vez pasamos por cualquiera de los dos papeles. Yo que sólo he pasado por el de la novia estúpida, espero ser "la Maryorie" de alguien. Ya basta de que yo sea la única a la que le jodan la paciencia...

domingo, 31 de octubre de 2010

Confesión Nº 47: Hay días en los que sólo quieres decir cosas para desahogarte...


A veces, cuando ya no hay más nada que hacer, sólo quieres decir cosas para desahogarte. Hoy es uno de esos días para mí. Hoy quiero decir que me siento triste, y cada vez que me siento así hago dulces para darme ánimos. Ayer hice una marquesa que quedó divina, pero como que no sirvió de mucho. Soy demasiado floja, extremadamente floja, increíblemente floja, al punto de que no quiero hacer absolutamente nada aparte de dormir, leer y comer. Creo que eso tiene que ver con el hecho de que realmente estoy deprimida. Febrero, necesito que llegues ¡YA!

Quiero un año sabático fuera de mi vida, de verdad lo necesito. Quiero escribir cuentos en los que yo no me vea reflejada. Mi internet está estúpida y hace que me aburra porque yo paso mi tiempo con ella leyendo. Quiero saber cómo se hace para dejar de extrañar y querer a quienes extrañas y quieres. Necesito creer en algo o en alguien. A veces ser racional cansa y llego al punto de preferir ser loca, ciega y sordomuda como Shakira. Tengo el cabello más largo y en este preciso momento me gusta así, véamos qué arranque me da de aquí a diciembre.

Estoy empezando a pensar qué quiero de la vida. También que las cosas pasan por algo aunque siempre lo vi como excusa de mediocres. Aún quiero que me diga que me ama y que me extraña a pesar de que estoy tratando de convencerme que si él decidió que 3000 km eran suficientes para acabar con todo, en una situación mucho más fea me hubiese dejado completamente sola porque él tiene tendencia a huir cuando las cosas se ponen mal. Sí, definitivamente los hombres son mucho más cobardes que las mujeres, no me importa lo que digan...

jueves, 28 de octubre de 2010

Confesión Nº 46: Como cuando entiendes que es mejor estar sola que mal acompañada...


No hay nada más feo que la sensación de haber perdido algo. Es un sentimiento que te acompaña día y noche y si bien algunas veces hace llorar, hay otras en las que infunde resignaciónporque algunas cosas es mejor darlas por perdidas que continuar luchando por ellas.

Hoy siento un inmenso vacío, pero la experiencia me ha hecho confirmar que es mejor esta sensación que la que sientes cuando luchas por una causa perdida. En medio de todo el vacío no hay nada a que aferrarse, no hay nada que impida el cambio y es en medio de todo esto cuando comienza la conversión.

La decisión fue el primer paso, ahora deben acompañarla la determinación y la constancia, son todas ellas necesarias para obtener éxito en cualquier ámbito, sobre todo en este nuevo objetivo que acabo de plantearme. Ayer, mientras estaba leyendo encontré una frase de Borges que entra como anillo al dedo a todo lo que siento: "Antes las distancias eran menores porque los espacios se miden por el tiempo" y esa es precisamente la enfermedad y el remedio del vacío que ahora es mi amigo, el tiempo. Ahora sé que ya tengo suficiente como para que llegue el día en que no lo sienta y no me vea con ganas de llenarlo.

martes, 26 de octubre de 2010

Confesión Nº45: Me cansé de usarlo.


Hoy, igual que todos los días desde que se fue y dejó de ser quien amaba, lo extraño. Sí, lo extraño y a mí no me importa decirlo así con todas sus letras. Es horrible tener que acostumbrarte al hueco a tu lado que nunca estaba vacío, pero es peor saber que esa persona que siempre estaba contigo físicamente o no, dejó de existir.

Es como si hubiese muerto. De él, del que era mi novio, no el de ahora, extraño los te amos y los besos que siempre los acompañaban. Las sonrisas espontáneas y las miradas de borrego a medio morir. Los abrazos reconfortantes y la compañía cuando era necesaria. Las conversaciones interminables y las risas que provocaban. De él extraño la sensación de que estaría ahí pasara lo que pasara y la seguridad que sentía entre sus brazos aunque la mayoría del tiempo el tuviese más miedo que yo.

Ya nada de eso existe, quedó todo en el pasado, enterrado y tratando de fingir que nada de eso pasó. A cambio de todo eso hay discusiones y llanto, una persona fría incapaz de mostrar sentimientos que no sean hipocrecía y falsedad. Hay también diferencia de intereses y de puntos de vista sin que haya respeto por ellos, una continua agresividad y la sensación de estar siempre en combate. Hay falta de tiempo y falta de ganas. Reina la distancia que se genera no sólo con la lejanía, sino con las palabras, y esa, lamentablemente, duele más que cualquier otra.

Después de tanto tiempo quedan más cosas malas que buenas, y ni siquiera hay ganas de acomodarlo. Es entonces cuando comienzo a hacer el balance de todo y me doy cuenta que me cansé de utilizar el amor como excusa, me cansé de usarlo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Confesión Nº 44: Hoy es el día en el que el amor propio y el orgullo le tienen que ganar a cualquier otra cosa que me pase por la cabeza...

lunes, 11 de octubre de 2010

Confesión Nº43: Hoy comienza el cierre del círculo vicioso


En este momento, a pocos minutos de volver a otro feliz NO cumpleaños empieza el cierre de círculos viciosos en los que me he encontrado a lo largo de casi 3 años. Hoy al fin conseguí la fuerza de voluntad para que deje de importarme, y lamentablemente, conseguí razones de sobra para hacerlo. Hoy ya no es tan duro como en otros intentos porque esta vez, a diferencia de las otras, tengo ganas del futuro y en él no veo a otra persona que no sea yo.

Hoy comencé a quererme como mi persona favorita en el mundo, y sinceramente se siente muy bien, lo suficiente como para no querer abandonar la sensación de seguridad que siento ahora. Y sí, el tiempo lo cura (curará) todo.

sábado, 2 de octubre de 2010

Confesión Nº 42: Yo era feliz y no lo sabía...